31/3/19

ORIGEN DE PLEITOS EN LAS HERMANDADES ESTEPEÑAS


A lo largo de los siglos de historia que conocemos la existencia de hermandades y cofradías en Estepa, éstas se han visto envueltas en diversos pleitos y conflictos que han cuestionado principalmente su identidad como hermandad. A grandes rasgos, podemos distinguir en un primer momento dos clases de pleitos: los de índole económica, y otros por cuestiones de prestigio, en general en lo que se refiere a la antigüedad de las cofradías y las hermandades. A raíz de la aprobación de las Ordenanzas del siglo XVIII, se dan nuevos casos con la intención de controlar las instituciones de beneficencia de la villa. En cualquiera de los casos, siempre se apelaba al tribunal de la Vicaría o incluso será el propio Vicario, como Juez Eclesiástico que era, el que interponga el pleito para mantener su autoridad sobre todo lo que afectaba a su jurisdicción.

1. Índole económica

Los casos de índole económica son más abundantes dada la necesidad de llevar al día la contabilidad de la cofradía, y en aquellas hermandades, como la de la Asunción o la del Carmen, que contaban con un hospital era aún más importante desde que el control de la contabilidad permitía directamente la buena marcha de estas casas de beneficencia. Desde los primeros años del siglo XVI se conocen casos de corrupción por parte de los mayordomos de las cofradías que ofrecían cuestas que hacían desconfiar a los visitadores de la Orden de Santiago y por eso tanto los visitadores como el Vicario pedían que se presentaron los libros de cuentas en reiteradas ocasiones a lo largo de los siglos que van del XVI al XVIII: 1509, 1511, 1549, 1635, 1700, 1705… Sin embargo, en algunos de estos casos era más bien un intento de controlar los bienes de las confraternidades por parte de la mayor autoridad eclesiástica de la villa.

En algunas ocasiones, también por corrupción, eran los propios miembros de la cofradía los que presentaban el pleito contra un mayordomo que acababa un mandato y no daba las cuentas o no las ofrecía completas, como ocurrió en 1639 en la cofradía de la Asunción. O era un antiguo prioste el que reclamaba a la cofradía una deuda que contrae con él y que no había sido resuelta, como ocurre también en la Asunción en 1614.

Otros pleitos se registran de particulares contra las cofradías o viceversa, debido al arrendamiento de propiedades urbanas o rurales. Como en 1601 un particular se niega a pagar las rentas a la cofradía de la Asunción por haber sido un año improductivo o en 1687 por una deuda que contrae la misma cofradía con un particular.

En todas las medidas tomadas por los Vicarios como autoridad eclesiástica de Estepa, destaca los cambios introducidos por el Vicario Pedro de Tallada a partir de 1595, con la intención de controlar las corporaciones existentes en Estepa. Estas medidas obligaron a inscribirse a los estepeños a cualquiera de las hermandades de Estepa con intención de controlar a la población y que afectó también a la población morisca de la villa. También se llevó un mayor control de las mayordomías y se impuso nuevas tasas en entierros, fiestas, procesiones y acompañamiento ceremonial. Esto provocó que algunas hermandades se quejaran, como la cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza por la inclusión de un morisco en sus filas o la misma cofradía, la Asunción y la Vera Cruz de Pedrera por las altas tasas impuestas. La Hermandad del Santísimo se opuso en 1598 a la medida de contribuir a un reparto de la financiación de la fiesta del Corpus Christi entre todas las hermandades, por ser tradicionalmente la que sostenía la parte principal de la celebración.

2. Por razones de antigüedad:

Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción
La fijación de un orden de precedencia en las procesiones de carácter general provocó distintas disputas entre las cofradías estepeñas, acudiendo a su antigüedad para resolverlas. El orden de las cofradías en las procesiones se establecía en razón a su antigüedad, ocupando la más antigua el lugar más cercano a la representación de la cofradía del titular de la procesión.

2.1. Corpus Christi y Asunción

En lo que respecta a los pleitos suscitados entre cofradías por razones de prestigio, se generó una polémica entre las dos a cuyo cargo estaban los dos hospitales de Estepa: la cofradía de la Asunción y la cofradía del Corpus Christi en las postrimerías del siglo XVI.

El 25 de abril de 1954 Antonio de Torres Pineda, Antón Álvarez Cuervo y Bartolomé de Benjumea, hermanos mayores y prioste respectivamente de la cofradía del Corpus Christi, presentaron ante el Vicario D. Miguel de Saldaña un alegato contra la cofradía de la Asunción por que pretenden ir con sus insignias y estandartes en el lugar más cercano de la cruz parroquial en todas las procesiones particulares y generales. El lugar más cercano a la cruz que ocupaba la cofradía del Corpus Christi fue usurpado por parte de la cofradía de la Asunción cuyos miembros irrumpieron en la procesión con sus insignias y estandartes en el sitio en que hallaban los cofrades del Corpus Christi y los desalojaron. De nuevo el 25 de abril, día de San Marcos, se repiten los hechos en las mismas puertas de la Iglesia parroquial de Santa María y presentan la demanda al Vicario.

Los hermanos de la Asunción aluden a la época de la conquista de Estepa a los musulmanes en el día precisamente de la Asunción y a la advocación de la Virgen de la Asunción para la protección de la Iglesia parroquial de Santa María. Por lo que tiene lugar preferente junto a los clérigos en todas las procesiones, llevando su estandarte. Consideran que la cofradía se fundó intramuros dentro de las murallas y cerca de la villa, cuando aún no había casas, y la del Corpus Christi se erigió extramuros, que estaban ya habitados. Además se autocalifica de inmemorial, como símbolo de su antigüedad.

La cofradía del Corpus Christi alega el respeto y preferencia que posee la advocación de su cofradía sobre la de la Asunción, por respeto y reconocimiento al Santísimo Sacramento de la Comunión, la cofradía de la Asunción le debía ceder el lugar más cercano y más antiguo que había en las procesiones.

El Vicario se puso a favor de la cofradía de la Asunción considerándola la más antigua de Estepa, por lo que a raíz de este pleito, la cofradía de la Asunción solicitó que se publicara en las iglesias una orden para establecer el puesto de cada cofradía en las procesiones según la antigüedad de cada una.

2.2. Dulce Nombre y La Soledad

En la procesión de 1598 la Hermandad del Nombre de Jesús se vio agraviada por la de la Soledad porque sus hermanos fueron desplazados del lugar que le correspondía por ser más antiguos.

2.3. Veracruz y Asunción

En 1639 las dos cofradías discutieron el lugar en las procesiones y en concreto en la de la Bula de la Santa Cruzada. La Veracruz no discutía la antigüedad de la Asunción sino que alegaba estar más identificada con las Cruzadas. El Vicario Juan Martínez de Ordaz falla en 1643 a favor de la cofradía de la Asunción, corroborándose una vez más su preeminencia sobre las demás por ser la más antigua de la villa, excepto el día de la fiesta de cada cofradía en la que cada una tiene preferencia.

2.4. Veracruz y Jesús Nazareno

En 1694 se abre un expediente en torno a las procesiones de Semana Santa que se celebraban por la noche del Jueves Santo y Viernes Santo de madrugada. La Cofradía de la Santa Vera Cruz salía el Jueves Santo a media noche desde la ermita de la Vera Cruz y por la madrugada del Viernes Santo salía la cofradía de Jesús Nazareno desde la parroquia de San Sebastián. El Vicario Don Lorenzo de Andújar Ferrer Centurión y Arostegui prohibió la salida de las cofradías en la noche del Jueves al Viernes Santo, según dice porque “en una y otra se a reconocido que con la obscuridad de la noche y estar los hombres con monteras y las mujeres no conocerse se causan muchas culpas y pecados en graves ofensas de Dios Nuestro Señor”. Así pedía que a las diez de la noche se cerraran las iglesias parroquiales, los conventos y las ermitas, obligando a la cofradía de Jesús Nazareno a salir al amanecer y a la cofradía de la Vera Cruz a buscar otro día de la Semana Santa en la que no coincidiera con otra cofradía. Sin embargo, la cofradía de la Vera Cruz pidió mantener su hora de salida por las siguientes razones: antiguamente era la única que salía en la noche; sólo podían obtener las indulgencias concedidas a las hermandades de la Vera Cruz en esta jornada; consideraban la noche más propicia para la penitencia; y coincidirían con otras hermandades si cambiaban su día.

3. La fusión de hermandades del siglo XVIII

En tiempos de Carlos III, la Monarquía intento controlar los centros benéficos a través de diversos edictos y legislaciones, y así alejarlos de las manos de la Iglesia. La reforma pretendía la centralización hospitalaria de los bienes de las cofradías y hermandades, por los que las cofradías que no cumplieran con los estatutos fijados serían suprimidas. Esta nueva reforma hizo que se reorganizaran las hermandades y se realizaran nuevas Ordenanzas, favoreciendo la fusión de las instituciones y la desaparición de otras. Las nuevas ordenanzas provocaron que muchas cofradías pleitearan por el control de una institución de beneficencia y en muchos casos acabaron en la fusión de ambas.

Los primeros movimientos que se vieron en Estepa ocurrieron principalmente por motivos económicos. La cofradía del Corpus Christi tuvo que fusionarse hacia 1728 con la hermandad del Rosario del Carmen, con más pujanza económica, para poder mantener su Hospital de pobres transeúntes. En cuanto a la hermandad del Rosario de los Remedios quedó agregada en 1733 a la de la Veracruz, con graves problemas económicos, y así recuperar la Casa de niños expósitos.

La gran reforma se inició en Estepa en 1789 cuando la Cofradía y Hospital de la Asunción pidió al Consejo que se extinguiera la hermandad del Rosario homónima. El Consejo solicitó al Alcalde y al Vicario en 1791 que se suprimieran todas las hermandades a excepción de la cofradía del Hospital, de la Sacramental y la de Ánimas. Esto supuso que sólo quedaran las hermandades que regían los dos hospitales de la villa: la cofradía de la Asunción y la hermandad del Carmen. Sin embargo, en 1796 el Concejo propuso que el hospital del Carmen se integrara en el de la Asunción. La hermandad del Carmen alegó para mantener la independencia que el hospital de la Asunción no tenía capacidad suficiente y eran de costumbres diferentes.

En 1791 había erigidas en la villa quince hermandades del Rosario que contaban con la aprobación del Vicario, pero dado que muchas de estas hermandades tenían un titular común terminaron por agregarse a la que era más poderosa. Las hermandades estepeñas comenzaron a redactar sus nuevas Ordenanzas siendo expedidas en 1794. Por diversos motivos las Ordenanzas de las hermandades no comenzaron a revisarse hasta 1797.

La Congregación de Jesús Nazareno quedó formada por tres cuerpos, uno de eclesiásticos y dos de seglares, el de Cruces y el de Luces, pero a raíz de la reforma tuvo conflictos internos entre los seglares. La hermandad de Jesús Nazareno se uniría tanto a la Sacramental de su parroquia como a la de Ánimas.

Por su parte, la hermandad de San Pedro se vio envuelta en un pleito por controlar la Obra Pía del Pecado Mortal, donde los hermanos pedían limosna por los barrios, con la Orden Servita de Ntra. Sra. de los Dolores. Ambas instituciones tuvieron que fusionarse y sus ordenanzas fueron aprobadas en 1806.

4. El Vicario

La Vicaría de Estepa, con carácter de Vere Nullius, es decir, no dependiente de ninguna Diócesis y regida por un Vicario que ejerce en igualdad con los obispos circundantes, estuvo vinculada a la Encomienda Santiaguista de Estepa y al priorato de San Marcos de León. Durante esta época, el vicario tuvo que enfrentarse a la división de entre las collaciones de Santa María y San Sebastián, aprobada por Carlos I en 1541 ante la súplica del Concejo de la Villa de que hubiera en la villa dos parroquias. La Vicaría se opone y se inicia un largo proceso de pleitos entre las dos instituciones por motivo de las primicias y de la división de la parroquia, que fue reclamada por Carlos I en 1552, concedida por el prior de San Marcos de León en 1559, de nuevo reclamada por Felipe II en 1562 y finalmente aprobada por el papa Pío IV.

En medio de este litigio, Carlos I otorga en 1559 la villa de Estepa a la familia genovesa de los Centurión, por lo que la Orden de Santiago deja de tener autoridad en la villa y la Vicaría ve con recelos la llegada de otra institución, el Marquesado de Estepa, que competirá con ella por la jurisdicción no sólo política sino también espiritual. Durante trescientos años, la Vicaría y los Marqueses de Estepa mantienen unas relaciones tensas que provocaron numerosos forcejeos y pleitos. En 1685, Lorenzo de Andújar tomó posición de su cargo como vicario y reclama sus derechos como tal, iniciándose una serie de contiendas, en primer lugar con los conventos, después con los marqueses y al final con el Concejo. El Vicario y el Marqués llegaron a disputarse el derecho de nombrar curas de las dos parroquias de esta villa, capellanes y sirvientes de las iglesias rurales y de las que no tenían pila bautismal, así como los ermitaños. Como ejemplo de este conflicto, se puede citar la situación desencadenada en la cuaresma de 1699 cuando tanto el Vicario como el Marqués quisieron designar a los predicadores de las parroquias, originando un litigio que llegó hasta el tribunal de la Rota. Los frailes de la Victoria apoyaron al marqués y el Vicario decidió cerrar su convento y reducir a prisión a los frailes. Además, en 1704 se originó una revuelta popular ocasionada por la posesión de unas tierras en la que la población se dividió entre apoyar al Vicario o al Consejo y el Marqués, donde tuvo que intervenir el Consejo de Castilla. El concordato de 1851 vino a poner término a los continuos litigios entre Marquesado y Vicaría, reduciéndose en años posteriores la influencia de los primeros en la comarca por razones de genealogía familiar e integrándose la segunda en 1874 al Arzobispado de Sevilla.



Artículos y libros consultados:
-IV Jornadas sobre Historia de Estepa. La Vicaría eclesiástica de Estepa. Iltmo. Ayto. de Estepa, 2000
-Conflictos entre el Marquesado y la Vicaría durante el siglo XVIII. Escalera Pérez, E y Prieto Pérez, JO. IV Jornadas sobre historia de Estepa, Ed. Iltmo. Ayto. de Estepa. 2000
-Control eclesiástico y codificación de las ceremonias públicas en Estepa (1590-1625). García Bernal, J. II Jornadas sobre Historia de Estepa. 1996. Ed. Iltmo. Ayto. de Estepa.
-Sentimiento religioso y actitudes conflictivas en las hermandades de penitencia de Sevilla durante el siglo XVIII. Romero Mensaque, CJ. Revista de Humanidades, 2011.
-La Vicaría de Estepa. Devociones de Estepa. 2013
-La división de las parroquias. Devociones de Estepa. 2010
-Las cofradías de Estepa a partir del siglo XVI. La cofradía de la Vera Cruz. José Sánchez Herrero. II Jornadas sobre Historia de Estepa. 1996
-La Cofradía de la Santa Vera Cruz de Estepa. Devociones de Estepa. 2015
-La beneficencia en las hermandades y cofradías estepeñas. Ezequiel Díaz Fernández y José Javier Mateos Llamas. IV Jornadas sobre Historia de Estepa. La Vicaría eclesiástica de Estepa, 2000
-La reforma de las Ordenanzas del siglo XVIII. Devociones de Estepa. 2015
-Beneficencia desde el siglo XVI al XVIII. Devociones de Estepa. 2013
-Las cofradías estepeñas a principios del siglo XVIII. Devociones de Estepa. 2017
-La Obra Pía del Pecado Mortal. Devociones de Estepa. 2013
-La Venerable Orden Tercera de los Siervos de Ntra. Sra. de los Dolores en Estepa. Devociones de Estepa. 2009
-La Hermandad de San Pedro en la Semana Santa del Barroco. José Javier Mateos Llamas. Lº Aniversario de la reorganización de la Hermandad de San Pedro, Estepa. 2003
-Un conflicto entre la Hermandad de San Pedro y la Venerable Orden Tercera de Servitas por la agregación de la Obra Pía del Pecado Mortal. Caballero Páez, M. Actas de las IV Jornadas sobre Historia de Estepa. Ed: Ayto de Estepa, 2000
-Origen y vicisitudes de una corporación ostipense: el Venerable Orden Tercero de Servitas con la Agregación de la Obra Pía del Pecado Mortal. Martínez Amores, J.C. Actas de las I Jornada sobre Historia de Estepa. Ed: Ayto de Estepa, 1994
-La confraternidad del Orden Tercero de Nuestra Señora de los Dolores (1768-1830). Navarro Domínguez, JM. Actas de las I Jornada sobre Historia de Estepa. Ed: Ayto de Estepa, 1994
-Hermandades, cofradías y otras corporaciones religiosas no penitenciales en la Estepa de la Modernidad. Jorge Alberto Jordán Fernández. Miscelánea Ostipense. Estudios sobre historia de Estepa. 2013

24/3/19

LA MANO QUE MUEVE LA ESPERANZA

Toque de un martillo plateado.
Corona dorada sobre un ancla.
Voz rasgada que el aire atraviesa.
Exhalación de amor, lívida carga.
Contoneo silencioso en la iglesia.
Valares en movimiento en un acorde afinado.
Brazos que se anudan a la parihuela.
Bambalina que acaricia el dintel de piedra.
Rayo de sol que en la malla se enhebra.
Terciopelo verde de oro bordado.
Azahar que te recibe en la plazuela.
Perfume de la vida en tu esencia.
Aplausos en el gozo, himno real.
Suspiros al aire y oraciones primeras.
Luz que por la calle Roya se desparrama.
Pétalos que de los balcones manan.
Saeta sentida desde la garganta arrojada.
Lágrimas que en los ojos se derraman.
Corazas de plata y plumas albas.
Mar de capirotes verdes y capas blancas.
Calle estrecha, empinada y espadaña.
Palio en una esquina que baila.
Flecos dorados que al aire se lanzan.
Atardecer en un rectángulo atrapado.
Verdor de la alta sierra en la tela.
Romero, tomillo y la manzanilla.
Esmeralda, jade y la turmalina.
Saya blanca que viste a una reina.
Jarra entre valares de azucenas.
Claveles, rosas y las orquídeas.
Jacintos, dalias y las camelias.
Nube de incienso que en el cielo se riza.
Haz de luz en una noche de estrellas.
Tintineo en un pabilo de fuego.
Claridad refulgente de tu destello.
Corona que sobre tus sienes brilla.
Cirios verdes que se alzan al viento.
Sones que se acercan y espera en la plaza.
Delicia de clarinete y flauta traversa.
Danza de tu palio en la Coracha.
Corazón compungido en un requiebro.
Rosario y, para el que llora, pañuelo.
Ave María para el que sueña en el cielo.
Promesa cumplida, promesa renovada.
Hojas verdes de un naranjo que florece.
Calle de mesones, gentío que enmudece.
Reloj de dragones que su aguja detiene.
Señorita que camina entre incienso.
Fulgor de un niño en sus ojos nuevos.
Padre que lo sujeta con mayor desvelo.
Saludo de hermanos en una puerta.
Flores en un ramo que te regalan.
Casa junto a la fuente de una plaza.
Calleja que me anuncia tu llegada.
Sombra de una bambalina en la tapia.
Resplandor de los candelabros de cola.
Revirá en la puerta y en la plaza marchas.
Oración por miles de lágrimas que recojas.
Capilla que te recibe porque te atesora.
Trono que en el suelo sagrado se posa.
Golpe de llamador, sonido eterno;
Último suspiro de un alma extasiada,
la mano que mueve la Esperanza.

21/3/19

LA ÚLTIMA LUNA


Se desprende de las garras de la señora mora para ascender vertiginosamente al infinito del oscuro universo, un par de horas de libertad no bastan para alcanzarlo. De plata viste su galas y resplandor arroja la luminaria de su mirada, oscureciendo a las estrellas que se asoman atrevidas al firmamento. Su mano se desliza en el aire que mueve los árboles de la plaza, sin darse cuenta que en una de las esquinas se anhela el parpadeo de las luces que el tintineo de unos faroles negros arrojan sobre una espadaña silenciada. Seco sonido de una cruz sobre los hombros que golpea un escalón de piedras gruesas, mientras que un lienzo desigual ondea sobre un madero siguiendo el movimiento de las cuentas de un rosario. Con suavidad se riza el aire en el arco a su paso. Las lágrimas brotan de una fuente cercana para apagar la sed en el alma del que las necesite. En la palidez de la noche el recuerdo espera el sueño de blancos corazones.

Camina sigilosa por las cuestas atravesando el pinar y tocando con su luz la alta tapia de la muralla. El convento la recibe en los patios de la clausura y bajo el dintel de la puerta de la iglesia se reserva la golondrina del frío de la noche. Entre los árboles que se alzan hasta el cielo se vislumbra la silueta de Santa María, campanario frente a espadaña y puerta blanca de entrada a la eterna Jerusalén. Silencio por doquier, sólo roto por el murmullo del viento que agita las pobladas ramas de hojas nuevas mientras desfila por las entrecalles de las iglesias. Redoble de un golpe metálico que hacen los faroles sobre las viejas piedras que marcan el camino. Sobre la cuesta el gótico de un paso se difumina sobre el de la torre, trazos de una pintura inacabada sobre el lienzo de una noche de minutos contados. Entre una armada de soldados de sombrero blanco que portan armas de luz se vislumbra imponente la torre de la Victoria, emblema de nuestro pueblo y recuerdo de lo añorado. Más allá, entre los almendros y los olivos esperan el momento los hermanos de San Francisco.

Mira curiosa entre los callejones del centro, bajando sus empinadas calles, subiendo sus cuestas curvilíneas, atravesando sus plazuelas, rodeando sus esquinas. Sigue la vía que le muestran los azulejos entre las cruces de forja. Bebe de sus fuentes, de la vieja que está junto al arco y de la nueva que está en la plaza grande. Contempla los naranjos de los que brota su tesoro blanco oloroso, y se pierde por las flores del jardín junto a la iglesia, asombrada de que su luz también arroja la sombra de las rosas pero inigualable al brillo de nuestro astro celeste. Reloj que marcas las doce como el tañer de una campana que anuncia la muerte; en ti la puntualidad es una marca de tu esencia. Se deja llevar por el aire que trae la tenue melodía que vuelve por una esquina, el resplandor de unos cirios que iluminan una pared encalada, una nube de incienso alejada que se percibe cuando se estremece el cuerpo o como una paleta de colores del frontal de un palio que se acerca.

Sabor dulce en las cocinas de las grandes casonas y en los obradores de las principales calles, lanzas que se arrojan al amparo del ayuno de la cuaresma. Capa blanca que ondea como bandera de la espera en una azotea. Ritual del ojal y la aguja, de escudos y botones, de una túnica colgada en una percha sobre un aparador de la estancia principal y otra más pequeña a la que hay que soltarle lo anudado para volver a anudar la juventud ganada o perdida. El mecanismo de la cerradura de un joyero que se descifra para mostrar el broche de una mantilla que se guarda en el cajón de una cómoda. De niños que adecentan los valares plateados de un palio y de mayores que funden la cera de un altar efímero en el presbiterio de una iglesia. De ensayos de una banda y costaleros que se preparan para ser los cirineos en la tierra. Horas de desvelo que se pagan con el amor de los que más queremos. No le sorprende cuando se asoma a través de las ranuras de los ventanales y se marcha deseando pertenecer a este ejercicio que conlleva la tradición.

Se llena de ilusión cuando escucha cantar al gallo por primera vez, como si se tratara de una corneta que suena veloz cuando el dorado de un paso recibe la última luz del día entre los palacetes del centro. Refresca las manos y aclara su garganta en la fuente de la plazuela ante el camino que tiene que recorrer; otras tierras, otros lugares, pero ninguno como el resplandor que deja en ésta. Revuelo de plumas bajo el verdor de los naranjos y de un ancla que se balancea al compás del remate de una soga anudada; de palomas que se alzan libres hacia el cielo celeste y de ramas de olivo que rozan los balcones de una calleja. Oye de nuevo al gallo que anuncia que su final se acerca, la luminaria de la calle ancha se apaga. En la esquina, junto al león, se despide mientras añora la bambalina que volverá a besar la pared de la estrecha calle bajo un cielo rosado. Su opuesto se asoma y ella se diluye en la neblina clara del horizonte con el tercer canto del gallo. Es tan sólo la última luna que nos queda.

20/3/19

CARTEL "LUNES SANTO"

El Grupo Joven de la Hermandad Obrera de Nuestra Señora de las Angustias edita el cartel anunciador que anuncia la estación de penitencia de su hermandad en la noche del Lunes Santo.

2019

19/3/19

LA VIRGEN DE LAS LÁGRIMAS, UNA DOLOROSA PARA PAZ Y CARIDAD


La incorporación de la imagen de la Virgen de la Esperanza a la Hermandad de Paz y Caridad se recoge en la introducción histórica de las reglas de la hermandad del año 1985:

En los Archivos de la citada parroquia [de Santa María] se encuentran depositados unos documentos en los cuales se dice que en el año 1896, el imaginero catalán (Barcelona) Jacinto Carcina hizo una imagen de la Virgen de la Esperanza para la Hermandad del Santísimo Cristo Amarrado a la columna, de Estepa […] haciéndose independiente de la Hermandad de Gloria de Ntra. Sra. de los Remedios, la cual costeó la nueva imagen de María Santísima de la Esperanza. Esta imagen, y quizás debido a los desperfectos ocurridos durante el trayecto (Barcelona-Estepa), fue restaurada en 1897, es decir, al año siguiente, en Sevilla por el imaginero Emilio Pizarro Cruz.

En este libro de reglas se expone que existe un documento en la parroquia de Santa María en el que se trata la llegada de la Virgen de la Esperanza en 1896 procedente de Barcelona, como encargo al imaginero Jacinto Calcina. La Virgen necesitó una restauración a su llegada, que fue efectuada en 1897 por el imaginero Emilio Pizarro Cruz. Esta es la versión que conocemos y que se narra frecuentemente de la llegada de la Virgen. Sin embargo, no se ha localizado el documento original que debía estar en el archivo de Santa María, sino que sólo queda la versión narrada por el libro de reglas. Con la reciente publicación del libro que recoge la historia de la hermandad, la versión del origen catalán de la imagen ha sido cuestionada.

La primera imagen de la Virgen que acompañó en el siglo XVII al Cristo de la Columna de la hermandad fue la imagen gloriosa de Ntra. Sra. de los Remedios, ataviada con un velo negro para representar el luto y los Dolores de la Virgen María durante la Pasión de Cristo. La imagen pertenecía a la Cofradía de la Vera Cruz y junto al Cristo crucificado salía en procesión en la tarde del Jueves Santo. Con el auge de la devoción rosariana a la imagen en el siglo XVIII, la Virgen de los Remedios se veneró únicamente con carácter letífico, celebrándose su festividad en el mes de mayo. Será en el siglo XIX cuando los documentos reflejan que la imagen del Stmo. Cristo Amarrado a la Columna es acompañado por la imagen de una Virgen Dolorosa o una Virgen de los Dolores.

En los años 1890, 1891 y 1892, la imagen que participó en el cortejo procesional del Jueves Santo procedía de la iglesia del convento de San Francisco. En 1893 se acometen una serie de obras en la iglesia franciscana, por lo que no se recoge en las cuentas de la hermandad el traslado de la imagen, pero es probable que fuera la misma imagen. La Virgen podría ser una Dolorosa que se veneraba en el altar del Cristo de la Salud de la iglesia franciscana junto a otra de San Juan. El Crucificado se bajaba también, al menos desde 1870, a la iglesia de San Sebastián para participar en la procesión del Santo Entierro de Cristo.

Dos años después, en 1895, el semanario local El Eco de Estepa incluye en su nº 601, de 11 de mayo, la llegada a Estepa de otra imagen dolorosa, esta vez procedente de Sevilla:

Por gestión del presbítero don Francisco de Sales Manzano se ha servido S.E. el Cardenal Arzobispo de esta diócesis donar a la parroquia de Santa María de esta ciudad una imagen dolorosa de la Stma. Virgen, con el título de Nuestra Señora de Las Lágrimas. La restauración del santo simulacro ha sido hecha por el escultor sevillano don Emilio Pizarro a expensas del Sr. Arcipreste, don José Ramos y Mejías.

La Virgen de las Lágrimas, que hemos tenido el gusto de ver ya restaurada, es una lindísima escultura que mueve al sentimiento y causa la grata impresión de todo lo bello. ¡Lástima que por carecer todavía, mientras la devoción no le provea de ellas, de las necesarias vestiduras, no luzca todo lo que en caso contrario luciría!


Esta imagen, juntamente con una de San Juan que hará juego con ella y con un Crucifijo cuya adquisición se gestiona, formará un Calvario que, en retablo adecuado, se colocará en la nave izquierda de la nombrada parroquia. Nuestros plácemes a los señores que han intervenido en este asunto y que así se interesan por el bien de nuestro pueblo.


La llegada de la imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas en 1895 se debe a la intención del arcipreste y párroco de Santa María, José Ramón Mejías, fallecido en 1912, de instalar un Calvario en un retablo de la nave derecha de la iglesia parroquial. El mediador en la donación de la imagen fue el sacerdote estepeño Francisco de Sales Manzano y Alés, quien trabajó muchos años en la curia diocesana de Sevilla, adquiriendo desde su privilegiado observatorio un gran conocimiento acerca del patrimonio artístico desamortizado en la diócesis, y a quien unía una gran amistad con el escultor sevillano Emilio Pizarro Cruz, quien realizó la restauración de la citada imagen.

El arzobispo de Sevilla, a la sazón el cardenal Benito Sanz y Forés (1889-1895), en su último año de gobierno diocesano, concedió a la parroquia de Santa María la imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas, la cual fue donada por las religiosas filipenses de Sevilla, establecidas desde 1869 en el antiguo monasterio sanjuanista de Santa Isabel, según consta en el recibo de entrega de la imagen. De este mismo convento procedía la imagen de San Juan Evangelista, atribuida a Juan de Mesa, que había llegado a dicha parroquia un año antes, igualmente restaurada por Pizarro.

Por disposición de S.E. Rvdma. el Sr. Cardenal Sanz y Forés, Arzobispo de esta Diócesis, he recibido de la R. M. Prepósita de la Congregación de Ntra. Sra. de los Dolores, establecida en el ex convento de Santa Isabel de la ciudad de Sevilla, una imagen de la Santísima Virgen Dolorosa, de vestir, que, con el título de Las Lágrimas, se ha servido donar a esta Parroquia de mi cargo el mismo Rvdmo. Prelado.

Sin embargo, el proyecto de colocar un Calvario en Santa María no se llegó a realizar, por lo que aquella imagen de la Virgen de las Lágrimas quedaría en 1895 almacenada en algún lugar de la parroquia o relacionado con ella.

Por otro lado, aparece en 1895 en los libros de cuentas de la hermandad de Paz y Caridad los primeros gastos relacionados con la imagen de una Virgen. El primero de todos sería el pago de un tornillo, de 10 reales; una pieza importante y necesaria para fijar la imagen con toda seguridad a las andas procesionales. El dato es significativo porque es el primer dato que se conserva de que la hermandad se hiciera cargo de un gasto relacionado con el desfile procesional de la imagen de la Virgen,

Al año siguiente, en 1896, aparece otro gasto relacionado con la Virgen que hasta entonces no se había mencionado: las flores para el Señor y para la Virgen, que importaron 360 reales, cantidad importante que sólo puede hacer referencia a las flores de los pasos procesionales.

Durante el mandato de José González, los libros de cuentas nos aportan nuevos datos sobre esta imagen llegada a la hermandad, que necesitaría adquirir un ajuar para poder vestirla adecuadamente. Así, en las cuentas de 1897, consta que se compraron 15 varas de fleco oro para el manto de la Virgen por 600 reales y también 3 varas de terciopelo para la falda de la Virgen, que constaron 120 reales.

Pero es en este mismo año de 1897 cuando se recoge el dato más relevante que establece la relación entre la imagen de la Virgen y el imaginero Emilio Pizarro Cruz. Se recoge en un apunte de libro de cuentas que se paga por transformar la Virgen de cabeza y brazos, 500 reales. Es decir, la imagen que la hermandad posee en estos momentos se retoca de cabeza y manos, y esta intervención fue llevada a cabo seguramente por Pizarro, tal y como se menciona en la versión mantenida hasta el momento. En el caso de que la hermandad de Paz y Caridad hubiera decidido quedarse con la Virgen de las Lágrimas, destinada al Calvario de la iglesia parroquial, esta imagen hubiera necesitado una intervención desde que sería una imagen colocada al pie de la Cruz, con los brazos abiertos y mirando hacia arriba. Por eso, la hermandad decidiría cambiar la dirección de la cabeza y las manos. La versión mantenida hasta el momento nos dice que la Virgen fue retocada por los desperfectos causados en su transporte, pero en realidad se pretendía justificar la adaptación de la imagen a los gustos estéticos de los cofrades de la hermandad a finales del siglo XIX.

En 1898 aparecen de nuevo anotaciones en las cuentas de la hermandad para ampliar el ajuar de la imagen: por una toca de encaje para la Virgen de la Esperanza, 30 reales y un pañuelo de malla para la misma Virgen, 20 reales. Será la primera vez que aparezca la advocación de la Esperanza con la que será conocida desde entonces y hasta el presente la Virgen de la Hermandad de Paz y Caridad.

La Virgen de la Esperanza puede ser la misma talla que bajo la advocación de Nuestra Señora de las Lágrimas llegó a Estepa en 1895, traída por mediación de los sacerdotes Francisco de Sales Manzano y José Ramos, procedente del sevillano convento de Santa Isabel. Fue restaurada en 1895 por el escultor sevillano Emilio Pizarro Cruz y tras no realizarse el proyecto inicial que se había concedido de incluirla en un Calvario para la iglesia de Santa María, pasó a la Hermandad de Paz y Caridad. La hermandad recoge en su libro de cuentas de 1895 los primeros gastos en los que se hace cargo de una imagen de una Virgen Dolorosa, y en 1897 acude de nuevo a Emilio Pizarro para adaptarla. Será en 1898 cuando aparezca por primera vez en su libro de cuentas la advocación de su dolorosa: Virgen de la Esperanza.


Fuente:
-La Archicofradía de Paz y Caridad de Estepa. Historia y patrimonio artístico. Ramírez González, S. y Jordán Fernández, JA. 2018
-Acerca de la imagen de la Virgen de la Esperanza. Jordán Fernández, JA y Ramírez González, S. Pasión y Glorias. Estepa, 2019.
-¿Quién fue el autor de la Esperanza? Devociones de Estepa. Febrero, 2016

17/3/19

EL CALLEJERO COFRADE ESTEPEÑO


De todos los nombres de calles, avenidas, pasajes, plazas, parques y barrios de los que oficialmente consta el callejero de Estepa, muchos de ellos están dedicados a imágenes marianas, muchas de ellas titulares de las hermandades de gloria y de penitencia: tres plazas (Los Remedios, Carmen, Virgen de la Victoria), ocho calles (Virgen de la Asunción, Concepción, Virgen de las Angustias, Virgen de los Dolores, Virgen del Valle, Virgen de la Paz, Virgen de la Esperanza y Virgen de la Soledad). También está dedicada a la Virgen María, el carril de Santa María que dirige a la iglesia parroquial o la calle Virgen de los Buenos Libros y María Auxiliadora, aunque no hay representación de estas advocaciones en las titulares en las hermandades estepeñas. De gran antigüedad, son las dedicadas a las hermandades de gloria del Carmen y Concepción y el carril de Santa María, mientras que las demás corresponden con las ampliaciones del pueblo durante el siglo XX o han sido renombradas durante el siglo XX y principios del siglo XXI.

Esta gran cantidad de advocaciones de la Virgen María que muestras el profundo carácter mariano de Estepa, donde casi todas las hermandades tienen una calle dedicada a tu titular mariana, contrasta con las pocas calles que están dedicadas a Cristo: la calle Veracruz, la calle Cristo de la Sangre y la Plaza de Nuestro Padre Jesús, todas ellas devociones históricas del pueblo desde el siglo XVI y XVII.

Cerro de San Cristóbal

El santoral del pueblo también tiene una amplia representación en sus calles, alguna de ellas relacionadas con nuestras hermandades, iglesias y ermitas, como la calle Santa Ana, San Marcos, San Juan o San Antonio Abad, y la plaza de San Sebastián; o con las órdenes religiosas que se establecieron en el pueblo desde finales del siglo XVI y principios del siglo XVIII, como carril de San Francisco y carril de Santa Clara, o más recientes como Plaza de las Hermanas de la Cruz o calle Sor Ángela de la Cruz. Relacionados con el santoral estepeño, y también con calle dedicada, están San Jerónimo, San Antonio, San Francisco, San Fernando, Santa Teresa, carretera Fuente de Santiago o el cerro de San Cristóbal. Curiosas son también las denominaciones de la calle “Cruz de Piedra”, señalada por una cruz de piedra; o la calle “Matadero”, relacionada con el llamado Cristo del Matadero; o la calle “Cruz”, indicada por una cruz de forja en su comienzo, que se llamó en otros tiempos "Cruz Colorada", en posible alusión a la Orden de Santiago, mientras que la calle "Cruz Verde" correspondería con la actual calle Veracruz. Sin relación con el santoral estepeño, pero con calle dedicada está también el pasaje de Santa Cristina, por el nombre de la propietaria de la casa contigua que permitió que se abriera el pasaje, y la calle Don Bosco.

Plaza de San Sebastián

Calle Matadero

San Fernando, en referencia al rey Fernando III, conquistó Estepa en el 15 de agosto de 1241, de ahí que desde ese momento la patrona de la villa sea la Virgen de la Asunción por haber sido la villa conquistada durante el día de la celebración de la Asunción de la Virgen María a los cielos. La vinculación de Estepa con Santiago Apóstol viene de la donación del Castillo de Estepa a la Orden de Santiago en 1267 por Alfonso X El Sabio, y durante la Encomienda Santiaguista estepeña, dependiente del priorato de San Marcos de León, surgieron las devociones al Cristo de la Sangre, Vera Cruz, Concepción, San Marcos, Santa Ana, San Cristóbal y San Sebastián, todos ellos con ermita dedicada y con lugar en el nomenclátor estepeño desde antiguo. En 1559 la villa es vendida a la familia genovesa de los Centurión, y a la postre Marqueses de Estepa. Poco tiempo después, en 1564, Juana García de Almagro funda la ermita de San Juan Bautista, desaparecida en el siglo XIX, pero como testimonio de la cual queda la calle y el titular que realizara Luis Salvador Carmona. El 30 de septiembre de 1577, San Jerónimo es elegido patrón de la villa, pero la dedicación de una calle al patrón es más reciente.

Será D. Marcos Centurión, primer marqués de Estepa, el que invite a órdenes religiosas de origen italiano a establecerse en la villa. Así se funda en la ermita de la Concepción el convento de los Padres Mínimos el 2 de febrero de 1562. De su estancia en Estepa, además del solar del convento y de la iglesia y de su afamada torre, queda la Plaza de la Victoria, retitulada como Plaza de la Virgen de la Victoria durante la bendición de la imagen mariana que realizara Francisco Berlanga para la Hermandad de La Borriquita en 2008. De los frailes mínimos, fue dedicada una calle al Padre Barco, llamado Alejandro del Barco y García, nacido en la ciudad jienense de Torredonjimeno y Ministro Provincial de los Mínimos de Granada durante cuatro trienios. El Padre Barco amó tanto a Estepa que escribió su primer manual de historia y arqueología, La antigua Ostippo y actual Estepa, concluido en el año 1788. También destacó el estepeño P. Fr. José Sánchez Manzano, superior provincial de Granada, que inició todas las reformas de la iglesia durante el siglo XVIII, entre ellas la construcción de la torre, acabada en 1766. No podemos olvidar la relación del convento e iglesia de San Francisco de Paula con la calle histórica de la Torralba, en cuyas paredes fue fusilada la heroína estepeña en 1812 por las tropas de Napoleón.

Arco de la calle Padre Barco

Calle Torralba

El 10 de enero de 1599 D. Juan Bautista Centurión y Dña. María Fernández de Córdoba, marqueses de Estepa, fundaron el Convento de Santa Clara de Jesús, donde entraron varias clarisas procedentes de Sevilla y su hija María, que tomó el hábito como Sor María de Santa Clara. En el callejero de Estepa queda el carril de Santa Clara que conduce al convento y la calle “Molino de las Monjas”, en referencia a unas de las propiedades que pertenecía al convento. Dentro del recinto amurallado, en la villa vieja, había una calle llamada “Via-Sacra”, relacionada con los titulares de uno de los retablos de la iglesia de las clarisas.

Cuatro años después de la fundación del Convento de Santa Clara, se funda en Estepa la rama masculina de la misma Orden como asistencia espiritual del convento femenino. Sería el 11 de mayo de 1603 cuando D. Alejandro Centurión, Arzobispo de Génova y hermano del marqués Juan Bautista Centurión, bendijo las primeras piedras que se podrían en el altar mayor. En el siglo XVIII, destacó el estepeño P. Fr. Juan de Luna, que llevó a cabo la reforma de la iglesia y del convento, pero serán especialmente recordados los frailes que llegaron a Estepa en el siglo XX tras la refundación del convento en 1904. La autorización de la refundación fue dada por el “Cardenal Spínola” que cuenta con una calle dedicada en la localidad.

Uno de los frailes que llegó a partir de 1904 fue fray Alfonso Castelo Aranda (1882-1965), quien fue superior del convento e hizo una fecunda labor sacerdotal: inició la “Juventud Antoniana”, las “Conferencias de San Antonio” y la “Unión Misional Franciscana” y el Colegio Libre Adoptado, llamado “San Antonio de Padua” y hoy conocido como IES Aguilar y Cano. Será recordado en la historia cofrade de nuestro pueblo por fundar en 1941 la Hermandad del Calvario, de la que fue Director espiritual. En vida, le fue otorgado el título de “Hijo Ilustre” de la ciudad y se renombró la céntrica calle de la Cilla como Padre Alfonso. En 1965 fue trasladado a Chipiona, donde murió el 27 de noviembre. En 1973 los restos del querido fraile fueron trasladados desde Chipiona hasta la iglesia conventual de San Francisco donde está enterrado a los pies del primitivo Cristo de la Salud, titular de la Hermandad del Calvario.


Otro de los frailes franciscanos inolvidables para Estepa fue el Rdo. Fr. Martín Recio Veganzones (1909-1986), vallisoletano, quien se interesó por el arte, la arqueología y la historia de Estepa. Fue docente en el Colegio Libre Adoptado e impulsó la conocida como “Misión Rescate”, que consistía en la recuperación del material arqueológico estepeño y con la que recibió varios premios del concurso organizado por Radio Nacional de España. Con aquellas piezas que encontró con sus alumnos formó un pequeño museo, cuya colección forma parte hoy en día del Museo de Historia Local o Museo Arqueológico que lleva por nombre “Padre Martín Recio”. Se le debe además el texto para la declaración de Estepa como Conjunto Histórico Artístico en 1965 y el que incluía a Estepa dentro de la Guía Turística de Andalucía. El 15 de abril de 1986, dos meses antes de su fallecimiento, fue nombrado “Hijo Adoptivo” de Estepa. No tiene calle dedicada pero sí el museo arqueológico de Estepa.
Museo Padre Martín Recio

De los Santos de la Orden franciscana, tiene una calle dedicada el seráfico padre en la calle “San Francisco”, que posiblemente se trate de la calle “Escalones” y más antiguo “Capilla” que estaba junto a la calle Hornillos. En el siglo XX se fomentó especialmente la devoción a San Antonio de Padua. Ya hemos recordado como el Padre Alfonso inicia entre los jóvenes estepeños la Juventud Antoniana, que tenía a San Antonio como patrón, y después la Academia “Nuestra Señora de la Asunción”, fundada en 1953, es renombrada como Colegio Libre Adoptado “San Antonio de Padua” en 1962. Sin embargo, la calle San Antonio, en honor del santo franciscano, pudo haberse llamado así por D. Antonio Álvarez Sobrevilla (1844-1934), quien construyó una barriada de casas junto a la muralla destinadas a familias obreras que pagaron por ellas una pequeña renta. La calle y la barriada tomaron el nombre de San Antonio.

Calle San Antonio
D. Antonio Álvarez será otro de los personajes relevantes del siglo XX. Destacó por sus grandes obras caritativas y sociales, y recibió la gran Cruz de Beneficencia de Primera Clase con distintivo blanco. A su muerte fue enterrado en la cripta de la iglesia de San Francisco. A él se debe también la llegada de las Hermanas de la Cruz a Estepa en 1926. El objetivo que D. Antonio Álvarez se propuso al traer las Hermanas de la Cruz a Estepa fue que asistieran a los enfermos pobres en sus domicilios, atendieran a un internado de niñas huérfanas y se dedicaran a dar educación cristiana y cultural a hijas de familias humildes de la localidad. Sor Ángela de la Cruz, canonizada en 2004 por Juan Pablo II, asistió a la fundación del convento estepeño. El pueblo de Estepa les dedicó una calle a “Antonio Álvarez”, una calle y un monumento a “Sor Ángela de la Cruz” y una plaza a “las Hermanas de la Cruz”. Vinculada también con esta congregación estuvo María Galán García (1921-1983), niña acogida en el internado de las Hermanas de la Cruz que se dedicó posteriormente a la docencia en Estepa abriendo una escuela en una casa del Barrio Perdío. El alcalde Rafael Machuca puso el nombre a la calle donde estaba la escuela de “Virgen de los Buenos Libros” y recientemente se ha inaugurado la “Plaza María Galán”.




Las hermandades de penitencia de la localidad también han extendido su huella por nuestros rincones urbanos:

-La Hermandad de la Borriquita cuenta con la histórica plaza Virgen de la Victoria, renombrada durante la bendición de la imagen en 2008.
-La Hermandad de las Angustias con la calle dedicada a su titular en su barrio “Virgen de las Angustias”, aunque es innegable la relación de la Virgen con un grupo de viviendas sociales construidas en 1962 y situadas en torno a la Plaza del Aire, que llevan por nombre “Nuestra Señora de las Angustias”.



-La Hermandad de San Pedro tiene una calle dedicada a su titular mariana “Virgen de los Dolores”, dedicación que comparte junto a la Virgen de los Dolores de Jesús Nazareno. La calle “Valdeabades” guarda también una estrecha relación con la cofradía: en 1564 doña Juana de Almagro funda la Ermita de San Juan, siendo hermana de dos eclesiásticos que durante muchos años habían sido abades de la Venerable Hermandad de Señor San Pedro de clérigos. La calle recuerda a los clérigos existentes en la independiente Vicaría Eclesiástica de Estepa y su organización en la cofradía de San Pedro, al frente de la cual estaba un abad mayor. La palabra “valdeabades” se refiere a una porción de tierra o valle (val) que pertenecía a estos abades.
-La Hermandad de los Estudiantes está vinculada a la calle “Virgen del Valle”, dándose la curiosidad de que los propios vecinos pidieron a la hermandad que la Virgen pasara por su calle en el recorrido de ida de la ermita de Santa Ana a la iglesia de San Sebastián con motivo de su bendición en 1991.



-La Hermandad del Dulce Nombre cuenta con una calle dedicada a su “Virgen de la Paz” y una “Plaza del Dulce Nombre”, pero si algunas hermandades tienen alguna vinculación con una calle, esta hermandad lo tiene con la “Plaza del Llanete”, lugar por donde muchos años pasó la cofradía de vuelta a su iglesia; con el “carril de Santa María”, por cuestiones obvias al ser su anterior sede canónica hasta la década de los años 70 del pasado siglo; y con la calle “Encuentro”, lugar de la calle Cuesta donde se representaba el encuentro entre el Niño Perdío y su Madre. Por su estancia en la ermita de San Marcos, se le dedicó al Dulce Nombre un retablo cerámico en la fachada de la ermita.

Dulce Nombre en el carril de Santa María

Plaza del Llanete

-La Hermandad del Calvario tiene una plaza dedicada “Plaza del Calvario” en el lugar donde se construyó su casa hermandad. Aunque no tiene ninguna calle dedicada a un titular de la Hermandad no se puede dejar de mencionar el nombre de la calle “Amargura”.
-La Hermandad de Paz y Caridad dedicó una calle a su “Virgen de la Esperanza” con motivo de su coronación canónica el 7 de septiembre de 2002. A raíz de esta coronación, la hermandad impulsó la rotulación de la parte oeste de la calle Humilladero en agradecimiento al “Cardenal Carlos Amigo Vallejo”. Muchas personas piensan también que el Barrio de los Cristos tiene alguna vinculación con la hermandad, pero no es así, llamándose de esta forma por el sobrenombre que tenía una familia estepeña.



-La Hermandad de Jesús Nazareno tiene una plaza dedicada a “Nuestro Padre Jesús”, lugar en el que se sitúa la Puerta del Perdón de la Iglesia de San Sebastián, la antigua torre camarín de su capilla y la casa-hermandad. La Dolorosa de la hermandad comparte con la Dolorosa de la Hermandad de San Pedro la dedicación de la calle “Virgen de los Dolores”. Jesús Nazareno está muy vinculado también con el barrio de la Coracha y la Plaza Poley, lugar donde se le recuerda todo el año con un retablo cerámico. De igual forma, la calle Cuesta está grabada en el recuerdo de nuestros más mayores cuando quedaban allí en la mañana del Viernes Santo para verlo pasar.


Jesús Nazareno en la Cuesta

-La Hermandad del Santo Entierro cuenta con una calle dedicada a la “Virgen de la Soledad” y posee una estrecha relación con el desaparecido convento de la Victoria, lugar de su fundación.

Las hermandades letíficas tienen su hueco en el callejero estepeño, siendo muchas de ellas calles históricas y antiguas:

-La Hermandad de los Remedios tiene dedicada la “Plaza de los Remedios”, lugar donde se sitúa su iglesia. Muy vinculada está también con la calle “Veracruz”, antiguo nombre y titular de la ermita de la que surgió la devoción a la Virgen de los Remedios. De igual forma, está muy relacionada con la calle “Roya”, como eje de un barrio donde se celebra la fiesta de la Octava. Por la devoción a la Virgen se le conoce al barrio oeste entero como “churreteros”, siendo uno de los emblemas de la hermandad.


-La Hermandad del Carmen compró en 1745 nueve casas cercanas a su iglesia para construir una plaza de toros donde celebrar festejos taurinos. Esa plaza corresponde con la actual “Plaza del Carmen”, también llamada “el Salón” por los estepeños, colindante a su iglesia y lugar donde se levanta el Ayuntamiento de Estepa. La devoción a la Virgen del Carmen está grabada en las casas de la calle Mesones que están cerca de su iglesia con el escudo del Monte Carmelo en la fachada. Todo el barrio este del pueblo se llama “mondongueros”, en relación con la devoción a la Virgen. La hermandad está también relacionada con la calle “Cristo de la Sangre”, antiguo titular de la hermandad y de la ermita donde surgió la devoción a la Virgen del Carmen. La antigua hermandad del Cristo de la Sangre y Hospital del Corpus Christi se trasladó desde los pies de la muralla a su lugar de hoy en día, y las obras de la nueva iglesia y hospital corrieron a cargo de Juan Martín Formariz, a quien se le dedicó la calle “Juan Martín”. La antigua calle “Santo Cristo”, cercana a la antigua ermita junto a la muralla, fue ocupada por la ampliación de la ermita de la Concepción. En 1744 se funda la cofradía de Nuestra Señora del Carmen, a instancias de la Orden carmelita; de ahí que tengamos una plaza denominada “Santa Teresa”.



-La Hermandad de Santa Ana cuenta con una calle dedicada a su titular “Santa Ana” y está muy vinculada con todo el barrio que rodea su ermita, conociéndose como “barrio santanero”, lugar en el que crecen los jazmines, flor de la Santa, por numerosas calles y patios de las casas.
-La Hermandad de la Asunción tiene una calle dedicada a su titular “Virgen de la Asunción” y por una leyenda relacionada con la imagen recibió el nombre la calle “Cautivo”: milagro de la salvación de un estepeño preso en tierras árabes.



-La Hermandad de la Concepción tiene dedicada la calle “Concepción”, lugar donde se levantaba la ermita de la Virgen.

El peso de la religiosidad estepeña en el nomenclátor de calles del pueblo no se reduce exclusivamente a las advocaciones de Cristo, la Virgen María, los santos y las órdenes religiosas que se asentaron en Estepa. El pueblo rinde homenaje permanente a uno de los oficios que encumbró a Estepa en el siglo XVIII en el canteroJuan Antonio Blanco”. Con la apertura del Parque Francisco Ayala en el Cerro de San Cristóbal se rotularon muchos de sus viales con los nombres de personalidades históricas relacionadas con Estepa como Sor María de Santa Clara, Obispos Arteaga y Cano, Vicaría de Estepa, Madres Clarisas, Padres Franciscanos, Orden de Santiago, Encomienda Santiaguista, Maestre Lorenzo Suárez de Figueroa, Santiago Apóstol, Escultor Luis Salvador Carmona, Rey Fernando III El Santo o Rey Alfonso X El Sabio. Sin embargo, se echa de menos la dedicación a personas e instituciones que con su trabajo y dedicación contribuyeron a engrandecer Estepa a lo largo de los últimos siglos. Son orfebres, bordadores, imagineros, canteros, retablistas, músicos, literatos, capataces, curas o simples cofrades de a pie que, cada uno en su parcela, han escrito el pasado y el presente de las cofradías estepeñas: Andrés de Ocampo, Andrés de Carvajal y Campos, Diego Márquez y Vega, Francisco Primo, Manuel Escamilla, Andrés de Zabala, Cristóbal García, Manuel Lassaletta Muñoz Seca, etc.

Por otro lado, las calles no las únicas muestran que dejan las cofradías estepeñas en nuestro pueblo. Además del Museo Padre Martín Recio, vinculado con los franciscanos como hemos visto, los colegios del pueblo llevan por nombre “Santa Teresa” y “Nuestra Señora de los Remedios”. Las fábricas de mantecados llevan por nombre El Mesías, La Biblia, San Enrique, San Antonio, El Dulce Nombre, La Vicaría, San Jerónimo, San Juan Bosco o Santa Clara, llegando a existir marcas como Ntra. Sra. de la Asunción, Ntra. Sra. del Carmen, Santo Cristo Amarrado a la Columna o San Francisco de Asís. Curiosa es la chocolatería que abrieron las Hermanas de la Cruz en 1931 con el nombre de “Ntra. Sra. de los Remedios”. Existen negocios vinculados con el barrio churretero como Bar Los Remedios, Churrería Virgen de los Remedios, Imprenta Ntra. Sra. de los Remedios o Estanco Los Remedios; o la cafetería La Milagrosa, muy cerca de la iglesia homónima, y el asador “Santa Ana”; los salones de celebraciones "Santa Ana" y "Santa María"; o las cooperativas de aceite de Sor Ángela de la Cruz y Nuestra Señora de la Paz. Las fiestas del pueblo también tienen hueco para las hermandades estepeñas, pudiendo acudir en la Octava a las casetas de Los Estudiantes, Paz y Caridad, Calvario, La Soledad o Los Remedios; y en la Feria a las casetas de Paz y Caridad, Dulce Nombre, Los Pedros, Jesús Nazareno, La Soledad, La Borriquita o Santa Ana.

Artículos relacionados:
-La tradición de las cruces en las calles de Estepa. Devociones de Estepa. 2015
-Retablos callejeros de Estepa. Devociones de Estepa. 2017

13/3/19

CALLE CARDENAL SPÍNOLA EN ESTEPA


-Biografía:

Marcelo Spínola y Maestre nació el 14 de enero de 1835 en la localidad de San Fernando, que se encuentra en la bahía de Cádiz. Era hijo de Juan Nepomuceno Spínola y Osorno, V Marqués de Spínola. En 1956 se licenció en derecho por la Universidad de Sevilla y estableció su despacho en la ciudad de Huelva, donde asesoró gratuitamente a algunas personas de clase trabajadora y se hizo devoto de la Hermandad del Nazareno. Cuando su padre fue destinado a Sanlúcar de Barrameda como comandante de Marina, trasladó su despacho a la localidad gaditana.

En 1858 ingresó en el seminario de Sevilla y fue ordenado sacerdote el 21 de mayo de 1864. Celebró su primera misa en la Iglesia de San Felipe Neri el 3 de junio, festividad del Sagrado Corazón de Jesús. Fue nombrado capellán de la Iglesia de la Merced de Sanlúcar y en 1871 el cardenal Lastra lo nombró párroco de San Lorenzo de Sevilla, donde permaneció hasta 1879, integrándose en las hermandades del Gran Poder y de la Soledad. En 1879 el arzobispo Joaquín Lluch lo nombró canónigo de la cadre de Santa María de la Sede de Sevilla y en 1881 el papa León XIII lo nombró obispo auxiliar de Sevilla.


Tres años después, León XIII lo nombró obispo de Coria-Cáceres, haciéndose cargo de la sede a partir de marzo de 1885 y tomó el lema en latín Omnia possum in eo (Todo lo puedo en Él). En Coria funda junto a Celia Méndez y Delgado, a quien conoció en Sevilla, la Congregación de Esclavas Concepcionistas del Divino Corazón el 26 de julio de 1885, preocupado por la formación y educación de las niñas jóvenes. En septiembre de 1886 el papa León XIII lo nombró obispo de Málaga, donde abrió un comedor gratuito, un hogar para los sin techo y fomentó que los salesianos se instalaran en Málaga. Fue designado senador por la provincia de Granada y ejerció como tal desde 1891 a 1895. En 1899 fue designado senador por derecho propio y ejerció como tal hasta 1906. Se comprometió con la prensa católica y fundó en 1899 un periódico sobre temas generales llamado El Correo de Andalucía. Le fue concedida la gran cruz de la Orden de Isabel la Católica.

En 1896 el papa León XIII lo nombró Arzobispo de Sevilla. En 1899 se reanudaron las estaciones de penitencia a la Santa Iglesia Catedral que habían quedado interrumpidas por la caída del cimborrio del crucero el 1 de agosto de 1888. En 1903 favoreció la firma de un documento para la concordia entre las hermandades de la Macarena y el Gran Poder. En 1904 coronó a la Virgen de los Reyes, conmemorando así el cincuenta aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción e iniciando el ciclo de las coronaciones canónicas de la Virgen María en tierras andaluzas.

En 1905 el papa Pío X lo nombra cardenal, pero debido a su avanzada edad, no pudo ir a Roma para que el papa le impusiera la birreta cardenalicia. Fue el rey de España, Alfonso XIII, quien lo hizo durante una visita al Santuario de la Virgen de Regla de Chipiona. Falleció el 19 de enero de 1906 y fue enterrado en un sepulcro con su efigie en mármol en la catedral de Santa María de la Sede de Sevilla. Su sepulcro fue visitado por el papa Juan Pablo II en 1892 y cinco años después fue declarado beato en Roma.



-Su relación con Estepa:

En el callejero estepeño hay una calle que une la parroquia de San Sebastián con la Iglesia de los Remedios, una de las arterias principales de Estepa, que lleva el nombre de Cardenal Spínola. Posiblemente se trate de un tramo de la histórica calle Nueva en sentido oeste que fue renombrada como Cardenal Spínola hasta su confluencia con las calles Veracruz, Vinagre y Cuesta, tras el nombramiento del cardenal en 1905 y su fallecimiento en 1906, con el deseo de la corporación local de honrar la figura del cardenal y su labor en nuestra tierra. Pero ¿cuál fue la relación del Cardenal Spínola con Estepa?

Marcelo Spínola fue un hombre muy sensible con los problemas sociales de su tiempo. Impulsado por su caridad pastoral promovió asociaciones obreras que ayudasen a los trabajadores a encontrar una vida laboral digna, se preocupó por la formación y educación de las niñas jóvenes, fundando la congregación de las Esclavas del Divino Corazón, y por la formación cristiana y cultural de su tiempo, promoviendo entre otras muchas iniciativas, la fundación del El Correo de Andalucía, con el que pretendió la divulgación de la verdad objetiva en el difícil ámbito de la opinión pública.

Estuvo muy vinculado al mundo de las hermandades y cofradías, al que tuvo siempre presente en sus escritos. En una circular de febrero de 1899, dice que las hermandades y cofradías son “elemento importantísimo en la vida de la Iglesia; contribuyen a sostener el culto y darle esplendor; avivan y aumentan la piedad; siembran la divina palabra en los corazones y fomentan el arte”. Y en otra circular defiende la existencia y el valor de las salidas procesionales como actos públicos de la Religión, y estima que “las imágenes con que se representan los misterios de la religión son libros abiertos que instruyen al pueblo en las verdades de la fe, y predicadores elocuentes de la misericordia divina”, señalando que las procesiones “no hay que suprimirlas, sino procurar que se extirpen los defectos de que adolecen”, labor que él mismo procura y encomienda a los hermanos mayores. Fue devoto de la Hermandad del Nazareno de Huelva, padre mayor de la Hermandad de San Pedro y Pan de los Pobres de Sanlúcar de Barrameda, hermano mayor honorario del Gran Poder y de la Soledad, ambas de la parroquia de San Lorenzo de Sevilla.

El dato que conocemos de la vinculación del Cardenal Spínola con Estepa se produce el 9 de enero de 1904, cuando autoriza a la reapertura del convento estepeño franciscano que le fue solicitada por la congregación de Nuestra Señora de Regla de Chipiona. El cierre del convento franciscano de Estepa se pudo producir en el verano de 1835, o a lo sumo durante el otoño o invierno de ese mismo año, durante la desamortización y exclaustración producida durante la regencia de Dª Mª Cristina (1833-40). La autorización del Cardenal Spínola trajo de nuevo los franciscanos a Estepa e hizo que no se perdiera ni el convento ni los bienes de la iglesia franciscana, evitando así el temor que sentía Aguilar y Cano en 1888 cuando realizó la descripción de la iglesia.

Su labor pastoral con los pobres, su relación afable con las cofradías y la vinculación con los padres franciscanos en Estepa hicieron que el consistorio de la época permitiera que un tramo de una de las calles céntricas con más renombre del pueblo fuera renombrado como Cardenal Spínola, siendo el primer cardenal al que se dedica una calle en Estepa.



Artículos consultados:
-La faceta más cofrade del cardenal Marcelo Spínola. Gómez Palas, J. El Correo de Andalucía. 2018
-Marcelo Spínola y las cofradías: 120 años después. Del Moral, AR. El Correo de Andalucía. 2019
-El cardenal Spínola en la catedral. Gamito, G. ABCdeSevilla. 2006
-Primer Simposio. Cuatro siglos de presencia de los franciscanos en Estepa. Ed. Iltmo. Ayto. de Estepa. 2003
-El convento de San Francisco de Estepa. La etapa de la Restauración (1904-2004). Vallecino Martín, M. Primer Simposio. Cuatro siglos de presencia de los franciscanos en Estepa. Ed. Iltmo. Ayto. de Estepa. 2003

10/3/19

CALLE ENCUENTRO


Con motivo de la presentación del libro El Niño “Perdío”, Pasión y Gloria de Estepa, escrito en 2004 por el Rvdo. Sr. D. José Fernández Flores, Párroco Emérito de Santa María de la Asunción la Mayor y Matriz, se dio a conocer la vinculación de la Hermandad del Dulce Nombre con la calle Encuentro de nuestra localidad de Estepa, tal y como confirmó el párroco para la televisión local. La calle Encuentro es una pequeña calle empinada, estrecha, situada entre la calle Cardenal Spínola y la Cuesta.

La calle recibe el nombre de la tradición del Santo Encuentro o de la procesión del Encuentro, que se ha perdido en nuestro pueblo pero que aún perdura en algunos pueblos de Andalucía, posiblemente como herencia que trajeron los repobladores de los pueblos de Castilla, donde actualmente está muy extendida. La representación de esta tradición puede ser “dolorosa”, si se reproduce una de las estaciones del Viacrucis en las que Jesús Nazareno se encuentra con su Madre María y San Juan Evangelista o con la Santa Mujer Verónica. El otro tipo de representación es el “glorioso”, celebrado el Domingo de Pascua, en el que Cristo Resucitado se encuentra con la Virgen María. La tradición nos dice que Cristo Resucitado es portado por hombres y la Virgen María por mujeres, saliendo en distintos momentos y recorridos de la iglesia y en un punto determinado se encuentran. Los pasos se saludan, representándose con una inclinación o se elevan y bajan las andas varias veces. En la representación gloriosa hay un acto que marca la alegría de la Virgen, como la suelta de palomas o un cambio del manto negro, en señal de luto, por blanco o de color.

Antiguamente, en los siglos XVII y XVIII, la cofradía del Dulce Nombre salía el Jueves Santo por la tarde, después de la ceremonia del lavatorio de pies o Mandato. El Niño “Perdío” salía de la Iglesia de Santa María la Mayor y en el siglo XIX de la ermita de la Concepción tras el “sermón del Dulce Nombre”. El Dulce Nombre iba acompañado de chirimías y de la escolanía y, bajando del cerro, recorría las calles de Estepa. Al llegar el mediodía lo entraban en la iglesia más cercana. En ese momento tocaban las campanas y la Virgen que acompañaba al Niño salía a buscarlo desde la Iglesia de los Remedios. En la búsqueda recorría el pueblo, y al cabo de un tiempo, lo encontraba al entrar en la iglesia en la que estaba. El encuentro de la Madre con el Hijo “Perdío” se hacía en recuerdo de lo ocurrido en Jerusalén cuando el Niño Jesús tenía 12 años. Después se fijó que el encuentro ocurriera en la calle Cuesta, quedando para la historia el nombre de la calle Encuentro, lugar en el que ocurría. Ambos pasos volverían juntos después a la iglesia.

La procesión del Encuentro del Niño Perdío no era la única que se producía con la imagen del Dulce Nombre de Jesús. Llegó a procesionar también en el Domingo de Resurrección y en el Corpus Christi, según aparece en los documentos de la Hermandad, contando además con la salida del día de su onomástica en enero con danzas y fuegos artificiales. En el siglo XIX el cortejo de la procesión del Dulce Nombre estaba formado por la Santa Cruz, el Dulce Nombre de Jesús, el Cristo de la Humildad y Paciencia y la Virgen María, llegando a procesionar también el conocido como “Cristo de la Tarama”, como se puede observar en alguna fotografía de principios del siglo XX.

El Cristo de la Tarama, el Dulce Nombre y el Cristo de la Humildad y Paciencia
La Hermandad del Dulce Nombre no pudo ser la única que celebraba el Santo Encuentro. Otra de las hermandades estepeñas más antiguas, en concreto la Hermandad de Jesús Nazareno, procesionaba con varias tallas en el siglo XVII y XVIII: la antigua imagen de Jesús Nazareno, la Dolorosa, San Juan y la Verónica, todas de vestir y sobre parihuelas. A finales del siglo, y ya con la actual imagen de Jesús Nazareno realizada por Luis Salvador Carmona en 1759, al desfile procesional se añadía también la imagen de la Magdalena, junto a los hermanos que llevaban cruces o cirios, la banda musical y los romanos. Por lo que no es de extrañar que en algún momento de su recorrido se celebrara un Santo Encuentro de las imágenes. De igual forma, el Miserere estepeño de las tres caídas de Jesús Nazareno y el conocido por nosotros como El Prendimento, representado por los romanos ante las imágenes de Paz y Caridad, tiene sus raíces en estos actos de Semana Santa que tratan de representar para los devotos la Pasión de Cristo.

Jesús Nazareno, la Dolorosa, San Juan, María Magdalena y la Verónica
Queda así en el callejero estepeño una calle pequeña y estrecha que pasa muchas veces desapercibida por el que camina por la Cuesta, pero profundamente cofrade por su sentido como punto de reunión, representación y encuentro de las imágenes de la Semana Santa estepeña.

Artículos relacionados:
-El Niño "Perdío", Pasión y Gloria de Estepa. Devociones de Estepa. 2009
-San Juan, la Verónica y la Magdalena en Estepa. Devociones de Estepa. 2013

CARTA DE EDICIÓN

El blog Devociones de Estepa nació en la cuaresma de 2009 y tuvo como motivo de inspiración la oportunidad de dar a conocer la Semana Santa de Estepa a través de los nuevos medios de comunicación. El objetivo principal era recopilar información de las Hermandades y Cofradías de Estepa así como mostrar nuestras tradiciones y costumbres. El blog se definió con carácter divulgativo, y por lo tanto, al carecer de carácter lucrativo, se ha rechazado sistemáticamente toda propuesta económica que hemos recibido. Sólo se ha permitido artículos relacionados con la información cofrade o que tuvieran carácter benéfico.

Para llevar a cabo este trabajo, se inició en el blog la recopilación de artículos que procedían principalmente de los boletines y libros de las Hermandades estepeñas, el
Ayuntamiento de Estepa en sus diversas publicaciones, blogs dedicados a la Historia y Semana Santa de Estepa y por último la información que se daba en las redes sociales. Para acompañar a estos artículos se escogían fotografías que se encontraban en los diferentes medios ya mencionados. Tanto los artículos como las fotografías publicados en estos medios no habían sido realizados para el blog.

Desde el blog se ha trabajado también por la investigación propia y de esta forma se han publicado artículos nuevos de información, a los que se le han dedicado un gran esfuerzo. Siguiendo la misma idea, se han realizados también fotografías propias que no se han firmado, pero que han aparecido tanto en el blog como en nuestra página de Cofrades. La idea del blog siempre ha sido compartir y dar a conocer, por lo que siempre se ha permitido la utilización de estas imágenes y de estos artículos. Sólo los que han llevado a cabo la aventura de crear un blog, pueden reconocer las numerosas horas, esfuerzo e ilusión que se le dedica a un proyecto de estas características, y es por ello por lo que conocemos de primera mano la importancia que para un creador de blog tienen los contenidos propios que ha realizado. Por eso, queremos disculparnos con aquellas personas que se hayan sentido ofendidas por la publicación de sus trabajos y retiraremos aquellos trabajos que no quieran que aparezcan en este blog. Sólo indicar que el blog no llega a asumir la autoría de estas fotografías y artículos, y que por lo tanto se expresa su autor o autores al final de cada artículo.

De igual manera, queremos mostrar nuestra gratitud a todas las personas que se han puesto en contacto con el blog para publicar sus artículos y fotografías. Sabemos la ilusión y confianza que han depositado en el blog y se lo agradecemos enormemente.

ALTAMENTE RECOMENDABLE


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-450 aniversario de la fundación del Convento de la Victoria de Estepa. A. Rodríguez Crujera. Desde la Alcazaba. 2012

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-Cuando el Niño Dios se pierde por las calles. JP Lendínez Padilla. Simplemente Capillita. 2010


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-"Al salir fuera Pedro lloró" en Estepa. JP Lendínez Padilla. Simplemente Capillita. 2010

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-La huella de la Reconquista en la provincia. N. Ortiz. ABCdeSevilla. 2018

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-Jesús de la Salud de Lora de Estepa. Jaime Muñoz. El zoom de Monet. 2009

-Burguillos Viajero: Estepa (I) y (II). J. Velázquez. 2010

-La firma de Cervantes en Estepa. A. Mallado. ABCdeSevilla. 2014

COLABORA CON EL BLOG

Nos gustaría saber:

-Datos de la restauración de Pérez Conde a la Virgen del Valle en 1991 y procedencia de la talla mariana cuando fue adquirida.

-¿Quién fue Jacinto Calsina, escultor de Mª Stma. de la Esperanza?

-¿Quién hizo a Mª Stma. de la Amargura, San Juan Evangelista y María Magdalena de la Hermandad del Calvario tras la Guerra Civil?

-Adquisición de Jesús Cautivo en los años 50 del siglo XX.

-Localización de los retablos de la desaparecida Ermita de la Concepción: retablo mayor del templo, retablo del lienzo de la Inmaculada Concepción y retablo de San Fausto.

-Virgen de las Angustias: José de Medina o Diego Márquez.

-Obras realizadas por Manuel Escamilla Cabezas (s. XX).

-Obras realizadas por Antonio Gavira Alba (s. XX)

-Historia del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Estepa

Nos gustaría encontrar:

-Fotografías de la visita de Nuestro Padre Jesús al Convento de Santa Clara en 1995.

-Fotografías de la salida extraordinaria de Mª Stma. de los Dolores de San Pedro en 2001.

-Fotografías de la salida extraordinaria de San Pedro Apóstol por los 50 años de la refundación de la Hermandad en 2003.

-Fotografías del traslado cuaresmal del Stmo. Cristo de las Penas a la Iglesia de la Asunción.

-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de las Angustias.

-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de los Estudiantes

-Cartel conmemorativo del 350 aniversario del Juramento a la Inmaculada Concepción de María (Hdad. San Pedro)

-Fotografías e información de la exposición "Las devociones populares en las colecciones privadas estepeñas"

-Fotografías de los retablos de la Iglesia de la Victoria que se encuentran en:

-Retablo Mayor (Iglesia de Santiago-Herrera)
-Retablo de San Francisco de Paula (Iglesia de la Encarnación-Casariche)
-Retablo de Ntra. Sra. de los Dolores (Iglesia de Santiago- Puente Genil)
-Retablo Virgen de las Angustias (Iglesia de Santiago – Puente Genil)
-Retablo de San Francisco de Sales (Iglesia de Santiago – Puente Genil)
-Retablo de Jesús Nazareno (Iglesia de Omnium Sanctorum – Sevilla)
-Retablo Ntra. Sra. de la Candelaria (Puebla de Cazalla)
-Retablo de Santa Lucía (Iglesia del Socorro – Badolatosa)
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-Lunes a Viernes: 7:30 h a 15:00 h
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“La Cultura debe considerarse como el bien común de cada pueblo, la expedición de su dignidad, libertad y creatividad, el testimonio de un camino histórico. En concreto, sólo desde dentro y a través de la cultura, la fe cristiana llega a hacerse histórica y creadora de historia.”

Juan Pablo II Exhortación Apostólica, “Christifidelis laici”

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