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1/12/16

EL (CASI) RECUPERADO PÚLPITO DE LA IGLESIA DE LA CONCEPCIÓN

La copa del púlpito, actualmente en la Iglesia de Santa María
1. Introducción

Aún está por realizarse un trabajo monográfico sobre la cantería estepeña, una de las manifestaciones artísticas más destacadas de esta comarca, aunque sí que existen trabajos puntuales que nos acercan al tema desde perspectivas diversas.

El dato más antiguo que conocemos sobre la labor de cantería en Estepa nos lo proporciona Rafael Peinado, quien, en su estudio sobre la encomienda santiaguista estepeña a finales de la Edad Media, nos dice que por aquella época, años 1494 a 1511, el concejo de la villa cobraba cierto derecho de la saca de las piedras de las canteras que se sacan para fuera parte, cuyo producto anual medio se estimaba para el año 1494 en unos 1.000 maravedís.

Casi un siglo después, ya en la Edad Moderna, tenemos constancia de una nueva noticia relacionada con la actividad de la cantería en Estepa; en este caso nos la proporciona las actas del cabildo de la cercana villa de Fuentes de Andalucía que nos dicen que en cabildo celebrado el 30 de noviembre de 1585 se acordó desistir de traer piedra de las canteras de Estepa para realizar las jambas de la portada de la iglesia parroquial de la villa, cuyo coste ascendía a 400.000 maravedís, por lo que dicha portada se haría de ladrillo, como se hacen en las iglesias de las villas y ciudades cercanas como Carmona, Écija y Marchena, que son muy vistosas y menos caras.

Hubo que esperar al siglo XVIII para que la cantería estepeña produjese sus mejoras obras de la mano de artistas como Andrés de Zabala, Juan Antonio Blanco o Julián del Villar, obras que todavía hoy pueden contemplarse en todo su esplendor y belleza, tales como las portadas de las iglesias de El Carmen o la lateral de San Sebastián, procedente de la iglesia conventual de los mínimos, la torre de la Victoria, la fachada del palacio de Cerverales o las portadas de numerosas casas que conservan estas vistosas obras de arte en piedra, censadas todas ellas en un reciente trabajo de Ezequiel Díaz; los más destacados canteros que realizaron estas obras no eran oriundos de Estepa pero aquí se establecieron y nos dejaron muestras de su arte.

El oficio de cantero, por otra parte, tampoco fue algo exclusivo de Estepa pues otras localidades cercanas, como Osuna y Morón, contaban con canteras y con artistas dedicados a la labra de la piedra, pero sí podemos afirmar, al menos para mediados del siglo XVIII, que fue en esta villa donde tuvo mayor preponderancia, pues consta que entonces trabajaban en Estepa doce maestros de pedrero y dos oficiales, en Osuna tres canteros y en Morón dos canteros.

Antonio Rivero, por su parte, añade que por aquella época existía en Estepa un importante gremio de canteros, la mayoría de los cuales vivía en la calle Roya, y nos proporciona algunos nombres más de estos artistas, como los de José Blanco, José Pérez, Francisco y Juan Prieto y Juan Fuentes, quienes seguramente serían algunos de los pedreros del barrio que en 1760 hicieron donación de parte de la piedra de sillería empleada en la construcción del camarín de la iglesia de Los Remedios, tal como se refleja en el libro de cuentas de la hermandad del Rosario con sede en dicho templo.

El pie del púlpito en la Iglesia de Santa María

2. Púlpitos pétreos estepeños

Escultura del púlpito
Constituyen los púlpitos, elemento litúrgico hoy en desuso, una de las manifestaciones más acabadas y más bellas del arte de la piedra que se produjo en Estepa pero que menos atención han despertado entre los estudiosos del arte; hasta donde sabemos, sólo existe un proyecto non nato de estudio de su conjunto, anunciado en una de las actas de nuestras Jornadas de Historia, y algunas referencias sueltas, en los trabajos arriba citados, a la realización de algunos púlpitos, precisamente de los que no se hallan en Estepa; así, Ezequiel Díaz recoge el dato de que Julián del Villar colocó el púlpito nuevo de la iglesia del Salvador de Sevilla en 1778 y Jesús Mª Reina nos dice que Francisco Blázquez trabajó en los púlpitos de la iglesia de San Gil en 1774. En otro lugar nos encontramos la noticia de que el púlpito que actualmente tiene la iglesia del Sagrario de la Catedral de Sevilla, procedente del templo conventual de San Francisco Casa Grande de dicha ciudad, es una obra típica dieciochesca de los marmolistas estepeños, tales como los acreditados talleres de los conocidos Juan Antonio Blanco y Julián del Villar, afirmación que no parece gratuita si se piensa que en 1757 era provincial de los franciscanos de la Bética el P. Fr. Juan de Luna (1702-1769), natural de Estepa.

Jesús Rivas es uno de los pocos autores que ha sabido reconocer el valor artístico de estas piezas propias del arte estepeño:

Pero sobre todo hay que resaltar en los interiores de las iglesias estepeñas los magníficos púlpitos de mármoles, tan ricos y extraordinarios que cabe calificarlos de verdaderas joyas. (…). Sin más, revelan el alto nivel artístico y profesional que alcanzaron los maestros canteros activos en la villa.

Escultura del púlpito
Por todo ello no resulta extraño que respecto a estos púlpitos de cantería estepeña no sea mucho lo que se conoce, siendo así que en la última edición de la Guía Artística de Sevilla y su provincia, se citan los púlpitos de las iglesias de San Sebastián, Los Remedios, La Asunción y San Francisco con la genérica descripción de ser obras en jaspe encuadradas en el siglo XVIII, excepción hecha del de La Asunción y omitiendo incluso mencionar el magnífico púlpito de la iglesia de Santa María.

Afortunadamente todos esos púlpitos que acabamos de citar aún se encuentran en el lugar para el que fueron concebidos, pero no podemos decir lo mismo de otros dos púlpitos estepeños; nos referimos, en primer lugar, al púlpito de la desaparecida iglesia de la Victoria, que en los años cuarenta del pasado siglo fue a parar a la sevillana iglesia del Corpus Christi, en cuyo crucero lo vimos no hace muchos años dignamente colocado y hoy día ha sido mutilado y reutilizado como ambón para las lecturas, estando situado en el presbiterio del templo, en lo que constituye, a nuestro juicio, un atentado en toda regla contra el patrimonio artístico que, hasta donde sabemos, ha sido perpetrado impunemente.

3. El púlpito de la Concepción

El púlpito en la Iglesia de las
Hermanas de la Cruz, hacia 1940
Parecida suerte ha corrido el otro púlpito al que nos referimos que no es otro que el de la desaparecida iglesia estepeña de La Concepción; ante el inminente estado de ruina que presentaba este templo, a comienzos de diciembre de 1931, algunos de sus retablos y otros objetos artísticos, entre ellos el púlpito de piedra con su tornavoz de madera, fueron colocados en la iglesia de San José, de las Hermanas de la Cruz, que se estaba terminando de edificar. En 1942 el cardenal Segura, arzobispo de Sevilla (1937-1954), que por entonces, según su biógrafo, estaba metido en berenjenales de la casa de ejercicios y del monumento de San Juan de Aznalfarache, ordenó desmontar el púlpito de la iglesia de las Hermanas de la Cruz para su traslado a San Juan de Aznalfarache, pero ante las reiteradas protestas de las autoridades, hermandades y vecinos de Estepa, desistió de su propósito, que no se llevó a cabo sino cinco años después, y de nuevo, con la oposición frontal de los estepeños, si bien esta vez el prelado se salió con la suya, previa amenaza de declaración de entredicho a todos los feligreses de Estepa.

Andando el tiempo, don Juan Borrego Castillo, con la mejor de las intenciones, consiguió de la autoridad diocesana, entonces el cardenal Bueno Monreal (1954-1982), que el púlpito volviese a Estepa; hace unos años yacía desmontado en el suelo de la capilla bautismal de la iglesia de Santa María, de donde pasó después a su sacristía, hasta que, con motivo de la reapertura al culto del templo a finales de 2015, se han recuperado algunas de sus partes como ambón y pie de altar, solución que, no siendo la mejor, al menos permite que este bellísimo monumento de piedra no corra el peligro de desaparecer para siempre en manos de desaprensivos, como hubiera podido suceder de haber continuado en su anterior estado.

Venera invertida,
pieza distintiva de los púlpitos estepeños
La iglesia de La Concepción fue reedificada entre 1740 y 1765 a expensas de don Juan Bautista Centurión, VII marqués de Estepa (1733-1785), época en la que se construyó el púlpito que nos ocupa, siguiendo el modelo de los demás púlpitos estepeños. Este púlpito presenta una peculiaridad, que ha pasado desapercibida hasta hoy por los historiadores, pero de la que ya nos dio cuenta el mínimo fray Alejandro del Barco al tratar sobre una estatua antigua que él vio a mediados del siglo XVIII sirviendo de poyo a la parte de arriba de la puerta de una casa que en la calle Nueva de esta villa tenían los marqueses de Estepa:

Porque la conocí y vi muchas veces en la referida puerta el año cincuenta del siglo XVIII, y habiéndola echado de menos después y preguntado por ella supe que por los años de 1756 o 1758, habiéndose concluido dicha ermita de La Concepción a expensas de los Excmos. Señores Marqueses, y puesto en ella un hermoso púlpito de jaspe encarnado, se destrozó dicha estatua (que era de alabastro) y se hicieron de ella las cinco imágenes de la Virgen y los cuatro Evangelistas, de tercia [de vara] y algo más de alto, que tiene dicho púlpito, y los balaustres de su pasamanos y algunos otros embutidos pequeños que tiene.

Jorge A. Jordán Fernández. Doctor en Historia
Revista de Feria 2016
Ayuntamiento de Estepa

Artículos relacionados:
-El arte de la cantería en Estepa. Devociones de Estepa. 2015
-El púlpito de la Concepción en Santa María. Devociones de Estepa. 2016
-Los retablos de la Concepción en San Juan de Aznalfarache. Devociones de Estepa. 2016
-Fuenteovejuna en Estepa. Devociones de Estepa. 2010

21/5/16

CAMARÍN DE LOS REMEDIOS, JOYA DEL BARROCO


Detrás del retablo mayor que realizara Cañero y Francisco Primo para la Iglesia de Ntra. Sra. de los Remedios, se encuentra uno de los tesoros arquitectónicos barrocos más relevantes de la provincia, considerado una joya del barroco andaluz. Se trata del camarín que alberga la venerada imagen de Ntra. Sra. de los Remedios.

Desde la perspectiva de la iglesia no se aprecia la grandiosidad del camarín al quedar visible sólo un hueco enmarcado por la talla del retablo. Pero, en realidad, tras el retablo el espacio se expande y se ensancha tanto en sentido vertical como horizontal. Las dos puertas del retablo dan acceso a una serie de habitaciones que conforma una especie de torre, a la que el historiador americano George Kebler denominó camarín-torre. En verdad, desde el exterior la parte trasera de estas construcciones se asemeja a una torre y en su interior se divide en varias estancias en torno al lugar que ocupa la Virgen de los Remedios.

La primera estancia es la sacristía de la iglesia, a la que se accede por las puertas laterales del retablo ubicadas en el banco del mismo. La planta es octogonal y decorada con un retablo de rocallas y estípites de madera dorada de tres cuerpos. Preside un crucificado del siglo XVIII atribuido a Diego Márquez, mientras que en las laterales se incrustan sendos espejos. Sobre los estípites se ubican siete ángeles portadores de ropajes y enseres propios de la liturgia. Debajo se han colocado unas cajoneras realizadas en madera policromada y estofada de estilo rococó, cubiertas de una tapa de mármol de agua. El conjunto se cubre por una bóveda de ocho paños, decorada con símbolos mariológicos y letanías del Rosario.



En el lado izquierdo de la sacristía está la puerta por la que se accede a la estancia donde está la escalera de subida al camarín, en la que destaca la baranda de forja decorada con figuras estilizadas de aves. El zócalo y el suelo combinan los tonos rojizos, blanco, negro y gris, con una decoración geométrica y estrellada en las mesetas. La subida al camarín debió estar decorada con la colección de exvotos con los que los fieles agradecían los milagros a la Señora. Está decorada con diversos lienzos y tallas, destacando un crucificado de la Vera Cruz del siglo XVI, antiguo titular del templo y de la hermandad.

Desde la escalera se accede al camarín que es el lugar en donde los artistas que lo construyeron utilizaron todo su buen hacer artístico para decorar la estancia y rodear a la Santísima Virgen. Se trata de una habitación suspendida en alto, sobre la sacristía, cuya magnificencia convierte a todo el resto de la torre y a la nave del templo en un vestíbulo a este recinto privilegiado y recóndito.

La planta del camarín es octogonal pero en cada una de sus caras se curva hacia el interior a modo de exedra. Sus caras están decoradas a modo de retablo continuo que rodea a la Virgen de los Remedios, en donde se usó el arte en un gran despliegue de ornamentación: paredes, suelos, bóvedas decoradas con yesos, maderas, pinturas al fresco y sobre lienzo, esculturas exenta y de altorrelieve, mármoles, espejos, relicarios, telas, etc.

El camarín se componen de zócalo, dos cuerpos (el segundo de mayores dimensiones que el primero), entablamento y una cornisa sobre la que apea la bóveda de media naranja. El zócalo es de losas negras, blancas y rojas de mármol, con formas romboidales y cuadradas. La solería, del mismo color y losas romboidales y cuadradas, pone en práctica un juego de volúmenes espaciales que consigue crear un efecto óptico envolvente y muy llamativo. Cada lado del camarín ostenta grandes estípites de rica ornamentación, entre los que se sitúan esculturas de arcángeles y santos, además de relieves con escenas de la vida de Jesús y María. En el primer cuerpo cinco medallones compuestos por marcos mixtilíneos decorados con rocalla representan en altorrelieve los Misterios Gozosos de la Virgen (Anunciación, Visitación, Natividad, Circuncisión y el Niño perdido y hallado en el Templo) y a cada uno de los lados de los medallones se representan los emblemas marianos pintados al fresco. El segundo cuerpo está formado por siete hornacinas donde se han dispuesto las esculturas del Arcángel San Gabriel, San Antonio de Padua, San Joaquín, San José, Santa Ana, San Rafael y San Miguel, y sobre estas esculturas hay otros cinco medallones sobre los Misterios Gloriosos (Resurrección, Ascensión, Pentecostés, Asunción de la Virgen y su Coronación). Esta sala requerían una iluminación apropiada, por lo que se abrieron varias ventanas y óculos de vidrieras, que permite la entrada de luz dirigida con cierto efecto de luz, aunque se descubrió la intención de abrir más, actualmente ocultas bajo los relieves. En la cornisa de la bóveda se intercala una serie de inscripciones en alabanza a la Virgen que dicen: "AVE MARIS STELLA DEI MATER ALMA AT QVE SEMPER VIRGO FELIX CAELI PORTA SUMES ILLVD AVE GABRIELIS ORE FUNDA NOS IN PACE MVTANS EVA NOMEM". Este espacio se cubre con cúpula de media naranja de ocho plementos, decorada con pinturas alusivas a los Padres de la Iglesia y los Evangelistas, rodeados de motivos florales, querubines y símbolos marianos. Destaca también el gran vano hacia la iglesia, ejecutado en jaspe rosado con incrustaciones de mármoles blancos y negros de formas estrelladas y polilobuladas. En la embocadura encontramos unas pinturas de estilo "chinesco" que no guardan relación con el resto de la decoración, y que serían anteriores a la construcción de este.

La Virgen de los Remedios preside el camarín sobre un trono de madera adornado con motivos barrocos y espejos, destacando la espléndida corte angelical formada por doce ángeles ricamente policromados y estofados.


Las obras para la construcción del camarín comenzaron en 1754 bajo la dirección del arquitecto Cristóbal García, pero consta que desde 1758 y hasta 1790, año en el que se concluye definitivamente el camarín, es Nicolás Bautista de Morales el maestro encargado de dicha obra. Tanto los trabajos de yesería como las tallas fueron realizadas hacia 1777 por el escultor antequerano Diego Márquez, el dorado y el estofado corrió a cargo de Salvador de Jódar Romero y las obras de carpintería las llevó a cabo Antonio Cornejo hacia 1760. El trono de madera fue realizado por Jerónimo Muñoz en 1770. El pavimento y el zócalo es obra de los maestros canteros Juan Antonio Blanco y Andrés de Zabala, realizado entre 1781 y 1782.

Una de las características de las torre-camarín es que no sólo se construyen hacia arriba sino que a su vez se prolongan hacia abajo donde suele albergar habitaciones auxiliares o se hunde en el subsuelo para conformar una cripta. De esta forma, la torre-camarín quedaría divida en tres estancias principales: cripta, sacristía y camarín. Sin embargo, a día de hoy no se ha encontrado ninguna prueba de que pueda existir una cripta bajo la sacristía de la iglesia como correspondería a este tipo de construcciones.

El camarín de Ntra. Sra. de los Remedios posee además en todas sus estancias un mensaje de salvación hacia el alma pecadora que las recorrerá para alcanzar la perfección espiritual por intercesión de la Santísima Virgen.


Artículos relacionados:
-Los camarines estepeños. Devociones de Estepa. 2015
-Fotografías antiguas: Camarín de los Remedios. Devociones de Estepa, 2016.
-La parroquia inicia la restauración del camarín de los Remedios. Devociones de Estepa, 2023.
-Iglesia de Ntra. Sra. de los Remedios. Devociones de Estepa, 2016.

Webs y obras consultadas:
-Memorial Ostipense, Aguilar y Cano, A. 1886. Anel, Granada, 1975
-Guía Artística de Sevilla y su provincia, Diputación Provincial, Sevilla, 1981
-Catálogo Arqueológico de Sevilla y su provincia, Tomo IV, Sevilla, 1954
-Cuadernos de la Estepa monumental: Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios. Ed. Ayuntamiento de Estepa, 2000
-Camarines estepeños: origen y función. Gómez Piñol, E. Actas de las IV Jornadas sobre Historia de Estepa. Ed. Ayto de Estepa, 2000
-Los orígenes de la Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios: Historia de una devoción popular. Remedios González Gamito. V Jornadas sobre Historia de Estepa. 2002
-El camarín de la Virgen de los Remedios de Estepa: fuentes, modelos e iconografía de una exaltación mariana. Fernández Paradas, AR y Sánchez Guzmán, R. Identidades y redes culturales: V Congreso Internacional Barroco Iberoamericano. 2021
-La restauración del Camarín de Nuestra Señora de los Remedios. Martínez de Abellanosa Moreno, C., Salvador Pastelero, J. y Borrego Llamas, JM. Revista Pasión y Glorias, 2025.

11/3/16

EL RETABLO DEL CALVARIO

Llevaba un lustro caminando por las calles de esta villa, a donde llegó atraído por la calidad de su piedra. Conocía de primera mano la dureza del material, lo que le había ayudado a decidirse por él en sus obras en Sevilla y tierras gaditanas. A sus oídos habían llegado las posibilidades de trabajo que se ofrecían en la zona con las nuevas obras que estaban encargando para las iglesias y las cofradías. Las iglesias se estaban reconstruyendo y ampliando, y las cofradías levantaban portadas, camarines y torres en un simulacro de competición devocional por elevar más alto el amor a sus titulares. Y ese auge en la construcción se vivía también en los pueblos cercanos y en otros grandes pueblos de la zona, por lo que el hecho de estar cerca de las canteras de la villa le ofrecía una mejor opción para promocionar su trabajo entre los clientes que se acercaban. Por eso había decidido buscar hospedaje en la villa y comenzar a trabajar aquí.

En el pueblo se le conocía como el cantero del norte que había acabado la ermita de los Remedios, trabajando en su camarín y sacristía. Tal envergadura de la obra había dejado asombrados a sus hermanos y vecinos y él se sentía agradecido a la familia Blanco que le permitió trabajar en esta obra como sustituto del reconocido cantero Cristóbal García.

En su bolsillo llevaba el boceto de un nuevo encargo. Algo que no le había robado el sueño durante varios meses y que podía llegar a expresar todo lo que su maestría guardaba. Era algo grande, soberbio, que podía haber estado en el retablo mayor de una catedral, pero decidió levantarlo en esta villa. La hermandad le había encargado una gran obra y él le iba a ofrecer un diseño majestuoso que se quedara en el recuerdo de todo aquel que lo viera. No iba a ser una obra sencilla pero llevaba ya más de veinte años en el oficio y quería demostrar que había aprendido mucho de todos los contactos que había tenido en sus obras gaditanas y sevillanas. Muy seguro de lo que había diseñado, entró en la nueva ermita donde había quedado con los hermanos. En la sacristía le esperaba el hermano mayor que estaba deseoso de conocer el diseño. Le mostró el plano y alzado de lo que sería la nueva portada de la ermita y procedió a contarle con todo detalle su obra:

Se trataba de recrear un efecto escénico en torno a la puerta de la ermita, como salido de un acto de una obra teatral de renombre que se hacían en los teatros de la época. La planta estaba movida y organizada en diversos planos. Sería cóncava, pero los elementos estarían dispuestos en diagonal como si estuvieran girados. Era claramente un retablo organizado en diversos cuerpos de línea ascendente para dar un mayor énfasis a su verticalidad. La puerta estaba custodiada por columnas corintias sobre pedestales bulbosos que avanzaban en los inmediatos a la puerta y en el segundo cuerpo se mantienen las líneas fundamentales del primero. Tendría una hornacina sobre la puerta con la imagen de la Virgen del Carmen y dos óculos superpuestos, y a ambos lados unas columnas y estípites. La cornisa estaría quebrada y sobre ella se levantaría una pequeña espadaña en donde se encontraría la campana. Se utilizaría la piedra blanca, la típica piedra estepeña que le había traído a la villa, y la combinaría con incrustaciones de mármol negro, reservándose esa piedra oscura para los fondos y los adornos. Se decoraría con rombos y círculos en negro, hojarascas y rocallas, simulacros de textiles, frutos colgantes, jarrones y vasos en el cuerpo superior.

La composición era tan maravillosa que los propios hermanos dudaron si se podría hacer realidad, pero les convenció de que con el trabajo de varios años la hermandad tendría una portada sin comparación en la villa y que podría rivalizar con cualquiera de las obras que se habían realizado en las ciudades más importantes. Una vez que el cantero terminó de explicar cómo se llevaría a cabo su realización se dispusieron a plasmarlo por escrito.

Firmado en Estepa, entre don Andrés Zabala, artífice de obras en arquitectura y Don Andrés Sevillano Sepúlveda, presbítero de esta villa y hermano mayor de la Hermandad del Rosario de Ntra. Sra. del Carmen, llevado a cabo el 22 de Noviembre de 1763, para la realización de la portada de su iglesia, la llamada ermita del Santo Cristo de la Sangre. En esta escritura de obligación de obra se especificaba que formó el otorgante un diseño con su plano y alzado según se requiere en buena arquitectura, en cuya explicación y detalle quedaban bien pormenorizados todos los elementos que acabarían configurando la portada. También se contempló en la realización de la obra todo lo dispuesto en cuanto a material y se fijó el precio en veintidós mil reales de vellón. El plazo de terminación se fijó para el 1 de septiembre de 1765, lubricándose la firma de los asistentes al final del documento.

Zabala dejó la iglesia contento de que su proyecto más deseado se conseguiría levantar en la villa, y quizás la majestuosidad de la obra le permitiría abrirse las puertas de otras villas en cuanto llegara a los oídos de los párrocos y de las cofradías lo que había hecho en la villa de Estepa. Zabala se quedó en la villa durante una década y pusieron en sus manos la conclusión de la emblemática torre de la Victoria. Su situación le permitió trabajar para Écija y conocer el estilo antequerano de la mano de Francisco Primo. La portada asombró a sus contemporáneos cuando quedó finalizada en 1768, tres años después de lo acordado por los numerosos encargos que tuvo que realizar durante este período.

Sin embargo, Zabala había realizado un retablo inconcluso cuya hornacina central estaba vacía. No sabía que el toque de las campanadas de un reloj haría que su obra se completase cada noche del Miércoles Santo. El barroco en la piedra de su boceto daría paso a la madera y a la policromía, al terciopelo y al bordado, a las flores y a la cera, a la orfebrería y a la pintura, entre el incienso penetrante de las más puras esencias de Tierra Santa. El barroco se reformaría y renovaría para protegerse en un altar neogótico, en cuya hornacina se situaría el misterio de la muerte de Cristo en el Calvario con María en su Amargura, San Juan y María Magdalena a los pies de Cristo. Mientras, la gloriosa Virgen del Carmen desde su ático contemplaría como la villa de Estepa espera a su Hijo en la cruz para acompañarlo por las calles estepeñas.

5/1/16

EL PÚLPITO DE LA CONCEPCIÓN EN SANTA MARÍA

Con la reapertura al culto de la iglesia de Santa María el 25 de diciembre de 2015, se ha recuperado el antiguo púlpito de la desaparecida ermita de la Concepción como ambón de la Iglesia de Santa María.

Las obras de la reedificación y construcción de la ermita de Ntra. Sra. de la Concepción se produjeron entre 1740 y 1760, contando con la ayuda del marqués de Estepa, D. Juan Bautista Centurión, por lo que la obra de este púlpito puede datar de estas fechas y estaría realizado con seguridad por las manos de los canteros de Estepa. El púlpito estaba realizado en jaspes rojos, blancos y negros, con figuras de la Inmaculada Concepción rodeada de los cuatro evangelistas.

El día 17 de enero de 1928 fue cerrada al culto, por su estado ruinoso, la antigua ermita. Por decreto de 24 de noviembre de 1931, el cardenal Ilundain mandó que dos altares barrocos, un púlpito de jaspe y mármol y su tornavoz fueran sacados de la ermita y depositados en la iglesia de las Hermanas de la Cruz, para salvarlos de la ruina. Posteriormente, en el año 1941, bajo el pontificado del cardenal Segura, se permitió, previo expediente canónigo, derruir lo que quedaba de la ermita; fueron vendidos el solar y los materiales del derribo (en el mes de abril de aquel año) y sobre el antiguo solar se edificó una casa. Ya en el año 1942 dio órdenes el cardenal de desmontar el púlpito, pero el pueblo de Estepa le envió telegramas expresando su disconformidad e invocando que el púlpito “es del patrimonio religioso y artístico de esta católica ciudad”. Sin embargo, la autoridad del cardenal se impuso el 16 y 17 de septiembre de 1947, cuando los retablos y el púlpito fueron desmontados y llevados a la casa de ejercicios del Sagrado Corazón en San Juan de Aznalfarache que el cardenal estaba construyendo. Para conocer más sobre este asunto se puede consultar el artículo “Fuenteovejuna en Estepa

El púlpito de la Concepción en las Hermanas de la Cruz


El púlpito regresó finalmente a Estepa y se conservó en la iglesia de Santa María aunque desmontando. Con la reapertura de la iglesia se puede observar las partes de este púlpito con una nueva función, ambón y mesa de altar. La balaustrada del púlpito se conserva también en la sacristía. Se recupera así una parte del patrimonio religioso y artístico de la desaparecida ermita de la Concepción, siendo el púlpito y el cancel las dos obras de la ermita que se conservan en la Iglesia de Santa María.

 





26/3/15

LOS CAMARINES ESTEPEÑOS


El historiador americano George Kubler en su obra clásica sobre arquitectura española de los siglos XVII y XVIII definió el modelo de camarín-torre como una especie de habitación suspendida en alto para alojar imágenes, que adosada a la cabecera de las iglesias tras los retablos cobraba una relevante autonomía estética y funcional que a veces relegaba a la nave del templo a servir de anexo o vestíbulo de aquel recinto privilegiado y recóndito. También definió como camarín oculto como aquel que se aloja en la cabecera o en capillas de los templos, con acceso desde la nave de éstos, pero sin mostrar la acusada independencia volumétrica del ejemplo anterior.

Desde la perspectiva de la nave de la iglesia, el camarín se ve como un hueco vacío y enmarcado por las tallas del retablo, cuya estructura está aparentemente oculta, pero en realidad tras el retablo se expande y se ensancha en sentido vertical y horizontal. En su parte trasera compone una especie de retro-fachada hacia arriba, asemejándose a una torre, de planta poligonal, con diferentes tipos de cubiertas, y a su vez se prolonga hacia abajo donde suele albergar habitaciones auxiliares (sacristías) o se hunde en el subsuelo para conformar una cripta. Otra configuración arquitectónica de los camarines son las escaleras, desde simples caracoles hasta amplios tiros y rampas que salvan la gran altura que pueden tener estas estructuras. Estas salas requerían una iluminación apropiada, usando transparentes o ventanas que permitían la entrada de luz dirigida, con efectos de luz disolvente de la aparente consistencia material de imágenes y objetos. Y por último el gran despliegue de ornamentación: paredes, suelos, bóvedas se decoraban con yesos, maderas, pinturas, mármoles, espejos, relicarios, telas, etc.

En el camarín, además de la imagen se guardaron los objetos de culto en relación con ella, su vestuario, los exvotos; es tesoro y vestidor, pero acabó convirtiéndose en lugar reservado exclusivamente para la imagen colocándose dichos objetos en las escaleras o antecámaras. De ahí, que en el Dictionary of Art se defina camarín como recintos que contienen imágenes y sus ajuares.

El discurso programático se vincula con el del camarín malacitano por medio de una lectura ascensional de sus estancias, desde la cripta el alma pecadora recorrerá las vías penitente, iluminativa y unitiva para alcanzar la perfección espiritual por intercesión de la correspondiente advocación mariana. Cada uno de los espacios del camarín se relaciona con las tres edades de la vida interior, la cripta se manifiesta como el estado primario del alma pecadora perteneciente a la Vía Penitente, la sacristía junto con la escalera del camarín como espacio intermedio en el tránsito de las almas se concibe como desarrollo de la Vía Iluminativa, mientras que a lo largo del envolvente camarín el ánima purgada experimentaría el místico éxtasis de la unidad divina entre el alma purificada y la corredentora de la gracia. De igual forma, ha sido identificada con los niveles cósmicos de infierno, tierra y cielo, respectivamente. Las pecaminosas ánimas iniciaran un tortuoso camino, cuya finalidad ascensional buscará el perfeccionamiento espiritual del ser en unión íntima con la divinidad. La lectura iconográfica, de estas torres-camarín, es la de una acción salvífica por la corredentora mediación de María Virgen como intercesora suprema entre los hombres y Dios.

Plano del Santuario de Ntra. Sra. de la Victoria (Málaga)
Los camarines han sido considerados como lugares de intensa efusión devota dirigida a imágenes de especial atracción popular. Los ejemplos más antiguos y logrados de estas construcciones son el camarín oculto de la Virgen de los Desamparados de Valencia (mediados del siglo XVII), y el camarín-torre extremeño de la Virgen de Guadalupe (1688-1696), el de las Angustias (1690) de Granada y el malagueño del Santuario de la Virgen de la Victoria (1693-1700). A este modelo malagueño responden en principio los camarines estepeños, cuya ambición constructiva y ornamental refleja el entusiasmo y gran devoción que suscitaron las advocaciones marianas acogidas en los camarines.

La ferviente devoción mariana estepeña desde finales del siglo XVII y principios de siglo XVIII se manifiesta claramente en la proliferación de los Rosarios públicos por las calles de la villa y el consecuente respaldo institucional y corporativo de las hermandades del Rosario del Carmen, del Rosario de la Asunción y del Rosario de los Remedios, entre otras. El inusitado auge de estas hermandades rosarianas propiciará la construcción de las suntuosas torres-camarín como baluartes y morada virginal que los fieles devotos erigieron ante el clamor popular hacia sus respectivas advocaciones marianas. Estas tres estructuras se espacian en unos cuarenta años, en una típica progresión, desde formas simples a ornamentadas; del cuadrado al hexágono y al octógono, y desde muros pintados a decoraciones de estuco pasando por revestimientos de mármol y de jaspe.

-Camarín de la Asunción (1716-1749)
El primero de estas construcciones fue el camarín de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Asunción. El acaudalado estepeño D. Salvador del Barco y Robles manifestaba en su testamento su voluntad de donar toda su fortuna a la citada imagen con el expreso fin de que se le construyese un camarín. Tras su muerte en febrero de 1716 se procedió a la venta de sus bienes y al comienzo de las obras, teniendo que solventar un litigio en sus inicios entre la Hermandad de la Asunción y los albaceas (Marqués, Vicario y sacristán de Santa María) por la venta de los bienes. El camarín aparece adosado a la cabecera de la nave de la iglesia y reproduce con fidelidad el de la Victoria de Málaga. El camarín se compone de tres niveles: cripta en el subsuelo, sacristía en el plano de la nave y el camarín, donde se venera la imagen titular y se concentran los efectos ornamentales. La estructura arquitectónica de la torre-camarín es sencilla, sin enriquecimientos, de planta hexagonal. En el paramento más trasero se abren tres vanos de luz, que corresponden a cada uno de los niveles de la torre. En el nivel inferior se encuentra la cripta, a la que se accede a través de una escalera de quince peldaños que gira en su bajada y se cubre con bóveda de medio cañón, dando a la izquierda con la cripta y al frente con un pequeño jardín. En la escalera cuelga una gran cruz de madera teñida en negro con mutilados restos de los instrumentos de la pasión y calavera a los pies. En el camarín se abren cinco ventanas para iluminar el recinto y sobre la cornisa circular descansa la media naranja de la cubierta. La parte baja se reviste de un zócalo de mármol rosado decorado con círculos y óvalos tallados. Destaca del conjunto, la pintura ornamental: grandes lienzos rectangulares en los lados del recinto que hacen referencia a episodios de la vida de la Virgen y pintura mural con arcángeles y ángeles con emblemas marianos e instrumentos músicos.


-Camarín del Carmen (1718-1745)
Será la Cofradía hospitalaria del Rosario de Nuestra Señora del Carmen la que acometa la empresa constructiva y decorativa ayudada por las donaciones de la devoción popular. Aparentemente al exterior el camarín es una torre cuadrada, construida con ladrillos. Tan sólo se puede apreciar al completo el lado de la torre que da a la calle Cristo de la Sangre. La torre se configura mediante cuatro pilastras almohadilladas con ventanas enmarcadas en molduras y rematadas por frontón y hornacina. El conjunto se remata por una falsa linterna sobre la cúpula y veleta. La existencia en esta iglesia de una cripta era desconocida hasta la fecha, pero se recoge en inventarios de 1791. En la última restauración de la iglesia se encontró un habitáculo que se extendía por la iglesia.
Desde la sacristía se accede a la caja de la escalera de acceso al camarín que se cierra por una bóveda barroca. La escalera se decora con una baranda de forja del siglo XVIII, una pila de jaspe de la misma época y el lienzo del Cristo de la Sangre, primitivo titular de la iglesia, del siglo XVI. El camarín se cubre con bóveda de media naranja dividida en ochos paños, en tres de sus lados se representan arquitecturas fingidas. En los lunetos de la cúpula aparecen los cuatro Evangelistas y los Padres de la Iglesia. Numerosos símbolos mariológicos inundan la profusa decoración. El estofado del camarín fue encargado en 1752 a Francisco Cerrillo del Rey, maestro dorador de Écija. La configuración iconográfica del templo y camarín se centra en torno a la advocación mariana carmelitana. Ofrece además un maravilloso zócalo de incrustaciones con simbología mariana La Virgen del Carmen fue donada por la marquesa doña Leonor María Centurión y Mendoza y se haya bajo un suntuoso baldaquino (que recuerda modelos antequeranos del siglo XVIII), desde el que preside majestuosamente todo el templo. En este espacio arquitectónico, además de la imagen titular, se guardaron los objetos de culto en relación con ella, su vestuario y los exvotos; es también tesoro y vestidor, pero finalmente acabó siendo un lugar reservado exclusivamente a la imagen.



-Camarín de los Remedios (1754-1790):
Las obras para la construcción del camarín comenzaron en 1754 bajo la dirección del arquitecto Cristóbal García, pero consta que desde 1758 y hasta 1790, año en el que se concluye definitivamente el camarín, es Nicolás Bautista de Morales el maestro encargado de dicha obra. La planta del camarín es octogonal pero en cada una de sus caras se curva hacia el interior a modo de exedra. El pavimento y el zócalo es obra de los maestros canteros Juan Antonio Blanco y Andrés de Zabala, realizado entre 1781 y 1782. Por las puertas laterales del retablo, ubicadas en el banco del mismo, se accede a la sacristía de la iglesia, de planta octogonal y decorada con rocallas y estípites de madera dorada. Preside un crucificado del siglo XVIII, mientras que en las laterales se incrustan sendos espejos. La escalera de subida al camarín se ha provisto de una baranda de forja decorada con figuras estilizadas de aves. El zócalo y el suelo realizado en mármol va combinando los tonos rojizo, blanco, negro y gris, con una decoración geométrica y estrellada en las mesetas. Este espacio está cubierto por una bóveda de ocho paños. Se decorada con diversos lienzos y tallas, destacando un crucificado de la Vera Cruz del siglo XVI. El camarín se componen de zócalo, dos cuerpos (el segundo de mayores dimensiones que el primero), entablamento y una cornisa sobre la que apea la bóveda de media naranja. El zócalo es de losas negras, blancas y rojas de mármol, con formas romboidales y cuadradas. La solería pone en práctica un juego de volúmenes espaciales que consigue crear un efecto óptico envolvente y muy llamativo. El resto de los muros y la bóveda alternan de forma admirable la arquitectura, las yeserías, la decoración pictórica al fresco y sobre lienzo junto con la escultura exenta y de altorrelieve. Tanto los trabajos de yesería como las tallas fueron realizadas hacia 1777 por el escultor antequerano Diego Márquez, el dorado y el estofado corrió a cargo de Salvador de Jódar Romero y las obras de carpintería las llevó a cabo Antonio Cornejo hacia 1760. La Virgen de los Remedios preside el camarín sobre un trono de madera adornado con motivos barrocos y espejos, destacando la espléndida corte angelical formada por doce ángeles ricamente policromados y estofados. El escaso mobiliario del camarín está formado por un conjunto de sillas de salón de finales del siglo XVIII de influencia japonesa.






Estas son las tres torres-camarín que se conservan en Estepa, pero también se debería tener en cuenta en el estudio de las torres-camarín del siglo XVIII aquella que desafortunadamente se perdió en el pasado siglo:

-Camarín de la Concepción (1740?)
La Ermita de la Concepción desapareció a mediados del siglo XX, pero en las fotografías que se conservan de la ermita se puede comprobar la existencia de una torre-camarín en la cabecera del templo. La devoción a Nuestra Señora de la Concepción se remonta a 1548 cuando don Agustín Trujillos, obispo de Marruecos, bendice el primitivo templo y la antigua imagen titular. En 1723 se amplia la ermita con unos solares cercanos y en 1740 el marqués don Juan Bautista inicia la reedificación del templo, construyendo la nave, camarín, sacristía y retablos del templo. La nueva imagen de Nuestra. Sra. de la Concepción fue donada por la marquesa y está atribuida a Juan de Astorga. La peana del camarín se conserva en la Iglesia de los Remedios.



También existen o existieron en Estepa otros camarines que no se corresponden con la clasificación de torres-camarín, sino más bien son camarines que presiden las iglesias o las capillas.
-Camarín de San Francisco de Asís. Convento de San Francisco


-Camarín de Nuestra Señora de Gracia. Convento de San Francisco


-Camarín de San Francisco de Paula. Convento de la Victoria. Actualmente en estado de ruinas.


-Camarín de Santa Ana. Iglesia de Santa Ana



-Camarín de Ntro. Padre Jesús Nazareno. Iglesia de San Sebastián. Derribado para agrandar la capilla, pero construido según el modelo de torre-camarín.


-Camarín de Paz y Caridad. Realizado en 1850 pero derribado para agrandar la capilla.


-Camarín lateral de los Remedios. Iglesia de los Remedios.

Bibliografía:
-Camarines estepeños: Origen y función. Emilio Gómez Piñol. III Jornadas sobre Historia de Estepa. 1998
-Arquitectura de los siglos XVII y XVIII (Ars Hispaniae). G. Kubler. Madrid, 1957.
-Cuadernos de la Estepa Monumental: Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Jiménez Peña. C et al. Iltmo. Ayuntamiento de Estepa, Estepa, 2000, s.i.
-Cuadernos de la Estepa Monumental: Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios. Díaz Fernández, E. et al. Iltmo. Ayuntamiento de Estepa, Estepa, 1999.
-Cuadernos de la Estepa Monumental: Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Díaz Fernández, E. et al. Iltmo. Ayuntamiento de Estepa, Estepa, 2000, s.i.
-La antigua Ostippo y la actual Estepa. Del Barco, A. 1788, (reedición 1994), Estepa.

CARTA DE EDICIÓN

El blog Devociones de Estepa nació en la cuaresma de 2009 y tuvo como motivo de inspiración la oportunidad de dar a conocer la Semana Santa de Estepa a través de los nuevos medios de comunicación. El objetivo principal era recopilar información de las Hermandades y Cofradías de Estepa así como mostrar nuestras tradiciones y costumbres. El blog se definió con carácter divulgativo, y por lo tanto, al carecer de carácter lucrativo, se ha rechazado sistemáticamente toda propuesta económica que hemos recibido. Sólo se ha permitido artículos relacionados con la información cofrade o que tuvieran carácter benéfico.

Para llevar a cabo este trabajo, se inició en el blog la recopilación de artículos que procedían principalmente de los boletines y libros de las Hermandades estepeñas, el
Ayuntamiento de Estepa en sus diversas publicaciones, blogs dedicados a la Historia y Semana Santa de Estepa y por último la información que se daba en las redes sociales. Para acompañar a estos artículos se escogían fotografías que se encontraban en los diferentes medios ya mencionados. Tanto los artículos como las fotografías publicados en estos medios no habían sido realizados para el blog.

Desde el blog se ha trabajado también por la investigación propia y de esta forma se han publicado artículos nuevos de información, a los que se le han dedicado un gran esfuerzo. Siguiendo la misma idea, se han realizados también fotografías propias que no se han firmado, pero que han aparecido tanto en el blog como en nuestra página de Cofrades. La idea del blog siempre ha sido compartir y dar a conocer, por lo que siempre se ha permitido la utilización de estas imágenes y de estos artículos. Sólo los que han llevado a cabo la aventura de crear un blog, pueden reconocer las numerosas horas, esfuerzo e ilusión que se le dedica a un proyecto de estas características, y es por ello por lo que conocemos de primera mano la importancia que para un creador de blog tienen los contenidos propios que ha realizado. Por eso, queremos disculparnos con aquellas personas que se hayan sentido ofendidas por la publicación de sus trabajos y retiraremos aquellos trabajos que no quieran que aparezcan en este blog. Sólo indicar que el blog no llega a asumir la autoría de estas fotografías y artículos, y que por lo tanto se expresa su autor o autores al final de cada artículo.

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-Burguillos Viajero: Estepa (I) y (II). J. Velázquez. 2010

-La firma de Cervantes en Estepa. A. Mallado. ABCdeSevilla. 2014

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-¿Quién hizo a Mª Stma. de la Amargura, San Juan Evangelista y María Magdalena de la Hermandad del Calvario tras la Guerra Civil?

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-Fotografías de la visita de Nuestro Padre Jesús al Convento de Santa Clara en 1995.

-Fotografías de la salida extraordinaria de Mª Stma. de los Dolores de San Pedro en 2001.

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-Fotografías del traslado cuaresmal del Stmo. Cristo de las Penas a la Iglesia de la Asunción.

-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de las Angustias.

-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de los Estudiantes

-Cartel conmemorativo del 350 aniversario del Juramento a la Inmaculada Concepción de María (Hdad. San Pedro)

-Carteles de la Semana Santa de Estepa editados por el Consejo y por el Ayuntamiento

-Carteles de la Semana Santa de Estepa editados por la Caja San Fernando.

-Fotografías e información de la exposición "Las devociones populares en las colecciones privadas estepeñas"

-Fotografías de los retablos de la Iglesia de la Victoria que se encuentran en:

-Retablo Mayor (Iglesia de Santiago-Herrera)
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-Retablo de Ntra. Sra. de los Dolores (Iglesia de Santiago- Puente Genil)
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-Retablo de San Francisco de Sales (Iglesia de Santiago – Puente Genil)
-Retablo de Jesús Nazareno (Iglesia de Omnium Sanctorum – Sevilla)
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"Chiflados de Dios: Así seguramente les llaman muchos que los ven, pensando que no tiene sentido tal esfuerzo. Pero son locos de amor por Dios, tanto de tocar el corazón de su pueblo, para llevarles a Dios." Papa Francisco, II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, Sevilla 2024

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