Dicho monumento se menciona en un inventario de 1855 que recoge que “están los recibos del costo que (llevó) el triunfo (a Fernando VII) que estaba en la plaza y que hoy se haya en el zaguán de la Ermita y fue fechado abajo por orden del Ayuntamiento del año de 1833 que fue Regidor (decano) D. José del Castillo de quien se recibió la orden”.
Por este documento conocemos que el monumento se erigió gracias al consistorio ostipense y a la hermandad carmelitana. La cofradía de Ntra. Sra. del Carmen lo encargó para colocarlo en la plaza contigua a su iglesia y que como ésta llevaba el nombre de su titular mariana. La plaza era propiedad de la cofradía, que la acabó en 1746 tras comprar un año antes nueve casas para hacerla. La cofradía celebraba corridas de toros en la plaza desde 1746 y contaba con el permiso del marqués y del Rey para su celebración.
El monumento se levantó al final de la Década Ominosa (1823-1833), en los últimos años del reinado de Fernando VII. Este periodo absolutista destacó por la feroz persecución regia sobre los liberales exaltados. Muchos tuvieron que emigrar, pero a partir de 1826 el régimen se suavizó. El rey se rodeó entonces de ministros más eficaces, como Cea Bermúdez, Francisco Calomarde y López Ballesteros, que sanearon la Hacienda y redujeron la deuda estatal, a la vez que se iniciaba una recuperación económica.
Lamentablemente los restos de dicho monumento a Fernando VII están desaparecidos o en paradero desconocido en la actualidad.
Fuente:
-La Real Plaza del Carmen y Fernando VII: Patrimonio Cofradiero Carmelitano. Díaz Fernández, E. A. Boletín Pasión y Glorias, 2026


