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1/10/11

LAS DEVOCIONES SANTIAGUISTAS DE ESTEPA

El 24 de septiembre de 1267 el rey Alfonso X el Sabio entrega la villa de Estepa y sus anexos a la Orden de Santiago. Dicha congregación religiosa estará presente en la villa ostipense y su estado, casi tres siglos, hasta 1559 conservándose en la actualidad interesantes vestigios santiaguistas de carácter civil como el recinto amurallado (S. XIII-XVI) y la Torre del Homenaje (h. 1390), o de carácter religioso como la Iglesia de Santa María.

La presencia de la Orden de Santiago dejó en la villa las devociones de los estepeños a los Santos, a la Virgen María bajo diversas advocaciones, y a Jesús Crucificado y Sacramentado. Así se les dedicaron ermitas e iglesias en la villa y en sus arrabales. La protección de la villa quedó bajo el Apóstol Santiago desde 1267 y de la Virgen María en su asunción a los cielos desde la conquista de la villa el 15 de agosto de 1241 por Fernando III el Santo. Los arrabales quedaron bajo la protección de diversos santos y advocaciones de tradición medieval: algunos han pasado al olvido quedando sólo su recuerdo en la nomenclatura de algunas calles cercanas a sus ermitas (Veracruz, Cristo de la Sangre, Concepción, Cerro de San Cristóbal) y otros han perdurado hasta nuestros días, teniendo épocas doradas y resurgiendo de las dificultades que les presentaban los tiempos (Santa Ana, Asunción, Concepción).

Santoral Santiaguista en Estepa:

-Santiago Apóstol


-San Sebastián


-San Cristóbal


-Santa Ana


Advocaciones santiaguistas de la Virgen María:

-Asunción


-Inmaculada Concepción:


Jesús Crucificado y Sacramentado

-Stmo. Cristo de la Vera Cruz


-Stmo. Cristo de la Sangre


-Corpus Christi

30/9/11

ERMITAS SANTIAGUISTAS DE ESTEPA


La mayoría de las ermitas estepeñas abiertas al culto tuvieron su origen en los tiempos en que la villa estuvo bajo el dominio de la Orden de Santiago. Las actas de los visitadores de dicha Orden, de finales del siglo XV y principios del XVI, mencionan en los arrabales de la villa las ermitas de San Cristóbal, de San Sebastián, de la Vera Cruz, de Santa Ana, de la Concepción y de Santiago; en el recinto amurallado o junto al mismo se encontraban también las ermitas pertenecientes a los dos hospitales de la villa: la de Santa María de la Asunción y la del Corpus Christi, también llamada del Cristo de la Sangre.

En general, el origen de estos santuarios se basa en mitos o leyendas, transmitidos documentalmente o por tradición oral hasta nuestros días y que pueden ir desde su construcción para conmemorar un acto milagroso o santificar un lugar concreto y real asociado a la vida de un Bienaventurado hasta ubicarlas en zonas con la existencia de aguas con poderes milagrosos o curativos o en espacios designados por la voluntad divina, lo que le otorga un marcado localismo.

Otra de las causas de la construcción de numerosas ermitas es el progresivo culto a los santos, en especial a partir del siglo XV, cuando el hombre sintió la necesidad de tener protectores contra los males que más directamente le aquejaban: peste, plagas, sequías, enfermedades que diezmaban a la población, etc. Estas amenazas determinaron a los vecinos a hacer votos colectivos a los santos en cuya intervención divina en la vida diaria se creía constante. Así, las advocaciones de estas ermitas no difieren mucho de las de otros territorios pertenecientes a las órdenes militares, como sucede con las dedicadas a San Cristóbal, a menudo situadas en un cerro próximo a la villa queriendo invocar el auxilio y protección de viajeros y caminantes, y también las dedicadas a San Sebastián, considerado protector por excelencia frente a la peste, o a San Juan situadas a menudo en barrios extramuros habitados la mayoría de las veces por comunidades judías y árabes hasta su expulsión.


Nota común a casi todas ellas es que en cada una había fundada una cofradía, generalmente de igual título que el templo; así por ejemplo, la cofradía de San Sebastián, la del Corpus Christi, la de Santa Ana, etc. Este tipo de cofradías, de carácter piadoso-benéfico, abundaron en su época, siendo su finalidad garantizar la salvación de sus miembros mediante la práctica de la caridad y hermandad. Sus funciones se limitaban al correcto cuidado de los bienes y cuentas de la institución, la atención a las reparaciones del santuario, celebración de la festividad del santo bajo cuya advocación se constituían y el mantenimiento de comidas y otros actos de la hermandad.

El estudio de las ermitas santiaguistas de los siglos XV y XVI situadas en los territorios santiaguistas parte de las características comunes de este tipo de edificios: reducido tamaño y austeridad. La decoración es un elemento prácticamente inexistente dominado una concepción funcional del espacio. El material empleado era el mampuesto. El ladrillo se encontraba en arcos, suelos, cubiertas, coros, pórticos, torres e incluso muros. La piedra se empleaba como refuerzo de esquinas y los interiores solían estar encalados. La práctica ausencia de contrafuertes en los muros estaba íntimamente unida a las cubiertas de los templos realizadas en materiales poco pesados (madera, ladrillo). Por último, su situación podía ser alejada de los núcleos urbanos, lo que explica la presencia constante de una persona encargada de su cuidado y conservación.

(Ermita de Santiago en Azuaga, Badajoz)

(Ermita de San Blas en Azuaga, Badajoz)

En los territorios bajo la jurisdicción de la Orden de Santiago, en todos los santuarios había una figura especial para el mantenimiento surgida como expresión máxima de la devoción y piedad popular, el santero. Era el encargado de la limpieza y el cuidado de las ermitas, especificándose así en los libros de visitas, que aluden a los santeros como figuras imprescindibles para impedir que las ermitas se encuentren sucias, maltratadas o ruinosas. Además mantenía el santuario abierto a los fieles y vigilaba sus bienes y ornamentos. Atendía en definitiva los quehaceres propios de un edificio religioso: tocar las campanas para llamar a los feligreses; encendían la lumbre para calentar el edificio para que el capellán oficiara la misa o encendía las lámparas en los altares mayores.

El santero por su trabajo recibe una retribución en metálico, no muy elevada, lo necesario para su manutención. A menudo disponía de una tierra próxima donde cultivar lo necesario para su sustento, entregada no siempre de forma gratuita. Finalmente, se les proporcionaba vivienda, que solía estar adosada o muy cercana al edificio. De pequeñas dimensiones, a veces extremadamente pobres, limitándose a pequeños cobertizos donde refugiarse de las inclemencias del tiempo o podía vivir en el interior de la ermita. Así, junto a la ermita de la Vera Cruz se edificó la casa del santero, que quedaba dentro de este recinto religioso y de un patio que la rodeaba, y lo mismo sucedía con la ermita de la Concepción: Tenía un patio grande con un pozo y un corral en que había una bodega debajo de tierra, y junto a ella la casa del ermitaño.

El cargo de santero podían desempeñarlo hombres, mujeres y muy frecuentemente matrimonios. Eran nombrados por los hermanos, si existía cofradía, y el mayordomo. La elección recaía sobre personas muy devotas, que optaban por ese medio de vida como forma de servir a Dios y vivir más intensamente la fe.

Las ermitas obtenían ingresos económicos de la agricultura y la ganadería. Así pues las ermitas aumentaban en la medida de lo posible sus tierras a lo largo del siglo XVI. A partir de unas tierras iniciales, la mayoría se adquirían a particulares, auspiciadas por el fortalecimiento económico, optando los mayordomos por invertir en bienes inmuebles y terrenos cultivados. Casi todas las ermitas contaban también con algunas cabezas de ganado y el arrendamiento de casas, bienes inmuebles cuya cotización asciende con el correr de los años, era otra fuente de ingresos de las ermitas.


Las limosnas y mandas de los testamentos son ingresos presentes en todas las partidas de las ermitas. Los fieles, guiados por el sentimiento cristiano de ayudar a la Iglesia en sus necesidades materiales, legan parte de sus bienes o conceden limosnas esperando obtener a cambio su intercesión ante la divinidad en el supremo momento de la muerte. Los feligreses contribuyen a sufragar los gastos de las ermitas. En ocasiones los donativos no son pecuniarios, sino en especie: viñas, tierras e incluso grano. Igualmente la celebración de oficios religiosos, en cumplimiento de lo establecido en los testamentos, reportó importantes ingresos a la hacienda de las ermitas.

Los beneficios obtenidos se ven mermados con los gastos emanados de atender las necesidades del santuario, el buen estado del edificio o los derivados del mantenimiento y conservación de puertas y campanas. A veces, los gastos son tan elevados que el alcance de la cuenta de los mayordomos resulta negativo. No sólo el cuidado arquitectónico de la ermita produjo importantes gastos, sino también la decoración, la talla de las imágenes, el alumbrado o los salarios de los trabajadores. Los clérigos cobraban por oficiar las ceremonias y recoger la limosna; y santeros, lavanderas, escribanos y alcaldes cobraban sueldos de las rentas de las ermitas. Por todo ello, el control económico de las ermitas fue una preocupación constante de los visitadores.

(Carta de confirmación otorgada por los visitadores de la Orden de Santiago al concejo de Moratalla)

Una fuente documental relevante son los libros confeccionados por los visitadores, designados temporalmente para inspeccionar de forma personal las villas, bienes y propiedades bajo la jurisdicción de la Orden de Santiago. La figura del visitador, por tanto, nace por la necesidad de controlar las posesiones diseminadas por extensos territorios. Su papel es velar por el buen funcionamiento de la Orden, pues constituyen el vínculo de unión entre sus órganos directivos y el resto de la institución. Cuando concluían la visita, debían presentar, en el Capítulo General, un libro en el que se examinase el estado material de las distintas propiedades (iglesias, hospitales, ermitas, casas, bastimentos, mesas maestrales…) y el espiritual de sus súbditos, analizando el comportamiento moral de sacerdotes, comendadores, santeros, etc.

La forma de realizar la visita era siempre la misma: descripción de los edificios; relación de ornamentos litúrgicos, ropas y joyas; inventario de las propiedades; revisión de los libros de cuentas, con la enumeración del cargo e ingresos de las ermitas, la data o el desembolso de los mayordomos, y el alcance o diferencia entre ambas cantidades; y, finalmente, la relación de los mandatos, alusivos tanto a los aspectos materiales de las iglesias como el estado espiritual de los feligreses, sacerdotes, santeros y mayordomos. También siempre con idéntica estructura: denuncia las transgresiones de la conducta moral de los fieles o el mal estado de los edificios, exposición de las medidas correctoras de los denunciados e imposición y fijación de penas en caso de incumplimiento.

Por tanto, de estos documentos se destacan tres aspectos fundamentales: artístico o descripción de los edificios y ornamentos; económico o inventario de bienes; y religiosos, en su doble vertiente de delación y condena de las desviaciones y constatación de los usos y preferencias devocionales.

Cuando la población comienza a sentarse en las faldas del cerro de la villa de Estepa, a pesar de la seguridad precaria que suponía vivir fuera de la muralla y la proximidad aún de la frontera con el territorio bajo control musulmán, comenzaron a consolidarse los distintos arrabales de la ciudad nueva, mientras la Villa intramuros se iba despoblando. Los arrabales estepeños tenían en común que se encontraban en una encrucijada de caminos, proximidad de agua (manantiales, pozos, etc.) y la existencia de un lugar de culto. La consolidación de los arrabales llegaría con la conquista de Archidona (1468) y de Granada (1492), alejándose definitivamente el peligro de la zona fronteriza de Estepa. La población comenzó a asentarse en el Arrabal de la calle Ancha, cerca de las murallas de la villa, donde surgieron las ermitas de San Sebastián, Concepción y del Cristo de la Sangre. Al oeste de la ciudad la población se asentó en torno a la ermita del Cristo de la Vera-Cruz, arrabal que contaba con un manantial y del que algunos historiadores afirman que en la época musulmana existía una población, baños e incluso una mezquita. Al este la ermita de Santa Ana y su manantial aglutinó a la población que se asentó a espaldas de las murallas. La otra ermita extramuros se situó en el cerro cercana al camino que dirigía a Gilena para recibir a los viajeros bajo la advocación de San Cristóbal. La villa intramuros contaba desde la conquista cristiana con ermitas dedicadas a los patronos de la villa, Santa María de la Asunción y Santiago Apóstol.

-Ermita y Hospital de la Asunción: Su fundación está vinculada al hospital de Santa María de la Asunción, situado intramuros de la villa, y se encontraba a cargo de la cofradía del mismo nombre. Hacia el año 1616 se edificaron ermita y hospital de nuevo en su actual emplazamiento, aunque la ermita tuvo que reedificarse en 1646 por encontrarse en estado ruinoso. El edificio del hospital disponía de un buen local para la asistencia de pobres enfermos que eran atendidos merced a los bienes propios de la cofradía que lo fundó.

(Iglesia y Hospital de la Asunción en calle Mesones, 1616)

-Ermita-Capilla de Santiago Apóstol: La iglesia se debió erigir en torno a 1390 con la advocación de Santiago Apóstol bajo el patrocinio y decorada con las armas del maestre santiaguista Lorenzo Suárez de Figueroa. Según se describe en las Actas debía ser más bien una capilla dedicada al apóstol en el interior del castillo de Estepa. Santiago Apóstol fue patrono de la Orden y de las Españas, recibió una especial veneración como consecuencia de influencia oficial y por su carácter bélico emanado de la leyenda apócrifa de su lucha contra los musulmanes.


-Ermita de San Cristóbal: San Cristóbal era protector de los transportistas y de los viajeros, de ahí que en toda ciudad se le construyera una ermita, iglesia o capilla para que los viajeros pudieran implorarle su protección antes de realizar su viaje o cuando paraban para descansar. La Ermita de San Cristóbal de Estepa estaba situada junto a una vereda que conducían hacia los pueblos cercanos de Gilena y Pedrera y situada extramuros.


-Ermita de la Vera Cruz: Según se desprende de las actas de los visitadores santiaguistas, se trataba de un edificio con cubierta de madera de pino y realizado a base de ladrillo; en su capilla mayor, cerrada con reja de madera, había un altar sobre cinco gradas y encima un crucifijo de bulto redondo; a la derecha de este altar, en un hueco a guisa de hornacina, estaba colocada la imagen de Nuestra Señora de los Remedios. A finales del siglo XVII, a impulso de la expansión de la devoción rosariana en la villa, se crearon cofradías con título del rosario en casi todas las iglesias estepeñas mediante las cuales ejercitar dicha práctica devocional; así, una de estas corporaciones rosarianas, la hermandad del rosario de Los Remedios, sita en esta ermita, se constituyó formalmente en 1701 con la preceptiva aprobación del vicario. En 1733, dicha corporación rosariana solicitó la agregación de la cofradía de la Vera Cruz que desde tiempo inmemorial existía en la ermita, aunque por entonces había decaído bastante. Esta hermandad del rosario se encargó de costear a lo largo del siglo XVIII las cuantiosas obras de ampliación y reforma del templo, al que convirtieron en una joya del barroco, como aún hoy día puede verse. Como consecuencia de este proceso, el templo fue perdiendo paulatinamente la denominación de ermita de la Vera Cruz para pasar a llamarse ermita de los Remedios.


-Ermita de la Concepción: Se edificó en la calle Ancha, cerca de la ermita y hospital de la Sangre. Por los informes de los visitadores de la Orden de Santiago sabemos que el edificio primitivo tenía una sola nave que se cubría de madera de pino y el exterior a dos aguas. En 1576 se modificó añadiéndole una capilla mayor abovedada y en el altar mayor, sobre tres gradas, una imagen de Nuestra Señora, metida dentro de la pared. En 1740, el VII Marqués de Estepa, don Juan Bautista Centurión, y su esposa, en cumplimiento de una penitencia que les fue impuesta, volvieron a edificar la iglesia. Numerosos monarcas medievales manifestaron su devoción por la Inmaculada Concepción de María, como Fernando III el Santo y Jaime I el Conquistador, y han portado su estandarte en sus campañas militares. Desde el siglo XIV existen en España referencias de cofradías creadas en honor a la Inmaculada. La más antigua, en Gerona, data de 1330. En el siglo XVI se revitalizará este fervor con un ingente número de cofradías constituidas bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción de María, hermandades consagradas a las labores caritativas y la asistencia social.


-Ermita de San Sebastián: La iglesia, de menor dimensión que el templo actual y de una sola nave, se asentaba sobre el terreno más rocoso y estable. El templo seguía la simbología cristiana con la cabecera hacia el oriente, “allá donde sale el sol”. En el año 1568 se acordó reconstruir la iglesia bajo los planos, traza y presupuestos que formó el italiano Vicente Boyol. El culto a San Sebastián es muy antiguo y es protector contra la peste y contra los enemigos de la fe.


-Ermita de Santa Ana: Esta ermita tenía el cuerpo del templo cubierto con madera tosca de pino y caña junta, mientras que la capilla mayor era abovedada. El altar mayor, sobre tres gradas, tenía una imagen de la santa titular. En la segunda mitad del siglo XVI los visitadores mandaron alargar el edificio y en 1576 se empezaron las obras para hacer realidad dicho mandato. En dicha ermita tenía su sede una cofradía dedicada a la santa, celebrándose unos solemnes cultos en honor de su titular. La ermita fue reformada a finales del siglo XVIII, con cargo fundamentalmente a los fondos de la hermandad. Se conserva la tradición de que en el mismo lugar en el que esta la ermita existía un pequeño oratorio dedicado a San José, que por estar en terreno montuoso se llamó San José del Monte. Esta tradición da nombre a uno de los altares de la actual ermita.

El culto a Santa Ana siempre ha tenido relación con la maternidad, la genealogía y el linaje matrilineal, así como la fecundidad y la propiciación de las cosechas. También existe una correlación entre la madre de la Virgen y el conocimiento como agente de transmisión cultural dentro de la familia, por ello se representa en muchas ocasiones la escena en la que Santa Ana enseña a leer a su hija, Cabe señalar también que el culto a Santa Ana se profesa en muchas ocasiones en relación con el dogma de la Inmaculada Concepción, por su papel implícito en el mismo. Los monarcas españoles dedicaron conventos, iglesias y capillas a la santa, como la iglesia que Alfonso X el Sabio construyó en su honor en Triana o el convento que mandó construir el rey Jaime I el Conquistador.


-Ermita de la Sangre y Hospital del Corpus Christi: La ermita se edificó cerca de la muralla de la villa, en el arrabal, junto a la torre que está a espaldas de la desaparecida ermita de la Concepción, camino de la Iglesia Mayor, en la llamada Cuesta de la Sangre. Dicha ermita era aneja a un hospital de pobres transeúntes titulado del Cuerpo de Dios regentado por una cofradía del mismo nombre. A mediados del siglo XVII la ermita y el hospital fueron trasladados, manteniendo la misma advocación, al emplazamiento que todavía hoy ocupa, a expensas de Juan Martín Formáriz. En el altar mayor se encontraba una pintura en lienzo, procedente de la antigua ermita, del Stmo. Cristo de la Sangre y otras pinturas de imágenes que adornaban este altar. En 1692 los fieles que iniciaron la devoción del rosario en esta ermita obtuvieron licencia del vicario general para poder efectuar procesiones por las calles de la villa y en 1702 se constituyeron formalmente como Hermandad del Rosario del Carmen. En la segunda mitad del siglo XVIII, la cofradía del Rosario inició las obras de reforma que le daría al edificio su aspecto actual. La imagen de la Virgen pasó a presidir el altar mayor desde su camarín y la pintura del Santo Cristo de la Sangre quedó en uno de los retablos laterales del templo. La iglesia comenzó a denominarse como ermita de Nuestra Señora del Carmen y en 1728 la hermandad del Rosario consiguió la agregación de las corporaciones santiaguistas que hasta entonces habían tenido su sede en la ermita: la hermandad del Santo Cristo de la Sangre y la cofradía del Corpus Christi. Durante las reformas del siglo XVIII, Diego Márquez realiza para el altar mayor de la iglesia la imagen del Stmo. Cristo de la Sangre que existe en la actualidad y el antiguo lienzo fue colocado en las escaleras de acceso al camarín.


Con el crecimiento de la población, laderas abajo del cerro de San Cristóbal, y el abandono del recinto amurallado, algunas ermitas cambiaron de ubicación, caso de las de La Asunción y de Corpus Christi, y otras desaparecieron, como la ermita de San Cristóbal, que dio origen a la fundación del convento franciscano en los primeros años del siglo XVII, aunque parece ser que el edificio fue conservado como sacristía y oratorio del nuevo convento. Otra ermita, la de San Sebastián, en cambio, se convirtió en parroquia en el siglo XV (1541) precisamente debido al crecimiento de la población en los arrabales.

Mediado el siglo XVIII, la fiebre constructiva y el gusto por las artes que se apoderó de los habitantes más conspicuos de la villa, hizo que las modestas construcciones que hasta entonces habían sido estas ermitas se convirtiesen en las suntuosas y artísticamente decoradas iglesias que aún hoy pueden verse. Algunas de ellas, además, cambiarán de nombre a raíz precisamente del surgimiento de nuevas devociones y el progresivo abandono de las antiguas, tales son los casos de la ermita del Santo Cristo de la Sangre, que pasó a llamarse de Ntra. Sra. del Carmen, y de la ermita de la Vera Cruz, que se llamó desde entonces de Ntra. Sra. de los Remedios.

Las autoridades eclesiásticas siempre mostraron interés por ejercer el control sobre estos edificios eclesiásticos y las prácticas piadosas que en ellos se llevaban a cabo. Así, por ejemplo, para el caso de la diócesis de Sevilla, a partir de la Reconquista, surge la figura del prior de las ermitas, encarnada en un miembro del cabildo metropolitano cuya misión era el control y vigilancia de la administración de las ermitas existentes en la Archidiócesis.

En los territorios pertenecientes a las órdenes militares, el control de las ermitas se llevaba a cabo mediante las visitas periódicas que realizaban los visitadores; para el caso del territorio de Estepa se conocen las visitas que realizaron a estos templos durante el tiempo que estuvo bajo su jurisdicción; con la desmembración del territorio estepeño de la Orden de Santiago y la creación de una jurisdicción eclesiástica exenta, el control de las ermitas fue llevado a cabo por la vicaría general, cabeza visible de dicha jurisdicción, sin excluir la posibilidad de que éstas fuesen visitadas por visitadores de los arzobispados limítrofes (Sevilla, Córdoba y Málaga) en casos excepcionales, como sucedió a comienzos del siglo XVIII (1709), en que tenemos constancia que la visita pastoral realizada al territorio de la vicaría estepeña por un delegado del arzobispo de Sevilla, don Juan Clemente Mahius y Príncipe, incluyó también todas las ermitas estepeñas con objeto de comprobar su estado.

Obras de consulta:
-La arquitectura religiosa en la Azuaga santiaguista (azuaga.es)
-La Ermita de San Antonio Abad de Estepa. Jorge A. Jordán Fernández. Editorial La Serranía. Ronda 2011.

5/8/09

¿POR QUÉ UN MONUMENTO EN EL CERRO DE SAN CRISTÓBAL?


Porque desde tiempos inmemorables el Cerro se llama de San Cristóbal. Porque el Cerro de San Cristóbal ha sido testigo y protagonista de nuestra historia, privilegio que ha quedado patente en su riqueza artística. Porque en su falda y durante el transcurso de los tiempos nació y sigue creciendo Estepa. Conjunto Histórico Artístico, joya de Andalucía y ciudad industrial. Porque en un pasado estuvo ubicada la antigua Ermita de San Cristóbal que le diera nombre. Porque en un pasado no muy lejano fuera lecho de descanso de nuestros antepasados. Porque un 11 de mayo de 1603 acogiera a la comunidad franciscana… y porque Estepa y su Cerro forman una unidad de destino. Todo ello y mucho más es por lo que en nombre de todos los estepeños encargamos al escultor Eusebio Rico la imagen en piedra caliza del Santo, titular del recinto que hemos situado al pie de la Torre Campanario de la Iglesia Conventual de San Francisco. El Padre Severino, Provincial de la Orden Franciscana bendijo la imagen en acto solemne que tuvo lugar el día 10 de julio de 2004, el día de San Cristóbal.

Es el monumento en memoria a la vieja Ermita, posible refugio de caminantes del pasado, testimonio de los cuatrocientos años de presencia de la comunidad franciscana y recordatorio de acontecimientos pasados, desde el caminar por sus empedrados carriles de guerreros, reyes y príncipes, marqueses, caballeros de Santiago, alcaides, alcaldes, alguaciles mayores, clérigos, frailes, vicarios, obispos, cardenales y visitantes ilustres, pasando por los Viernes Santo de Jesús y su subida a las Monjas, hasta cánticos gregorianos, despedidas mortuorias, bautizos, casamientos, ordenaciones sacerdotales, fiestas, procesiones y quietud de la que emana prosperidad y futuro. Pero lo importante es que siempre es un buen momento para recordar la historia, para revisar el trabajo realizado, y como dice en el prólogo del libro de don José “Vere Nullius” el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Amigo Vallejo; “para agradecer a la Providencia los frutos cosechados y para rescatar valores perdidos”.

Rafael Romero Jiménez
Presidente de la Asociación de voluntariado Amigos del Cerro de San Cristóbal
Revista de Feria de Estepa, Agosto 2004

LA ERMITA DE SAN CRISTÓBAL


La Ermita de San Cristóbal era una de los recintos dedicados al culto cristiano en el cerro o promontorio donde estaba la villa antigua de Estepa. No se sabe con exactitud la fundación de la Ermita de San Cristóbal. El primer dato que se conoce con exactitud es la entrega por parte del consistorio de la ermita y los territorios colindantes a la Orden de San Francisco para que construyesen su iglesia y su convento en torno a ella, sirviendo durante las obras del convento de iglesia y posteriormente como oratorio interior. Algunos historiadores identifican la antigua ermita de San Cristóbal con la sacristía de la iglesia.

En el 1598 ya se tiene constancia de la presencia de los franciscanos en la ciudad de Estepa, y en 1603, tras la bendición del convento de Santa Clara, don Juan Bautista Centurión, marqués de Estepa, se compromete a la construcción de un convento para ellos. Sin embargo, las obras se atrasaron y en 1612 se da cuenta el cabildo secular de que los frailes trataban de irse por no haber podido labrar iglesia y casa donde estar. El muy reverendo padre fray Juan de Montemayor, provincial en Andalucía de la Orden de San Francisco solicitó la ermita para la construcción de la iglesia y del convento franciscano. Los terrenos fueron cedidos por el consistorio con el permiso del vicario licenciado Juan de Padilla. La concesión es de fecha 10 de junio de 1614, autorizada ante Francisco Ruiz, notario apostólico, aunque las obras de la iglesia se iniciaron en 1612. La ermita pasó pues a manos de los frailes pero con la condición de que en el cuerpo de la iglesia habían de hacer un altar y tabernáculo para San Cristóbal y que habían de permitir que los devotos sacasen en procesión la imagen el día del Corpus. Ya en el siglo XVIII con la construcción del retablo barroco la imagen de San Cristóbal fue situada en el ático del retablo, siendo la dedicación del templo y del retablo mayor a Ntra. Sra. de Gracia, que posee camarín propio.


Otros datos importantes que barajamos para situar la construcción de la Ermita de San Cristóbal es el período que comprende entre la conquista de Estepa el 15 de agosto de 1240, la posterior cesión a la Orden de Santiago por el rey don Alonso El Sabio el 29 de Septiembre de 1267 y la compra de la Encomienda de Estepa por don Adam Centurión, banquero genovés, prestamista de Carlos V y padre del primer marqués de Estepa, el 12 de Agosto de 1559. Estos datos nos plantean la duda de situar la ermita como obra de la Orden de Santiago o de los marqueses de Estepa.

Sin embargo, el primer marqués en pisar tierras estepeñas fue Don Juan Bautista Centurión, segundo marqués de Estepa, que tras participar en la conquista de Granada en 1592 decidió contraer nupcias en estas tierras y quedarse en las tierras de su marquesado. La primera gran obra iniciada por este marqués fue el Convento de Santa Clara en 1603, aunque su padre levantó el Convento de los mínimos en 1562. Por otro lado, en un inventario de 1572 se hace referencia al Cerro como de San Cristóbal. Descartamos que la ermita fuera del segundo marqués de Estepa porque ya se conocía los terrenos y el cerro con el nombre de San Cristóbal y pensamos que la construcción de la ermita no sería del interés del primer marqués, don Marcos Centurión, porque no tuvo mucho interés por lo que sucedía en los terrenos de su marquesado.

Los datos nos llevan más a pensar que la Ermita de San Cristóbal tiene su origen durante los años de la Encomienda Santiaguista. Numerosas fueron las empresas que llevó a cabo la Orden en la villa de Estepa, como fueron la restauración de sus murallas, el ensanchamiento de la ciudad hacia la calle Ancha (centro de la ciudad), Coracha (barrio de Santa Ana) y Barrionuevo (Barrio de los Remedios), la conversión de la mezquita en la iglesia gótica de Santa María, la adecuación de los caminos y veredas, y la construcción de varias ermitas cercanas a estos caminos, como fueron la Ermita del Cristo de la Sangre y la Ermita de San Sebastián hacia el norte, y la Ermita de la Vera Cruz hacia la dirección a Sevilla, todas ellas de tamaños más reducidos que las que actualmente existen en su lugar. Algunos historiadores también sitúan la Ermita de Santa Ana o el anterior oratorio dedicado a San José de la Montaña como ermita de origen santiaguista, también situada en la vereda que conducía a Granada. La Ermita de San Cristóbal también estaba situada junto a una de estas veredas que conducían hacia los pueblos cercanos de Gilena y Pedrera y situada extramuros como el resto de las ermitas.

Por otro lado las devociones a las que fueron dedicadas las ermitas son de profundas raíces medievales. Existían dos ermitas dedicas a Crucificados, una dedicada al Cristo de la Sangre (lienzo que se conserva en la Iglesia del Carmen) con la devoción característica al santísimo sacramento en la Edad Media, y la otra al Cristo de la Vera-Cruz, devoción también medieval. La otra ermita fue dedicada a San Sebastián, protector contras las pestes y las epidemias en la Edad Media. La devoción a San Cristóbal es también profundamente medieval y fueron en esos tiempos cuando se levantaron la mayoría de las iglesias dedicadas al santo. San Cristóbal era protector de los transportistas y de los viajeros, de ahí que en toda ciudad se le construyera una ermita, iglesia o capilla para que los viajeros pudieran implorarle su protección antes de realizar su viaje o cuando paraban para descansar. De ahí que pensemos que, aunque no tengamos datos seguros de la construcción de la ermita, se puede considerar como una de las ermitas santiaguistas que fueron construidas en Estepa.

SAN CRISTÓBAL

Ofero o Reprobus era un gigante cananeo que medía 2.5 metros y poseía una fortaleza tremenda. Era similar a un gigante o un ogro. Él se consideraba tan fuerte que decía que solo serviría al ser más poderoso señor del mundo. Salió pues en busca de su amo.

Al salir en busca de su poderoso amo oyó que había un monarca tan poderoso que su sola mención hacía estremecer a a las personas y pensó él entonces; "A este amo habré de servir". Lo encontró y se convirtió en su más poderoso servidor, este rey era malvado y despiadado, una persona que imponía su voluntad con puño de hierro. Sin embargo un día Ofero lo vio temblando de miedo y le preguntó cual era el motivo y el rey dijo que tenía su alma vendida al Demonio y que le temía al infernal ser. Entonces dijo Ofero: "Si le temes al Demonio, él es más poderoso que tú, habré de servirle a él".

Decide el gigante ponerse al servicio del diablo, el verdadero príncipe del mundo y buscó a un brujo para que se lo presentara. El brujo accedió a cambio de algunos favores de Ofero y emprendieron la búsqueda a caballo, en el camino el brujo evadió una cruz de piedra temblando de miedo. Ofero le reclamó ese miedo a algo tan simple como una cruz. El brujo le dijo: "...temo a quien murió en la cruz", a Jesucristo.
El gigante preguntó al hechicero que si el tal demonio temía también a ese tal Jesús y el brujo le dijo que el diablo tiembla con la sola mención de la cruz donde murió Cristo. Entonces Ofero decide servir a tan poderoso personaje que aún después de muerto hace que el Príncipe de las Tinieblas tiemble de miedo.

Ofero se dedica a buscar a su nuevo amo, al que aunque no conoce ya ha jurado ser su más bravo y sanguinario guerrero. Empieza a vagar y a preguntar a todas las personas que como podría servir a Jesús y nadie es capaz de contestarle, hasta que un ermitaño le dice: "Aquí al lado hay un río donde suelen morir muchos de los que intentan atravesarlo. Tienes una estatura y fuerza descomunal, perfectamente podrás pasarlos de orilla a orilla sobre tus hombros. Y efectivamente, comenzó a pasar viajeros apoyado en una vara gruesa y resistente. Ahí encontrarás a la persona que te dará la respuesta correcta." Y Ofero se convirtió en porteador.

Antes había muy pocos puentes y era un problema atravesar los ríos, uno de los oficios de entonces era el de porteador: por una remuneración hombres corpulentos pasaban a las personas de una orilla a otra de los ríos. Ese era el oficio de san Cristóbal. Era tan buena persona que no negaba a nadie el servicio aunque no le pudiera pagar.

Ofero empezó a cruzar a la gente por el río preguntando que donde y como podría servir a Jesús pero nadie le daba una respuesta correcta. Hasta que un día cruza la corriente cargando a un niño a quien ni siquiera le toma la molestia de preguntarle; ¿qué va a saber aquella frágil criatura? A mitad del camino se hace pesado como un costal de plomo, después pesa como si cargara el mundo entero, insoportable, y sólo a costa de enormes esfuerzos consigue llegar a la orilla.

Le pregunta Ofero al pequeño: "¿Quién eres, niño, que me pesabas tanto que parecía que transportaba el mundo entero?" y el niño con claridad: "Tenéis razón, peso más que el mundo entero, pues sobre mis hombros cargó con los pecados del mundo. Yo soy Cristo. Me buscabas y me has encontrado. Desde ahora te llamareis Cristóforo, Cristóbal, el portador de Cristo. Al ayudar a cualquiera a cruzar el río, me estaréis ayudando a mí." Dijo también el niño a Cristóforo: "Fija en la tierra ese árido tronco que te sirve de báculo, que mañana lo verás, no sólo florido, sino coronado de frutos". En efecto, a la mañana siguiente la estaca seca plantada en el suelo se había trocado en esbelta palmera, con incontables frutos.

Cristóbal fue bautizado y empezó a evangelizar sobre todo en Samos en compañía de su gran bastón y fue un predicador elocuente. Decio ordenó perseguir a los cristianos y ofrecerlo como sacrificio a sus dioses paganos. Dagón que fue prefecto de Licia cumplió con el encargo del Emperador, profanó iglesias y casas de cristianos. Inmediatamente fue detenido y martirizado.

El culto a San Cristóbal de Licia es de origen oriental, llegando a Occidente después del siglo V, de Constantinopla llegó a Sicilia y de allí a Europa Occidental. Durante la Edad Media fue los Santos más venerados, en su honor se hicieron templos y monasterios, tanto en oriente como en occidente. Antiguamente se colocaba una capilla dedicada a San Cristóbal en la entrada de los templos para que los viajeros que entraran a rezar pudieran dedicarle una oración a San Cristóbal para que los protegiera en su viaje.
La fiesta de san Cristóbal en occidente se celebra el 25 de julio y en oriente el 9 de mayo. Aunque en la tradición hispana se celebra el 10 de julio (de acuerdo con la tradición mozárabe) para dejar libre el festejo a Santiago Apóstol.

San Cristóbal fue venerado como uno de los Catorce Santos Auxiliadores y santo patrono de los transportistas y de los viajeros. Se presume que las reliquias del santo podrían estar en la catedral de Morelia, México, como obsequio de la Santa Sede por la inauguración de la diócesis en el siglo XVI

En febrero de 1969, Paulo VI ordenó revisar el calendario litúrgico para suprimir a los santos de cuya existencia no hubiese pruebas (lo cual no quiere decir que los "descanonice", si no simplemente que no es obligatorio celebrarlos). San Cristóbal fue eliminado del santoral, aunque se mantuvo el derecho a su representación iconográfica y veneración por razones históricas.

CARTA DE EDICIÓN

El blog Devociones de Estepa nació en la cuaresma de 2009 y tuvo como motivo de inspiración la oportunidad de dar a conocer la Semana Santa de Estepa a través de los nuevos medios de comunicación. El objetivo principal era recopilar información de las Hermandades y Cofradías de Estepa así como mostrar nuestras tradiciones y costumbres. El blog se definió con carácter divulgativo, y por lo tanto, al carecer de carácter lucrativo, se ha rechazado sistemáticamente toda propuesta económica que hemos recibido. Sólo se ha permitido artículos relacionados con la información cofrade o que tuvieran carácter benéfico.

Para llevar a cabo este trabajo, se inició en el blog la recopilación de artículos que procedían principalmente de los boletines y libros de las Hermandades estepeñas, el
Ayuntamiento de Estepa en sus diversas publicaciones, blogs dedicados a la Historia y Semana Santa de Estepa y por último la información que se daba en las redes sociales. Para acompañar a estos artículos se escogían fotografías que se encontraban en los diferentes medios ya mencionados. Tanto los artículos como las fotografías publicados en estos medios no habían sido realizados para el blog.

Desde el blog se ha trabajado también por la investigación propia y de esta forma se han publicado artículos nuevos de información, a los que se le han dedicado un gran esfuerzo. Siguiendo la misma idea, se han realizados también fotografías propias que no se han firmado, pero que han aparecido tanto en el blog como en nuestra página de Cofrades. La idea del blog siempre ha sido compartir y dar a conocer, por lo que siempre se ha permitido la utilización de estas imágenes y de estos artículos. Sólo los que han llevado a cabo la aventura de crear un blog, pueden reconocer las numerosas horas, esfuerzo e ilusión que se le dedica a un proyecto de estas características, y es por ello por lo que conocemos de primera mano la importancia que para un creador de blog tienen los contenidos propios que ha realizado. Por eso, queremos disculparnos con aquellas personas que se hayan sentido ofendidas por la publicación de sus trabajos y retiraremos aquellos trabajos que no quieran que aparezcan en este blog. Sólo indicar que el blog no llega a asumir la autoría de estas fotografías y artículos, y que por lo tanto se expresa su autor o autores al final de cada artículo.

De igual manera, queremos mostrar nuestra gratitud a todas las personas que se han puesto en contacto con el blog para publicar sus artículos y fotografías. Sabemos la ilusión y confianza que han depositado en el blog y se lo agradecemos enormemente.

ALTAMENTE RECOMENDABLE


-Así fue posible el expolio de España. J. García Calero. ABCdeSevilla. 2012

-El Padre Alfonso: un viejo franciscano muy querido por los estepeños. A. Rodríguez Crujera. Desde la alcazaba. 2012

-Custodia y Cruz Parroquial. Apuntes para la historia. Blog de Antonio Solís González. 2012

-450 aniversario de la fundación del Convento de la Victoria de Estepa. A. Rodríguez Crujera. Desde la Alcazaba. 2012

-Una vieja tradición en Estepa, Las Cruces de Piedra. A. Rodríguez Crujera. Desde la Alcazaba. 2012

-Entrevista a "Pepe Romero". La Voz Cofrade de Osuna. 2011

-El milagro del Niño Jesús de Estepa. F. Cabanillas. El Correo de Andalucía. 2018

-Cuando el Niño Dios se pierde por las calles. JP Lendínez Padilla. Simplemente Capillita. 2010


-"Al salir fuera Pedro lloró" en Estepa. JP Lendínez Padilla. Simplemente Capillita. 2010

-El gallo canta en Estepa. Reliquias de la Provincia. Diego J. Geniz. El Palquillo. Diario de Sevilla. 2018
-La huella de la Reconquista en la provincia. N. Ortiz. ABCdeSevilla. 2018

-Don Lorenzo Suárez de Figueroa (I) (II) (III) A. Rodríguez Crujera. Desde la Alcazaba. 2010

-La Torre del Homenaje del Castillo de Estepa (I) (II) A. Rodríguez Crujera. Desde la Alcazaba. 2010

-Jesús de la Salud de Lora de Estepa. Jaime Muñoz. El zoom de Monet. 2009

-Burguillos Viajero: Estepa (I) y (II). J. Velázquez. 2010

-La firma de Cervantes en Estepa. A. Mallado. ABCdeSevilla. 2014

COLABORA CON EL BLOG

Nos gustaría saber:

-¿Quién hizo a Mª Stma. de la Amargura, San Juan Evangelista y María Magdalena de la Hermandad del Calvario tras la Guerra Civil?

-Localización de los lienzos de la desaparecida Ermita de la Concepción: lienzo de la Inmaculada Concepción y lienzo de San Fausto.

-¿Cuáles han sido las marchas elegidas por los pregoneros de la Semana Santa de Estepa?

-¿Quién ha dado el pregón de los Dolores de Nuestra Señora, el pregón de Ntra. Sra. de los Remedios y el pregón de Mª Stma. de las Angustias?

Nos gustaría encontrar:

-Fotografías de la visita de Nuestro Padre Jesús al Convento de Santa Clara en 1995.

-Fotografías de la salida extraordinaria de Mª Stma. de los Dolores de San Pedro en 2001.

-Fotografías de la salida extraordinaria de San Pedro Apóstol por los 50 años de la refundación de la Hermandad en 2003.

-Fotografías del traslado cuaresmal del Stmo. Cristo de las Penas a la Iglesia de la Asunción.

-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de las Angustias.

-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de los Estudiantes

-Cartel conmemorativo del 350 aniversario del Juramento a la Inmaculada Concepción de María (Hdad. San Pedro)

-Carteles de la Semana Santa de Estepa editados por el Consejo y por el Ayuntamiento

-Carteles de la Semana Santa de Estepa editados por la Caja San Fernando.

-Fotografías e información de la exposición "Las devociones populares en las colecciones privadas estepeñas"

-Fotografías de los retablos de la Iglesia de la Victoria que se encuentran en:

-Retablo Mayor (Iglesia de Santiago-Herrera)
-Retablo de San Francisco de Paula (Iglesia de la Encarnación-Casariche)
-Retablo de Ntra. Sra. de los Dolores (Iglesia de Santiago- Puente Genil)
-Retablo Virgen de las Angustias (Iglesia de Santiago – Puente Genil)
-Retablo de San Francisco de Sales (Iglesia de Santiago – Puente Genil)
-Retablo de Jesús Nazareno (Iglesia de Omnium Sanctorum – Sevilla)
-Retablo Ntra. Sra. de la Candelaria (Puebla de Cazalla)
-Retablo de Santa Lucía (Iglesia del Socorro – Badolatosa)
-Retablo de San Blas (Iglesia del Rosario – El Rubio)
-Púlpito de la Iglesia (Iglesia del Corpus Christi – Sevilla)

HORARIO DE VISITAS

Iglesia de San Sebastián, de 11 de la mañana a 1 de la tarde.

Iglesia de los Remedios, de 11 de la mañana a 1 de la tarde.

Iglesias de La Asunción, El Carmen y Santa Ana, de 11 de la mañana a 1 de la tarde, y de 7 a 9 de la tarde.

HORARIO DE MISAS

HORARIO DE MISAS

INFORMACIÓN TURÍSTICA

Torre Ochavada-Cerro de San Cristóbal:
-Lunes a Viernes: 9:30 h a 14:00 h; 16:00 a 18:30 h
-Festivos y fines de semana: Abre a las 10:00 h
Tlf: 955 914 704; turismo@estepa.es; turismoestepa1@gmail.com

Oficina Municipal de Turismo-Ayto de Estepa:
-Lunes a Viernes: 7:30 h a 15:00 h
Tlf: 955 912 717, extensión 526

Punto de la Estación de Autobuses:
-Festivos y fines de semana: 10:00 h a 14:30 h y de 16:30 h a 18:30 h.

Proyecto de Cáritas Estepa:
-Horario de apertura de las iglesias a los fieles

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“La Cultura debe considerarse como el bien común de cada pueblo, la expedición de su dignidad, libertad y creatividad, el testimonio de un camino histórico. En concreto, sólo desde dentro y a través de la cultura, la fe cristiana llega a hacerse histórica y creadora de historia.”

Juan Pablo II Exhortación Apostólica, “Christifidelis laici”
"Chiflados de Dios: Así seguramente les llaman muchos que los ven, pensando que no tiene sentido tal esfuerzo. Pero son locos de amor por Dios, tanto de tocar el corazón de su pueblo, para llevarles a Dios." Papa Francisco, II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, Sevilla 2024

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