Respecto al recorrido, el Vía Lucis discurrirá por Plaza de San Sebastián, José Luis Cabezas, Antonio Álvarez, Cristo de la Sangre, Mesones, Plaza del Carmen, de nuevo Mesones, Saladillo, Corrientes, Plaza de Nuestro Padre Jesús y entrada al templo.
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24/5/26
V VIA LUCIS MARIANO DE LAS HERMANDADES ESTEPEÑAS
10/10/25
ROSARIO VESPERTINO DEL CONSEJO GENERAL DE HH Y CC
3/6/25
IV VIA LUCIS MARIANO DE LAS HERMANDADES ESTEPEÑAS
Respecto al recorrido, el Vía Lucis discurrirá por Plaza de San Sebastián, José Luis Cabezas, Antonio Álvarez, Cristo de la Sangre, Mesones, Plaza del Carmen, de nuevo Mesones, Saladillo, Corrientes, Plaza de Nuestro Padre Jesús y entrada al templo.
22/10/24
III ROSARIO DE LA AURORA DEL CONSEJO GENERAL DE HH Y CC
6/6/24
III VIA LUCIS MARIANO DE LAS HERMANDADES ESTEPEÑAS
Respecto al recorrido, el Vía Lucis discurrirá por Plaza de San Sebastián, José Luis Cabezas, Antonio Álvarez, Cristo de la Sangre, Mesones, Plaza del Carmen, de nuevo Mesones, Saladillo, Corrientes y Plaza de Nuestro Padre Jesús, y entrada al templo.
22/10/23
II ROSARIO DE LA AURORA DEL CONSEJO GENERAL DE HH Y CC
El domingo 29 de octubre a las 8 horas de la mañana, en la Iglesia de Santa María, el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Estepa celebrará el Rezo del Santo Rosario de la Aurora de las Hermandades de Estepa. Este acto piadoso será presidido por la imagen de Ntra. Sra. del Rosario que se venera en dicho templo.
8/1/23
DATOS DE LAS HERMANDADES ESTEPEÑAS EN EL SIGLO XIX
Cuando el 3 de marzo de 1789 don José de Ibarra, a la sazón mayordomo de la hermandad de Nuestra Señora de la Asunción, la más antigua de la localidad y con sede en la ermita de su hombre, solicitó mediante escrito poner bajo la protección real a dicha hermandad y al hospital que regentaba, harto ya de los continuos enfrentamientos con la hermandad del Rosario de la Asunción, con sede en la misma iglesia, ignoraba que estaba proporcionando el pretexto que necesitaba la autoridad real de entonces, representada por el Consejo de Castilla, para intervenir y reformar según criterios más acordes con las luces imperantes en la época, las cofradías de Estepa. La súplica de Ibarra al rey dio origen a un voluminoso expediente diligenciado entre el Consejo de Castilla, la Real Audiencia de Sevilla y el Ayuntamiento de Estepa, que todavía seguía vivo en 1807 y cuya resolución final no se conoce.Como consecuencia de este expediente, a finales del siglo XVIII el Consejo de Castilla ordenó la intervención de todos los bienes, efectos y ordenanzas de las cofradías estepeñas, excepción hecha de la sacramental y la de ánimas, debiendo además suspender cualquier actividad hasta que el citado Consejo se pronunciase al respecto.
Conocemos que había entonces quince hermandades en Estepa, de las cuales cinco eran rosarios públicos, otras cuatro más con diferentes advocaciones y las que salían en Semana Santa, que eran las de Jesús Nazareno (de Cruces y de Luces), Dulce Nombre, San Pedro, Santo Cristo amarrado a la Columna y Santo Entierro de Cristo.
Las hermandades estepeñas comenzaron a redactar sus nuevas Ordenanzas siendo expedidas en 1794, pero por diversos motivos las Ordenanzas de las hermandades no comenzaron a revisarse hasta 1797. En 1796 el Concejo propuso la fusión de la cofradía del Carmen y de la Asunción, así como la integración de la hermandad de la Veracruz-Remedios con la del Santo Cristo en 1797, pero las hermandades argumentaron que se dedicaban a actividades distintas. En 1801 fueron examinados los expedientes de la Hermandad de los Remedios y de la Hermandad de Jesús Nazareno, de Cruces y Luces, que se fusionó con la Sacramental y Ánimas de su parroquia. En 1804 se procede a comenzar la revisión del resto de expedientes de las hermandades estepeñas.
Por su parte, la hermandad de San Pedro se vio envuelta en un pleito por controlar la Obra Pía del Pecado Mortal, donde los hermanos pedían limosna por los barrios, con la Orden Servita de Ntra. Sra. de los Dolores. Ambas instituciones tuvieron que fusionarse y sus ordenanzas fueron aprobadas en 1806.
En 1808 el proceso reformista de las hermandades estepeñas se vio truncado por la ocupación francesa de Napoleón, quien firmó el primer decreto de exclaustración. Su hermano José I firmó en 1809 la supresión de todas las órdenes religiosas masculinas sin excepción, el cual cerró a principios de marzo de 1810 los conventos de San Francisco (franciscanos) y de la Victoria (mínimos) de Estepa. En 1811, José I devolvió los expedientes de las hermandades estepeñas sin censura al desparecer el Consejo de Castilla. El 1 de septiembre de 1812 los últimos soldados franceses abandonaron la villa de Estepa, poniendo así fin a más de treinta meses de ocupación. Las hermandades entraron en uno de los períodos más precarios de su historia y que se acentuarán después con las desamortizaciones.
Con la llegada de Fernando VII en 1814 se devuelven los conventos y sus propiedades pero el número de religiosos sufrió una merma considerable. Con la reforma de religiosos llevada a cabo durante el trienio liberal (1820-23) de Fernando VII, los conventos estepeños no se vieron afectados sino más bien acogieron a religiosos de las villas cercanas.
En 1815 la cofradía del Santo Cristo se fusiona con la Sacramental de la Parroquia de Santa María, contando con el apoyo de la autoridad eclesiástica al ser la Iglesia de los Remedios, sede de la hermandad, nombrada ayuda de la Parroquia de Santa María desde 1779. Se organiza también una novena a Ntra. Sra. de los Dolores en la Iglesia de la Asunción durante el mes de septiembre de 1815 que sería continuada en años posteriores.
A la muerte de Fernando VII en 1833 asume la regencia Dª María Cristina, su esposa y madre de Isabel II. Durante la sublevación de agosto de 1835 contra el gobierno moderado surgen las juntas locales revolucionarias que decretarán por su cuenta la supresión de todos los conventos. En Estepa se produjo el cierre del convento franciscano en el verano de 1835 o, a lo sumo, durante el otoño o invierno de ese mismo año, mientras que el convento de los mínimos se cerró definitivamente en agosto de 1835.
El 29 de julio de 1837, dentro del contexto de las medidas desamortizadoras, se decretó la supresión del diezmo e incautación de los bienes del clero secular, cuya puesta en práctica se dilató en el tiempo. Las parroquias y las hermandades tuvieron que preparar de nuevo un expediente de sus bienes. La Parroquia de Santa María conserva en su archivo un expediente, sustanciado entre finales de 1838 y comienzos de 1839, que nos aporta datos de las hermandades de la parroquia de aquel tiempo. Sin embargo, el expediente de la Parroquia de San Sebastián se ha perdido y desconocemos los datos de las hermandades de Jesús Nazareno, Santo Entierro y Carmen.
Las tres cofradías de penitencia incluidas en la parroquia de Santa María, Santo Cristo, San Pedro y Dulce Nombre, presentaban una situación similar: carecían de cualquier tipo de bienes y se mantenían sólo de limosnas con las que sostenían el culto a sus imágenes. Al frente de cada una de ellas aparecía la figura de un encargado, denominación que tal vez corresponda con la de hermano mayor, mayordomo o prioste.
La situación contrastaba con las hermandades no penitenciales. Las hermandades del Santísimo Sacramento, la del hospital de la Asunción y la de Ánimas fueron exceptuadas de la intervención real de finales del siglo XVIII, por lo que pudieron conservar sus bienes. La cofradía del Rosario mantenía sus bienes para el culto de la Virgen, mientras que las ermitas de los Remedios, Concepción y Asunción heredaron los bienes de las hermandades del rosario que existieron en sus templos y que también habían sido intervenidas. Por este expediente conocemos que a partir de 1836, cumpliendo con la ley de Beneficencia Pública del 8 de diciembre de ese año, el hospital de la Asunción pasó a depender de la autoridad civil presidida por una junta local de beneficencia, la cual no permitió la intromisión de la autoridad eclesiástica en sus asuntos. En 1841 el gobierno incautó los bienes de estas hermandades, organizándose desde entonces el culto con las limosnas de los fieles.Las cofradías del Rosario y del Santísimo Sacramento, ambas con sede en la iglesia de Santa María, llegaron incluso a desaparecer tras ser despojadas de sus bienes. En 1848, a solicitud del Sr. D. Salvador de Reyes, Vicario General, y del Sr. D. Joaquín Téllez, cura de la Parroquia de Santa María la Mayor, se volvieron a fomentar, sacando la procesión de Nuestra Señora con el esplendor que antiguamente se acostumbraba y haciendo la Octava del Corpus con sus Vísperas con Música, Sermón todas la tardes y procesión, por las mañanas Misa Mayor con Música.
En 1868 acontenció el derrocamiento y exilio de la reina Isabel II, tras la revolución de septiembre de dicho año, la denominada Gloriosa, asumiendo el poder en un primer momento las diversas juntas revolucionarias constituidas en todo el país, a pesar de la formación el 8 de octubre de un gobierno provisional presidido por el general Serrano. Las diversas juntas mantuvieron el poder hasta su disolución por decreto el 21 de octubre de 1868. La junta revolucionaria de Estepa se constituyó el 25 de septiembre, presidida desde sus inicios por José Lasarte y Ayala. La junta nombró una nueva corporación local y a un nuevo alcalde y pidió al presbítero Joaquín Téllez de la Torre, vicario interino, que las hermandades informasen acerca de sus propiedades y bienes.
Las cofradías de penitencia de San Pedro, Santo Cristo y Jesús Nazareno, en cuyo frente aparecía un hermano mayor, carecían de cualquier tipo de bienes y se mantenían solo de limosnas con las que sostenían el culto a sus imágenes. La cofradía del Santísimo Sacramento de Santa María contestó que no poseía de bienes algunos. Del mismo modo, las ermitas de la Concepción y de los Remedios organizaban el culto con las limosnas de los fieles. No se conservan en el expediente las respuestas de la hermandad del Dulce Nombre, la cofradía del Rosario, del Carmen y de la Asunción, debido en parte al escaso tiempo en el que se mantuvo el nuevo régimen.En 1874 la Vicaría de Estepa, con carácter de “vere nullius”, desaparece en virtud de las bulas Quae diversa y Quo gravius del Papa Pío IX y se convierte en un arciprestazgo dependiente del Arzobispado de Sevilla. El último vicario general de la vicaría de Estepa fue Antolín Monescillo y Viso, futuro cardenal y arzobispo de Toledo, quedando como vicario general interino Joaquín Téllez, cura de la parroquia de Santa María y su primer arcipreste.
Se sucedieron a continuación varias visitas canónicas que trajeron a un delegado episcopal a este territorio. El delegado nombró a los párrocos presidentes de las cofradías y les encomendó la redacción de unas nuevas reglas de las cofradías estepeñas para aquellas que no las tuviera aprobadas por los Vicarios de la villa, y en caso negativo se debían presentar al arzobispado para su aprobación. La Soledad en aquel mismo año presentó unos nuevos estatutos para su aprobación por el nuevo ordinario, aunque en febrero de 1890 tuvo que reorganizarse de nuevo a instancia del párroco de San Sebastián.
A finales del siglo XIX, la mayor parte de los datos de las hermandades estepeñas serán proporcionados por los semanarios estepeños El Eco de Estepa (1882-1897) y La Voz de Estepa (1887), así como por el Memorial Ostipense (1886-1888) de Aguilar y Cano.
En cuanto a las hermandades de Gloria, Aguilar y Cano menciona a las cofradías del Carmen, Remedios, Asunción y Concepción en sus respectivos templos. En estos años las Hermandades amplían su patrimonio con grandes obras, como el manto y saya de Ntra. Sra. de la Asunción, realizado en el taller sevillano de las hermanas Antúnez, que llega a Estepa en 1893. La cofradía del Rosario no tenía ya culto y Aguilar y Cano desconocía la historia de esta hermandad durante el siglo XIX. Tampoco menciona a la cofradía del Santísimo Sacramento de Santa María.
Durante la Cuaresma, había “ejercicios espirituales” en los templos de La Asunción, El Carmen y Los Remedios y se celebraba una novena a la Virgen de los Dolores en San Sebastián, La Asunción y los Remedios. También se celebraban cultos a los titulares de las Hermandades, como la novena del Cristo de la Humildad y Paciencia, iniciada en 1855 por el párroco Joaquín Téllez en el primer fin de semana de cuaresma en rogativa tras los brotes de cólera y continuada al menos hasta 1883 y 1884; o el quinario de Jesús Nazareno en 1895, costeado por una devota. El Domingo de Ramos había función de Palmas en las dos parroquias.
Cuatro eran las corporaciones que realizaban estación de penitencia durante la Semana Santa estepeña de finales del siglo XIX: Santo Cristo y Dulce Nombre en el Jueves Santo, Jesús Nazareno y Santo Entierro en el Viernes Santo. La reorganización de la Hermandad de San Pedro tras los últimos datos conocidos de 1868 tuvo que esperar, aunque la devoción al santo sí siguió existiendo, intentando reorganizar su hermandad en 1885 o celebrándose una función religiosa en su honor el día de su onomástica de 1889.
Los cuatro desfiles procesionales llevaban acompañamiento musical, bien por alguna de las dos bandas de música que entonces había en la localidad, o bien por la capilla de música. A las cuatro procesiones también asistían los romanos, algunos a caballo. La procesión se iniciaba tras la predicación de un “sermón” y contaban con más pasos que hoy, incluso de representaciones de figuras bíblicas y personajes bíblicos.
Santo Cristo: Amanecer del Jueves Santo desde la Iglesia de los Remedios. Predicación del “sermón de Azotes”. Pasos de la Santa Cruz, la Santa Cena, el Cristo amarrado a la Columna y Ntra. Sra. de los Dolores.Dulce Nombre: Tarde del Jueves Santo desde la Iglesia de la Concepción. Predicación del “sermón del Dulce Nombre”. Pasos de la Santa Cruz, el Dulce Nombre de Jesús, el Cristo de la Humildad y Paciencia y Ntra. Sra. de los Dolores.
Jesús Nazareno: Mañana del Viernes Santo, desde la Iglesia de San Sebastián. Predicación del sermón “de Pasión”. Pasos de Jesús Nazareno, la Magdalena, la Verónica, San Juan y Ntra. Sra. de los Dolores.
Santo Entierro: Viernes Santo por la tarde, desde la Iglesia de San Sebastián. Predicación del sermón “de Soledad”. Pasos del Cristo de la Salud (procedente del convento de San Francisco), el Santo Entierro de Cristo y Ntra. Sra. de la Soledad. Además iban “cuatro jóvenes figurando los cuatro Doctores de la Iglesia y una joven representando a la Verónica”.
Como se desprende de estos datos últimos, no fue hasta el último cuarto de siglo que, al compás de la tranquilidad política que trajo la Restauración (1874-1931), las cofradías estepeñas comenzaron otra vez a tomar cierto auge.
Artículos consultados y relacionados:
-Las Hermandades de la Parroquia de Santa María en 1839. Jordán Fernández, JA, Boletín de San Pedro. 2017
-Las Hermandades de Estepa en 1868. Jordán Fernández,
JA. Boletín San Pedro, 2022.
-Ayer y hoy de la Semana Santa de Estepa. Devociones de Estepa, 2013.
-Las hermandades y cofradías estepeñas en el siglo XIX. Devociones de Estepa, 2013.
-La Semana Santa estepeña a finales del siglo XIX. Devociones de Estepa, 2013.
-La Soledad en el siglo XIX. Devociones de Estepa, 2013.
-San Juan, la Magdalena y la Verónica en Estepa. Devociones de Estepa, 2013.
-La exclaustración y desamortización en Estepa. Devociones de Estepa, 2015.
-El arciprestazgo de Estepa. Devociones de Estepa, 2013.
25/10/22
PRIMER ROSARIO DE LA AURORA DEL CONSEJO GENERAL DE HH Y CC
23/6/20
MADRE DE LA ESPERANZA, ENTRE LAS NUEVAS LETANÍAS
El Papa Francisco ha querido añadir a las Letanías Lauretanas, que desde hace siglos se rezan al final del Rosario, tres nuevas invocaciones nacidas de los “desafíos” actuales de la vida: “Mater Misericordiae”, “Mater Spei” y “Solacium migrantium”, es decir, “Madre de la Misericordia”, “Madre de la Esperanza” y “Consuelo (o Ayuda) de los migrantes”. La noticia se ha difundido a través de una carta que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha enviado comunicando esta disposición del Papa a todos los presidentes de las Conferencias Episcopales.
El Cardenal Robert Sarah y el Arzobispo Arthur Roche, Prefecto y Secretario del Dicasterio del Vaticano, han escrito en la cata que “son incontables los títulos e invocaciones que la piedad cristiana, a lo largo de los siglos, ha reservado a la Virgen María, camino privilegiado y seguro para el encuentro con Cristo”, especificando que “la primera invocación se colocará después de Mater Ecclesiae, la segunda después de Mater divinae gratiae, la tercera después de Refugium peccatorum”.
Las letanías, llamadas “Lauretanas” por el Santuario de la Santa Casa de Loreto que las hizo famosas, tienen una fuerte conexión con los momentos de la vida de la Iglesia y la humanidad. Monseñor Roche recuerda que varios Papas han decidido incluir invocaciones en las Letanías, como por ejemplo el Papa Juan Pablo II quiñen añadió la invocación “Madre de la Familia”. El Rosario, como sabemos, es una oración dotada de gran poder y por lo tanto en este momento las invocaciones a la Virgen son muy importantes para los que sufren por COVID-19 y, entre ellos, los migrantes que también han dejado su tierra.
La Archicofradía de Paz y Caridad de Estepa ha visto así incluido en las Letanías la advocación de su Dolorosa, a la que desde ahora el orbe cristiano podrá acudir en sus invocaciones a la Virgen en las Letanías Lauretanas del Santo Rosario: Madre de la Esperanza.
El Cardenal Robert Sarah y el Arzobispo Arthur Roche, Prefecto y Secretario del Dicasterio del Vaticano, han escrito en la cata que “son incontables los títulos e invocaciones que la piedad cristiana, a lo largo de los siglos, ha reservado a la Virgen María, camino privilegiado y seguro para el encuentro con Cristo”, especificando que “la primera invocación se colocará después de Mater Ecclesiae, la segunda después de Mater divinae gratiae, la tercera después de Refugium peccatorum”.
Las letanías, llamadas “Lauretanas” por el Santuario de la Santa Casa de Loreto que las hizo famosas, tienen una fuerte conexión con los momentos de la vida de la Iglesia y la humanidad. Monseñor Roche recuerda que varios Papas han decidido incluir invocaciones en las Letanías, como por ejemplo el Papa Juan Pablo II quiñen añadió la invocación “Madre de la Familia”. El Rosario, como sabemos, es una oración dotada de gran poder y por lo tanto en este momento las invocaciones a la Virgen son muy importantes para los que sufren por COVID-19 y, entre ellos, los migrantes que también han dejado su tierra.
La Archicofradía de Paz y Caridad de Estepa ha visto así incluido en las Letanías la advocación de su Dolorosa, a la que desde ahora el orbe cristiano podrá acudir en sus invocaciones a la Virgen en las Letanías Lauretanas del Santo Rosario: Madre de la Esperanza.
Artículos relacionados:
-Las Letanías Marianas. Devociones de Estepa, 2009.
8/4/17
LAS COFRADÍAS DE ESTEPA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVIII
Por un documento de 1705 conocemos 29 cofradías que en aquel año existían en la villa de Estepa. Se trata de un documento en el que se les pide a todas las cofradías que presenten sus documentos al Vicario General y Juez Eclesiástico ordinario de la villa de Estepa. Las cofradías que existían en estepa se pueden agrupar en Glorias (de Santos y de Santa María), de Cristo (Corpus Christi, el Salvador o la Transfiguración), de Ánimas y de la Pasión o de Semana Santa.
Cofradías de Santa María:
-Cofradía de Nuestra Señora de la Asunción. Iglesia de la Asunción. Primera referencia del hospital en 1509 y de la cofradía en 1549, aunque la devoción a la Virgen se remonta al 15 de agosto de 1240.
-*Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza. Iglesia de San Sebastián. Filial nº 35 de la matriz de Andújar. Primera referencia en 1591 y última a finales del siglo XVIII.
-Hermandad de Nuestra Señora de la Fuent Santa. Este documento es la primera referencia a esta hermandad. 1705
-Hermandad de Nuestra Señora de la Paz. Iglesia de Santa María. Primera referencia en 1667, año de la fusión con la cofradía del Dulce Nombre.
-*Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción. Iglesia de la Concepción. Fundada el 18 de enero de 1534. Su titular integrada en la del Santo Cristo desde 1995.
-*Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora del Rosario. Iglesia de Santa María. Fundada hacia 1588. Primer libro de hermanos en 1598.
Cofradías de Cristo:
-Cofradía del Corpus Christi. Iglesia del Cristo de la Sangre. Primera referencia de la cofradía en 1507, aunque la antigüedad de la cofradía y el hospital es mayor. Fusionada con la hermandad del Carmen hacia 1728.
-Cofradía y Hermandad del Santísimo Sacramento. Iglesia de San Sebastián. Primera referencia en 1594, aunque su fundación es anterior. Fusionada a la Hermandad de Jesús Nazareno desde 1801.
Debieron existir otros rosarios unidos o relacionados con otras cofradías ya existentes:
-Hermandad del Rosario del Santo Cristo de la Sangre, vinculada con la devoción a la Virgen del Carmen. Ermita del Cristo de la Sangre. Fundada el 2 de junio de 1702, aunque la devoción a la Virgen del Carmen se inicia en la segunda mitad del siglo XVII. Fusionada con la cofradía del Corpus Christi hacia 1728.
-Hermandad del Rosario de la Vera Cruz, vinculada con la devoción a la Virgen de los Remedios. Ermita de la Vera Cruz. Fundada el 22 de noviembre de 1701 para "hombres", el 24 de junio de 1747 para "mujeres" y fusionada a la Vera Cruz en 1733.
Cofradías de los Santos:
-*Hermandad de San José de arriba (Convento de San Francisco de Asís). Primera referencia en este documento de 1705 y todavía permanecía en el convento hacia 1791.
-*Hermandad de San José de abajo (Convento de la Victoria). Primera referencia en este documento de 1705.
-Hermandad y Cofradía de Señora Santa Ana. Ermita de Santa Ana. Finales del siglo XVI. Primera referencia en 1595.
-Hermandad del dulce señor San Pedro. Iglesia de la Asunción. Existía ya hacia 1564 como hermandad "de sacerdotes" en Santa María y desde 1674 como hermandad "de las lágrimas". Fusionada en 1800 con la Orden Tercera Servita de Ntra. Sra. de los Dolores, fundada el 4 de enero de 1765.
-Hermandad de San Juan (Evangelista). Iglesia de San Sebastián. Primera referencia en 1674. Posiblemente integrada en la hermandad de Jesús Nazareno.
-**Hermandad de San Sebastián. Iglesia de San Sebastián. Primera referencia en 1511 aunque su fundación es anterior. Última referencia en 1669. No se menciona en el documento de 1705, por lo que pudo desaparecer a finales del siglo XVII.
-**Hermandad de San Antonio. Convento de San Francisco. 1796
Cofradías de las Benditas Ánimas:
-Hermandad de las Benditas Ánimas. Iglesia de San Sebastián. Primera referencia en 1625. Fusionada a la Hermandad de Jesús Nazareno desde 1801.
-La bacineta de las Ánimas de la Vera Cruz. Ermita de la Vera Cruz
-La bacineta de las Ánimas de Señora Santa Ana. Ermita de Santa Ana
-**Hermandad de Ánimas de San Francisco de Paula. Convento de la Victoria. Fundada hacia 1696, pero no aparece en el documento de 1705, por lo que su existencia fue efímera.
(Bacineta era una caja que llevaban los demandadores para recoger las limosnas con el fin de celebrar misas u otros oficios por las Ánimas)
Cofradías de la Pasión o de Semana Santa:
-Hermandad y Cofradía del Dulce Nombre de Jesús. Iglesia de Santa María. Fundada el 1 de enero de 1590. Fusionada con la Cofradía de la Paz en 1667.
-Cofradía de Nuestra Señora de los Remedios. Ermita de la Vera Cruz. Referencia a la antigua cofradía de la Vera Cruz, cuyos primeros datos se dan en 1563 pero su fundación pudo ser posterior a 1536. Fusionada con la Hermandad de los Remedios en 1733.
-Cofradía del Santo Cristo. Ermita de la Vera Cruz. Primeras referencias entre 1512 y 1520. Primeros documentos conservados de 1650, posiblemente refundada en 1649. Salía en el cortejo de la Vera Cruz y Remedios.
-Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias. Iglesia de San Sebastián. Referencias en 1696 y 1700. Integrada en la Hermandad de Jesús Nazareno.
-Cofradía de Jesús Nazareno de cruces. Iglesia de San Sebastián. Fundada en 1626
-Cofradía de Jesús Nazareno de luces. Iglesia de San Sebastián. Fundada en 1645.
Ambas hermandades se unieron tras las reyertas surgidas entre ambas y la fundación de una hermandad de sacerdotes que se encargaría de los cultos. En la hermandad se integraría la de San Juan Evangelista y Ntra. Sra. de las Angustias, que participaban en su cortejo. En 1801 se une a la Hermandad de las Benditas Ánimas y a la Sacramental de su parroquia.
-Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores. Posiblemente haga referencia a la Virgen que acompañaba al Stmo. Cristo de las Penas y San Pedro Apóstol. Posteriormente surgirá el 4 de enero de 1765 la Orden Tercera Servita que veneraría a esta imagen.
-Hermandad del Santo Cristo de la Vera Cruz. Ermita de la Vera Cruz. Primeras referencias en 1563 pero posiblemente fundada después de 1536. Fusionada con la Hermandad de los Remedios en 1733.
-Hermandad de la Vía Sacra. Convento de Santa Clara. Aparece en este documento de 1705.
-Hermandad del Entierro de Cristo. Convento de la Victoria. Fundada en 1654 y unida en 1744 a la de Ntra. Sra. de la Soledad.
-Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad. Convento de la Victoria. Primeras referencias en 1598. Vinculada a hermanos sacerdotes, con referencias en 1668 y 1791. Unida en 1744 a la de Entierro de Cristo.
-**Hermandad de la Resurrección. Convento de la Victoria. Primeras referencias en 1623. Desaparecida a mediados del s. XVII, posiblemente integrada en la hermandad del Entierro de Cristo. Nuevas referencias a la imagen de "Jesús Resucitado" a finales del siglo XVII, en este caso integrado en la Vera Cruz.
La Semana Santa de Estepa de principios del siglo XVIII comenzaba el Miércoles Santo por la tarde cuando salía la Cofradía de las Lágrimas de San Pedro.
El Jueves Santo por la tarde, después del Mandato, salía la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús que regresaba ya cerca de la noche, cuando en las parroquias se comenzaba el canto de Tinieblas, cuya celebración terminaba en torno a las diez de la noche. Hacia las diez de la noche salía de la ermita de la Vera Cruz la procesión de la Vera Cruz, en la que salían las tres cofradías: la Santa Vera Cruz, la del Santo Cristo de los azotes o atado a la columna y la de Nuestra Señora de los Remedios.
El Viernes Santo de madrugada salía de la Iglesia de San Sebastián la Cofradía de Jesús Nazareno, que iba acompañada de la pronunciación de un sermón y se recogía a la hora de los Oficios Divinos de ese día. Terminados los Oficios salía del Convento de Santa Clara la Cofradía de la Vía Sacra que se recogía a las dos de la tarde. Recogida la anterior, salía del Convento de Nuestra Señora de la Victoria la Hermandad del Santo Entierro.
De lo dicho se deduce que los tres días Miércoles, Jueves y Viernes Santo estaban ocupados en su totalidad con las procesiones, Tinieblas y Oficios Divinos. Por otra parte no podían salir dos procesiones al mismo tiempo dado el poco número de vecinos de Estepa, los que solían pertenecer y salir en dos o más procesiones.
Durante el reinado de Carlos III y Carlos IV las hermandades y cofradías debían reformar sus Estatutos para adaptarse a las nuevas ordenanzas: la aprobación Real, a través del Consejo de Castilla, además de la aprobación eclesiástica del Vicario de la villa, y la obligación de dedicarse a obras piadosas que fueran beneficiosas para la humanidad. Esta obligación no llegó a realizarse en Estepa hasta finales del siglo XVIII cuando en 1791 el Consejo solicitó al Alcalde y al Vicario en 1791 iniciar las reformas y suprimir todas las hermandades a excepción de la cofradía del Hospital, de la Sacramental y la de Ánimas. Las nuevas Ordenanzas de las hermandades comenzaron a expedirse a partir de 1794, solicitando la unión algunas de ellas con las hermandades que no fueron suprimidas y justificando sus obras de beneficencia.
La fundación de nuevas hermandades en Estepa tuvo que esperar a mediados del siglo XX:
-Hermandad del Stmo. Cristo de la Salud (El Calvario) Fundada el 20 de abril de 1941 en el Convento de San Francisco por un grupo de jóvenes que regresaron a salvo de la Guerra Civil.
-Hermandad de la Entrada Triunfal en Jerusalén (La Borriquita). Iglesia de San Sebastián. Fundada en 1954 por el párroco D. Manuel de Lassaletta Muñoz-Seca y D. Antonio Caballero García.
-Hermandad de las Angustias. Ermita de Santa Ana. Fundada en 1955 por un grupo de obreros bajo la dirección del párroco D. Manuel de Lassaletta Muñoz-Seca.
-Hermandad del Stmo. Cristo del Amor (Los Estudiantes). Iglesia de San Sebastián, Fundada el 6 de febrero de 1957 por un grupo de jóvenes estudiantes y la dirección del párroco D. Manuel de Lassaletta Muñoz-Seca.
Leyenda:
-** Hermandades y cofradías que habían desaparecido hacia 1705, por lo que no aparecen en el documento.
-* Hermandades y cofradías que aparecen en el documento de 1705 y que han desaparecido en un momento posterior
-El resto de Hermandades y cofradías existen en la actualidad o han sido fusionadas con otras.
Artículos consultados:
-1705. Memoria de las Cofradías y Hermandades de Estepa sujetas a que se registren por su señoría el señor Vicario General. Archivo de Palacio Arzobispal de Sevilla. Legajo 136.
-Las cofradías de Estepa a partir del siglo XVI. La cofradía de la Vera Cruz. José Sánchez Herrero. II Jornadas sobre Historia de Estepa. 1996
-La beneficencia en las hermandades y cofradías estepeñas. Ezequiel Díaz Fernández y José Javier Mateos Llamas. IV Jornadas sobre Historia de Estepa. La Vicaría eclesiástica de Estepa, 2000
-Archivo general del Arzobispado. Memorial de aprobación de Reglas de Hermandades de Estepa, legajo 143 de hermandades.
-Beneficencia desde el siglo XVI al XVIII. Devociones de Estepa. 2013
-La reforma de las ordenanzas del siglo XVIII. Devociones de Estepa. 2013
-Origen de pleitos en las hermandades estepeñas. Devociones de Estepa. 2019
-Beneficencia desde el siglo XVI al XVIII. Devociones de Estepa. 2013
-La reforma de las ordenanzas del siglo XVIII. Devociones de Estepa. 2013
-Origen de pleitos en las hermandades estepeñas. Devociones de Estepa. 2019
9/10/16
LOS ROSARIOS PÚBLICOS, ESTANDARTE Y FAROLES
-Historia de los rosarios públicos:
El rezo del Santo Rosario nace como oración vocal y mental que se concreta en un instrumento de cuentas, pero que pronto se hace estética palpable en las imágenes de la Virgen con esta advocación, en las cofradías y hermandades, pero sobre todo es un fenómeno específico de la religiosidad popular desde fines del siglo XVII con el uso de los Rosarios públicos o callejeros.
El fenómeno tiene sus raíces en la Edad Media y en un ámbito mixto entre monjes cartujos y frailes dominicos principalmente, pero no se consolida y adquiere su conformación y primera expansión hasta la segunda mitad del siglo XV, fundándose la primera Cofradía del Rosario en Colonia en 1475 y en Sevilla en 1481. Pero la gran difusión del rezo y sus cofradías se produce tras la victoria en el acontecimiento de Lepanto de 1571 y su atribución a la intervención de la Virgen del Rosario. El rezo y la devoción son respaldados oficialmente por la Santa Sede y la Orden de Predicadores, especialmente comisionados por el Maestro General, propaga a través de sus conventos con las misiones de frailes la fundación de cofradías en las distintas parroquias. Las Cofradías del Rosario estaban erigidas en los cenobios dominicos y en las iglesias mayores de muchos pueblos desde los años finales del XV y gozaban de grandes prerrogativas espirituales concedidas por los papas tanto a cofrades vivos como difuntos, por lo que fueron muchos los que se inscribieron en la Cofradía e incluso hicieron lo propio con sus familiares ya difuntos. Las cofradías del Rosario dominicas celebraban los primeros domingos de mes procesiones claustrales con la imagen titular con asistencia de los cofrades con rosarios en las manos y otra solemne por la calle en la festividad del primer domingo de octubre (Procesión de la Batalla Naval).
En la segunda mitad del siglo XVII aumenta la religiosidad popular a raíz del dramático episodio de la Peste de 1649, Por un lado, se registra el incremento de las Misiones cuaresmales con motivo de mover a la conversión a las gentes a través de sermones sobre la culpa, la muerte o el castigo divino, confesiones y procesiones con la imagen de un Crucifijo. Por otro lado, se fomenta el rezo del Santo Rosario, que se fomenta extraordinariamente por los padres misioneros como devoción individual y comunitaria.
Los primeros rosarios eran muy espontáneos, celebrados cada día a la aurora, mediodía y prima noche. Los Rosarios salían a diario a prima noche a fin de rezar el último tercio de la oración, pero los festivos las parroquias solían organizarlo por las tardes, casi a mediodía. Pronto se va a posibilitar una nueva salida comunitaria por las calles en la madrugada, es decir, tras el rezo primero de la aurora en la iglesia, los devotos se lanzan a la calle a entonar las avemarías, volviendo a la hora del alba a celebrar la eucaristía. Esta misa “de alba” acercaba la eucaristía a los trabajadores del campo, que comenzaban muy pronto su jornada laboral, y a los pobres y marginados de la sociedad, que a veces no se atrevían por su indumentaria a participar en los cultos de iglesia. En la segunda mitad del siglo XVIII y, sobre todo, en el XIX se le comienza a denominar al rezo de la madrugada “Rosario de la aurora”, creándose congregaciones y hermandades tituladas de la Aurora con este fin.
Las primeras comitivas del rezo del Santo Rosario salían con hachas encendidas o faroles para alumbrar el camino y a los devotos, divididos en coros para alternar los padrenuestros y avemarías y dirigidos por uno o dos eclesiásticos que controlaban el orden de la comitiva, marcaban el itinerario y paradas y realizaban los ofrecimientos de los Misterios. Después añadieron su insignia más significativa, el Estandarte o Simpecado, en forma de M (María), bordado en oro o con aplicaciones de plata y con un lienzo central representando una imagen de la Virgen, siendo una representación de la Inmaculada Concepción desde la “cuestión concepcionista” de 1613 o una pintura de la imagen mariana. El color más característico de estos Simpecados es el rojo carmesí, aunque se constatan también el blanco, verde, celeste, morado o negro, según el carácter de la propia institución que lo organiza o si se trata de un Rosario de ánimas o penitencial. Junto al Simpecado, pronto aparece la cruz como insignia que precede la comitiva y los faroles para alumbrar, que podían ser de mano o farolas artísticas y grandes, de enorme tamaño, llamadas Marías, que acompañaban el Simpecado no sólo como elemento de luz material, sino casi litúrgico. Igualmente tiende a cuidarse más el acompañamiento musical tanto en los coros como en el añadido de auténticas orquestas (violines, oboe, bajón…). Surge además una literatura propia basada en las coplas, sobre todo las de la aurora, que invitaban a los vecinos a rezar, nombraban los misterios, resaltaban las virtudes, privilegios y cualidades de la Virgen, recordaban a los difuntos o se referían a los tiempos litúrgicos. Todo esto hace que la comitiva fuera complicándose con un gran aparato externo, se perdiera la primitiva espontaneidad y se necesitara un continuo desembolso económico para su mantenimiento diario.
Los rosarios públicos podían ser extraordinarios cuando sólo salían en ocasiones determinadas a lo largo del año: de Gala para conmemorar alguna efeméride, los de Ánimas en los primeros días del mes de noviembre, los de Cuaresma, los de rogativas por alguna calamidad pública o los de acción de gracias. Todo rosario poseía por lo general un doble juego de insignias, uno más simple para diario: cruz de palo, faroles de baja calidad, Simpecados con bordados simples y lienzos con imágenes de tosca factura; y otro de mayor riqueza para las extraordinarias con auténticas obras de arte en orfebrería y bordados, destacando sobre todo los Simpecados.
A partir del siglo XIX el Rosario público se limita progresivamente a las procesiones de la aurora los días festivos y la devoción va centrándose en la imagen de la Virgen a la que se rinde culto y se la procesiona en su festividad.
-Los rosarios públicos en Estepa:
A lo largo del siglo XVII y XVIII se extendieron en la villa de Estepa las hermandades y cofradías del Rosario dedicadas a imágenes gloriosas. El P. Barco en su manuscrito menciona un documento autógrafo del vicario don Gerónimo de Ribera en el que fecha el germen de la práctica devocional de los rosarios en Estepa en 1645: Día de la Natividad de Nuestra Señora, ocho de septiembre de mil seiscientos cuarenta y cinco. Se comenzó a rezar el rosario a coros en la Iglesia Vieja y se ha continuado el rezarlo todos los domingos y las nueve fiestas de Nuestra Señora. Los rosarios pasaron a ser públicos en la villa de Estepa y de su auge y propagación surgieron numerosas hermandades dedicadas a este culto.
En la segunda mitad del siglo XVI, hacia 1588, se fundó la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario en la Iglesia-Parroquial de Santa María promovida por la Orden de Predicadores (Ver aquí). La hermandad fue refundada en 1685. Esta cofradía celebraba anualmente la fiesta conmemorativa del combate naval de Lepanto el 7 de octubre. En un inventario de 1702 se menciona que la hermandad conservaba un estandarte de damasco encarnado con la imagen de la Virgen y Santo Domingo, con su cruz de plata. La imagen de Ntra. Sra. del Rosario fue realizada a finales del siglo XVI y se le atribuye a la escuela granadina. Tiene la peculiaridad de que es la única imagen de Estepa que posee ráfaga, ha sido restaurada pocas veces, sostiene el centro en su mano derecha y ha recuperado recientemente el Niño Jesús que llevaba en su brazo izquierdo.
El final del siglo XVII y el principio del siglo XVIII supuso el impulso de la expansión de la devoción rosariana en la villa. Se crearon cofradías con título del rosario en casi todas las iglesias estepeñas mediante las cuales ejercitar dicha práctica devocional.
En 22 de noviembre de 1701 se funda, con la preceptiva aprobación del vicario, la primera hermandad del Rosario como tal. Se trata de la Cofradía del Rosario de María Santísima de los Remedios, fundada en la Ermita de la Vera Cruz y compuesta exclusivamente por hombres, aunque ya a finales del siglo XVII comenzó a salir de la ermita de la Vera Cruz un rosario público (Ver aquí). La hermandad toma como titular la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios que se encontraba en la ermita y que acompañaba al Cristo de la Vera Cruz en las procesiones. La imagen es una obra anónima del siglo XVII de escuela granadina. En 1733, dicha corporación rosariana solicitó la agregación de la cofradía de la Vera Cruz que desde tiempo inmemorial existía en la ermita, aunque por entonces había decaído bastante. En 24 de junio de 1747 se forma la hermandad de mujeres con el mismo título, con aprobación del vicario don Manuel Bejarano y Fonseca. Esta Hermandad del Rosario se encargó de costear a lo largo del siglo XVIII las cuantiosas obras de ampliación y reforma del templo, cuyo camarín es una joya del barroco, bajo el mecenazgo del Marqués de Estepa D. Juan Bautista Centurión, que fue nombrado Hermano Mayor de la Hermandad en 1737.
La Hermandad de hombres se encargaba además de los cultos del mes de mayo y del Jueves Santo, y la de mujeres celebraba sus cultos a la Virgen en la festividad de San Juan Bautista el 24 de junio. Ambas hermandades elegían Hermano Mayor cada año. En ambas hermandades existía la figura del "demandante" para recaudar fondos para la hermandad. Las hermandades fueron suspendidas durante la reforma de las ordenanzas a finales del siglo XVIII y se aprobaron los nuevos estatutos en 1797 como Cofradía de la Santa Vera Cruz y Rosario de los Remedios, con el establecimiento de una Escuela Pía para niñas pobres.
El principal culto de la hermandad era el Rosario Público que tenía lugar diariamente por las calles de Estepa. En sus estatutos se recoge como se debía organizar el Santo Rosario: “Concluidos estos ejercicios y dado el toque de Animas, acudirán a dicha iglesia todos los hermanos y saldrán por las calles canto el Santo Rosario de Nuestra Señora, en que se llevará delante un estandarte o Simpecado con la imagen de Nuestra Madre de los Remedios y detrás para concluir y cerrando la imagen de Jesús Crucificado, el que llevará uno de los tenientes eclesiásticos, quedándose el Hermano Mayor y demás tenientes para cuidar de su buen orden formando diversos coros para que todos vayan rezando y eviten conversaciones mientras la música canta.”
El 2 de junio de 1702 se funda en la Ermita del Santo Cristo de la Sangre la Hermandad del Santo Rosario de Nuestra Señora del Carmen (Ver aquí). En 1692 Esta hermandad se fundó a petición de un grupo de devotos en 1692 que habían comenzado a practicar en esta ermita la devoción del Rosario y solicitaron al vicario la pertinente licencia para realizar las procesiones rosarianas. La imagen de Ntra. Sra. del Carmen fue regalada por la marquesa doña Leonor María Centurión y Mendoza al terminar el siglo XVII. La hermandad entró en conflicto con la Cofradía del Corpus Christi y del Santo Cristo de la Sangre, titular de la ermita, por el mantenimiento del hospital de pobres transeúntes, resolviéndose con la fusión de ambas en 1728, pasando el hospital a cargo de la corporación rosariana y encargándose además de la ampliación de la ermita. En 1744 se funda la Cofradía de Ntra. Sra. del Carmen, dependiente de la Orden carmelita, y en 1801 la Venerable Orden Tercera de Ntra. Sra. del Carmen, pero la iglesia continuó regentada por la hermandad rosariana.
En el inventario de la Hermandad rosariana del Carmen aparece un apartado titulado “cuarto de los faroles”, donde destacan 4 farolas nuevas de cristal grandes, otras medianas y diversos faroles. En la iglesia figura un Estandarte carmesí de damasco carmesí para el Rosario de cada día y en la sacristía otro de terciopelo del mismo color con la Virgen y punta de plata. Además figura otro, el de Gala, con vara de plata, compuesto en tisú de plata con el escudo del Carmen en chapa de plata a martillo y que se encontraba en Santa Clara.
El auge de la devoción rosariana también se encontró entre los devotos de Nuestra Señora de la Asunción, fundándose en 1732 la hermandad del Rosario homónima y poco después una hermandad del Rosario de la Aurora. Esta última celebraba la fiesta principal en la madrugada del primer domingo de octubre y finalizaba al romper el día, en el cual la hermandad celebraba también cabildo en casa de su hermano mayor para elegir el nuevo responsable.
En los inventarios todos los bienes de la Hermanad rosariana de la Asunción figuran como donaciones personales, destacando un estandarte de tela con su vara de plata, cruz dorada, dos farolas grandes y varios faroles pequeños. En el inventario de la Aurora de la Asunción, firmado por Pedro Jurado, figuran dos estandartes o simpecados muy humildes, de felpa y damasco, una lámina de la Virgen y un crucifijo de madera como elementos más notables. Como bienes inmuebles un censo y sus réditos sobre un olivar en el partido de Lora que dejó Francisco Ramos, presbítero.
Estas hermandades rosarianas tuvieron que convivir con la antigua e histórica Cofradía de Nuestra Señora de la Asunción (Ver aquí), cuya antigüedad se remonta a la reconquista de la ciudad por Fernando III El Santo el 15 de agosto de 1240. La cofradía regentaba el Hospital de pobres enfermos, por el que pleiteo con las hermandades rosarianas. En 1771 se siguieron unos autos contra la hermandad de la Aurora y en 1777 se celebró una escritura de concordia entre la cofradía de la Asunción y la del rosario para poner fin a las disputas habidas entre ambas. Sin embargo, las diferencias entre ambas motivaron que en 1789 la Cofradía y Hospital de la Asunción pidiera al Consejo que se extinguiera la hermandad del Rosario homónima. Esta petición provocó que el Consejo suprimiera en 1791 todas las hermandades estepeñas, excepto las hospitalarias, sacramentales y de Ánimas, y solicitara la reforma de sus ordenanzas. Fue así como los bienes de las hermandades rosarianas de la Asunción pasaron a la cofradía homónima. La imagen de Ntra. Sra. de la Asunción está datada en torno a 1616, cuando se edifica su ermita extramuros en la calle Mesones.
En la segunda mitad del siglo XVIII aparece las primeras referencias a la Hermandad del Rosario de Ntra. Sra. de la Concepción, fundada en la Ermita de la Concepción (Ver aquí). La corporación rosariana convivió en la ermita con la antigua Cofradía de la Concepción, que fue fundada el 18 de enero de 1534 y que edificó la ermita que se bendijo en 1548. Por la relación presentada en 1791 a requerimiento del Consejo de Castilla, parece que era entonces la única corporación existente en dicha ermita, lo que significa que la hermandad del Rosario acabó absorbiendo a la cofradía. En su inventario sólo figura como elementos del cortejo rosariano un estandarte azul y 18 faroles de asta. En un informe de 1795 se menciona la hermandad como Confraternidad de mujeres del Rosario de la Purísima Concepción de Nuestra Señora. La imagen de Ntra. Sra. de la Concepción fue traída desde Madrid por la marquesa de Estepa, María Luisa Centurión y Arias Dávila, en 1765.
Desde 1701 a la segunda mitad del siglo XVIII se fundan un total de seis hermandades del Santo Rosario en Estepa: Remedios de hombres (1701) y mujeres (1747), Carmen (1702), Asunción (1732) y Aurora, y Concepción. A estas hermandades hay que añadir la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario de Santa María, fundada en 1588 y realizando el rezo del Rosario en la iglesia mayor desde 1645. En la iglesia parroquial de San Sebastián y ermita de Santa Ana se le dedica un retablo, Rosario y Amor Hermoso respectivamente, pero no se funda hermandad rosariana. Todas estas hermandades realizaban el rezo del Santo Rosario a diario por las calles estepeñas, siguiendo un cortejo establecido y acompañadas por música. En sus cortejos llevaban estandartes y faroles, contando algunas de ellos con ejemplares de más calidad para los días festivos. Las hermandades tienen también en común que iniciaron las reformas de sus ermitas y se encargaron de su decoración en el siglo XVIII, construyéndolas bajo un mismo sistema compositivo con la característica torre-camarín en la cabecera para albergar a sus imágenes titulares. En su construcción participaron maestros de obra y canteros como Cristóbal García, Juan Antonio Blanco o Andrés de Zabala, retablistas de la escuela ecijana como Juan José González Cañero y Juan Guerrero, retablistas de la escuela antequerana como Francisco Primo, pintores como la familia de Manuel de Jódar, escultores de la escuela antequerana como José de Medina, Andrés de Carvajal o Diego Márquez, y algunas obras procedentes de la Corte realizadas por el escultor Luis Salvador Carmona. Destaca el camarín de Nuestra Señora de los Remedios, las pinturas de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción o la portada de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen.
Las hermandades estepeñas que en el siglo XVIII realizaron el ejercicio del rezo del Santo Rosario mantienen la tradición de procesionar con su Estandarte identificativos, que preside junto a la imagen titular el culto en la novena y representa a la hermandad en los cortejos procesionales oficiales. Todas las hermandades salen en su procesión anual con su estandarte, excepto la imagen de la Concepción y la de Santa María, cuyos estandartes no se conservan. Las hermandades ya no usan varios estandartes ocasionales sino uno único representativo. La hermandad de la Concepción poseía un estandarte azul, la hermandad rosariana de la Asunción un estandarte de tela, la hermandad de la Aurora de la Asunción dos estandartes, la hermandad del Carmen dos estandartes de damasco carmesí y uno de tisú de plata, la hermandad de los Remedios un estandarte y la hermandad de Santa María un estandarte de damasco encarnado.
El elemento más representativo de los Rosarios públicos que han perdido las hermandades estepeñas es el acompañamiento de faroles de diferentes tamaños durante su procesión anual. Se mencionan en sus inventarios faroles de asta, faroles pequeños y faroles grandes o Marías. El número de faroles iba de los dos faroles grandes y otros pequeños que tenía la hermandad de la Asunción a los dieciocho de la hermandad de la Concepción. La hermandad del Carmen los guardaba en un “cuarto de los faroles”, donde destacaban cuatro farolas nuevas de cristal grandes, otras medianas y diversos faroles. El farol en las hermandades de gloria es un elemento histórico e identificativo de las mismas, que no sólo servían para dar luz durante el rezo sino que adquirían un significado casi litúrgico cuando acompañaban al Simpecado.
Las hermandades estepeñas realizan una novena, antiguamente una octava, en honor a su titular, con besamanos, día dedicado a la Caridad y rezo del Santo Rosario. La novena termina con la función principal de la hermandad y la procesión de la imagen titular. La hermandad de los Remedios dedica el 3 de mayo, fiesta de la Invención de la Santa Cruz, al besamanos de su titular, y la novena y función principal con anterioridad al tercer domingo de mayo, día de la procesión. La hermandad del Carmen celebra dos novenas, una en julio con motivo de su onomástica el día 16 y otra con anterioridad al día 12 de septiembre en el que celebra la procesión. En ambas hay eucaristía por la mañana y la tarde. La hermandad de la Asunción también celebra dos novenas, una con anterioridad a la procesión del 15 de agosto y otra conocida como "del Terremoto" en noviembre. La Inmaculada Concepción, ahora titular de Paz y Caridad, celebra novena y procesión el 8 de diciembre. La antigua del Rosario de Santa María no está incluida actualmente en ninguna hermandad, por lo que no se celebran cultos ni procesión.
Por último, señalar que las hermandades estepeñas procesionan desde muy antiguo en andas que portan tronos, templetes o baldaquinos para las imágenes, siendo una característica de las hermandades estepeñas. Ntra. Sra. de los Remedios procesiona en unas andas con trono de madera dorada, espejos y ángeles que se relaciona con la obra del antequerano Francisco Primo en la segunda mitad del siglo XVIII. Ntra. Sra. del Carmen procesiona en unas andas de plata realizadas en 1745 y renovadas en 1749, contratándose la obra con el granadino Vicente Ruiz Velázquez y realizadas por José Anaya. Ntra. Sra. de la Asunción posee dos templetes, unas andas de plata del último cuarto del siglo XVII y restauradas por Vicente Ruiz Velázquez en 1750 y otras estrenadas en 2008. Es la única hermandad de gloria que cambió las andas por un paso de costaleros. La Inmaculada Concepción procesiona en unas andas doradas sin templete que pertenece a Paz y Caridad, pero en fotografías antiguas aparece en el templete de la Asunción. La hermandad del Rosario de Santa María también poseía unas andas plateadas y ráfagas que se ven en fotografías antiguas de la iglesia de Santa María.




Artículos y libros relacionados:
-La devoción del Rosario en Andalucía: rosarios públicos, hermandades y coplas de la Aurora. Romero Mensaque, Carlos José. V Jornadas sobre Religiosidad Popular. 2007
-El fenómeno rosariano en Estepa. Romero Mensaque, CJ. Anuario de estudios locales. 2011
-La tradición de los rosarios públicos en la España moderna: Historia y tipología. Romero Mensaque, CJ. Actas I Encuentro Nacional de Cofradías del Rosario. Caleruega. 2014
-Archivo general del Arzobispado. Serie Hermandades
-Hermandades, cofradías y otras corporaciones religiosas no penitenciales en la Estepa de la Modernidad. Jorge Alberto Jordán Fernández. Miscelánea Ostipense. Estudios sobre historia de Estepa. 2013
-Memorial Ostipense, Aguilar y Cano, A. 1886. Anel, Granada, 1975
-El Rosario de Aurora que acabó a farolazos. Mónica Arrizabalaga, ABC, 2014
-17 de junio: 325 años del primer Rosario público en Sevilla. M. J. Roldán. Pasión en Sevilla. ABC
-Hermandades del Rosario en Estepa. Devociones de Estepa. 2009
-El baldaquino estepeño, la imagen realzada. Devociones de Estepa. 2019
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| Preparando el Rosario. Rico Cejudo |
El fenómeno tiene sus raíces en la Edad Media y en un ámbito mixto entre monjes cartujos y frailes dominicos principalmente, pero no se consolida y adquiere su conformación y primera expansión hasta la segunda mitad del siglo XV, fundándose la primera Cofradía del Rosario en Colonia en 1475 y en Sevilla en 1481. Pero la gran difusión del rezo y sus cofradías se produce tras la victoria en el acontecimiento de Lepanto de 1571 y su atribución a la intervención de la Virgen del Rosario. El rezo y la devoción son respaldados oficialmente por la Santa Sede y la Orden de Predicadores, especialmente comisionados por el Maestro General, propaga a través de sus conventos con las misiones de frailes la fundación de cofradías en las distintas parroquias. Las Cofradías del Rosario estaban erigidas en los cenobios dominicos y en las iglesias mayores de muchos pueblos desde los años finales del XV y gozaban de grandes prerrogativas espirituales concedidas por los papas tanto a cofrades vivos como difuntos, por lo que fueron muchos los que se inscribieron en la Cofradía e incluso hicieron lo propio con sus familiares ya difuntos. Las cofradías del Rosario dominicas celebraban los primeros domingos de mes procesiones claustrales con la imagen titular con asistencia de los cofrades con rosarios en las manos y otra solemne por la calle en la festividad del primer domingo de octubre (Procesión de la Batalla Naval).
En la segunda mitad del siglo XVII aumenta la religiosidad popular a raíz del dramático episodio de la Peste de 1649, Por un lado, se registra el incremento de las Misiones cuaresmales con motivo de mover a la conversión a las gentes a través de sermones sobre la culpa, la muerte o el castigo divino, confesiones y procesiones con la imagen de un Crucifijo. Por otro lado, se fomenta el rezo del Santo Rosario, que se fomenta extraordinariamente por los padres misioneros como devoción individual y comunitaria.
| Dibujo de José García Ramos |
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| Autor: Carlos Peñuela |
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| Glorieta de García Ramos. Jardines de Murillo. Sevilla |
Los rosarios públicos podían ser extraordinarios cuando sólo salían en ocasiones determinadas a lo largo del año: de Gala para conmemorar alguna efeméride, los de Ánimas en los primeros días del mes de noviembre, los de Cuaresma, los de rogativas por alguna calamidad pública o los de acción de gracias. Todo rosario poseía por lo general un doble juego de insignias, uno más simple para diario: cruz de palo, faroles de baja calidad, Simpecados con bordados simples y lienzos con imágenes de tosca factura; y otro de mayor riqueza para las extraordinarias con auténticas obras de arte en orfebrería y bordados, destacando sobre todo los Simpecados.
A partir del siglo XIX el Rosario público se limita progresivamente a las procesiones de la aurora los días festivos y la devoción va centrándose en la imagen de la Virgen a la que se rinde culto y se la procesiona en su festividad.
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| Conflictos en el Rosario de la Aurora |
-Los rosarios públicos en Estepa:
A lo largo del siglo XVII y XVIII se extendieron en la villa de Estepa las hermandades y cofradías del Rosario dedicadas a imágenes gloriosas. El P. Barco en su manuscrito menciona un documento autógrafo del vicario don Gerónimo de Ribera en el que fecha el germen de la práctica devocional de los rosarios en Estepa en 1645: Día de la Natividad de Nuestra Señora, ocho de septiembre de mil seiscientos cuarenta y cinco. Se comenzó a rezar el rosario a coros en la Iglesia Vieja y se ha continuado el rezarlo todos los domingos y las nueve fiestas de Nuestra Señora. Los rosarios pasaron a ser públicos en la villa de Estepa y de su auge y propagación surgieron numerosas hermandades dedicadas a este culto.
En la segunda mitad del siglo XVI, hacia 1588, se fundó la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario en la Iglesia-Parroquial de Santa María promovida por la Orden de Predicadores (Ver aquí). La hermandad fue refundada en 1685. Esta cofradía celebraba anualmente la fiesta conmemorativa del combate naval de Lepanto el 7 de octubre. En un inventario de 1702 se menciona que la hermandad conservaba un estandarte de damasco encarnado con la imagen de la Virgen y Santo Domingo, con su cruz de plata. La imagen de Ntra. Sra. del Rosario fue realizada a finales del siglo XVI y se le atribuye a la escuela granadina. Tiene la peculiaridad de que es la única imagen de Estepa que posee ráfaga, ha sido restaurada pocas veces, sostiene el centro en su mano derecha y ha recuperado recientemente el Niño Jesús que llevaba en su brazo izquierdo.El final del siglo XVII y el principio del siglo XVIII supuso el impulso de la expansión de la devoción rosariana en la villa. Se crearon cofradías con título del rosario en casi todas las iglesias estepeñas mediante las cuales ejercitar dicha práctica devocional.
En 22 de noviembre de 1701 se funda, con la preceptiva aprobación del vicario, la primera hermandad del Rosario como tal. Se trata de la Cofradía del Rosario de María Santísima de los Remedios, fundada en la Ermita de la Vera Cruz y compuesta exclusivamente por hombres, aunque ya a finales del siglo XVII comenzó a salir de la ermita de la Vera Cruz un rosario público (Ver aquí). La hermandad toma como titular la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios que se encontraba en la ermita y que acompañaba al Cristo de la Vera Cruz en las procesiones. La imagen es una obra anónima del siglo XVII de escuela granadina. En 1733, dicha corporación rosariana solicitó la agregación de la cofradía de la Vera Cruz que desde tiempo inmemorial existía en la ermita, aunque por entonces había decaído bastante. En 24 de junio de 1747 se forma la hermandad de mujeres con el mismo título, con aprobación del vicario don Manuel Bejarano y Fonseca. Esta Hermandad del Rosario se encargó de costear a lo largo del siglo XVIII las cuantiosas obras de ampliación y reforma del templo, cuyo camarín es una joya del barroco, bajo el mecenazgo del Marqués de Estepa D. Juan Bautista Centurión, que fue nombrado Hermano Mayor de la Hermandad en 1737.
La Hermandad de hombres se encargaba además de los cultos del mes de mayo y del Jueves Santo, y la de mujeres celebraba sus cultos a la Virgen en la festividad de San Juan Bautista el 24 de junio. Ambas hermandades elegían Hermano Mayor cada año. En ambas hermandades existía la figura del "demandante" para recaudar fondos para la hermandad. Las hermandades fueron suspendidas durante la reforma de las ordenanzas a finales del siglo XVIII y se aprobaron los nuevos estatutos en 1797 como Cofradía de la Santa Vera Cruz y Rosario de los Remedios, con el establecimiento de una Escuela Pía para niñas pobres.
El principal culto de la hermandad era el Rosario Público que tenía lugar diariamente por las calles de Estepa. En sus estatutos se recoge como se debía organizar el Santo Rosario: “Concluidos estos ejercicios y dado el toque de Animas, acudirán a dicha iglesia todos los hermanos y saldrán por las calles canto el Santo Rosario de Nuestra Señora, en que se llevará delante un estandarte o Simpecado con la imagen de Nuestra Madre de los Remedios y detrás para concluir y cerrando la imagen de Jesús Crucificado, el que llevará uno de los tenientes eclesiásticos, quedándose el Hermano Mayor y demás tenientes para cuidar de su buen orden formando diversos coros para que todos vayan rezando y eviten conversaciones mientras la música canta.”
El 2 de junio de 1702 se funda en la Ermita del Santo Cristo de la Sangre la Hermandad del Santo Rosario de Nuestra Señora del Carmen (Ver aquí). En 1692 Esta hermandad se fundó a petición de un grupo de devotos en 1692 que habían comenzado a practicar en esta ermita la devoción del Rosario y solicitaron al vicario la pertinente licencia para realizar las procesiones rosarianas. La imagen de Ntra. Sra. del Carmen fue regalada por la marquesa doña Leonor María Centurión y Mendoza al terminar el siglo XVII. La hermandad entró en conflicto con la Cofradía del Corpus Christi y del Santo Cristo de la Sangre, titular de la ermita, por el mantenimiento del hospital de pobres transeúntes, resolviéndose con la fusión de ambas en 1728, pasando el hospital a cargo de la corporación rosariana y encargándose además de la ampliación de la ermita. En 1744 se funda la Cofradía de Ntra. Sra. del Carmen, dependiente de la Orden carmelita, y en 1801 la Venerable Orden Tercera de Ntra. Sra. del Carmen, pero la iglesia continuó regentada por la hermandad rosariana.
En el inventario de la Hermandad rosariana del Carmen aparece un apartado titulado “cuarto de los faroles”, donde destacan 4 farolas nuevas de cristal grandes, otras medianas y diversos faroles. En la iglesia figura un Estandarte carmesí de damasco carmesí para el Rosario de cada día y en la sacristía otro de terciopelo del mismo color con la Virgen y punta de plata. Además figura otro, el de Gala, con vara de plata, compuesto en tisú de plata con el escudo del Carmen en chapa de plata a martillo y que se encontraba en Santa Clara.
El auge de la devoción rosariana también se encontró entre los devotos de Nuestra Señora de la Asunción, fundándose en 1732 la hermandad del Rosario homónima y poco después una hermandad del Rosario de la Aurora. Esta última celebraba la fiesta principal en la madrugada del primer domingo de octubre y finalizaba al romper el día, en el cual la hermandad celebraba también cabildo en casa de su hermano mayor para elegir el nuevo responsable.En los inventarios todos los bienes de la Hermanad rosariana de la Asunción figuran como donaciones personales, destacando un estandarte de tela con su vara de plata, cruz dorada, dos farolas grandes y varios faroles pequeños. En el inventario de la Aurora de la Asunción, firmado por Pedro Jurado, figuran dos estandartes o simpecados muy humildes, de felpa y damasco, una lámina de la Virgen y un crucifijo de madera como elementos más notables. Como bienes inmuebles un censo y sus réditos sobre un olivar en el partido de Lora que dejó Francisco Ramos, presbítero.
Estas hermandades rosarianas tuvieron que convivir con la antigua e histórica Cofradía de Nuestra Señora de la Asunción (Ver aquí), cuya antigüedad se remonta a la reconquista de la ciudad por Fernando III El Santo el 15 de agosto de 1240. La cofradía regentaba el Hospital de pobres enfermos, por el que pleiteo con las hermandades rosarianas. En 1771 se siguieron unos autos contra la hermandad de la Aurora y en 1777 se celebró una escritura de concordia entre la cofradía de la Asunción y la del rosario para poner fin a las disputas habidas entre ambas. Sin embargo, las diferencias entre ambas motivaron que en 1789 la Cofradía y Hospital de la Asunción pidiera al Consejo que se extinguiera la hermandad del Rosario homónima. Esta petición provocó que el Consejo suprimiera en 1791 todas las hermandades estepeñas, excepto las hospitalarias, sacramentales y de Ánimas, y solicitara la reforma de sus ordenanzas. Fue así como los bienes de las hermandades rosarianas de la Asunción pasaron a la cofradía homónima. La imagen de Ntra. Sra. de la Asunción está datada en torno a 1616, cuando se edifica su ermita extramuros en la calle Mesones.
En la segunda mitad del siglo XVIII aparece las primeras referencias a la Hermandad del Rosario de Ntra. Sra. de la Concepción, fundada en la Ermita de la Concepción (Ver aquí). La corporación rosariana convivió en la ermita con la antigua Cofradía de la Concepción, que fue fundada el 18 de enero de 1534 y que edificó la ermita que se bendijo en 1548. Por la relación presentada en 1791 a requerimiento del Consejo de Castilla, parece que era entonces la única corporación existente en dicha ermita, lo que significa que la hermandad del Rosario acabó absorbiendo a la cofradía. En su inventario sólo figura como elementos del cortejo rosariano un estandarte azul y 18 faroles de asta. En un informe de 1795 se menciona la hermandad como Confraternidad de mujeres del Rosario de la Purísima Concepción de Nuestra Señora. La imagen de Ntra. Sra. de la Concepción fue traída desde Madrid por la marquesa de Estepa, María Luisa Centurión y Arias Dávila, en 1765.Desde 1701 a la segunda mitad del siglo XVIII se fundan un total de seis hermandades del Santo Rosario en Estepa: Remedios de hombres (1701) y mujeres (1747), Carmen (1702), Asunción (1732) y Aurora, y Concepción. A estas hermandades hay que añadir la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario de Santa María, fundada en 1588 y realizando el rezo del Rosario en la iglesia mayor desde 1645. En la iglesia parroquial de San Sebastián y ermita de Santa Ana se le dedica un retablo, Rosario y Amor Hermoso respectivamente, pero no se funda hermandad rosariana. Todas estas hermandades realizaban el rezo del Santo Rosario a diario por las calles estepeñas, siguiendo un cortejo establecido y acompañadas por música. En sus cortejos llevaban estandartes y faroles, contando algunas de ellos con ejemplares de más calidad para los días festivos. Las hermandades tienen también en común que iniciaron las reformas de sus ermitas y se encargaron de su decoración en el siglo XVIII, construyéndolas bajo un mismo sistema compositivo con la característica torre-camarín en la cabecera para albergar a sus imágenes titulares. En su construcción participaron maestros de obra y canteros como Cristóbal García, Juan Antonio Blanco o Andrés de Zabala, retablistas de la escuela ecijana como Juan José González Cañero y Juan Guerrero, retablistas de la escuela antequerana como Francisco Primo, pintores como la familia de Manuel de Jódar, escultores de la escuela antequerana como José de Medina, Andrés de Carvajal o Diego Márquez, y algunas obras procedentes de la Corte realizadas por el escultor Luis Salvador Carmona. Destaca el camarín de Nuestra Señora de los Remedios, las pinturas de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción o la portada de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen.
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| Hermandad de la Virgen de la Alegría. Sevilla |
El elemento más representativo de los Rosarios públicos que han perdido las hermandades estepeñas es el acompañamiento de faroles de diferentes tamaños durante su procesión anual. Se mencionan en sus inventarios faroles de asta, faroles pequeños y faroles grandes o Marías. El número de faroles iba de los dos faroles grandes y otros pequeños que tenía la hermandad de la Asunción a los dieciocho de la hermandad de la Concepción. La hermandad del Carmen los guardaba en un “cuarto de los faroles”, donde destacaban cuatro farolas nuevas de cristal grandes, otras medianas y diversos faroles. El farol en las hermandades de gloria es un elemento histórico e identificativo de las mismas, que no sólo servían para dar luz durante el rezo sino que adquirían un significado casi litúrgico cuando acompañaban al Simpecado.
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| Faroles acompañando a la Virgen del Carmen |
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| Faroles acompañando a la Virgen de los Remedios |
Por último, señalar que las hermandades estepeñas procesionan desde muy antiguo en andas que portan tronos, templetes o baldaquinos para las imágenes, siendo una característica de las hermandades estepeñas. Ntra. Sra. de los Remedios procesiona en unas andas con trono de madera dorada, espejos y ángeles que se relaciona con la obra del antequerano Francisco Primo en la segunda mitad del siglo XVIII. Ntra. Sra. del Carmen procesiona en unas andas de plata realizadas en 1745 y renovadas en 1749, contratándose la obra con el granadino Vicente Ruiz Velázquez y realizadas por José Anaya. Ntra. Sra. de la Asunción posee dos templetes, unas andas de plata del último cuarto del siglo XVII y restauradas por Vicente Ruiz Velázquez en 1750 y otras estrenadas en 2008. Es la única hermandad de gloria que cambió las andas por un paso de costaleros. La Inmaculada Concepción procesiona en unas andas doradas sin templete que pertenece a Paz y Caridad, pero en fotografías antiguas aparece en el templete de la Asunción. La hermandad del Rosario de Santa María también poseía unas andas plateadas y ráfagas que se ven en fotografías antiguas de la iglesia de Santa María.



Artículos y libros relacionados:
-La devoción del Rosario en Andalucía: rosarios públicos, hermandades y coplas de la Aurora. Romero Mensaque, Carlos José. V Jornadas sobre Religiosidad Popular. 2007
-El fenómeno rosariano en Estepa. Romero Mensaque, CJ. Anuario de estudios locales. 2011
-La tradición de los rosarios públicos en la España moderna: Historia y tipología. Romero Mensaque, CJ. Actas I Encuentro Nacional de Cofradías del Rosario. Caleruega. 2014
-Archivo general del Arzobispado. Serie Hermandades
-Hermandades, cofradías y otras corporaciones religiosas no penitenciales en la Estepa de la Modernidad. Jorge Alberto Jordán Fernández. Miscelánea Ostipense. Estudios sobre historia de Estepa. 2013
-Memorial Ostipense, Aguilar y Cano, A. 1886. Anel, Granada, 1975
-El Rosario de Aurora que acabó a farolazos. Mónica Arrizabalaga, ABC, 2014
-17 de junio: 325 años del primer Rosario público en Sevilla. M. J. Roldán. Pasión en Sevilla. ABC
-Hermandades del Rosario en Estepa. Devociones de Estepa. 2009
-El baldaquino estepeño, la imagen realzada. Devociones de Estepa. 2019
2/2/16
CANDELARIA EN SANTA MARÍA
En este día el repique de las campanas de Santa María llamaba a los fieles a la asistencia a la misa de la Purificación. La iglesia se engalanaba y se vestía a la Virgen del Rosario con mejor manto y saya que el ordinario. Se colocaba en el presbiterio un altar con un canastillo confeccionado por las Monjas de Santa Clara cubierto con mallas y un par de palomas blancas. Después de la misa se celebraba una procesión por las naves de la Iglesia, saliendo por la nave de San Pedro y entrando por la del Sagrario. Los fieles podían acompañar la procesión con unas velas que habían sido previamente bendecidas y repartidas.
La celebración del 2 de febrero conmemora el pasaje bíblico de la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén y la purificación de la Virgen María después del parto para cumplir la prescripción de la Ley del Antiguo Testamento, en la que se entregaba un par de tórtolas para ofrecerlas en sacrificio al Señor. La fiesta es conocida y celebrada con diversos nombres: la Presentación del Señor, la Purificación de María, la fiesta de la Luz y la fiesta de las Candelas. Todos estos nombres expresan el significado de la fiesta: “Cristo, la Luz del mundo presentada por su Madre en el Templo, viene a iluminar a todos como la vela o las candelas”.
La iconografía de la Virgen para esta celebración suele sostener una vela y ella o el Niño portan un par de tórtolas. Algunas hermandades de Gloria visten a sus imágenes de una forma determinada para conmemorar esta celebración. La Virgen viste manto rojo y porta una vela mientras el Niño Jesús se viste con batón, gorrito y zapatos de canastilla, característicos de los recién nacidos. Tras la misa, los niños nacidos durante el año son presentados a la Virgen en recuerdo al pasaje bíblico que se celebra el 2 de febrero.
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| Madre de Dios del Rosario. Triana |
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| Esperanza Divina Enfermera. Sevilla |
Además de la celebración de la Purificación en la iglesia de Santa María, se tiene constancia de un retablo dedicado a la Virgen de la Candelaria en la desaparecida iglesia de la Victoria del convento de padres mínimos. Recientemente la Hermandad de los Remedios ha recuperado la celebración de la Candelaria, a raíz de la popularidad de las candelas del 2 de febrero en la localidad, y la presentación de los niños nacidos durante el año a la Virgen.
3/1/16
LA VIRGEN DEL ROSARIO RECUPERA EL NIÑO JESÚS
Los primeros datos de la Hermandad del Rosario de Santa María que se conservan son de 1598 cuando el vicario Pedro Tallada aprueba las cuentas de la hermandad que se rindieron en ese año. Entre los cultos principales de la hermandad estaba la celebración de la batalla de Lepanto, ocurrida el 7 de octubre de 1571. En 1610 se realiza el retablo para la imagen de Ntra. Sra. del Rosario por Juan de Mármol, vecino de esta villa, y lo doró en 1616 Luis de Venegas. La Hermandad se mantuvo activa hasta 1684 cuando desapareció o vino a menos, principalmente motivada por el despoblamiento del Cerro de San Cristóbal.
La imagen de Ntra. Sra. del Rosario fue realizada a finales del siglo XVI y se le atribuye a la escuela granadina, existiendo el dato de que en 1599 se adquirió en Granada la imagen de una Virgen para la iglesia de Santa María. Tiene la peculiaridad de que es la única imagen de Estepa que posee ráfaga y ha sido restaurada pocas veces. La imagen era venerada junto al Niño Jesús que sostenía en su brazo izquierdo y que perdió con los avatares de la historia.
Con la reapertura de la iglesia de Santa María de la Asunción, la Mayor y Matriz, se ha recuperado la imagen del Niño Jesús para la Virgen del Rosario, sosteniendo ambos el Santo Rosario. La Virgen recupera así su representación como Madre de Dios (Theotokos), con el Divino Niño en sus brazos, indicando la íntima unión entre Ella y el Verbo encarnado, tal y como se manifiesta en los misterios del Santo Rosario y se evoca en el avemaría. La Virgen porta al pequeño Redentor en su mano izquierda en referencia al Salmo XLIV: “De pie a tu derecha está la Reina enjoyada con oro”. La realeza de la Virgen está fundamentada bíblicamente y así aparece coronada y con el cetro en su mano derecha.
La devoción a la Virgen del Rosario se remonta al siglo XIII. Según la tradición en 1218 la Virgen se presentó ante Santo Domingo y le entregó un rosario, que en un principio era una guirnalda o corona de rosas, y que el santo utilizó para realizar sus predicaciones contra la herejía, divulgándolo en sus exhortaciones y dejando la encomienda a los religiosos de la orden de los dominicos de generalizar su uso. La iconografía de la Virgen del Rosario se relacionaba con este rosario que le entregó a Santo Domingo y la Virgen se representaba coronada, sosteniendo al Niño Jesús en su brazo izquierdo, también con corona o en su defecto con potencias, y el santo rosario en sus manos o en las de su Hijo; en su mano derecha la Virgen muestra un cetro. El color rojo es el asignado insistentemente a los estandartes o simpecados de las Hermandades del Rosario, también a los mantos de las imágenes, que suelen combinar con saya blanca, símbolo de pureza y gozo. Es el color propio de las rosas, que representan las avemarías que se ofrecen a la Virgen en el Santo Rosario.

Artículo relacionado:
-Iconografía de Ntra. Sra. del Rosario. Ramón de la Campa Carmona. Liturgia Foro.
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El blog Devociones de Estepa nació en la cuaresma de 2009 y tuvo como motivo de inspiración la oportunidad de dar a conocer la Semana Santa de Estepa a través de los nuevos medios de comunicación. El objetivo principal era recopilar información de las Hermandades y Cofradías de Estepa así como mostrar nuestras tradiciones y costumbres. El blog se definió con carácter divulgativo, y por lo tanto, al carecer de carácter lucrativo, se ha rechazado sistemáticamente toda propuesta económica que hemos recibido. Sólo se ha permitido artículos relacionados con la información cofrade o que tuvieran carácter benéfico.
Para llevar a cabo este trabajo, se inició en el blog la recopilación de artículos que procedían principalmente de los boletines y libros de las Hermandades estepeñas, el
Ayuntamiento de Estepa en sus diversas publicaciones, blogs dedicados a la Historia y Semana Santa de Estepa y por último la información que se daba en las redes sociales. Para acompañar a estos artículos se escogían fotografías que se encontraban en los diferentes medios ya mencionados. Tanto los artículos como las fotografías publicados en estos medios no habían sido realizados para el blog.
Desde el blog se ha trabajado también por la investigación propia y de esta forma se han publicado artículos nuevos de información, a los que se le han dedicado un gran esfuerzo. Siguiendo la misma idea, se han realizados también fotografías propias que no se han firmado, pero que han aparecido tanto en el blog como en nuestra página de Cofrades. La idea del blog siempre ha sido compartir y dar a conocer, por lo que siempre se ha permitido la utilización de estas imágenes y de estos artículos. Sólo los que han llevado a cabo la aventura de crear un blog, pueden reconocer las numerosas horas, esfuerzo e ilusión que se le dedica a un proyecto de estas características, y es por ello por lo que conocemos de primera mano la importancia que para un creador de blog tienen los contenidos propios que ha realizado. Por eso, queremos disculparnos con aquellas personas que se hayan sentido ofendidas por la publicación de sus trabajos y retiraremos aquellos trabajos que no quieran que aparezcan en este blog. Sólo indicar que el blog no llega a asumir la autoría de estas fotografías y artículos, y que por lo tanto se expresa su autor o autores al final de cada artículo.
De igual manera, queremos mostrar nuestra gratitud a todas las personas que se han puesto en contacto con el blog para publicar sus artículos y fotografías. Sabemos la ilusión y confianza que han depositado en el blog y se lo agradecemos enormemente.
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-¿Quién hizo a Mª Stma. de la Amargura, San Juan Evangelista y María Magdalena de la Hermandad del Calvario tras la Guerra Civil?
-Localización de los lienzos de la desaparecida Ermita de la Concepción: lienzo de la Inmaculada Concepción y lienzo de San Fausto.
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HORARIO DE VISITAS
Iglesia de San Sebastián, de 11 de la mañana a 1 de la tarde.
Iglesia de los Remedios, de 11 de la mañana a 1 de la tarde.
Iglesias de La Asunción, El Carmen y Santa Ana, de 11 de la mañana a 1 de la tarde, y de 7 a 9 de la tarde.
Iglesia de los Remedios, de 11 de la mañana a 1 de la tarde.
Iglesias de La Asunción, El Carmen y Santa Ana, de 11 de la mañana a 1 de la tarde, y de 7 a 9 de la tarde.
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INFORMACIÓN TURÍSTICA
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Tlf: 955 914 704; turismo@estepa.es; turismoestepa1@gmail.com
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-Lunes a Viernes: 7:30 h a 15:00 h
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“La Cultura debe considerarse como el bien común de cada pueblo, la expedición de su dignidad, libertad y creatividad, el testimonio de un camino histórico. En concreto, sólo desde dentro y a través de la cultura, la fe cristiana llega a hacerse histórica y creadora de historia.”
Juan Pablo II Exhortación Apostólica, “Christifidelis laici”
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"Chiflados de Dios: Así seguramente les llaman muchos que los ven, pensando que no tiene sentido tal esfuerzo. Pero son locos de amor por Dios, tanto de tocar el corazón de su pueblo, para llevarles a Dios."
Papa Francisco,
II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, Sevilla 2024
























