26/5/20

IGLESIA DE SANTA MARÍA LA MAYOR Y MATRIZ


La Iglesia de Santa María de la Asunción, la Mayor y Matriz, se encuentra en el Cerro de San Cristóbal, zona que se registraron los más antiguos asentamientos de Estepa. La Iglesia es la más antigua de la localidad, cuya construcción comenzó a finales del siglo XV o principios del siglo XVI, levantándose sobre una antigua iglesia mudéjar que se había construido a su vez sobre una mezquita.

La Iglesia también se ha denominado durante diferentes épocas históricas como Santa María del Castillo, Santa María la Mayor o Nuestra Señora de Gracia en diferentes documentos, pero en Estepa siempre se ha conocido como la Iglesia de Santa María. La denominación de Santa María de la Asunción aparece en el s. XVII, pero la Iglesia está dedicada a esta advocación desde la toma de la ciudad por Fernando III El Santo.

La Iglesia está inscrita en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, junto con sus bienes muebles y entorno, desde 2001.

1. LA HISTORIA

-La construcción de la Iglesia (Del siglo XIII al XVI)

Durante el periodo islámico el Castillo de Estepa era conocido como Hins Istabba. Hacia el siglo X se construyó, en el lugar que hoy ocupa la Iglesia, una mezquita, de la que se conservan algunos arcos de herradura.


Recreación del patio de abluciones de la antigua mezquita
El castillo fue tomado por las tropas de Fernando III el Santo el 15 de agosto de 1240, día de la Asunción de la Virgen, motivo por el cual fue elegida como patrona de la ciudad y en cuyo nombre se erigió la primera parroquia de la villa. La antigua mezquita fue reedificada como iglesia gótico-mudéjar, de la que se conservan varios arcos y pilastras.

El 29 de septiembre de 1267 Alfonso X “El Sabio” firmó en Sevilla la carta de privilegio de donación del Castillo de Estepa a la Orden de Santiago. La presencia de la Encomienda Santiaguista queda atestiguada en la fortaleza y muralla de Estepa, en la construcción de la torre defensiva por el maestre Lorenzo Suárez de Figueroa, en las huellas de las antiguas ermitas y en la reedificación de la Iglesia de Santa María. Este templo fue la primitiva y única parroquia mientras la ciudad ocupaba la meseta del cerro; situándose en la colina que domina al pueblo y dentro del recinto amurallado. Su construcción se debió a la necesidad que tenían los santiaguistas y residentes de asistencia espiritual en un templo.

Desde la concesión de Estepa a la Encomienda Santiaguista, la Iglesia de Santa María fue sede de la Vicaría de Estepa. Los soldados tomaron posesión de la villa junto con un grupo de sacerdotes que los atendía espiritualmente. Uno de ellos sería el principal y representaba al Prior de San Marcos de León, como “vicario del prior” en Estepa. El prior se vio en la necesidad de nombrar a personas que asumieran la jurisdicción eclesiástica debido a la distancia de este fuero externo con el priorato. Por otra parte, el Comendador representaría al Gran Maestre de la Orden en la parte militar.

En estas últimas obras de la iglesia hacia finales del siglo XV y principios del siglo XVI se le dio su actual fisonomía en estilo gótico. Sin embargo, la obra quedó inconclusa, distinguiéndose claramente dos espacios, uno gótico y otro mudéjar que fue posteriormente reformado. La nueva obra comenzó a construirse con sillares, mampostería y ladrillo, empezando por la cabecera y levantado tres naves, la central más alta, con testero plano y cubiertas de nueve bóvedas sexpartitas y estrelladas cuyos nervios arrancan en los pilares de sección circular. El presbiterio también queda cubierto mediante una bóveda estrellada y al lado derecho de éste se levantó la sacristía. Sobre esta sacristía se albergó una dependencia que conecta con la sacristía mediante una escalera en espiral.






La articulación de la obra nueva con la antigua es compleja no sólo por las diferencias morfológicas sino por el leve cambio de orientación del eje que se dio a la obra nueva, quedando la irregularidad de su planta como un rasgo definitorio de la Iglesia. La unión queda marcada por una sola nave con fuertes arcos transversales de perfil apuntado, de la que restan los dos primeros tramos comenzando por los pies de la Iglesia.

Puesto que la iglesia nueva no se terminó, la portada de los pies no llegó a ejecutarse, quedando un sencillo vano de medio punto enmarcado por alfiz. Algunos especialistas señalan que esta portada de la Iglesia se asemeja a una entrada de la muralla, por lo que no se descarta que perteneciera a la muralla o se hiciera de igual forma a ella dado el carácter militar y defensivo del conjunto. Del mismo modo, la puerta lateral del lado del Evangelio quedó sin ejecutarse, siendo de gran sencillez.

En ese costado norte destacan los contrafuertes y un torreón cilíndrico cubierto por tejado cónico que alberga una escalera de caracol de cuidada fábrica hacia las cubiertas de las naves. El exterior del presbiterio ofrece contrafuertes en esviaje y presenta el cuerpo rectangular de la sacristía. Sobre el tejado de la sacristía emerge un cuerpo cilíndrico que alberga la escalera que conectaba la antigua sacristía con una dependencia ubicada sobre ella. El sobrio aspecto de iglesia fortaleza continúa en la fachada del lado de la epístola, que no tiene actualmente ninguna entrada a la iglesia, y repite una secuencia de contrafuertes con vanos en la parte superior.

La Iglesia fue construida como una fortaleza al estar en un territorio fronterizo con el reino nazarí de Granada, por lo que contrasta la solidez de su exterior con el interior de estilo gótico. De ahí, que no tenga grandes ventanales y en su lugar se hayan construido saeteras, como se puede comprobar en las torres-cilindro de sus escaleras.

Del siglo XV corresponde también la pila bautismal de estilo gótico, realizada en piedra y decorada con elementos alusivos a la Orden de Santiago: estrellas, veneras, espada, cadenas o el escudo de la Orden.


-El siglo XVI y XVII

En 1559 la villa, y su término, fue vendida a la casa nobiliaria de los Centurión, procedente de Génova, creándose así el Marquesado de Estepa. La desvinculación de Estepa de la Encomienda Santiaguista hace que la Vicaría, con sede en la Iglesia de Santa María, pase a depender inmediatamente de la Santa Sede desde la Bula de Pío IV “Sane pro parte” de 1560, por lo que el Obispo de Estepa es directamente el Papa. La Vicaría de Estepa se considera como “Vere Nullius”, es decir, como la Institución Eclesiástica, enclavada en un territorio, no dependiente verdaderamente de ninguna Diócesis, regida por un Vicario que la rige en plano de igualdad con los Obispos circundantes y ejerce la jurisdicción en nombre del Papa.

La venta de los terrenos de Estepa a los genoveses causaría la paralización definitiva de las obras de la Iglesia, cuya gestión pasaría a cargo únicamente de la Vicaría ya que para los nuevos Marqueses las obras de la Iglesia representaban a la vieja institución de la Encomienda. Durante trescientos años, los Marqueses de Estepa y la Vicaría mantienen unas relaciones tensas provocadas por el deseo de controlar la jurisdicción espiritual, lo que conllevó numerosos pleitos entre ambas instituciones. Mientras la Vicaría centró su influencia en las parroquias de su entorno y en el control desde la Iglesia de Santa María, el Marquesado apoyó la fundación de tres órdenes religiosas de origen italiano (mínimos, franciscanos y clarisas) así como a las hermandades, especialmente a las letíficas que reedificaban sus templos en la ciudad extramuros.

De 1560 se conserva un legajo del Consejo de la Villa que da permiso al vicario para traer a los maestros y oficiales necesarios, así como los materiales que necesitaran, para la conclusión de la obra de la iglesia. Pero posiblemente no se reunieran los fondos necesarios y la obra quedó inconclusa.

A mediados del siglo XVI se inicia un contencioso que acabó con la división de los feligreses de la antigua parroquia de Santa María de la Asunción y la creación de una nueva parroquia para la villa de Estepa tomando la Ermita de San Sebastián como sede, contando con el apoyo del Concejo. El pleito se inicia en 1541 cuando Carlos I favorece la división, ratificada por Felipe II y por el Papa Pío IV en 1562.

Hacia 1562 se concluye la Capilla de los Vera, fundada por don Francisco de Vera y Aragón, comendador de la Orden de Santiago en Almaguer y perteneciente al Consejo Supremo de Felipe II y Felipe III. La capilla corría a cargo de Carlos Vera, hermano del fundador, para ser destinada a ser panteón familiar. Francisco de Vera obtuvo del papa Gregorio III privilegio y bula para su capilla de la Iglesia de Santa María. Perteneciente a esta familia fue Juan Torres de Vera y Aragón, que en 1588 fundó la ciudad de Corrientes en Argentina. La capilla estuvo presidida por un Crucifico bajo la advocación de “Santo Crucifijo y Conversión”, que se relaciona con la obra del escultor Andrés de Ocampo.

Capilla de los Vera
Crucificado de la capilla de los Vera
De esta época es también el antiguo Sagrario de la Iglesia, encargado al maestro granadino Diego Pesquera en 1568.

En la segunda mitad del siglo XVI, se tiene constancia de la existencia en la Iglesia de Santa María de una cofradía de Venerables Sacerdotes del Señor San Pedro. El dato es de 1564 cuando doña Juana de Almagro, hermana de dos abades de la cofradía, funda la Ermita de San Juan. Este dato nos habla de la importante presencia de clérigos existentes en la independiente Vicaría Eclesiástica de Estepa y de las necesidades de estos de organizarse. A principios del siglo XVII la hermandad desea venerar una talla de San Pedro en su sede y eligen la iconografía de San Pedro sentado en su cátedra de Roma. Así, en 1620 se talla una imagen de San Pedro Papa, sentado en su cátedra, por Lázaro Pérez Castellano.

San Pedro en la Cátedra, de Lázaro Pérez.

En 1577 el Cabildo de la Villa eligió en un sorteo a suertes como patrón a San Jerónimo. Al año siguiente se acordó encargar la imagen de San Jerónimo, dedicándole altar y capilla en la Iglesia de Santa María, terminándose en 1587. La capilla estaba situada junto a la capilla de los Vera y fue derribada hacia 1677 para abrir la puerta norte del templo.


En 1578 el Vicario y el Concejo de la Villa decidieron la sustitución del retablo mayor del templo, haciéndole el encargo al escultor Andrés de Ocampo, contando con la participación de Juan Bautista Vázquez el Viejo y Juan de Oviedo. El nuevo retablo mayor se colocó en el templo en 1583, aunque la diferencia del coste inicial originó un pleito que quedó resuelto en 1587 y el coste final saldado en 1590.

Andrés de Ocampo estructuró el retablo en plano lineal sobre un banco con dos cuerpos, cada uno con cinco calles, y terminando en un ático. Las calles se separan por columnas estriadas con capiteles en orden jónica en el primer cuerpo y corintio en el segundo y el ático. El retablo se decora con relieves, lienzos y esculturas. La calle central es de mayor longitud que las demás y en ella se centran tres pasajes dedicados a la vida de Cristo y la Virgen María.

Hacia 1588 se funda la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario, institución dependiente de la Orden de Predicadores, aunque el primer libro de hermanos y cuentas que se conserva data de 1598. Entre los cultos principales de la hermandad estaba la celebración de la batalla de Lepanto, ocurrida el 7 de octubre de 1571. La imagen de Ntra. Sra. del Rosario fue realizada a finales del siglo XVI, hacia 1599, y se le atribuye a la escuela granadina. En 1610 se realiza el retablo para la imagen de Ntra. Sra. del Rosario por Juan de Mármol, vecino de esta villa, y lo doró en 1616 Luis de Venegas.

Virgen del Rosario
El 1 de enero de 1590 se funda la Cofradía del Dulcísimo Nombre de Jesús, venerando a su titular en un cuadro existente en la parroquia. En el siglo XVI la cofradía vivió una época de esplendor y se suceden importantes acontecimientos de su historia. En 1618 la hermandad encarga a Luis de Venegas la hechura del Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia. En 1621 la hermandad queda unida a la Cofradía Sacramental de la Iglesia de “Sancta María Super Minervam”, fundada por el Papa Paulo III en 1539 para la defensa de la eucaristía. A través de esta filiación la Hermandad ostentó el carácter sacramental. En 1667 la Hermandad se fusiona con la Esclavitud de Nuestra Señora de la Paz, compuesta por los nobles de la villa, entre los que estaba el propio Marqués de Estepa.

El 21 de mayo de 1651 se produce en la Iglesia de Santa María el Juramento de defensa de la Concepción Inmaculada de Nuestra Señora. La defensa fue propuesta por la cofradía de clérigos de San Pedro y fue secundada por el resto de hermandades, el Cabildo, el Vicario y el Marqués de Estepa.

Por unos autos del año 1689 sustanciados ante el vicario don Lorenzo de Andújar, sabemos que la Cofradía del Santísimo Sacramento estaba establecida en “las parroquias” de esta villa, lo que da a entender que quizás fuera única para ambas parroquias, tanto en Santa María como en San Sebastián. La cofradía existía ya en 1594 cuando se celebró un cabildo para elegir a sus oficiales.

En orfebrería destaca la adquisición de la cruz parroquial de estilo plateresco, procedente del ámbito castellano-leonés del último tercio del siglo XVI, y la colección de reliquias con la que se hace la parroquia de Santa María a finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. También se adquiere el portapaz de Cristo Crucificado con decoración plateresca del siglo XVI.

Cruz Parroquial
El primero de los relicarios que llega a Estepa sería el relicario de Santa Inés, donación de la reina Catalina de Portugal (1507-1578), mujer de Juan III y abuela del rey Sebastián, por mediación de don Francisco Álvarez Cano, obispo de los Algarves y natural de Estepa. El relicario conservaba todo el cráneo de Santa Inés así como huesos de "San Sebastián, San Jorge y San Gevión" y fue realizado en platería alemana del siglo XVI. La llegada del relicario con el cráneo de Santa Inés fue un revulsivo para la devoción a Santa Inés, siendo una de las principales fiestas que se celebraban en la parroquia de Santa María a principios del siglo XVII. De estas fechas, es la imagen de la Santa que se conserva en la Iglesia.


En 1602 don Alejandro Centurión, arzobispo de Génova, visita a su hermano don Juan Bautista Centurión, marqués de Estepa, y obsequia a sus sobrinos con diversas reliquias entregadas por el mismo pontífice. Años después, su sobrino Francisco Centurión, marqués de Almunia, donó a la parroquia de Santa María y al convento de Santa Clara algunos de estos relicarios.

En 1640 Francisco Centurión donó a la iglesia parroquial el relicario del Lignum Crucis, considerada obra bizantina de la segunda mitad del siglo XII. Junto al preciado Lignum Crucis, Francisco Centurión donó una cruz de oro con una espina de la Corona de Jesucristo; el cuerpo de San Luciano, protomártir de Cerdeña, en una rica y elegante urna; y algunos fragmentos de San Floro, San Domno, San Adaucto y San Antistio. Ante la presencia de la reliquia de la urna que contenía el cuerpo de San Luciano, la iglesia estepeña instauró como festividad el 28 de mayo, fecha del martirio del santo.




También había en esta iglesia, un hueso, un diente y una pella o masa blanca del tamaño de un huevo, compuesta de las cenizas de los Santos Cecilio, Hiscio, Tesifon, Setentrio, Patricio, Turillo, Panuncio, Maronio, Centulio, Maximino, Lupario y Mesiton, discípulos de Santiago, quemados en las cuevas del Sacro-Monte de Granada; y otras reliquias de los Santos Antimio, Restituto, Deodato, Severino, Lucio, Félix, Víctor, Vicente, Plácido, Vito, Honorio, Remigio, Feliciano, Felicio y Fermín, obispo de Pamplona.

Todas estas reliquias formaban parte de un gran tesoro de la iglesia parroquial de Santa María y se llegaron a exponer en "un altar de las reliquias", junto a un cuadro de Nuestra Señora, según los inventarios de 1622 y 1649. Las reliquias de Santa Inés y de San Luciano quedaron expuestas en el altar mayor, por lo que se colocaron cajas para exponerlas en el retablo mayor hacia 1639.

Este cuadro de Nuestra Señora, conocida como Virgen de la Antigua y venerada junto a las reliquias, data de mediados del siglo XVI y se relaciona con la Orden de la Jarra, cuyo emblema formado por una jarra de azucenas se encuentra en la bóveda de la primera nave de la Epístola y cuya vinculación con Estepa se mantuvo a través de los comendadores santiaguistas de mediados del siglo XV.

Lienzo de la Virgen de la Antigua
El altar “de las reliquias” o altar de Nuestra Señora de la Antigua estaba en el sagrario del templo, situado en la cabecera del lado del Evangelio. La cabecera del lado de la Epístola estaba dedicada a San Sebastián, cuya imagen aparecía en un lienzo. Junto a San Sebastián se colocó la imagen de San Pedro en la Cátedra y Santa Inés. A lo largo del siglo XVII, se menciona también en los inventarios la hechura del Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia y la hechura de al menos un Niño Jesús, ocupando este último a finales del siglo, hacia 1695, el altar del Sagrario también.

1622: Un púlpito de madera, cuatro aras de los altares, un cuadro grande de San Sebastián en su altar, un cuadro de Nuestra Señora que está en el altar de las reliquias. Habla de los altares colaterales y del altar del Cristo, las andas de la Santísimo Sacramento.
1649: Diez y seis libros grandes de coro, las andas del Santísimo Sacramento, tres cruces de madera para los altares, un púlpito de madera con su escalerilla, un facistol, seis aras, un cuadro grande de San Sebastián que está en su altar, un cuadro de Nuestra Señora que está en el altar de las reliquias, un cuadro antiguo de un Santo Cristo.
1694: Un lienzo de un crucificado en la sacristía, siete aras para los altares consagrados, un lienzo de Nuestra Señora de la Antigua en el altar del sagrario, una hechura del Santo Cristo de la Humildad, una hechura de San Jerónimo, una hechura de un Niño Jesús, en el colateral izquierdo del Señor San Sebastián un lienzo de su imagen con marco antiguo, una hechura del Señor San Pedro, otra de la Señora Santa Inés, en la capilla de Nuestra Señora del Rosario su imagen en el nicho, en la capilla de Carlos de Vera una hechura de Cristo crucificado.

-La reforma del siglo XVIII

A principios del siglo XVIII, en 1706, la Vicaría de Estepa contaba con un total de 146 eclesiásticos. De entre ellos, había 87 presbíteros, 4 diáconos y 4 subdiáconos. También había dos conventos masculinos, el de los franciscanos con 40 religiosos y el de los mínimos con 32 religiosos, y uno de clarisas con 33 monjas. En 1751 la Vicaría contaba con 242 clérigos, y de ellos 140 residían en Estepa. En 1764 la cifra se reduce hasta 163 eclesiásticos. Sin embargo, el número de párrocos es reducido en comparación con el gran número de beneficiarios, capellanes y ordenados a título de capellanía o de patrimonio sin obligaciones pastorales. Este gran número de religiosos en la localidad alimenta una de las leyendas sobre uno de los lugares más conocidos de la Iglesia de Santa María, la conocida como “la cárcel de los curas”, situada sobre la sacristía de la iglesia.

En la segunda mitad del siglo XVIII esta iglesia fue redecorada de forma rococó, destacando en este sentido los retablos que veremos más adelante y otros elementos del templo, como el tornavoz del púlpito.

En el siglo XVIII se acometen varias obras destacadas en la Iglesia de Santa María. Se sustituyó la bóveda de los pies de la Iglesia y se construyó la nueva sacristía, situándose junto a la vieja sacristía, adosada a la cabecera de la iglesia y cubierta por bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos.

La sacristía nueva añadida a la cabecera de la Iglesia.
En el último tramo de la nave central se situó el coro con la tribuna del órgano, perteneciente al cordobés Patricio Furriel, y en la zona de los pies del lado del Evangelio se levantó la capilla bautismal, de planta rectangular, cerrada con reja de forja, y las dependencias que sirvieron de vivienda al sacristán.

Capilla Bautismal

Casa del Sacristán junto a Santa María.
De la sillería del coro destacan medias figuras en óvalos representando a los Apóstoles, los Evangelistas, los Padres de la Iglesia, San Juan Nepomuceno, San Joaquín, San Antón, San Pablo, Santa Teresa, San Juan de Dios, San Felipe Neri, San Lorenzo y la Asunción. Consta que en 1740 el ecijano Juan José Cañero realizó la sillería del coro, pero posiblemente fue remodelada por el antequerano Francisco Primo durante su intervención en los retablos de la Iglesia, dada la similitud de los medallones de santos con los realizados en el coro de San Sebastián y San Francisco.


Ante el presbiterio, en el lado del Evangelio, se situó el púlpito, realizado en jaspes rojos, blancos y negros, con figuras de los Evangelistas y con un magnífico tornavoz de madera dorada decorado con figuras de ángeles.


Ante el estilo imperante barroco de la época, los retablos de la iglesia fueron remodelados e incluso renovados. El sagrario fue dorado por dentro en 1749 por el dorador Salvador de Aponte y en 1765 Salvador de Jodar y Romero dora el manifestador de Santa María. La Hermandad del Santísimo Sacramento acomete en 1761 una obra en el altar y monumento de Santa María para la función de carnes tolendas y Jueves Santo, encargándose a Antonio Cornejo.

Al retablo mayor se le añadieron molduras y elementos decorativos dieciochescos como estípites y rocallas en los años sesenta o setenta del siglo XVIII. Las columnas de la calle central del segundo cuerpo del retablo fueron sustituidas por estípites y las demás decoradas con guirnaldas y motivos rococó. Se añadieron marcos de estilo rococó y entablamentos con decoración rocalla. En el ático se añadió una ondulada cornisa coronada por el Espíritu Santo y el escudo de los marqueses de Estepa a ambos lados, y en toda la obra se colocaron ángeles y querubines. Por último, el retablo fue policromado de nuevo, siendo su fondo blanco y las molduras, decoración y capiteles dorados.



A ambos lados del retablo mayor se colocaron una pareja de retablos de estilo rococó y de planta rectilínea. El retablo de la izquierda, en la nave del Evangelio, quedó como Sagrario de la Iglesia mientras el retablo de la derecha, en la nave de la Epístola, fue dedicado a la imagen de San Pedro en la Cátedra de la primitiva cofradía de clérigos de San Pedro. Ambos retablos quedaron policromados en blanco y dorado, al igual que el mayor, destacando en ellos la decoración rococó que los recubre. El ático, de medio punto, lo preside un resplandor, centrado respectivamente por el anagrama de Cristo en el de la izquierda, y por la tiara y llaves de San Pedro en el de la derecha. En el de San Pedro se abren además dos postigos que dan acceso a la sacristía antigua.


La reforma del retablo mayor y los dos laterales debieron hacerse a la vez y por el mismo maestro, formando un interesante conjunto que transformó la cabecera del templo. La obra se atribuye al antequerano Francisco Primo, a quien se le relaciona también con el coro de la Iglesia, y las nuevas imágenes del retablo y los ángeles del presbiterio a Diego y Miguel Márquez,

De Antequera llegó también la nueva talla del Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia en 1772, encargado a Diego Márquez y Vega, para la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús. Algunos historiadores también afirman que la Hermandad encargó a mediados del siglo la imagen del Dulce Nombre de Jesús a Luis Salvador Carmona, pero la relación de la talla con el escultor vallisoletano está aún por confirmar. Otras esculturas del siglo XVIII son un San José de José de Medina o un San Juan Bautista, relacionado también con la obra de Salvador Carmona.


En cuanto a la orfebrería del siglo XVII y XVIII que atesora la Iglesia destaca sus jarras, bandejas, campanillas, vinajeras, ostensorios, copones, cálices y cruces en plata para el altar, la mayoría de ellas de obra cordobesa. A estas se le añaden algunas obras que confirman la Marca de Estepa en la orfebrería del siglo XVIII, representada por una hoja de higuera.

Marca de Estepa en una campanilla de Santa María.
La pinacoteca de la Iglesia fue aumentada también en este siglo. Entre los lienzos nuevos destacan una serie de cuadros de los Apóstoles para el presbiterio y un lienzo de la Quinta Angustia para la nueva sacristía. Además, Salvador de Jódar doró y pintó los 14 cuadros de la Vía Sacra para la Iglesia.

Quinta Angustia de la sacristía nueva de Santa María.
La Capilla de los Vera fue alterada con la inclusión de un retablo para la capilla dedicado a la Inmaculada Concepción hacia 1770. Se conserva en blanco y es de planta cóncava, con influencia rococó. A través de una puerta junto al retablo se accedía a la capilla, que seguía presidida por el Crucificado de Ocampo.

El retablo de la Inmaculada con la puerta de entrada
a la capilla de los Vera a la izquierda
El retablo de la Virgen del Rosario también fue recolocado por Dionisio Pérez, maestro albañil, en medio del arco de la capilla y Salvador de Jódar se encargó de su dorado y pintura en 1782. Por lo tanto, en esta renovación se cierra la Capilla de la Virgen del Rosario, quedando a un lado la puerta y escalera que llevaba a ella.


En todas estas reformas de la Iglesia tuvo un papel destacado D. Juan Bautista Centurión, VII Marqués de Estepa, quien, como patrono de las iglesias del marquesado, debía atender a su culto y decencia, y colaboró en las nuevas obras y decoración de los templos. Su participación se puede ver en los escudos del marquesado que decoran el retablo mayor, el coro y el órgano de la iglesia.

En 1779, ante el continuo despoblamiento del Cerro de San Cristóbal, la Iglesia de los Remedios fue nombrada ayuda de la parroquia de Santa María, por lo que muchos cultos y misas fueron trasladados a la Iglesia de los Remedios, situada en uno de los arrabales de la villa.

-El siglo XIX y XX

En 1874 la Vicaría de Estepa es anulada después de casi seiscientos años en los que juega un importantísimo papel en la historia de la ciudad. Se convierte en arciprestazgo, pasando a la jurisdicción eclesiástica del arzobispado de Sevilla todas sus parroquias.

En la noche del 30 al 31 de diciembre de 1887 se hundió la primitiva torre de la iglesia. La nueva torre fue levantada entre 1894 y 1896 junto a la fachada de los pies en el lado del Evangelio y de estilo neo-gótico, siguiendo los planos del arquitecto y maestro de obras de Écija, Francisco Torres Ruiz. Su planta es cuadrada, con basamento de piedra, caña de ladrillo subdividida por cuatro bandas horizontales, campanario y otro cuerpo de planta octogonal, rematados por chapitel también de sección octogonal.

La caída de la torre provocó además la destrucción de la antigua capilla bautismal, la cual fue reconstruida por Antonio Cabezas en 1893 y decorada con un lienzo, retablo y reja que procede de la Iglesia de San Vicente de Sevilla. El lienzo está realizado al óleo y representa el Bautismo de Cristo, obra de Manuel Cabral Aguado y Bejarano fechada en 1884.

Torre de Santa María
Al final del siglo XIX, en 1888, Aguilar y Cano escribe su Memorial Ostipense y deja constancia de la titularidad de los retablos de la Iglesia. Llama la atención la dedicación del retablo del Sagrario a Santa Inés, cuya devoción se remonta a la llegada de las reliquias en el siglo XVII. Pero Aguilar y Cano también menciona que el retablo estaba dedicado anteriormente al Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia, titular de la Hermandad Sacramental de la iglesia, lo que vincula a la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús con el retablo del Sagrario de Santa María. Posiblemente la dedicación del retablo en el siglo XVIII fue para uno de los titulares de esta hermandad, lo que explica la referencia al anagrama de Jesús en el ático del retablo. Además, Aguilar y Cano nos refiere que la antigua titular del retablo “de las reliquias”, el lienzo de Ntra. Sra. de la Antigua se encontraba sobre el retablo del Sagrario.

La Virgen de la Antigua
sobre el retablo del Sagrario.
Aguilar y Cano señala que durante la prelacía de D. Joaquín Téllez de la Torre, en torno a 1855, se levantaron tres pequeños altares y retablos en el trascoro, dedicados el de la derecha a San Pablo Ermitaño, el de la izquierda al Dulce Nombre de Jesús y el del frente al Señor de la Humildad y Paciencia. Sería en este momento cuando la imagen de Santa Inés se colocó en el retablo del Sagrario. La imagen de San Pablo Ermitaño, obra de Benito de Hita y Castillo, llegó de la desaparecida Ermita de San Antonio Abad junto al pórtico de la ermita que se colocó a la entrada de la iglesia antigua. El resto de imágenes de la ermita, la Virgen del Valle y San Antonio Abad, junto al retablo de la ermita fueron llevados a la Iglesia de Ntra. Sra. de los Remedios.

San Pablo Ermitaño
Retablo de San Pablo Ermitaño en el trascoro de Santa María.



Retablo del Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia
en el trascoro de Santa María.

Pórtico de la Ermita de San Antonio Abad
en Santa María
En 1895 el párroco de Santa María, José Ramón Mejías, tiene la intención de instalar un Calvario en un retablo de la nave derecha de la iglesia parroquial. Para ello, por medio del sacerdote estepeño Francisco de Sales Manzano y Alés, quien trabajó muchos años en la curia diocesana de Sevilla, recibe la imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas procedente del monasterio de Santa Isabel de Sevilla. De este mismo convento procedía la imagen de San Juan Evangelista, atribuida a Juan de Mesa, que había llegado a la parroquia un año antes. Sin embargo, el proyecto de colocar un Calvario en Santa María no se llegó a realizar, por la imagen de Nuestra Señora quedaría en 1895 almacenada en algún lugar de la parroquia y finalmente se convertiría en la titular mariana de la Hermandad de Paz y Caridad. Otra de las imágenes que llega a la parroquia procedente de Sevilla es una talla de San Francisco de Asís que se fecha entre 1671 y 1685 y se relaciona con la obra de La Roldana.

San Juan Evangelista, de Juan de Mesa

San Francisco de Asís,
atribuida a La Roldana.
El siglo XX es el más oscuro para la historia de la Iglesia de Santa María. En la primera mitad del siglo la Iglesia recibe varias obras procedentes de otras iglesias estepeñas que desaparecen. Cuando la Ermita de la Concepción es cerrada al culto el 17 de enero de 1928 y posteriormente derruida en 1941, la Iglesia de Santa María recibe el cancel de la ermita que sustituirá al propio de Santa María, así como el púlpito de la ermita, que es devuelto a Estepa después del intento del cardenal Segura de llevárselo en 1747 a San Juan de Aznalfarache y se encuentra actualmente como ambón en el altar mayor. En la segunda mitad del siglo XX recibe de la Iglesia de los Remedios, el llamado Jesús Cautivo “Señor de los Señores”, el cual a pesar de tener su retablo en su iglesia original fue llevado a Santa María. Sin embargo, la ganancia en obras de la Iglesia conlleva también una enorme pérdida, especialmente en lo referente a su colección de reliquias, perdiéndose muchas de ellas, como la valiosa urna de San Luciano. También desapareció el antiguo cancel de la Iglesia situado en la puerta de la iglesia antigua y fue derrumbado el pórtico que le antecedía procedente de la Ermita de San Antonio Abad.

Jesús Cautivo "Señor de los Señores",
de la Iglesia de los Remedios
Púlpito de la Ermita de la Concepción
Antiguo cancel de la Iglesia
y andas procesionales de la Virgen (desaparecido)
A mediados del siglo XX la Capilla de los Vera fue cerrada y derribada. Su retablo de la Inmaculada Concepción quedó en la entrada donde estaba la capilla, que es el lugar que conserva en la actualidad. La puerta de entrada a la capilla se dejó cegada junto al retablo. El cierre de la Capilla supuso que el antiguo Crucificado de Ocampo saliera por primera vez de la Capilla y quedará sin un lugar definitivo para su culto en el templo.

La Hermandad del Dulce Nombre, que fue fundada en la Iglesia en 1590, con carácter sacramental y vinculada con el retablo del Sagrario desde el siglo XVIII, ocupaba sendos retablos para las imágenes de sus titulares, el Dulce Nombre de Jesús y el Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia, en el trascoro de la Iglesia de Santa María, y realizaba su estación de penitencia desde esta iglesia y regresando por la calle Veracruz, Cuesta y Carril de Santa María donde numerosas bengalas multicolor acompañaban el discurrir del Dulce Nombre por tan singular e histórico enclave.
Sin embargo, el estado ruinoso en el que se encontraba la Iglesia Parroquial de Santa María en la segunda mitad del siglo XX obligó al cierre de la misma. La Hermandad del Dulce Nombre buscó refugio en el casco histórico de la ciudad, abandonando así el Cerro de San Cristóbal. La hermandad se estableció en la Iglesia de Ntra. Sra. de los Remedios en los años 70 y la imagen del Dulce Nombre de Jesús ocupó la antigua capilla del bautismo. El Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia fue llevado a la Casa Hermandad. La Iglesia de los Remedios acogió además los relicarios y dalmáticas de Santa María mientras que el Crucificado de la capilla de los Vera fue trasladado a la Iglesia de la Asunción, donde se le dio culto en las escaleras del camarín.

El Dulce Nombre entrando en Santa María
-El resurgir en el siglo XXI

En 1989 comienza un proyecto de Escuela Taller para la restauración y rehabilitación de la Iglesia de Santa María, cuya intervención se desarrolló en tres fases. Fue un programa de reinserción laboral de jóvenes desempleados que no habían finalizado sus estudios y de edades comprendidas entre los 16 y 35 años. Los jóvenes eran formados en módulos de albañilería, carpintería de madera, carpintería metálica-forja y restauración, y contaban con prácticas en empresas del sector. Los trabajos de la Escuela Taller finalizaron en enero de 2007 y desde mayo de ese año la Iglesia se abrió para albergar exposiciones y su Museo de Arte Sacro, tras casi cuarenta años cerrada. Con la reapertura del templo, vuelve a la iglesia el Cristo de la capilla de los Vera y los relicarios que la iglesia custodiaba.

En 2008 la Hermandad del Dulce Nombre recupera su vinculación con la Iglesia de Santa María al celebrar aquí el III Congreso Nacional de Hermandades y Cofradías del Dulce Nombre de Jesús.

En 2009 la Iglesia acoge de nuevo el Pregón de la Semana Santa de Estepa hasta la actualidad. Con anterioridad había sido sede del Consejo General de Hermandades y Cofradías, y se había celebrado el Pregón entre 1990 y 1995.

En junio de 2015 la Archidiócesis de Sevilla anunció que las parroquias de Santa María y San Sebastián quedarían unidas bajo la dirección del mismo párroco, D. Ginés González de la Bandera, titular de la Parroquia de San Sebastián. El párroco decidió abrir de nuevo al culto la Iglesia el 25 de diciembre de 2015 y acoger las grandes celebraciones en la misma: Navidad, Pascua de Resurrección, bodas de Oro o primera comunión.

En el año 2015 la Hermandad del Dulce Nombre conmemoró aquí el 425 aniversario fundacional, por lo que los titulares fueron trasladados hasta la Iglesia de Santa María con carácter extraordinario para celebrar el Triduo cuaresmal, hecho que se repetirá cada cuatro años desde 2016. Además, la antigua Virgen de la Paz ocupó la hornacina de la Iglesia que estuvo dedicada al Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia.

Antigua Virgen de la Paz
El 22 de febrero de 2016, la Hermandad de San Pedro Apóstol recuperó su vinculación con la Iglesia con la celebración de la Eucaristía ante la imagen de San Pedro en la Cátedra, de Lázaro Pérez Castellano de 1620, en el día de su onomástica.

El Consejo General de Hermandades y Cofradías de Estepa comenzó a celebrar desde 2016 el Via Crucis cuaresmal en la Iglesia de Santa María con el Crucificado de la capilla de los Vera, que fue renombrado como “Cristo de la Misericordia” por ser el año del Jubileo de la Misericordia convocado por el Papa Francisco.

En 2018 se acometen unas nuevas obras en la Iglesia de Santa María para adecuarla a la celebración del culto, así como para las visitas. Con las obras quedó restaurada la torre campanario y sus campanas, el nuevo enfoscado del interior del templo, las cubiertas de algunas naves, la sacristía y los muros exteriores del templo. Además, se recupera la hornacina de Santiago Apóstol, dado el carácter santiaguista de la Iglesia. En 2019 la Facultad de Bellas Artes de Sevilla restauró el retablo mayor del templo y se espera poder llevar a cabo la restauración del órgano de la Iglesia y la adecuación de la sacristía como Museo de Arte Sacro.


Web y obras consultadas:
-Memorial Ostipense, Aguilar y Cano, A. 1886. Anel, Granada, 1975
-Guía Artística de Sevilla y su provincia, Diputación Provincial, Sevilla, 1981
-Catálogo Arqueológico de Sevilla y su provincia, Tomo IV, Sevilla, 1954
-Estepa como centro de demandante de retablos. La dependencia del entorno durante los siglos XVII y XVII. Herrera García. F.J. Actas de las III Jornadas sobre Historia de Estepa. Ed. Ayto de Estepa, 1998
-Actual torre de la Iglesia de Santa María La Mayor, de Estepa. A. Rodríguez Crujera. Desde la Alcazaba. 2011
-El historicismo medieval en la arquitectura religiosa de Estepa: la torre de la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor. López Jiménez, CM. V Jornadas sobre Historia de Estepa. Ed. Iltmo. Ayto de Estepa, 2002
-Andrés de Ocampo en Estepa: el retablo mayor de Santa María. Díaz Fernández, EA. Humanitas. Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Jaén, 4. 2005-06
-El conjunto monumental de Santa María: de la mezquita a la iglesia tardogótica. Apuntes arqueológicos y documentales. Juárez Martín, JM. VII Jornadas sobre Historia de Estepa. Ed. Iltmo. Ayto de Estepa
-Restauración de la Iglesia de Santa María de Estepa. Pavón Torrejón, G. VII Jornadas sobre Historia de Estepa. Ed. Iltmo. Ayto de Estepa
-El gótico-mudéjar por la provincia de Sevilla. Ed. Diputación de Sevilla. 2015
-Algunos inventarios y cuentas de fábrica de la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Estepa (siglos XVII y XVIII). Díaz Fernández, EA. Anuario de estudios locales. Unirioja
-Restauración y rehabilitación de la iglesia de Santa María de Estepa. Intervenciones previas a la investigación. Juárez Martín, JM. Anuario arqueológico de Andalucía 1996.
-A propósito de una escultura de San Juan Evangelista atribuida a Juan de Mesa en Estepa. Jordán Fernández, JA. Anuario de Historia de la Iglesia andaluza, 2012.
-Estudios previos realizados durante la intervención en la Iglesia de Santa María la Mayor de Estepa, Sevilla (España). Ontiveros Ortega, E. Carretero León, MI. Gutiérrez Montero, F. IX Congreso Internacional de Rehabilitación del Patrimonio Arquitectónico y Edificación. 2008
-El relicario del lignum crucis: un legado bizantino en Estepa. Serrano García, M. Sánchez Moleno, E. VII Jornadas sobre Historia de Estepa. Ed. Iltmo. Ayto de Estepa. 2008
-Santa María reabre sus puertas tras casi cuarenta años cerrada. La Hornacina. 2007
-La iglesia del Castillo de Estepa abre al culto 50 años después. El Correo de Andalucía. 2016
-El patrimonio artístico de la Sierra Sur en los siglos XIX y XX. J.L. Romero Torres y E.A. Díaz Fernández. Actas de las VIII Jornadas de Historia sobre la Provincia de Sevilla. ASCIL. 2011
-Algunas atribuciones de imaginería religiosa en Estepa. Díaz Fernández, EA. Pasión y Glorias, nº1. Consejo General de HH y CC de Estepa. 2017.
-Crucificados de Andrés de Ocampo en Estepa. Díaz Fernández, EA. Pasión y Glorias, nº2. Consejo General de HH y CC de Estepa. 2018
-Inventario y Catálogo de bienes muebles de la Iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Estepa. Martínez Avellanosa, C. Escuela Taller Rehabilitación de Santa María, Estepa 1990, Pag. 121
-Juan de Mesa en el Convento de Santa Clara de Estepa: propuesta de atribución de una imagen de San Juan Evangelista. Díaz Fernández, EA. Actas de las III Jornadas de Historia del Arte. Universidad de Córdoba, 2003
-A propósito de una escultura de San Juan Evangelista atribuida a Juan de Mesa en Estepa. Jordán Fernández, JA. Anuario de Historia de la Iglesia andaluza. 2012
-Restauración de la imagen de San Juan Evangelista por el IAPH. Revista de Feria de Estepa, 2003
-El cráneo de Santa Inés. Una reliquia del siglo XVI. M.J. Castro. Revista Feria de Estepa. Ayto de Estepa. 2017
-Aproximación a la Orfebrería de Estepa y nueva aportación al Catálago de marcas de la Platería Española: su marca de localidad. Mejías Álvarez, MJ. III Jornadas sobre Historia de Estepa. 1998
-Platería alemana en Estepa: el relicario de Santa Inés. Mejías Álvarez, MJ. Laboratorio de Arte: Revista del Departamento de Historia del Arte. 1999
-La platería barroca y rococó en la campiña sevillana. Sanz Serrano, MJ. Laboratorio de Arte: Revista del departamento de Historia de Arte. 2015
-Pequeña historia de una restauración: la capilla bautismal de Santa María. Jordán Fernández, JA. Revista de Feria, 2020.
-Las otras capillas de la Iglesia Parroquial de Santa María La Mayor. Jordán Fernández, JA. Revista de Feria, 2021.

Artículos del blog sobre "La Iglesia de Santa María":
-La división de las parroquias. Devociones de Estepa. 2010
-Pío IV. Devociones de Estepa. 2010
-Hundimiento de la torre de Santa María (1887). Devociones de Estepa. 2010
-Los canteros de Estepa: Nicolás Bautista de Morales. Devociones de Estepa. 2015
-Cosas de monaguillos. Jose Mª Juárez. Revista de Feria. 2013
-Santa María y la Escuela Taller. José Mª Juárez. Revista de Feria.
-La Iglesia de Santa María reabre sus puertas. Devociones de Estepa. 2010
-Museo de Arte Sacro. Devociones de Estepa. 2010
-Santa María reabre al culto. Devociones de Estepa. 2015
-Cambio en las parroquias de Estepa. Devociones de Estepa. 2015
-Proyecto de restauración del retablo mayor de la Iglesia de Santa María. Devociones de Estepa. 2010
-Patrimonio aprueba la rehabilitación de la Iglesia de Santa María la Mayor de Estepa. Devociones de Estepa. 2018
-Se retomarán las obras de Santa María. Devociones de Estepa. 2018
-La Universidad de Sevilla restaurará el retablo mayor de Santa María. Devociones de Estepa. 2019
-Finalizada la restauración del retablo mayor de Santa María. Devociones de Estepa. 2019
-Exposición de esculturas del retablo mayor de la Iglesia de Santa María. Devociones de Estepa. 2019
-La Iglesia de Santa María se viste de sol. Devociones de Estepa. 2017
-Inauguración del Museo de Arte Sacro de Estepa. Devociones de Estepa, 2024

-Las reliquias de Estepa. Devociones de Estepa. 2019
-Santa Inés, antigua devoción de Estepa. Devociones de Estepa. 2019
-El Lignum Crucis de Estepa. Devociones de Estepa. 2015

-Una hipótesis sobre el origen de la imagen del Niño Perdido. Jordán Fernández, JA. Boletín Blanca y Colorá. 2012.
-La Basílica Sopra Minerva de Roma y el Dulce Nombre. Devociones de Estepa. 2019
-El Dulce Nombre abandonó Santa María. Devociones de Estepa. 2010
-La antigua Virgen de la Paz en Santa María. Devociones de Estepa. 2016

-Biografía y obra de Andrés de Ocampo. Devociones de Estepa. 2017
-Cristo del Pregón, atribuido a Andrés de Ocampo. Devociones de Estepa. 2012
-La Capilla de los Vera de Santa María. Devociones de Estepa. 2017
-Juan de Mesa en Estepa. Devociones de Estepa. 2017
-Fotografías antiguas: San Juan Evangelista. Devociones de Estepa. 2017
-La Orden de la Jarra y la Virgen de la Antigua en Estepa. Devociones de Estepa. 2017
-Mª Stma. de la Victoria en Santa María. Devociones de Estepa. 2017
-Una obra de La Roldana en Estepa. Devociones de Estepa. 2016
-San Pablo Ermitaño, una obra de Benito de Hita y Castillo. Devociones de Estepa. 2019
-Remedios, ayuda de Santa María desde 1776. Devociones de Estepa. 2016
-Candelaria en Santa María. Devociones de Estepa. 2016
-Señor de los Señores. Devociones de Estepa. 2016
-El púlpito de la Concepción en Santa María. Devociones de Estepa. 2016
-Santiago Apóstol recibe culto en Santa María de nuevo. Devociones de Estepa. 2019
-Elección del patrón del "Concejo de la Villa". Devociones de Estepa. 2009
-San Jerónimo y el patronazgo de Estepa. Capitán Rodríguez, F. Revista de Feria. 2013

Etiqueta: Iglesia de Santa María

Fotos en Cofrades sobre la Iglesia de Santa María:
-Iglesia de Santa María.
-Fotografías antiguas: Iglesia de Santa María.
-Santa María reabre al culto.
-Museo de Arte Sacro (I)
-Museo de Arte Sacro (II)

Hermandades relacionadas con la Iglesia de Santa María:
-Pontificia Archicofradía Sacramental y Antigua Hermandad de Penitencia de El Dulce Nombre de Jesús, Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia y Esclavitud de Nuestra Señora María Santísima de la Paz.
-Pontificia y Real Hermandad de San Pedro Apóstol, Santo Cristo de las Penas y María Santísima de los Dolores.
-Hermandad de Ntra. Sra. del Rosario.
-Cofradía y Hermandad del Santísimo Sacramento.

24/5/20

LA EPIDEMIA DE 1855 Y EL CRISTO DE LA HUMILDAD Y PACIENCIA


Desde el primer tercio del siglo XIX hasta finales del mismo siglo, ocurrieron en España una serie de brotes de cólera morbo que asolaron el país. En 1855 aconteció el segundo brote de esta enfermedad contagiosa que afectó principalmente a amplias zonas del interior.

Estepa también se vio afectada por esta gran epidemia a mediados del siglo XIX y, según consta, una de las personas que destacaron en la localidad por “su celo y desprendimiento” fue don Joaquín Téllez de la Torre, teniente de vicario y párroco de Santa María. 

Una de las disposiciones que tomó D. Joaquín en aquellos aciagos momentos por los que atravesaba la población de Estepa fue precisamente disponer, en unión de todos los sacerdotes de la parroquia, la realización de una novena al Cristo de la Humildad y Paciencia, novena que comenzó “el sábado después del Carnaval” de aquel año de 1855 y que correspondería con el primer sábado de Cuaresma. 

La imagen del Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia se encontraba en aquel entonces en el retablo del Sagrario de la Iglesia de Santa María, situado a la cabecera de la nave el evangelio. El párroco don Joaquín decidió aquel año construir un nuevo retablo para la imagen, mandado construir ex profeso y a expensas suyas, que se colocó en el trascoro de la iglesia, frente a la puerta de entrada de la iglesia, con la intención de aumentar la devoción y el culto a la imagen, a la que se la describe con “corona y potencias de plata”. El retablo nuevo del Santo Cristo era de madera dorado, con puerta de cristal y el altar tenía forma de “cuello de paloma”. 

Dos años después, en 1857, este mismo sacerdote costeó la realización de otros dos altares que se colocaron también en el trascoro de la iglesia a ambos lados del nuevo retablo del Cristo de la Humildad y Paciencia. En el de la derecha, según se accedía desde la puerta al templo, se colocó una imagen de San Pablo Ermitaño, y en el de la izquierda la imagen del “Niño Perdido”. 

Ante esta epidemia y la iniciativa del párroco D. Joaquín Téllez de la Torre, el pueblo de Estepa se congregó en la Iglesia de Santa María para rogar en la Novena al Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia el cese de este nuevo brote de cólera morbo. 

La devoción al Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia tiene su inicio hacia 1618 cuando la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús encarga al pintor Luis de Venegas la primera imagen del titular, y tal y como se describe en los inventarios del siglo XVII y XVIII era una imagen con cabellera natural y potencias de plata. En 1772 la Hermandad decide renovar a su imagen titular y encarga al escultor antequerano Diego Márquez y Vega una nueva imagen del Santísimo Cristo, que ocuparía el retablo del Sagrario de la Iglesia parroquial. Aún se puede observar en la Iglesia de Santa María algunos exvotos en agradecimiento que atestiguan la intervención del Santísimo Cristo ante las calamidades que los fieles padecían.


Libros y artículos consultados:
-Memorial Ostipense. Aguilar y Cano, A. 1886.
-Dulce Nombre. Caballero Páez, M. 2013
-Una hipótesis sobre el origen de la imagen del Niño PerdidoJordán Fernández, JA. Boletín Blanca y Colorá. 2012

22/5/20

EL RETABLO DEL SAGRARIO DE SANTA MARÍA Y EL DULCE NOMBRE


La primera referencia al Sagrario de la Iglesia de Santa María La Mayor y Matriz nos la da Aguilar y Cano durante la lectura de uno de los inventarios de la Iglesia, citando que al maestro granadino Diego Pesquera se le encarga el Sagrario de la Iglesia en 1568. A finales del siglo XVI estaba constituida en la Iglesia la Cofradía del Santísimo Sacramento, tal y como como consta en uno de los cabildos celebrados por la cofradía en 1594 para elegir a sus oficiales. Aunque posiblemente la Cofradía llegó a establecerse en las dos parroquias de la villa, tanto en Santa María como en San Sebastián, siendo la misma para ambas como se deduce de los autos del año 1689 sustanciados ante el vicario don Lorenzo de Andújar.

Será a finales del siglo XVI y, sobre todo, a principios del siglo XVII cuando la Iglesia de Santa María se hace con una destacada colección de reliquias que deciden exhibir en uno de los altares de la Iglesia. Entre las numerosas reliquias que se consiguió atesorar se encontraban el cráneo de Santa Inés o el cuerpo de San Luciano en una urna. El altar elegido para exponer las reliquias fue el Sagrario de Santa María, acompañado por un antiguo lienzo de Nuestra Señora de la Antigua que se conservaba en la Iglesia desde mediados del siglo XVI, según aparece en los inventarios de 1622 y 1649. Hacia 1639 se hacen obras en el altar mayor, levantado por Andrés de Ocampo en 1578, para colocar las reliquias de Santa Inés y San Luciano en cajas que quedarían expuestas en el altar mayor, mientras que el resto de las reliquias seguirían en “el altar de las reliquias” del Sagrario.

Nuestra Señora de la Antigua
En la Iglesia de Santa María se fundó el 1 de enero de 1590 una cofradía contra la blasfemia bajo el Dulcísimo Nombre de Jesús, venerando a su titular en un cuadro existente en la parroquia y hacia 1602 se tiene constancia de la primera imagen de un Niño en la Hermandad. La cofradía encargó también en 1618 al pintor Luis de Venegas la hechura de un Cristo en reflexión después del flagelo, al que se le denominaría Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia. En diferentes inventarios a lo largo del siglo XVIII, se menciona la hechura del Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia y la hechura de al menos un Niño Jesús, ambos titulares de la hermandad.


Esta Hermandad adquiere en 1621 su carácter sacramental al unirse a la Cofradía Sacramental de la Iglesia de “Sancta María Super Minervam” de Roma, fundada por el Papa Paula III en 1539 para la defensa de la Eucaristía. La Cofradía del Dulce Nombre de Jesús quedaría vinculada al Sagrario de la Iglesia por su carácter sacramental, y tal como se deduce en el inventario de 1694 el lugar de sus altares en la Iglesia estarían en el lado del Evangelio, donde se situaba también el Sagrario, lo que sería especialmente relevante en el siglo XVIII. En un documento de la priostía de la hermandad, se realiza un inventario en 1695 en el que se señala que un Niño, dado que la Hermandad tenía varios, “está en la capilla del sagrario de la Iglesia mayor” y otro en la casa del prioste, mientras que el Santo Cristo tenía otro retablo en la Iglesia.

En 1749 el dorador Salvador de Aponte acomete el dorado del Sagrario y en la segunda mitad del siglo XVIII, hacia 1770, se realiza una remodelación en el retablo mayor que es acompañada también por la renovación de los retablos laterales, y por lo tanto del Sagrario. Así se colocaron a ambos lados del retablo mayor una pareja de retablos de estilo rococó y de planta rectilínea. Ambos retablos quedaron policromados en blanco y dorado, al igual que el mayor, destacando en ellos la decoración rococó que los recubría. La reforma del retablo mayor y los dos laterales debieron hacerse a la vez y por el mismo maestro, formando un interesante conjunto que transformó la cabecera del templo. La obra se atribuye al antequerano Francisco Primo, a quien se le relaciona también con el coro de la Iglesia.

El retablo de la izquierda, en la nave del Evangelio, quedó como Sagrario de la Iglesia mientras el retablo de la derecha, en la nave de la Epístola, fue dedicado a la primitiva cofradía de clérigos de San Pedro que ya estaba establecida en la Iglesia hacia mediados del siglo XVI. La titularidad del retablo quedo indicada en el ático del mismo, de medio punto, presidido por un resplandor, centrado respectivamente por el anagrama de Cristo en el de la izquierda, y por la tiara y llaves de San Pedro en el de la derecha. En el de San Pedro se abrían además dos postigos que dan acceso a la sacristía antigua. Los retablos fueron diseñados con una hornacina en su calle central, destinado a la imagen de San Pedro en la Cátedra, realizado por Lázaro Pérez Castellano en 1620, en la derecha, mientras que en la hornacina del retablo de la izquierda se colocaría uno de los titulares de la Hermandad Sacramental del Dulce Nombre de Jesús, según indica el anagrama de Jesucristo rematado por el Sol de Justicia del ático, elemento histórico utilizado para simbolizar el Dulce Nombre de Jesús.

Sería en 1772 cuando la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús encarga al antequerano Diego Márquez y Vega la imagen del Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia, que hoy en día es titular de la Hermandad. Esta imagen ocuparía la hornacina del retablo del Sagrario de la Iglesia.

No obstante, la Iglesia no olvidaría a la primera titular del altar del Sagrario o “de las reliquias”, Nuestra Señora de la Antigua. El lienzo de la Virgen del siglo XVI fue colocado sobre el retablo del Sagrario tras la reforma.


Aguilar y Cano, en su Memorial Ostipense de 1886, afirma que la imagen del Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia ocupaba el retablo del Sagrario de la Iglesia de Santa María hasta finales del siglo XIX. Es en este momento cuando el párroco D. Joaquín Téllez de la Torre levanta tres altares y retablos pequeños en el trascoro de la iglesia, dedicados el de la derecha a San Pablo Ermitaño, el de la izquierda al Dulce Nombre de Jesús y el del frente al Señor de la Humildad y Paciencia. La imagen del titular de la Hermandad Sacramental de Santa María ocupó este retablo del trascoro y dejó vacío la hornacina del retablo del Sagrario, el cual fue ocupado por otra de las tallas antiguas y veneradas de la iglesia. Hablamos de la imagen de Santa Inés, llegada al templo a principios del siglo XVII a raíz de la veneración de su reliquia. Es esta representación de la Santa la que Aguilar y Cano encuentra en la hornacina del retablo del Sagrario a finales del siglo XIX.


Pero sería poco después, en 1894, cuando el párroco D. José Ramón Mejías recibiría para la iglesia parroquial la imagen de San Juan Evangelista, atribuida a Juan de Mesa y procedente del monasterio de Santa Isabel de Sevilla. Esta valiosa imagen del afamado escultor cordobés ocupó el retablo del Sagrario de Santa María desde principios del siglo XX, tal y como aparece en el archivo fotográfico de la Universidad de Sevilla, y hasta el día de hoy.




La Hermandad del Dulce Nombre se vio obligada en la segunda mitad del siglo XVIII a abandonar la Iglesia parroquial de Santa María y buscar refugio en una iglesia de la ladera del Cerro de San Cristóbal por el estado ruinoso de la Iglesia. La imagen del Dulce Nombre de Jesús ocupó en los años 70 la capilla del bautismo de la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios mientras que el Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia fue llevado a la Casa Hermandad de la calle Gilena. La Hermandad rompió así su permanencia de casi cuatro siglos en su sede fundacional, pero mantuvo su relación con la iglesia en estado latente.

Con la reapertura de la Iglesia de Santa María en 2008, la Hermandad decidió renovar su vinculación con su sede y celebró aquí el III Congreso Nacional de Hermandades y Cofradías del Dulce Nombre de Jesús. En el año 2015 la Hermandad del Dulce Nombre conmemoró el 425 aniversario fundacional, por lo que los titulares fueron trasladados hasta la Iglesia de Santa María con carácter extraordinario para celebrar el Triduo cuaresmal, hecho que se repetirá cada cuatro años desde 2016. Además, la antigua Virgen de la Paz ocupó la hornacina de la Iglesia que estuvo dedicada al Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia.

El retablo del Sagrario de la Iglesia parroquial de Santa María la Mayor es fiel testimonio de la vinculación de la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús con su sede fundacional y con su carácter sacramental, en la que ocuparon sus titulares, el Dulce Nombre de Jesús al menos hacia finales del siglo XVII y el Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia en la hornacina central desde el último tercio del siglo XVIII, un lugar preminente junto al Sagrario de la Iglesia parroquial de Santa María.

Cultos de la Hermandad del Dulce Nombre en Santa María
Libros y artículos consultados:
-Memorial Ostipense. Aguilar y Cano, A. 1886.
-Dulce Nombre. Caballero Páez, M. 2013
-El Dulce Nombre abandonó Santa María. Devociones de Estepa. 2010
-425 aniversario fundacional del Dulce Nombre. Devociones de Estepa. 2015
-Juan de Mesa en Estepa. Devociones de Estepa. 2017
-Las reliquias de Estepa. Devociones de Estepa. 2019

20/5/20

ICONOGRAFÍA DE LA IMAGEN DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS DE ESTEPA


Desde tiempos muy antiguos los católicos han sido devotos del Divino Niño Jesús, al que han honrado en su santa infancia. Los primeros datos de la infancia de Jesús están en los Evangelios canónicos, especialmente en los evangelios de Lucas y Mateo, donde se hace referencia al Nacimiento y las Adoraciones, así como a reseñas de su niñez, entre ellas la Circuncisión, la Imposición de su Nombre, o su presencia entre los Doctores.

A) Análisis histórico de la iconografía del Niño Jesús.  

El culto al Niño Jesús es igualmente muy antiguo. Las representaciones más antiguas del Niño Jesús aluden a la Natividad, como la representación del siglo III que se encuentra en las catacumbas de Priscila en Roma. Asimismo, en las catacumbas de San Sebastián está la representación del Niño Jesús colocado en una caja de madera y adorado por el mulo y el buey, animales alegóricos que recuerdan la profecía de Isaías 1, 3. El primero, considerado un animal puro, representa al pueblo hebreo; el segundo, un animal impuro, representa a los pueblos paganos. 

El desarrollo del arte de la representación del Nacimiento del Niño Dios tuvo su empuje con la institución de la fiesta de Navidad el 25 de diciembre del 354 cuando se consagra la Basílica de Santa María Mayor y cuando en el 435 se construye en ella una capilla llamada “Santa María del Pesebre” en donde se representa el nacimiento de Jesús. Otro de los ejemplos más arcaicos lo encontramos en la iglesia de San María de Aracoeli (Roma). Según la tradición esta imagen del Niño Jesús fue esculpida en un trozo de olivo del Huerto de Getsemaní, obra del siglo VII, y se expone durante las fiestas navideñas en el Belén. 

Mucho más tarde, San Francisco de Asís en su deseo de revivir el nacimiento de Jesús lo más parecido posible al de Belén, reproduce en 1223 con el pueblo de Greccio (Rieti - Italia) la noche de Navidad e inicia la tradición del Pesebre o Nacimiento tal como la conocemos hoy. Ya no es solo la representación a través de la pintura y la escultura, es también una experiencia espiritual y de piedad que influenciará la representación artística de la Natividad. Será otro santo franciscano, San Antonio de Padua (1191-1231), quien impulsa la devoción al Niño Jesús, quien lo visitó en su celda cuando era fraile y del que fue un devoto entusiasta. Con el franciscanismo, a partir del siglo XIV, el Niño Jesús ocupará el centro de atención, el relieve de su humanidad será objeto de contemplación devota. 

San Francisco y el primer Belén. Giotto

San Antonio de Padua. Murillo.

En el Renacimiento, más concretamente durante el Quattrocento italiano, encontramos los precedentes más directos a las figuras infantiles, como los recreados por Andrea del Verrocchio (1435-1488) en los distintos tipos clásicos de amorcillos romanos (putti) para presidir algunas fuentes. También se encuentran elaboraciones del Niño Jesús en mármol, como las realizadas por Francesco di Simone Ferrucci (1437-1493), en las que algunas figuras de Jesús Infante muestra los atributos de Pasión, siempre en un formato que apenas sobrepasa el medio metro de altura. Sin embargo, sería Desiderio da Setignano (1430-1464), formado en el círculo de Donatello, el pionero en elaborar una serie de imágenes del Niño Jesús en madera y mármol. Nos encontramos así con las primeras representaciones de estatuas exentas que se pondrán en el foco de la devoción religiosa y que encontraremos también durante el Renacimiento en Flandes y España. 

D. Setignano. Florencia.

La producción italiana de figuras infantiles durante el siglo XV tuvo su contrapunto en la ciudad flamenca de Malinas, en cuyos talleres se comenzaron a elaborar unos modelos inconfundibles en madera en torno a los 30 cm. Con una anatomía esquemática de anchas caderas, brazos en actitud de bendecir, rostros sonrientes, ojos rasgados y cabellos rubios y rizados. Estas figuras tuvieron una gran difusión, sobre todo para la devoción particular, llegando muchas de ellas a España. 


En el siglo XVI, Santa Teresa de Jesús (1515-1582) contribuye enormemente a difundir la devoción al Niño Jesús. Santa Teresa de Jesús le tenía un amor tan grande al Divino Niño que un día al subir una escalera del Monasterio de la Encarnación de Ávila obtuvo tener una visión en la que contemplaba al Niño Jesús tal cual había sido en la tierra. La santa abulense le preguntó “¿Tú quién eres?, el niño le dijo “¿Y tú?, ella respondió “Yo, Teresa de Jesús”, a lo que el niño replicó “Pues yo, Jesús de Teresa”. Desde entonces ella nunca olvidó que el Niño era todo suyo al igual que ella era todo suya. En recuerdo de esta visión la santa llevó siempre en sus viajes una estatua del Divino Niño, y en cada casa de su comunidad mandó tener y honrar una bella imagen del Niño Jesús que casi siempre ella misma dejaba de regalo al despedirse. Comenzaba así la colección de Niños Jesús en las clausuras femeninas de los conventos. 


Colección del convento del Santo Ángel. Sevilla

La presencia de pequeñas esculturas representando al Niño Jesús en los conventos fue un fenómeno extendido y en el que muchas veces se ha reparado, desde el punto de vista de la investigación, la devoción y la religiosidad popular. Acompañando el ajuar de las profesas, las representaciones del Niño Jesús servían de entretenimiento devoto y la posibilidad de modificar su ornamento y de trasformar su aspecto, suponían una agradable distracción. Así en museos carmelitas los Niños Jesús, cada uno bautizado con un apodo acorde con su iconografía o alguna de sus características, se visten de blanco como se hacía con motivo de la Pascua en los conventos del Carmelo Descalzo desde que fundara la orden Santa Teresa de Jesús. Entre los grandes santos y místicos del Jesús Niño sobresalen también los carmelitas San Juan de la Cruz y Santa Teresita del Niño Jesús, proclamada Doctora de la Infancia y del Amor Misericordioso. 

El Niño Jesús se convirtió en un tema iconográfico idóneo en la expresión de valores del Concilio de Trento, de la Contrarreforma y de la evangelización en nuevas tierras, con clara intención didáctica y moralizadora, con unas formas comunicativas y dialogantes, que ofrecía un magnífico recurso para conectar a los fieles con Cristo y fomentar su relación con él. 

Es en el siglo XVI cuando se consolide y se defina la iconografía del Niño Jesús, que será continuada con gran auge durante los siglos siguientes. En España, durante el manierismo, se crea en Sevilla lo que podemos llamar el prototipo del Niño Jesús como escultura exenta destinada al culto, un paradigma muchas veces copiado, sin lograr del todo su calidad expresiva, y exportado a muchas regiones del Imperio Español. La imagen representativa de este período será el Niño Jesús de Juan Martínez Montañez, realizado en madera de cedro en el año 1606 o 1607 para la Iglesia del Sagrario junto a la Catedral sevillana. A partir de esta obra, todos los Niños Jesús que hizo el gran imaginero de la escuela sevillana o que siguen este modelo son llamados “Montesinos”.


A principios del siglo XVII se consolida en toda Europa la figura del Niño Jesús que el modelo del milagroso Niño Jesús de Praga hizo famosa. La imagen fue donada por la princesa Polyxena de Lobkowicz, casada con el canciller del reino de Bohemia, al monasterio carmelita de Santa María de la Victoria y San Antonio de Padua de la ciudad de Praga. A su vez, había recibido esta imagen como regalo de boda de su madre, María Maximiliana Manrique de Lara. El origen de la imagen no está clara, pero se piensa que fue tallada en España en el siglo XVI. Algunos piensan que pasaba de padres a hijos en la familia de los Manrique de Lara, otros que fue regalado por la emperatriz Isabel de Portugal, por un fraile del monasterio de Trassierra, e incluso que fue regalado por Santa Teresa de Jesús. Se trata de una obra anónima renacentista de cera policromada, de 47 cm y estructura interna de madera. El Niño se muestra gentil y lleno de gracia, en pie, con la mano derecha bendiciendo levantada, mientras con la izquierda sostiene un dorado globo terráqueo. Fue acogida con sumo fervor y colocada en el oratorio interior del monasterio, donde los carmelitas le dieron culto, distinguiéndose sobremanera el padre Cirilo de Mater Dei, oriundo de Luxemburgo. La imagen es muy venerada en los conventos carmelitas, desde donde se encargaron réplicas de la talla. 


A partir del siglo XVIII estas imágenes acentuaron el uso de postizos, incorporando pelucas reales junto a los ojos de cristal, destacando los ejemplares llegados desde los prestigiosos talleres napolitanos. Desde finales del siglo XVIII y, sobre todo, durante el XIX y XX, las imágenes del Niño Jesús se alejaron del aura de lo sagrado con que originariamente contaron para convertirse en artículos de consumo y decoración, tal vez provocado por la enorme demanda, alejándose así de los principios artísticos y religiosos de los siglos anteriores. 

B) Clasificación y tipología de la iconografía del Niño Jesús. 

Las diferentes iconografías del Niño Jesús que nos encontramos a partir del siglo XVI se pueden clasificar en tres interpretaciones que aluden a su temática y su concepto, según sean históricas o canónicas si se apoyan en los Evangelios y representan escenas verídicas; alegóricas o simbólicas si tienen carácter apócrifo o contienen una finalidad didáctica y evangelizadora; y espontáneas o populares si carecen de sentido doctrinal pero no devocional. 

1. Históricas: Son las representaciones basadas en los Evangelios canónicos, especialmente de Lucas y Mateo: el Nacimiento y las Adoraciones, la Circuncisión, la Imposición de su Nombre y la presencia entre los Doctores. Dentro de estas representaciones destacan el tradicional Niño Jesús de Cuna y el Niño Perdido. Este último se representa de pie, vestido con túnica y en una posición destacada y elevada, gesticulando o moviendo las manos en actitud declamatoria. A veces también se representa sentado sobre una sede, otorgándole carácter regio a la composición, y en ocasiones porta en su mano izquierda, como atributo, un libro que representa la torá hebraica. 


2. Alegóricas: Estas representaciones se dividen en composiciones pasionistas y de gloria o letíficas. 

2.1. Pasionistas: Se intenta plasmar en este tipo la presencia del sufrimiento en la misma infancia de Jesús como aceptación de su martirio para la redención del género humano. Prácticamente todo el ciclo de la Pasión tuvo su versión infantil, como el Niño Jesús Nazareno, el Niño Jesús con los atributos de Pasión, Crucificado o dormido soñando con la Pasión, el Niños melancólico o ensimismado, el Niño Jesús Carpintero, el Niño de la Espina, Apocalíptico acompañado por una calavera o Cautivo. 

Niño Jesús. La Roldana.

2.2. Gloriosas: Son modelos que carecen de expresión melancólica o dolorosa, aunque algunos muestras los estigmas de la Pasión con sentido glorioso. El objetivo de estas representaciones era transmitir al fiel, desde la perspectiva de la humanidad y debilidad que encierra la infancia, dos ideas fundamentales del plan de Salvación: la evidencia de la grandeza y soberanía de Cristo, y su victoria y triunfo sobre la muerte y el pecado. Dentro de esta categoría encontramos las siguientes variantes: 

-Niño Majestad: muestra al Infante como Rey y Señor, vestido con trajes cortesanos y ostentando atributos propios de su realeza. Presenta en su mano izquierda la “sfera mundi”, símbolo de soberanía sobre el Orbe, y alza la diestra en ademán bendiciente. Otros atributos son la corona real o imperial sobre la cabeza del Niño y el manto, a veces, incluso el cetro y uno o varios cojines bajo sus pies. Se presentan tanto de pie como sentados en lujosos tronos. 



-Niño Salvador del Mundo o Niño Redentor: Es una versión del Niño Majestad que plasma la realeza de Jesús sin los atributos reales, pero mostrando el globo terrestre sobre el que se apoya o sostiene con su mano izquierda, dando pie al calificativo de “Niño de la bola”. Esta figuración se caracteriza, además, por el gesto de bendecir y la ausencia absoluta de toda huella dolorosa. El atributo propio de este tipo iconográfico, es, como ya hemos señalado, la esfera del mundo, pero junto a ésta, puede aparecer la cruz, que en unos casos es alta y sujeta por la mano derecha de la imagen, y en otras ha adoptado un reducido tamaño y pasa a rematar el globo terráqueo, símbolo alusivo a la proyección universal del acto redentor. 

Dulce Nombre de Jesús, Osuna.

-Niño Triunfante: Se representa a Jesús siguiendo la iconografía de la Resurrección, acompañado por la Cruz para simbolizar el triunfo de Jesús sobre la muerte. Si además le acompaña un movimiento ascendente y muestra las llagas, se le considera como Niño Dios Resucitado. Otra versión relacionada y muy extendida a partir del siglo XVIII es la del Niño Jesús del Corazón, donde Jesús ya resucitado, con las llagas y vestido con túnica se abre el pecho con una o ambas manos para mostrarnos su corazón. 

Niño Jesús de San Juan de la Palma.
Sevilla

-Niño Vencedor del Pecado: Aparece de pie, con grácil movimiento, pisando con uno de sus pies al demonio, representado por un dragón o una serpiente, al que señala en algunas obras con el dedo de una mano mientras con la otra sujeta una lanza o una Cruz que clava en el demonio. Su significado es muy claro: Jesús venció al pecado con la Cruz. 
-Niño Buen Pastor: El Niño es acompañado por una o varias ovejas, que simbolizan las almas. 

Divino Pastorcillo de Hinojos

-Niño Eucarístico: Presentado erguido, con los brazos abiertos y mostrando atributos relacionados con la Eucaristía, como el Cáliz y la Sagrada Forma, o las espigas y el racimo de uvas, o la llave del Arca Eucarística colgada del cuello o de una de sus manos. Las imágenes del Niño Jesús aparecen también en las puertas de los sagrarios y comulgatorios ya desde la segunda mitad del siglo XVI.
-Otras versiones muestran al Niño Jesús con el emblema o hábito de una Orden, vestidos de peregrino, con la actitud de dar un abrazo, con instrumentos musicales, o con velos en sus manos en referencia al desposorio de una novicia conventual. 

3. Espontáneo o popular: La piedad popular sobrepasó en muchas ocasiones el ámbito religioso para mostrar la humanización de la imagen, otorgándole diferentes vestimentas e indumentarias y acciones cotidianas: sastre, doctor, bailarín, cazador, monaguillo, acolito, penitente o soldado son algunos ejemplos de esta clasificación.

C) Iconografía del Dulce Nombre de Jesús de Estepa.


La actual imagen del Dulce Nombre de Jesús de Estepa fue realizada a mediados del siglo XVIII y se ha relacionado recientemente con la obra de Luis Salvador Carmona, aunque hasta hace poco se consideraba una obra del siglo XVII. La imagen del Dulce Nombre de Jesús no fue la única que tuvo la Hermandad, llegando a tener en el siglo XVI varias imágenes de Niño Jesús. 

La Hermandad del Dulce Nombre de Jesús se funda el 1 de enero de 1590 en la Iglesia de Santa María la Mayor y Matriz, tomando como titular un lienzo del Divino Infante que se encontraba en la Iglesia. Será en 1605 cuando aparece una primera imagen del Niño Jesús en la Hermandad y poco después, en 1608, el pintor Luis de Venegas dora “la manzana y la cruz” que sustentaba la imagen, en alusión a la “sfera mundi”. Vemos ya en los primeros documentos de la Hermandad la iconografía del Niño Jesús que mantendrá a lo largo de sus siglos de historia. 

En 1634 se anota en un cabildo de cuentas la compra de otro Niño Jesús, por 240 reales, a un forastero que estuvo en los Mesones de Estepa y además se adquiere “un vestido de tela de oro con pasamanos de oro”, por 200 reales, para la imagen. Destaca este hecho porque en él se fundamenta una de las leyendas estepeñas acerca de la autoría del Dulce Nombre de Jesús, según la cual la imagen fue ganada por miembros de la hermandad en una partida de naipes que se celebraba en uno de los muchos mesones que este pueblo tenía a unos arrieros que hacían el camino de Sevilla a Granada. 

En 1647 la imagen del Dulce Nombre se encuentra en el altar mayor, mientras que se comenta otro Niño Jesús de bronce en casa de Fernán Diañez, por lo que se habla en plural de “los Niños”. Posteriormente en 1695, 1700 y 1724 se comenta que la imagen del Niño está en la capilla del sagrario y otra de las imágenes del Niño en la casa del prioste, así como la existencia de varios “mundos”, “una Cruz que saca el Niño el Jueves Santo”, “un escapulario carmesí”, “una bandera de Resurrección y banda encarnada”, “una cabellera para el Niño” y varias parihuelas. En el inventario de 1737 realizado para el Marqués de Estepa destacan la mención a las joyas del Niño, entre las que se incluyen una campanilla para su muñeca, una pieza de filigrana para su pecho e incluso una corona de plata. La última mención a las dos imágenes del Niño Jesús se encuentra en la relación de bienes que la Hermandad presentó en 1791 al Consejo de Castilla. 

La existencia de varias imágenes del Niño Jesús puede deberse a la celebración de varias festividades a lo largo del año, siendo diferentes representaciones iconográficas o adaptándose la imagen de los Niños a los días de la festividad. La Hermandad celebraba el 1 de enero, la Candelaria y la Circuncisión, el Jueves Santo, la Resurrección y el Corpus Christi. Las referencias a la “sfera mundi”, la corona y las joyas aluden a un “Niño en Majestad”, mientras que la referencia a las banderas de Resurrección y las bandas encarnadas a un “Niño Triunfante”. Por otra parte, con la referencia a la cruz que portada el Jueves Santo se representaba a un “Niño Pasionario”. Por la presencia de varias parihuelas en la cofradía para el Niño se puede pensar que hubiera varios Niños según la celebración, e incluso que uno de ellos cambiara de vestidos y atributos para algunas celebraciones. Destaca también la mención a la cabellera del Niño que es otro de los detalles de la actual imagen del Dulce Nombre de Jesús y que se pudo mantener en las nuevas imágenes que adquiría la Hermandad con intención de continuar con esta característica de la cabellera natural de las antiguas imágenes. 


De todos estos atributos que aparecen en los inventarios y archivos que alguna vez se relacionaron con la figura del Dulce Nombre de Jesús, destaca siempre la presencia de la “sfera mundi”, la cual fijó una de las leyendas más conocidas de la imagen, con cierto matiz apocalíptico y relacionada con la manera de procesional de sus costaleros, en el que se menciona que el mundo se detendría, y con ello la vida humana, si al Niño Jesús se le caía el globo terráqueo de su mano. 

La figura del Dulce Nombre de Jesús está realizada en madera y muestra una actitud bendiciente, apoyado sobre su pierna derecha y con la izquierda ligeramente flexionada. Sostiene en su mano izquierda la “sfera mundi” coronada por una cruz, con una piedra preciosa engastada, realizado todo ello en plata de ley. Su cabeza, con tres potencias de plata de ley, guarda una perfecta armonía con el resto del cuerpo. Refleja su rostro candidez, inocencia, dejando esbozar una sonrisa con una benevolencia muy propia de este tipo de representaciones. En el siglo XVIII le fueron añadidos los ojos de cristal y sus cabellos son naturales. 

La imagen del Dulce Nombre de Jesús es una figura alegórica gloriosa de un Niño Majestad que porta en su mano izquierda la “sfera mundi”, simbolizando la soberanía sobre el Orbe, y alza la diestra en ademán bendiciente. No obstante, la talla ha sido despojada de los atributos reales, tales como el cetro, la corona, los trajes cortesanos o el manto, por lo que su iconografía corresponde a un Niño Salvador del Mundo o Niño Redentor, careciendo de cualquier huella dolorosa y sosteniendo como único atributo el globo terráqueo rematado por una pequeña Cruz, simbolizando la proyección universal de la redención. 

En algún momento de su historia la Hermandad quiso realzar la realeza de Jesús, lo que queda demostrado por la adquisición de una corona para alguno de sus Niño Jesús. Además, fue adaptado a Niño Pasionario, Resucitado, Triunfante o Eucarístico según la festividad que celebraba la Hermandad. La existencia de uno o varios Niños Jesús, al menos dos de ellos, en los inventarios constata que se celebraban estas festividades con diferentes Niños. 

La iconografía del Niño Majestad la encontramos en la producción de la ciudad flamenca de Malinas en el siglo XV y fue muy extendida a raíz de la devoción al Niño Jesús de Praga en el siglo XVII. Sin embargo, se puede apreciar una cierta analogía en el arte pagano de Roma en el que se representaba la infancia de destacadas figuras del Imperio, ya que en ambas se ve englobado el sentido del dominio universal. Podemos citar las figuras de dos infantes: uno de la familia del Emperador Trajano y el otro, del también Emperador, cuando niño, Marco Aurelio. Se les representa con el globo imperial en la mano, corona laureada y reclinados sobre troncos de palmera. Estas figuras se encuentran integradas en la colección Brummer, de Nueva York, y en la Galería Borghese, de Roma, respectivamente. 

A raíz de esta comparación, se debe tener también en cuenta que existe un paralelo del Niño Majestad con la imagen medieval del Pantocrátor, en su idea de Cristo Señor del Universo, representado en el arte bizantino y románico en actitud de bendecir con la mano derecha mientras que con la izquierda sujeta las Sagradas Escrituras. 

El Niño Majestad es, sin duda, una muestra palpable de la iconografía altamente sentimental del arte religioso posterior al Concilio de Trento, mantenida en numerosas representaciones en las iglesias y conventos, y especialmente adoptada como iconografía propia de las Hermandades del Dulce Nombre de Jesús. 

Artículos y libros consultados: 
-"El Niño Jesús". Historia e imagen de la devoción del Niño Jesús. Dolz, Michele. Ed. Almuzara. Córdoba, 2010.
-Dulce Nombre. Caballero Páez, M. 2013
-Una hipótesis sobre el origen de la imagen del Niño Perdido. Jordán Fernández, JA. Boletín Blanca y Colorá. 2012
-La devoción al Niño Jesús de Praga. Fuertes de Gilbert y Rojo, M. Hidalguía, nº 327. Madrid, 2008. 
-El Niño Jesús de Praga. Origen e iconografía. Gutiérrez Alonso, F y Águeda Villar, M. La Hornacina, 2013.

14/5/20

LA CRUZ COLORÁ

La crucifixión de Jesús, y a su vez la Cruz que cargó y en la que fue crucificado, es el símbolo del sacrificio de Jesús por la salvación de los hombres, de ahí que sea el símbolo que representa a los cristianos. El Crucifijo se representa en todo tipo de materiales y tamaños, desde pequeñas joyas a grandes esculturas. En las iglesias se encuentra como parte destacada del altar mayor, ante él, o como parte de algún otro retablo. En el espacio urbano podemos encontrarlas en las cercanías a una iglesia o en un cruce de caminos, como resquicio de un antiguo cementerio o recuerdo de un altercado desdichado. En Estepa encontramos la Cruz en el interior de las iglesias y las ermitas, en piezas de orfebrería y de madera tallada, como parte de los retablos mayores o laterales, de forja en las espadañas, en los remates de las torres y en las cercanías a los lugares de culto, y también de piedra para señalar un desafortunado incidente en un cruce de caminos. Es evidente, además, que algunas de nuestras cofradías tienen entre sus titulares a Cristo Crucificado.

La Cruz, como menciona Aguilar y Cano en su Memorial Ostipense de 1886, da nombre en Estepa a varias calles. Una de ellas correspondería a la calle Vera Cruz en el arrabal en el que se había levantado la ermita homónima de la Vera Cruz. La otra calle estaría en el arrabal opuesto, junto a la puerta de la Coracha, la cual correspondería con la actual calle Cruz. Aguilar y Cano recoge que esta calle era llamada con anterioridad como Calle Cruz Colorada, e incluso Calle Cruz Verde. La utilización de un color para denominar a la Cruz no es un simple hecho de apreciación sino que conlleva un significado relacionado con la propia historia de Estepa.

En numerosos pueblos se puede encontrar en la actualidad una calle entre su nomenclátor que hace referencia al color “colorado” para llamar a la Cruz. Esta mención es una clara distinción a la Orden religiosa que estuvo encargada del pueblo o de la ciudad tras la reconquista, correspondiendo o bien a la Orden de Santiago, o bien a la Orden de Calatrava. En concreto, Estepa estuvo bajo la gobernanza de la Orden de Santiago durante casi trescientos años.

El 24 de septiembre de 1267 el rey Alfonso X el Sabio entrega la villa de Estepa y sus anexos a la Orden de Santiago. Hasta 1559, la orden está presente en la villa conservándose interesantes vestigios santiaguistas de carácter civil como el recinto amurallado (S. XIII-XVI) y la Torre del Homenaje (h. 1390), o de carácter religioso como la Iglesia de Santa María y numerosas ermitas extramuros, algunas de ellas dedicadas a Cristo Crucificado, como la ermita del Cristo de la Vera Cruz y la ermita del Cristo de la Sangre. En algunas de estas ermitas se podía observar en su fachada principal la Cruz de Santiago decorada con veneras, así se tiene constancia que era la fachada de la ermita de la Vera Cruz.

La Cruz Colorada en Estepa se mencionaba para indicar la relación de Estepa con la Orden de Santiago, nombrada en honor a Santiago el Mayor, Patrón de España, a través de la Cruz que la Orden tenía como emblema. La Cruz de Santiago es una cruz latina de gules, es decir de color rojo, que simula una espada, con los brazos rematados en flor de lis y una panela en la empuñadura. En el estandarte de la Orden aparece además la venera en el centro y al final de cada uno de sus brazos. La forma de la Cruz tiene su origen en la época de las Cruzadas, cuando los caballeros llevaban pequeñas cruces con la parte inferior afilada para clavarlas en el suelo y realizar sus rezos diarios. La Cruz, en forma de espada, representa el carácter caballeresco del apóstol Santiago, quien fue martirizado con esta arma, y las flores de lis hacen referencia al rasgo moral “sin mancha” del Apóstol. La Cruz de Santiago es el emblema de la Orden de Santiago desde el siglo XII, portada por sus caballeros en su estandarte y en su capa blanca.

La calle Cruz o Cruz Colorada indica además la dirección hacia uno de los términos de Estepa que llevan el nombre del patrón de la Orden de Santiago, en concreto es un nacimiento de agua en la falda de la sierra de Estepa, al este, y cuyo cauce se forma después en dirección a Lora de Estepa en el arroyo llamado también “de Santiago”, que va a parar al Río de las Yeguas, afluente del Río Genil. Nos referimos a la Fuente de Santiago, cuyos terrenos cercanos toman el nombre de la fuente desde muy antiguo, posiblemente por los trabajos encargados por los comendadores santiaguistas para el aprovechamiento de las aguas del manantial en su término.

Cabe destacar que Aguilar y Cano menciona también la Calle Verde, la cual, como emblema de la Inquisición Española, alude al lugar donde se celebraban los autos de fe y ejecuciones de la Inquisición. La Cruz era llevada por familiares y otras personas en procesión hasta el sitio en el que se iba a realizar la ceremonia, y después se devolvía en procesión hasta su iglesia de origen. En Estepa, a pesar de que la Inquisición tuvo sede en la calle Castillejos cerca de la casa del Vicario, no parece que se pueda vincular esta Cruz Verde con la institución dado que la mayoría de los casos de acusaciones se resolvían en ciudades de mayor población, como fueron los actos a judíos en Córdoba.

La Cruz Verde estepeña puede referirse al símbolo de las cofradías que honraban a la Verdadera Cruz, es decir, la Cruz Verde de las cofradías de la Vera Cruz, que en Estepa tenía su sede en el arrabal oeste del pueblo. La Ermita de la Vera Cruz fue levantada en época de la Orden de Santiago y aunque se desconoce la fecha de la fundación de la cofradía de la Vera Cruz, el primer libro de cabildos que se conserva data de 1566 y recoge datos de los oficiales desde 1563. La fundación de la cofradía sería anterior y se fecha hacia 1536. La calle Cruz Verde o Calle Vera Cruz estaría, por tanto, en el arrabal opuesto a la Cruz Colorada del emblema santiaguista.





Por último, quisiéramos señalar que esta Cruz Colorá y Cruz Verde cuyas referencias datan del siglo XV y XVI no se pueden confundir con las actuales Cruz Roja y Cruz Verde que nos encontramos habitualmente en nuestras calles y cuyas historias comienzan en el siglo XIX. La Cruz Roja es un movimiento que surge en 1863 de la mano del suizo Henri Dunant y cuya nacionalidad dio imagen al movimiento, al invertir los colores de la bandera suiza, la Cruz griega de color roja en fondo blanco, convirtiéndose en un símbolo de la salud y de ayuda a los necesitados. En Francia, sin embargo, se prohibió el símbolo de Henri Dunant y se cambió el color de la cruz al verde, por su relación con la naturaleza, la esperanza o las plantas utilizadas en las preparaciones medicinales, utilizándose como emblema por los proveedores de salud y las boticas.

Las calles de Estepa llevan en su nombre los acontecimientos principales de nuestro pueblo, como ocurre con la calle Cruz o Cruz Colorá y su relación al emblema de la Orden de Santiago, o la calle de la Verdadera Cruz junto a la antigua ermita santiaguista de la Vera Cruz. Dos calles y dos cruces que son vestigios del pasado santiaguista de Estepa.

Libros y artículos consultados:
-Memorial Ostipense. Aguilar y Cano, A. 1886.
-El callejero cofrade estepeño. Devociones de Estepa. 2019
-Retablos callejeros de Estepa. Devociones de Estepa. 2017
-La cofradía de la Santa Vera Cruz de Estepa. Devociones de Estepa. 2015
-Estepa santiaguista. Devociones de Estepa. 2011

12/5/20

LAS MARCHAS DEL PREGÓN DE LA SEMANA SANTA

El Pregón de la Semana Santa de Estepa se inició en 1954 cuando D. Francisco Montero Galvache se subió al atril del Cine Teatro Esperanza por primera vez. El acto apenas ha sufrido cambios hasta el día de hoy en cuanto al protocolo, iniciándose con una pieza musical que es elegida por el pregonero cada año y que antecede a su presentación. De esta forma, se inicia actualmente el Pregón de la Semana Santa estepeña. Tras la presentación del pregonero, suena la marcha “Amarguras” de Manuel Font de Anta, considerada en muchas ciudades como el himno del Pregón y de la Semana Santa.

Sin embargo, la marcha “Amarguras” no se regularizó en el Pregón hasta 1958 en Sevilla, dieciséis años después de la creación de este acto en la capital hispalense y siete años después del comienzo del inicio del acto con diferentes marchas.



Cada año se inicia con una marcha elegida por el pregonero el Pregón de la Semana Santa, cuyos sones vienen de la mano de la Banda "Amigos de la Música" de nuestra ciudad. En Estepa han sonado marchas dedicadas a las Dolorosas sevillanas por la vinculación de los pregoneros con las hermandades sevillanas como “Virgen de las Aguas” de Santiago Ramos Castro o “Coronación de la Macarena” de Pedro Braña Martínez, y también, como no podía ser de otro modo, marchas dedicadas a los titulares de las hermandades estepeñas, como “Corona de Esperanza”, de Antonio Moreno Pozo, dedicada a Mª Stma. de la Esperanza de Paz y Caridad. También han tenido su hueco las marchas de corte fúnebre y clásico, como “Mater Mea” de Ricardo Dorado Jaineiro, y marchas surgidas para honrar la labor y el compañerismo de los costaleros, como “Hermanos costaleros”, de Abel Moreno Gómez.

1º-1954 - D. Francisco Montero Galvache
2º-1955 - D. Celestino Fernández Ortiz
3º-1956 - D. José Ortiz Díaz
4º-1957 - D. Francisco de Cossío y Martínez Fortún
5º-1958 - D. Antonio Pedro Rodríguez Buzón Pineda
6º-1960 - D. Antonio Pedro Rodríguez Buzón Pineda
7º-1977 - D. Francisco Montero Galvache
8º-1978 - D. Pedro Arnaiz Tejada
9º-1979 - D. José Luis López Murcia
10º-1980 - D. Salvador De Quinta Rodríguez
11º-1981 - D. Enrique Barrero González
12º-1982 - D. Juan José Rivera Ávalos
13º-1983 - D. Juan Luis Machuca Fernández
14º-1984 - D. Enrique Cabezas Mateos
15º-1985 - D. Leonardo Garrido Repeto
16º-1986 - D. Laureano Juárez Moreno
17º-1987 - D. Gonzalo Crespo Prieto
18º-1988 - D. Eduardo Chía Cruz
19º-1989 - D. Rafael Machuca Jiménez
20º-1990 - D. Ramón Juárez Moreno: "La Madrugá" de Abel Moreno Gómez.
21º-1991 - D. Jesús María Rodríguez Román: "Virgen de los Estudiantes" de Abel Moreno Gómez.
22º-1992 - D. Antonio Rivero Ruiz: "María Santísima de la O" de Abel Moreno Gómez.
23º-1993 - Rvdo. D. Manuel Santos Ortega: "La Saeta" con arreglo de Guillermo F. Ríos
24º-1994 - D. José Joaquín Luque Jurado: "La Quinta Angustia" de Francisco Grau Vergara
25º-1995 - D. Enrique Álvarez Martín: "Encarnación Coronada" de Abel Moreno Gómez.
26º-1996 - D. Manuel Molleja Alés: "Jesús el Rico" de Francisco Martín Pino.
27º-1997 - D. José Edmundo Cabezas Rodríguez: "Virgen del Valle" de Gómez Zarzuela.
28º-1998 - D. Antonio Bustos Sáenz: "María, Esperanza Nuestra" de Joaquín J. Quirós González
29º-1999 - D. Fernando Capitán Rodríguez
30º-2000 - D. José Romero Ruiz
31º-2001 - D. José María Luque Pérez: “Virgen del Valle”, de Vicente Gómez-Zarzuela Pérez
32º-2002 - D. Antonio Caballero Toro
33º-2003 - D. Francisco Muñoz Sánchez
34º-2004 - D. José María Díaz Fernández: “Hermanos costaleros”, de Abel Moreno Gómez
35º-2005 - D. Jesús Guerrero Reina
36º-2006 - D. Francisco Javier Jordán Fernández: "Soledad Franciscana", de Abel Moreno Gómez.
37º-2007 - D. Luis Martínez Morón
38º-2008 - D. Carlos A. Bustos Cabello: “Corona de Esperanza”, de Antonio Moreno Pozo.
39º-2009 - D. Antonio Jiménez Montesinos
40º-2010 - D. Antonio Rodríguez Crujera
41º-2011 - D. Juan Carlos Gallardo Ruiz
42º-2012 - D. Eusebio Olmedo Gamito
43º-2013 - D. Rafael Pérez Matas: “Hermanos costaleros”, de Abel Moreno Gómez
44º-2014 - D. Antonio Martos Gómez: “Mater Mea”, de Ricardo Dorado Jaineiro
45º-2015 - Dña. Concepción Luque Reina: “Corona de Esperanza”, de Antonio Moreno Pozo.
46º-2016 - D. Lamberto Capitán Rodríguez: "Madre de los Santaneros", de Juan Antonio Carmona.
47º-2017 - Dña. Beatriz García Borrego: “Esperanza de Triana Coronada”, de José Albero Francés.
48º-2018 - Rvdo. D. Ginés González de la Bandera Romero: “Coronación de la Macarena”, de Pedro Braña Martínez.
49º-2019 - D. Carlos Llamas González: “Virgen de las Aguas”, de Santiago Ramos Castro.
50º-2021 - D. Santiago Machuca Rodríguez: "Jesús de las Penas", de Antonio Pantión Pérez.
51º-2022 - Fray Juan José Rodríguez Mejías, ofm: "Ave María", de Vladimir Vavilov (adaptación de Cristóbal López Gándara).
52º-2023 - D. Joaquín Jesús Fernández López: “Corona de Esperanza”, de Antonio Moreno Pozo.
53º-2024 - Dña. Dolores Borrego Sojo: "Danos la Paz", de José Joaquín Espinosa de los Monteros.
54º-2025 - D. Francisco Javier Rodríguez Fernández: "Siempre la Esperanza", de José Joaquín Espinosa de los Monteros
55º-2026 - D. Luis Javier Cruz Reina: "La Saeta", de Joan Manuel Serrat, cantada y a guitarra, piano y bandurria.

Desde el blog pedimos la colaboración de los lectores para poder completar este listado de las marchas que fueron elegidas por los pregoneros estepeños.

Artículos relacionados:
-El Pregón de la Semana Santa de Estepa. Devociones de Estepa. 2019

4/5/20

PREGÓN DE LA SEMANA SANTA DE ESTEPA 2001

El Consejo de Hermandades y Cofradías de Estepa ha subido a su canal de Youtube el Pregón de la Semana Santa de Estepa de 2001, celebrado en la Iglesia de Ntra. Sra. de los Remedios el día 1 de abril, Domingo de Pasión. El pregón de ese año fue pronunciado por D. José María Luque Pérez y fue presentado por D. Fernando Atero Blanco. La marcha elegida por el pregonero fue "Virgen del Valle" de D. Vicente Gómez-Zarzuela Pérez. Destaca la juventud del pregonero, quien con casi veinticinco años deleitó a los presentes con uno de los grandes pregones de nuestra Semana Santa. Agradecemos al Consejo que recupere el Pregón de ese año para el disfrute de los estepeños.



3/5/20

INICIATIVA SOLIDARIA "COMERCIO DE CERCANÍA, COMERCIO SOLIDARIO"


La Diputación de Obras Asistenciales de la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús llevará a cabo una operación solidaria para paliar, en la medida de lo posible, las necesidades de muchas familias de nuestra ciudad que, debido a la difícil situación en que nos encontramos, sufren problemas económicos.

Además se pretende beneficiar al comercio local, a esas tiendas de alimentación, droguerías, perfumerías, farmacias, etc., regentados por vecinos y vecinas de Estepa, y a los que también debemos ayudar incentivando sus ventas en la medida de nuestras posibilidades.

El eslogan de la campaña es "Comercio de cercanía. Comercio Solidario", y se desarrollará durante todo el mes de mayo.

¿Cómo podemos participar? Pues es fácil: Vamos a hacer nuestra compra a una de estas tiendas colaboradoras, allí mismo adquirimos los productos que deseemos donar a esta causa y los dejamos allí en depósito. Posteriormente, la Hermandad pasará periódicamente a recoger todos los productos donados.

Desde Cáritas Parroquial de Estepa, que será el destinatario de estas donaciones, nos indican que los productos más demandados en estos momentos son leche, champú y lejía, aunque es bienvenido cualquier alimento no perecedero, producto de higiene personal o de limpieza del hogar.

La Hermandad publicará en su página de Facebook la lista de los comercios adheridos a esta casa, a los que agradece enormemente su esfuerzo y su trato familiar y cercano. Además, invita a todos los comerciantes locales a unirse a esta campaña, comunicándoselo a la Hermandad a través de su página de Facebook mediante comentario o mensaje privado.

Es realmente loable el proyecto de Caridad que la hermandad está iniciando en estos difíciles momentos para apoyar tanto a las familias necesitadas como al comercio local. Puede consultar la lista de comercios que participan en esta campaña en este enlace.



Fuente: Hermandad del Dulce Nombre de Jesús

CARTA DE EDICIÓN

El blog Devociones de Estepa nació en la cuaresma de 2009 y tuvo como motivo de inspiración la oportunidad de dar a conocer la Semana Santa de Estepa a través de los nuevos medios de comunicación. El objetivo principal era recopilar información de las Hermandades y Cofradías de Estepa así como mostrar nuestras tradiciones y costumbres. El blog se definió con carácter divulgativo, y por lo tanto, al carecer de carácter lucrativo, se ha rechazado sistemáticamente toda propuesta económica que hemos recibido. Sólo se ha permitido artículos relacionados con la información cofrade o que tuvieran carácter benéfico.

Para llevar a cabo este trabajo, se inició en el blog la recopilación de artículos que procedían principalmente de los boletines y libros de las Hermandades estepeñas, el
Ayuntamiento de Estepa en sus diversas publicaciones, blogs dedicados a la Historia y Semana Santa de Estepa y por último la información que se daba en las redes sociales. Para acompañar a estos artículos se escogían fotografías que se encontraban en los diferentes medios ya mencionados. Tanto los artículos como las fotografías publicados en estos medios no habían sido realizados para el blog.

Desde el blog se ha trabajado también por la investigación propia y de esta forma se han publicado artículos nuevos de información, a los que se le han dedicado un gran esfuerzo. Siguiendo la misma idea, se han realizados también fotografías propias que no se han firmado, pero que han aparecido tanto en el blog como en nuestra página de Cofrades. La idea del blog siempre ha sido compartir y dar a conocer, por lo que siempre se ha permitido la utilización de estas imágenes y de estos artículos. Sólo los que han llevado a cabo la aventura de crear un blog, pueden reconocer las numerosas horas, esfuerzo e ilusión que se le dedica a un proyecto de estas características, y es por ello por lo que conocemos de primera mano la importancia que para un creador de blog tienen los contenidos propios que ha realizado. Por eso, queremos disculparnos con aquellas personas que se hayan sentido ofendidas por la publicación de sus trabajos y retiraremos aquellos trabajos que no quieran que aparezcan en este blog. Sólo indicar que el blog no llega a asumir la autoría de estas fotografías y artículos, y que por lo tanto se expresa su autor o autores al final de cada artículo.

De igual manera, queremos mostrar nuestra gratitud a todas las personas que se han puesto en contacto con el blog para publicar sus artículos y fotografías. Sabemos la ilusión y confianza que han depositado en el blog y se lo agradecemos enormemente.

ALTAMENTE RECOMENDABLE


-Así fue posible el expolio de España. J. García Calero. ABCdeSevilla. 2012

-El Padre Alfonso: un viejo franciscano muy querido por los estepeños. A. Rodríguez Crujera. Desde la alcazaba. 2012

-Custodia y Cruz Parroquial. Apuntes para la historia. Blog de Antonio Solís González. 2012

-450 aniversario de la fundación del Convento de la Victoria de Estepa. A. Rodríguez Crujera. Desde la Alcazaba. 2012

-Una vieja tradición en Estepa, Las Cruces de Piedra. A. Rodríguez Crujera. Desde la Alcazaba. 2012

-Entrevista a "Pepe Romero". La Voz Cofrade de Osuna. 2011

-El milagro del Niño Jesús de Estepa. F. Cabanillas. El Correo de Andalucía. 2018

-Cuando el Niño Dios se pierde por las calles. JP Lendínez Padilla. Simplemente Capillita. 2010


-"Al salir fuera Pedro lloró" en Estepa. JP Lendínez Padilla. Simplemente Capillita. 2010

-El gallo canta en Estepa. Reliquias de la Provincia. Diego J. Geniz. El Palquillo. Diario de Sevilla. 2018
-La huella de la Reconquista en la provincia. N. Ortiz. ABCdeSevilla. 2018

-Don Lorenzo Suárez de Figueroa (I) (II) (III) A. Rodríguez Crujera. Desde la Alcazaba. 2010

-La Torre del Homenaje del Castillo de Estepa (I) (II) A. Rodríguez Crujera. Desde la Alcazaba. 2010

-Jesús de la Salud de Lora de Estepa. Jaime Muñoz. El zoom de Monet. 2009

-Burguillos Viajero: Estepa (I) y (II). J. Velázquez. 2010

-La firma de Cervantes en Estepa. A. Mallado. ABCdeSevilla. 2014

COLABORA CON EL BLOG

Nos gustaría saber:

-¿Quién hizo a Mª Stma. de la Amargura, San Juan Evangelista y María Magdalena de la Hermandad del Calvario tras la Guerra Civil?

-Localización de los lienzos de la desaparecida Ermita de la Concepción: lienzo de la Inmaculada Concepción y lienzo de San Fausto.

-¿Cuáles han sido las marchas elegidas por los pregoneros de la Semana Santa de Estepa?

-¿Quién ha dado el pregón de los Dolores de Nuestra Señora, el pregón de Ntra. Sra. de los Remedios y el pregón de Mª Stma. de las Angustias?

Nos gustaría encontrar:

-Fotografías de la visita de Nuestro Padre Jesús al Convento de Santa Clara en 1995.

-Fotografías de la salida extraordinaria de Mª Stma. de los Dolores de San Pedro en 2001.

-Fotografías de la salida extraordinaria de San Pedro Apóstol por los 50 años de la refundación de la Hermandad en 2003.

-Fotografías del traslado cuaresmal del Stmo. Cristo de las Penas a la Iglesia de la Asunción.

-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de las Angustias.

-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de los Estudiantes

-Cartel conmemorativo del 350 aniversario del Juramento a la Inmaculada Concepción de María (Hdad. San Pedro)

-Carteles de la Semana Santa de Estepa editados por el Consejo y por el Ayuntamiento

-Carteles de la Semana Santa de Estepa editados por la Caja San Fernando.

-Fotografías e información de la exposición "Las devociones populares en las colecciones privadas estepeñas"

-Fotografías de los retablos de la Iglesia de la Victoria que se encuentran en:

-Retablo Mayor (Iglesia de Santiago-Herrera)
-Retablo de San Francisco de Paula (Iglesia de la Encarnación-Casariche)
-Retablo de Ntra. Sra. de los Dolores (Iglesia de Santiago- Puente Genil)
-Retablo Virgen de las Angustias (Iglesia de Santiago – Puente Genil)
-Retablo de San Francisco de Sales (Iglesia de Santiago – Puente Genil)
-Retablo de Jesús Nazareno (Iglesia de Omnium Sanctorum – Sevilla)
-Retablo Ntra. Sra. de la Candelaria (Puebla de Cazalla)
-Retablo de Santa Lucía (Iglesia del Socorro – Badolatosa)
-Retablo de San Blas (Iglesia del Rosario – El Rubio)
-Púlpito de la Iglesia (Iglesia del Corpus Christi – Sevilla)

HORARIO DE VISITAS

Iglesia de San Sebastián, de 11 de la mañana a 1 de la tarde.

Iglesia de los Remedios, de 11 de la mañana a 1 de la tarde.

Iglesias de La Asunción, El Carmen y Santa Ana, de 11 de la mañana a 1 de la tarde, y de 7 a 9 de la tarde.

HORARIO DE MISAS

HORARIO DE MISAS

INFORMACIÓN TURÍSTICA

Torre Ochavada-Cerro de San Cristóbal:
-Lunes a Viernes: 9:30 h a 14:00 h; 16:00 a 18:30 h
-Festivos y fines de semana: Abre a las 10:00 h
Tlf: 955 914 704; turismo@estepa.es; turismoestepa1@gmail.com

Oficina Municipal de Turismo-Ayto de Estepa:
-Lunes a Viernes: 7:30 h a 15:00 h
Tlf: 955 912 717, extensión 526

Punto de la Estación de Autobuses:
-Festivos y fines de semana: 10:00 h a 14:30 h y de 16:30 h a 18:30 h.

Proyecto de Cáritas Estepa:
-Horario de apertura de las iglesias a los fieles

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“La Cultura debe considerarse como el bien común de cada pueblo, la expedición de su dignidad, libertad y creatividad, el testimonio de un camino histórico. En concreto, sólo desde dentro y a través de la cultura, la fe cristiana llega a hacerse histórica y creadora de historia.”

Juan Pablo II Exhortación Apostólica, “Christifidelis laici”
"Chiflados de Dios: Así seguramente les llaman muchos que los ven, pensando que no tiene sentido tal esfuerzo. Pero son locos de amor por Dios, tanto de tocar el corazón de su pueblo, para llevarles a Dios." Papa Francisco, II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, Sevilla 2024

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