En el sevillano pueblo de Estepa se levanta una edificación de pleno siglo XVIII, de gran interés para el patrimonio monumental, pues es sin duda el edificio civil más relevante de la población. Se trata del palacio del Marqués de Cerverales, recientemente restaurado y en el que destaca la portada principal sobre la antigua calle Mesones, actual Castillejos. La fachada en sí es una típica fachada corrida, dividida en dos plantas y con cuatro calles de ventanales, con cierres los superiores y coronados por frontones partidos que escoltan la citada portada. Tiene como característica su vinculación con la iglesia adyacente de la Asunción, a la que se abre un balcón con celosía, para asistir a los oficios desde la privacidad palaciega.
Portada del Palacio del Marqués de Cerverales
El edificio fue terminado hacia 1756 por el vicario don Manuel Bejarano y Fonseca que se lo legó a don Manuel Bejarano y Compañón, primer marqués de Cerverales, título otorgado por Fernando VI en 1753. La portada juega con los colores de diferentes tipos de mármol y se compone de dos columnas salomónicas con capiteles compuestos que sostienen el entablamento de amplia cornisa, sobre la que se sitúa el balcón de la segunda planta y el arranque de dos estípites compuestos que sostienen una nueva cornisa, sobre la que se alza la heráldica del propietario y saliéndose de la línea del tejado, se corona con una escultura femenina.
Pero a nosotros lo que nos interesa son los elementos animados y decorativos de la portada, y no tanto lo estructural. Así, el balcón central aparece soportado por tres elementos fantásticos tales como un salvaje en el centro y a los lados, en diagonal, un sireno y una sirena. Sobre el dintel de la segunda planta se abre un escudo de armas pontificio y en el ático, escoltando el escudo del Vicario don Manuel Bejarano, dos leones rampantes y tenantes, casi conformando un frontón triangular. Por último, y como elemento fundamental de la portada, cinco esculturas femeninas exentas que se sitúan de dos en dos, escoltando al balcón y la heráldica familiar, en eje con las columnas salomónicas y los estípites, apeados en unos fantasiosos mascarones, mas la que se eleva por encima del alero.
Estas esculturas son fácilmente identificables a partir de sus atributos, salvo la lateral derecha del balcón como veremos más adelante. La figura más elevada es la Fe, virtud que aparece con una venda en los ojos, el cáliz en la mano izquierda y la cruz en alto en la mano derecha; atributos habituales de esta virtud tanto en España como Francia o Italia, que ve en el sacrificio de Cristo el mayor acto de Fe realizado jamás y por el que no se debe dudar. En el siguiente nivel hacia abajo, escoltando la heráldica del vicario, a la izquierda se sitúa la imagen problemática, se trata de una mujer que enarbola una espada en la mano derecha, mientras que la otra sujeta un escudo, apoyado en la rodilla, en el que campea una cruz; a la derecha la virtud expresada es la de la Justicia, con su correspondiente balanza y una supuesta espada desaparecida. En el siguiente nivel, que escolta el balcón, a la izquierda la Fortaleza con su columna truncada, mientras que a la derecha aparece una tradicional personificación de la Templanza que porta un cuenco y una jarra. indicando que vertiendo agua fría sobre la caliente se templan los ánimos y se razona mejor.
Justicia
Como vemos, en principio el programa iconográfico se haría cargo de las cuatro virtudes cardinales: Justicia, Fortaleza, Templanza y Prudencia; sobre las que se alza la virtud señera de la Fe, campeando sobre las heráldicas y sobre toda la construcción. La coronación por la Fe de arquitecturas como los tabernáculos es más que habitual en las iglesias y también era corriente en las arquitecturas efímeras realizadas para las honras fúnebres reales o las fiestas del Corpus. El problema es que la Prudencia no se representa de esa manera, sino que su atributo principal es el de tener dos rostros, algo que en pleno siglo XVIII, había pasado al desuso fortaleciéndose el otro atributo importante, el espejo en el que se refleja, en actitud introspectiva de análisis para no cometer actos impetuosos.
Fortaleza
Templanza
Por tanto ¿Quién es esa cuarta “virtud” que se nos aparece en la portada del palacio estepeño? Pues no es fácil asegurarlo pero la portada de De origine et progressu Officii Sanctae Inquisitionis, -El origen y el progreso del Oficio de la Santa Inquisición- en su primera edición publicada en Madrid por la Imprenta Real, en 1598, ostenta el escudo de la Inquisición española que se compone de una Cruz sobre la tierra del monte de la calavera y una orla con la leyenda EXURGE DOMINE ET JUDICA CAUSAM TUAM. PSALM. 73, - Álzate, oh Dios, a defender tu causa, salmo 73-, mientras que sirven de tenantes dos figuras femeninas; una porta la rama de olivo que significa la reconciliación con los arrepentidos, mientras que la otra porta una espada en alto, símbolo del trato a los herejes, junto a la balanza de la justicia. En versiones posteriores de este escudo se suprimen las representaciones femeninas y sus atributos: espada y olivo se incluyen en el escudo escoltando la Cruz.
Posible alegoría de la Inquisición
Portada del Origen y progreso de la Santa Inquisición
De esta forma, parece que a la portada se ha sacado un emblema inquisitorial, el más beligerante, para rodearlo de virtudes de gran fuerza como son la Templanza, la Fortaleza y la Justicia; como norma general de la Inquisición de la Vicaría de Estepa que dependía del tribunal de Córdoba, y todo ello inspirado por la Fe triunfante.
Personajes fantásticos que soportan como ménsulas el balcón principal de la fachada
Otros elementos significativos nos quedan en la fachada como la del salvaje y los sirénidos que actúan de ménsulas del balcón. Son estos elementos fantasiosos símbolos de pasiones bajas o depravadas. En concreto, el salvaje se puede ver como el estado de abandono a donde puede llegar un caballero por la desidia o por caer en los vicios, en este caso por los fraudulentos cantos de sirenas que son tenidas por símbolo de las tentaciones dispuestas a lo largo del camino de la vida (navegación) para impedir la evolución del espíritu y encantarlo (Juan Eduardo Cirlot). Por otra parte, los estípites posados sobre las máscaras burlonas hacen pensar en una dedicación específica a la Virgen María o los santos mártires que triunfan sobre el engaño de los mascarones.
Detalle de uno de las máscaras que sirven de pedestal a los estípites
Tenemos pues una fachada de las postrimerías del barroco español –recordemos que en 1752, por deseo de Fernando VI, nace la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y con ella una nueva forma de entender el arte, volcada al neoclasicismo-, en la que se pueden leer con claridad todas aquellos tics de un edificio civil, mas aquellos detalles eclesiásticos derivados del oficio del propietario, en este caso el Vicario de Estepa y responsable ante el Tribunal de la Inquisición en Córdoba de toda la demarcación. Eso sí, revestido de las virtudes que en su ánimo mejor le convinieron, porque al ser clérigo, es más que probable que D. Manuel Bejarano, actuara él mismo como “Teólogo” de su propio programa iconográfico, creando casi un retablo parlante en mitad de una de las calles principales de Estepa.
Artículo realizado por José Vallejo Prieto en el blog El Grutesco. 2014
La Ermita de Ntra. Sra. de la Concepción fue una de las primeras ermitas fundadas en Estepa, de origen santiaguista. El 21 de noviembre de 1548, Día de la Presentación, se bendice la obra del primitivo templo y su primera imagen titular por don Sancho Trujillo, obispo de Marruecos. Sancho Trujillo, que no Agustín como se dice en algún documento, quien el 8 de diciembre de aquel mismo año bendijo la capilla de la universidad de Osuna, erigida unos meses antes, con título de la Inmaculada Concepción, y de la cual fue este obispo su primer colegial.
Las actas de los visitadores de la Orden de Santiago mencionan la ermita en los arrabales de la villa, edificada en la calle Ancha y cercana a la ermita y hospital de la Sangre. Se describe como un edificio de una sola nave que se cubría de madera de pino y el exterior a dos aguas. La ermita fue el santuario predilecto de las familias y personas nobles de la villa, que procuraron tener allí sus enterramientos. Así en el Memorial de inserciones genealógicas de los Saavedras puede verse que Fernán Suárez de Figueroa, que vivió en la calle Ancha cerca de la ermita, fue sepultado en la capilla mayor, y como éste otros muchos.
En 1559 Estepa pasa de manos de la Orden de Santiago a manos de los banqueros genoveses Centurión, que serán nombrados Marqueses de Estepa, dando lugar a la fundación de conventos de origen italiano en la segunda mitad del siglo XVI. El 2 de febrero de 1562 se funda el convento de la Orden de los Mínimos como Monasterio de Ntra. Sra. de los Ángeles, que sería el primero de la villa, tomando como imagen titular un lienzo con esta advocación que estaba en la ermita de la Concepción. El 5 de Agosto de 1562 los mínimos se trasladan frente a la ermita de la Concepción por no tener suficiente terreno para la creación del convento, llevándose consigo el lienzo de su titular Ntra. Sra. de los Ángeles.
En 1576 se modificó la ermita añadiéndole una capilla mayor abovedada y en el altar mayor, sobre tres gradas, una hornacina metida dentro de la pared para la imagen de Nuestra Señora.
En 1651 la villa de Estepa asume y defiende el voto concepcionista. A iniciativa de la Hermandad de San Pedro, establecida en aquel entonces en la Iglesia de Santa María de la Asunción la Mayor y Matriz y compuesta de eclesiásticos de la villa y vicaría de Estepa, se decide prestar juramento y defensa, incluso dando la propia sangre y vida si fuese necesario, de que la Virgen María fue concebida sin pecado original. A esta iniciativa se une la Vicaría y el clero de Estepa, encabezada por el vicario Gerónimo de Ribera, y el Ayuntamiento, cuyo alcalde era D. Diego de Aceijas y Ossorio. Para poder llevarla a cabo necesitan el permiso del Marqués de Estepa, D. Adam Centurión, quien firma la licencia el 27 de Marzo de 1651 y es presentada en el Ayuntamiento cuatro días después, el 31 de Marzo de 1651. El juramento se celebró el 21 de mayo de 1651. En el documento se mencionan las diversas iglesias dedicadas a la Purísima Concepción de María en los territorios del marquesado de Estepa, como fueron la ermita de la Concepción de Estepa o la parroquia de la Purísima Concepción de Gilena: “y para culto y servicio suyo a que esta villa especialmente se halla obligada por haber sido ganada de los moros el día de su gloriosa Asunción y siendo esta iglesia mayor y las más principales de sus estado dedicadas a su santísimo nombre y algunas a su Purísima Concepción con cofradías en ellas muy antiguas de esta advocación, y por tener en esta iglesia el inestimable tesoro de reliquias de cabello, vestiduras y otras cosas de esta bendita Señora, y por otras obligaciones y por servicio y agrado suyo”
“Todo el mundo en general,
a voces, Reina escogida,
diga que sois concebida
sin pecado original.”
(Miguel del Cid – 1614)
El 14 de junio de 1670 se funda en esta ermita la Santa Escuela de Nuestro Señor Jesucristo, con aprobación del doctor don Gerónimo de Rivera, vicario general, el mismo día a petición de D. Luis de Villaseca, D. Rodrigo de Melgar y otros muchos vecinos. En el mismo auto se mandó que los ejercicios se tuvieran y efectuasen en la sala baja del hospital de la Asunción donde entonces se servía la parroquial de San Sebastián. El 8 de marzo de 1676 don Francisco Centurión, marqués de Armunia, ante el escribano José Borrego, otorga la escritura de fundación de capellanía y santa escuela, pensionada, entre otras, con una misa cantada en el día de la Presentación en el altar de Nuestra Señora. Por esta escritura se celebraba desde 1676 en la ermita de la Concepción una misa cantada por el alma del marqués de Almunia el día de la Presentación. El 30 de abril de 1682 el vicario Rivera mandó que la imagen de la Inmaculada Concepción, propiedad del Marqués de Almunia y con capilla propia en la ermita de la Concepción, fuera trasladada al oratorio para presidirlo. En consecuencia, la imagen fue trasladada en solemne procesión el 30 de abril de 1682 hasta el oratorio situado en la calle Mesones en la capilla del hospital junto a la iglesia de la Asunción. Algunos autores afirman que la talla que fue trasladada sería la primera titular de la ermita de la Concepción, que no se conserva hoy en día porque el oratorio fue reformado en 1766 con un retablo e imágenes realizadas por el antequerano Andrés de Carvajal, entre ellas la Inmaculada Concepción.
El 13 de septiembre de 1723, a instancia del presbítero don Francisco Vaquerizo, cabo prioste y cofrade mayor de la hermandad de Ntra. Sra. de la Concepción, se amplia la ermita con unos solares de casas arruinadas situadas a la espalada de la ermita y cuyos dueños habían donado. Para esta ampliación fue necesaria la autorización del Concejo de la villa para que permitiera la ocupación de la antigua calleja del Santo Cristo de la Sangre y de esta forma poder unir los solares y la ermita.
En 1740 la ermita se considera pequeña y muy deteriorada, por lo que se desea reedificarla. Coincidió con esto la licencia que obtuvo don Juan Bautista Centurión, VII Marqués de Estepa y último por la línea recta de los Centuriones, para que se casara con una tía suya, María Luisa Centurión y Arias Dávila, dándole en penitencia que fabricara un templo, y en vista de la necesidad que en éste se sentía, acordó el marqués reedificarlo, destinando a ello los orujos turbios de todos sus molinos, y el importe de las limosnas que no se desdeñó de pedir personalmente por las calles para tan piadoso objeto. Con tales auxilios se concluyó la nueva ermita en menos de veinticinco años. Para su dedicación al culto en 1765, envió la marquesa la imagen de Ntra. Sra. de la Concepción, que según se recoge procedía de Madrid donde se habían establecido los marqueses. La misma marquesa llegó a ser su camarera, devoción que después practicaron sus sucesoras.
A finales del siglo XIX Aguilar y Cano menciona que se han hecho algunas obras de reparación en la ermita, siendo muy importante la última realizada por don José Maximino Téllez, presbítero encargado de la ermita. Aguilar y Cano mencionaba que en su época era una de las iglesias en donde más culto se realizaba, pero la situación cambió poco después.
El 17 de enero de 1928 fue cerrada al culto la ermita de la Concepción por su estado ruinoso. Por decreto de 24 de noviembre de 1931, el cardenal Ilundain mandó que dos altares barrocos y un púlpito de jaspe y mármol fueran sacados de la ermita y depositados en la iglesia de las Hermanas de la Cruz, para salvarlos de la ruina. En 1941 la ermita es derruida y vendido su solar, sobre el que se edificó una casa. Los retablos fueron llevados en 1747 al cerro de San Juan de Aznalfarache por orden del cardenal Segura, a lo que se opuso totalmente el pueblo de Estepa. Las obras de la ermita fueron dispersadas entre las iglesias estepeñas, principalmente Santa María y los Remedios, desconociéndose de muchas de ellas su paradero actual.
-La Hermandad
“Tota pulchra es amica mea, et macula non est in te”
En las ermitas santiaguistas se solía fundar una cofradía, generalmente de igual título que el templo. Este tipo de cofradías, de carácter piadoso-benéfico, abundaron en su época, siendo su finalidad garantizar la salvación de sus miembros mediante la práctica de la caridad y hermandad. Sus funciones se limitaban al correcto cuidado de los bienes y cuentas de la institución, la atención a las reparaciones del santuario, celebración de la festividad del santo bajo cuya advocación se constituían y el mantenimiento de comidas y otros actos de la hermandad.
Desde el siglo XIV existen en España referencias de cofradías creadas en honor a la Inmaculada, la más antigua la cofradía de Gerona de 1330. En el siglo XVI se revitalizará este fervor con un ingente número de cofradías constituidas bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción de María, hermandades consagradas a las labores caritativas y la asistencia social.
La Hermandad de Ntra. Sra. de la Concepción de Estepa fue fundada el 18 de enero de 1534 en las casas del vicario don Luis de Tamayo, donde se juntaron algunos devotos de la “vocación de la Stma. Conceptio de la Stma. Señora Virgen María” y redactaron unos estatutos para el gobierno y administración de la corporación. La hermandad edificó una ermita en honor a su titular, que fue bendecida, como hemos mencionado, en 1548.
En 1558 consiguió, junto con las cofradías de la Asunción, Corpus Christi y Vera Cruz de esta villa, una real provisión de la Chancillería de Granada por la cual se les reconocía a estas cuatro corporaciones el privilegio que tenían sus priostes y alcaldes de tiempo inmemorial de poder tomar las cuentas a sus respectivos mayordomos sin intervención del vicario. En 1572 se alude a la Hermandad de la Concepción, siendo Vicario Miguel de Saldaña, sobre una cuestión de limosnas.
Son numerosas las alusiones a la Hermandad y Cofradía a lo largo del siglo XVII y XVIII:
-1619: se alude a la Cofradía de Ntra. Sra. de la Concepción.
-1623: contribución de ayuda a la Hermandad del Corpus por el resto de cofradías estepeñas, las donantes fueron la de San Sebastián, Ntra. Sra. de la Soledad, Ntra. Sra. del Rosario, Ntra. Sra. de la Cabeza, Santa Vera Cruz, Santa Ana, Resurrección, Dulce Nombre, y Ntra. Sra. de la Concepción.
-1653: se alude a las cofradías de Ntra. Sra. del Rosario y de la Concepción.
-1683: se cita la Hermandad de la Pura y Limpia Concepción, siendo Juan “Bispo” Acuña hermano mayor, respecto a limosnas para difuntos de la hermandad.
-1697 y 1700: se alude de nuevo a la Hermandad de la Concepción.
-1698: solicita autorización al vicario de Estepa, don Lorenzo de Andújar, para vender a censo una finca de su propiedad.
-1733 y 1734: se nombran, en el libro de valores de las capellanías de la villa de Estepa, a las siguientes hermandades: Cofradía del Santísimo Sacramento de Santa María, Corpus Christi, Purísima Concepción, Ntra. Sra. de la Cabeza, Santa Vera Cruz, Dulce Nombre de Jesús, Ntra. Sra. del Rosario, Sra. Santa Ana, y Jesús Nazareno.
La cofradía concepcionista se cita también en 1763, 1770, 1774 (como Hermandad del Rosario de la Concepción), 1777, 1780, 1781, 1784 (la imagen de Ntra. Sra. de la Concepción y de la Aurora contra José García), 1787, 1788, y 1792.
Con sede en la ermita del mismo nombre, se ignora la fecha de la fundación de la Hermandad del Rosario de la Concepción. Por la relación presentada en 1791 a requerimiento del Consejo de Castilla, parece que era entonces la única corporación existente en dicha ermita, lo que significa que la hermandad del Rosario acabó absorbiendo a la cofradía. En su inventario sólo figura como elementos del cortejo rosariano un estandarte azul y 18 faroles de asta. En un informe de 1795 se menciona la hermandad como Confraternidad de mujeres del Rosario de la Purísima Concepción de Nuestra Señora.
En 1809 todavía seguía existiendo el rosario público de la Concepción, como consta de un expediente conservado en el archivo de la vicaría estepeña sobre el atropello del mismo por parte del coche del provincial de los frailes mínimos de Granada, residente entonces en la villa, hecho acaecido en la noche del día 11 de julio de aquel año; el encargado del rosario era don José Giráldez, presbítero de la villa.
Aunque no existe ningún documento, no dudamos que la Hermandad celebraría con gran júbilo la proclamación como Dogma de que María fue concebida sin pecado original, sin mancha. El Dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.
(Recreación de la ermita realizada por Fernando Díaz)
-La ermita
“Nadie transponga este umbral
que no jure por su vida
que María fue concebida
sin pecado original”
Debido al desmantelamiento de la iglesia y su posterior destrucción en los años 40 del siglo XX, tenemos que tomar como referencia la descripción que realiza el P. Barco a finales del s. XVIII y principalmente la descripción de Aguilar y Cano en su Memorial Ostipense de 1888.
La iglesia tenía planta de cruz latina con bóveda de medio punto con arcos fajones, volteada sobre la cornisa. Las pilastras de los muros eran de orden toscano. Sobre el crucero se levantaba una cúpula de media naranja apoyada sobre pechinas y arcos torales. El recuerdo de su última fundación estaba testimoniado en los escudos de armas de los marqueses de Estepa en las pechinas de la cúpula. A los pies de la iglesia, sobre un arco rebajado, estaba el coro. Detrás del retablo mayor se localizaba el camarín de Ntra. Sra. de la Concepción y la sacristía, que al igual que el resto de hermandades rosarianas de la villa tenía la estructura de torre-camarín.
En las fotografías antiguas de la ermita se puede observar la planta de cruz latina, la cúpula sobre el presbiterio, así como la torre-camarín en la cabecera y una espadaña en la portada. Tanto la cúpula del presbiterio como la del camarín estaban realizadas con ocho paños mientras que la estructura del camarín era de un rectángulo. En el camarín se abría una gran ventana frontera en el primer cuerpo, en el segundo cuerpo un óculo en cada lado y sobre ella la cornisa que da paso a la cúpula de ochos paños que se apoya sobre un octógono que corresponde con cada uno de los paños. En el lado derecho de la nave aparece una cubierta de una sala adosada a la ermita que podía corresponder con una capilla. Esta sala corresponde con el altar de la primera ermita que fue construida en 1548, que era trasversal a la de 1740.
Aguilar y Cano es muy parco en su descripción de la iglesia. Considera la iglesia en su conjunto como bonita y el mismo adjetivo usa para describir el camarín. El motivo es el volumen que estaba alcanzando su libro, por lo que decidir omitir la descripción detallada de la iglesia al ser una de las iglesias en las que se celebraba más culto. Sin embargo, en un plazo de medio siglo la situación cambió y perdimos la ermita, por lo que su descripción hubiera sido realmente relevante en este momento. Teniendo en cuenta que su construcción ocurrió en pleno barroco desde 1740 a 1765 y el mecenazgo que sobre la iglesia ejercieron los marqueses de Estepa, no dudamos de la riqueza en mármoles, retablos, orfebrería, esculturas o pinturas con las que se decoraron la ermita y su camarín. Un ejemplo de este esplendor podemos encontrarlo en su púlpito, y en la riqueza con la que las hermandades del rosario decoraron sus ermitas de Estepa.
Con las palabras que nos dejo Aguilar y Cano podemos esbozar una imagen de la ermita, compararlo con su situación actual e intentar encontrar el paradero de sus bienes.
1. Camarín de Ntra. Sra. de la Concepción
2. Retablo mayor
3. Retablo de la Inmaculada Concepción
4. Retablo de San Fausto
5. Púlpito y tornavoz
6. Santa Familia
7. San Vicente de Paúl
8. Entrada de 1548
9. Coro, cancel y entrada de 1740
10. Sala adosada a la ermita
-Retablo del Altar Mayor (2): Era de madera tallada con adornos del gusto churrigueresco, originalmente en blanco y dorado. En su composición tenía banco, cuerpo separado por tres calles y un ático. En la calle central se abría un arco que daba al camarín de Ntra. Sra. de la Concepción mientras que en las calles laterales estaba San Joaquín y Santa Ana. En el ático estaba San Miguel sobre el arco del camarín, y cuatro ángeles a los lados del manifestador. El retablo mayor fue trasladado entre 1936 y 1938 a la parroquia del pueblo onubense de Galaroza, por mediación de Dª María Teresa Vázquez, viuda de Roberto Osborne. De la imaginería escultórica original, sólo conserva los ángeles del manifestador.
En la capilla mayor había también una credencia de piedra jaspe encarnada, dos ángeles lampadarios y dos cuadros con marco dorado, de forma ovalada, representando a San Joaquín y Santa Ana. Los ángeles lampadarios se conservan en la iglesia de las Hermanas de la Cruz de Estepa.
-Crucero: en el lado del evangelio (izquierda) estaba el altar y retablo de otra imagen de la Concepción (3), pintada al óleo sobre lienzo. En el lado de la epístola había otro altar y retablo idéntico al anterior donde se veneraba el Martirio de San Fausto (4). Ambos cuadros fueron pintados por Salvador Antonio Fernández Montiel, artista ecijano, en 1747. Los retablos fueron trasladados en 1931 a la iglesia de las Hermanas de la Cruz y tras el conflicto con el cardenal Segura en 1947 fueron llevados al cerro de San Juan de Aznalfarache, encontrándose uno en la Capilla del Perdón y el otro en la capilla de la casa diocesana de ejercicios espirituales Betania. Los retablos se relacionan con la obra del escultor antequerano Francisco Primo. Los lienzos fueron sustituidos por tallas de Crucificados en ambos casos, y fueron vistos en los ochenta en el complejo religioso del Sagrado Corazón de la citada ciudad.
En el crucero había también nueve cuadros, de los cuales siete estaban pintados sobre lienzo y representaban la Visita de Ntra. Sra., los Desposorios, la Adoración de los Reyes, el Niño en brazos del anciano Simeón, la Coronación de la Virgen, un paisaje de Nazaret y San José; y dos sobre cristal: la muerte de San José y Ntra. Sra. de Belén.
-Retablo de la Santa Familia (6): Pintura en lienzo situada en el lado del evangelio y acompañada de las imágenes de Santa Gertrudis, en talla, y Santa Teresa de Jesús, en pasta de madera
-Retablo de San Vicente de Paúl (7): En algunos inventarios aparece como retablo de San Cayetano, situado en el lado de la epístola. Óleo sobre lienzo flanqueado por las imágenes de talla de San Ignacio de Loyola y San Juan Bautista. La imagen de San Ignacio se encuentra en la iglesia de Santa María.
-Altar del Cristo de las Misericordias: Escultura en madera tallada, cuya hechura se atribuye al escultor antequerano Diego Márquez. Se situaba a los pies de la nave, cerca de la puerta principal. Se menciona por primera vez en el inventario de 1909, lo que hace suponer que fue traída sobre esta fecha al templo. Actualmente está en la iglesia parroquial de Santiago de Herrera.
Repartidos por la nave había varios cuadros. Colgados en los entrepaños dos grandes lienzos con la Adoración de los Reyes y el Descendimiento; lienzos representando a San Pedro, San Juan, Santiago y San Pablo; y otros seis más pequeños colgaban de cada uno de los pilares de la iglesia. Ya en el siglo XX, llegaron a la iglesia otros siete cuadros más representado los sacramentos. Estos últimos se encuentran en la sacristía de la Iglesia de Santa María.
Otros retablos e imágenes procedentes de esta ermita: -Retablo de Ntra. Sra. de los Ángeles: Su titular, pintada al óleo sobre lienzo, fue tomada por los padres mínimos como su protectora llamándose Monasterio de Ntra. Sra. de los Ángeles en el momento de su fundación en 1562. Poco después se trasladan a un terreno frente a la ermita y se llevan consigo el retablo. Este retablo se situó posteriormente bajo el coro de la Iglesia de la Victoria y actualmente no se conoce su paradero
-Primitiva Imagen de Ntra. Sra. de la Concepción: Perteneció al marqués de Armunia, quien le hizo y labró capilla en la ermita de la Concepción, dotándola de capellanía. El día de la presentación de 1548 don Sancho Trujillos, obispo de Marruecos, bendice el primitivo templo y su primera imagen titular. Tras la fundación de la Escuela de Cristo en 1670 y su ubicación en el hospital de la Asunción, el vicario Gerónimo de Ribera concede la referida imagen al oratorio, y en consecuencia se trasladó en solemne procesión el día 30 de abril de 1682. La imagen fue sustituida en 1766 por un retablo realizado por Andrés de Carvajal con imágenes de la Inmaculada Concepción, San José con el Niño y San Felipe Neri. La imagen primitiva de la Concepción no se conserva.
-Cancel (9): De dos haces, en madera tallada y decorado con emblemas de las letanías. Se encuentra en la iglesia de Santa María. A ambos lados del cancel había dos cuadros pintados sobre cristal, uno con la Anunciación y otro con la Divina Pastora; y otros dos óleos sobre lienzo, uno con la representación de la Exaltación y otro de la Concepción.
-Púlpito (5): El púlpito de la ermita estaba tallado en diferentes tipos de piedra con esculturas de la Inmaculada Concepción rodeada de los cuatro Evangelistas. Al igual que los retablos de la iglesia fue montado en la iglesia de las Hermanas de la Cruz en 1931 y posteriormente incluido en el lote que iba a ser llevado a San Juan de Aznalfarache en 1947 por orden del cardenal Segura. En la actualidad se encuentra situado en el presbiterio de la iglesia de Santa María de Estepa como ambón y pie de altar. La balaustrada está en la sacristía.
-Tornavoz del púlpito (5): Estaba decorado con ángeles y al igual que el púlpito fue trasladado a la iglesia de las Hermanas de la Cruz. No se conoce su paradero, aunque al parecer regreso a Estepa junto al púlpito.
-Portada principal (9): situada bajo el coro de la ermita y realizada en sillares de piedra caliza, consistía de dos pilastras y dintel bajo un frontón partido donde estaba una hornacina de la Inmaculada Concepción de piedra. Junto a la portada Aguilar y Cano menciona un atrio. Sobre el dintel estaba el escudo de los marqueses de Estepa. La fachada de la ermita estaba rematada por una espadaña. Fue realizado durante la reedificación y reconstrucción del templo en 1740 por el marqués de Estepa don Juan Bautista Centurión. La portada fue desmontada y trasladada a una casa de la calle Baja. La Inmaculada de piedra estuvo desde 1959 sirviendo de remate a la torre de la iglesia conventual de los franciscanos, volviendo a ser colocada en su hornacina en 1971 en la plaza donde estaba la iglesia.
-Portada lateral (8): situada en el lado izquierdo de la nave y de iguales características que la anterior. Posiblemente sea la portada principal de la primitiva iglesia de la Concepción bendecida en 1548, lo que implica que la primitiva iglesia sería trasversal a la realizada en el siglo XVIII cuando se añadió la calleja Cristo de la Sangre y solares de casas arruinadas para su ampliación. Sobre el dintel aparece la inscripción ‘Año de 1548’ y ‘Cristo Bence’. El frontón sobre el dintel se abre para dejar espacio a una ventana, aunque anteriormente estaba la hornacina de la Inmaculada que se encuentra en la plaza. Sobre esta ventana aparece otra inscripción que aún no he podido leerla en su totalidad. La portada lateral se conserva en su lugar en la Plaza de la Victoria.
-Planta de la ermita: Los terrenos donde se situaba la ermita fueron vendidos y sobre ellos existen en la actualidad varias casas. La planta de la iglesia con forma de cruz latina fue borrada por estas nuevas construcciones, pero se conserva aún la silueta del brazo izquierdo y en ella un muro de ladrillos vistos con los que se construyó.
-Sacristía: Había una cajonera de madera tallada, con seis cajones y dos tacas; un aguamanil de piedra jaspe y una mesa para los cálices ochavada, también de piedra jaspe rojo. De sus paredes colgaban dos cuadros con marco dorado, con las imágenes de San José y Nuestra Señora del Carmen. La mesa para los cálices se encuentra en la sacristía de la iglesia de las Hermanas de la Cruz.
-Camarín: Era de planta rectangular cubierto por una pequeña bóveda ochavada. De las paredes del camarín colgaban los siguientes cuadros: uno de gran tamaño sin marco que representa a Jesús con la Cruz a cuestas; dos de Ntra. Sra. de los Dolores; uno más pequeño, pintado en el cristal, del cual no se menciona el asunto; otro que representa la Institución del Santo Rosario; un óleo sobre lienzo representando a la Inmaculada y otro cuadro al óleo con la Divina Pastora.
-Peana del camarín: Se conserva en el camarín que se hizo para la Inmaculada Concepción en el retablo izquierdo del presbiterio de la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios.
-Imagen titular de la Ermita (1): Ntra. Sra. de la Concepción fue traída desde Madrid por la marquesa de Estepa, María Luisa Centurión y Arias Dávila, en 1765. Con la desaparición de su ermita en la década de 1940 fue llevada a la iglesia de los Remedios, donde ocupó un pequeño camarín situado tras el retablo del presbiterio que fue dedicado al Señor de los Señores. En 1995 la Archicofradía de Paz y Caridad se hizo cargo de la imagen pasando a ser su titular como “la Pura y Limpia Concepción de María Santísima”, conocida popularmente en Estepa como la Inmaculada Concepción. Sin embargo, su nombre histórico, tal como aparece en las referencias a su hermandad y en el memorial de Aguilar y Cano, es el de Ntra. Sra. de la Concepción. En 2004, cumpliéndose el 150 aniversario del Dogma de la Inmaculada Concepción, la hermandad decidió recuperar la procesión de Nuestra Señora en la mañana del 8 de diciembre. La imagen ha ocupado hasta hace poco la hornacina del retablo de la capilla Sacramental de la Iglesia de los Remedios y recientemente ha vuelto a su camarín original. La imagen se atribuyó erróneamente a Juan de Astorga, aunque más bien esta relacionada con un escultor cortesano de la década de 1760, al que acudieron los marqueses de Estepa en Madrid para encargarle la obra. Posiblemente se trate del vallisoletano Luis Salvador Carmona. El pueblo de Estepa le dedicó desde antiguo la calle donde se situaba su iglesia con el nombre de “Concepción”.
Fechas destacadas de la Hermandad: -Fundación de la Hdad. de Ntra. Sra. de la Concepción. – 1534 -Bendición de la primitiva Ermita de la Concepción. – 1548 -Llegada a Estepa de la Inmaculada Concepción, de Salvador Carmona. – 1765 -Proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción. – 1854 -Cierre al culto de la Ermita de la Concepción. – 1928 -Revuelta contra el desmantelamiento de los retablos de la Concepción. – 1947
Artículos y libros consultados:
-Archivo general del Arzobispado. Serie Hermandades
-Memorial Ostipense, Aguilar y Cano, A. 1886. Anel, Granada, 1975
-Hermandades, cofradías y otras corporaciones religiosas no penitenciales en la Estepa de la Modernidad. Jorge Alberto Jordán Fernández. Miscelánea Ostipense. Estudios sobre historia de Estepa. 2013
-La Inmaculada Concepción en Estepa. Historia de Estepa. E. Díaz Fernández. 2012
-El (Re)Descubierto Retablo Mayor de la desaparecida Iglesia de la Concepción. Jordán Fernández, JA. Revista de Feria 2018. Ayto de Estepa.
-El (Casi) recuperado púlpito de la Iglesia de la Concepción. Jordán Fernández, JA. Revista de Feria 2016. Ayto de Estepa.
-¿Una 'Inmaculada' de Luis Salvador Carmona en Estepa? Jordán Fernández, JA. Isidorianum. 2016
-Ermita y Hermandad de Ntra. Sra. de la Concepción. Devociones de Estepa. Pasión y Glorias 2017. Consejo General de HH y CC de Estepa.
-375 años del patronato de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora sobre España. Su devoción en Estepa. Segura Márquez, FJ. Pasión y Glorias. Estepa, 2019.
-La dispersión de los bienes muebles de la Iglesia de la Concepción de Estepa (1928-1938). Jordán Fernández, JA. Actas XV Jornadas de historia y patrimonio sobre la provincia de Sevilla. 2019
Según la profesora Pilar Flores Guerrero la ostipense Ermita de Santa Ana, del popular barrio de la Coracha, se construyó en época santiaguista y tenía “el cuerpo cubierto con madera tosca de pino y caña junta, la capilla, en cambio, era abovedada”, el altar mayor estaba formado por tres gradas. También nos indica esta catedrática que “en la segunda mitad del siglo XVI los visitadores (santiaguistas) mandaron alargarla, y en 1576 se empezaron las obras para hacer realidad dicho mandato”. El presbiterio, la sacristía y el camarín se cubren con bóveda de arista, elemento arcaizante.
En unas recientes reparaciones en la sacristía de dicha ermita se ha recuperado y restaurado una interesante ménsula de estilo gótico-tardío (siglos XV-XVI) poniéndola en valor como testimonio de la primitiva ermita. Esta repisa pétrea debió ser uno de los elementos sustentantes de la antigua cubierta de madera de la nave.
La ermita de Santa Ana está situada en pleno centro del barrio de la Coracha, en un extremo del pueblo. El barrio de la Coracha toma su nombre de la puerta que daba entrada al recinto amurallado, la cual estaba forrada de cuero. El Padre Barco considera que este santuario se fundó en los tiempos en que Estepa estaba en el dominio santiaguista, cuando ya la villa comenzaba a extenderse sobre las faldas del cerro San Cristóbal, aunque en los testamentos otorgados a Estepa a mediados del s. XVI no se nombra la ermita de Santa Ana, por lo que su construcción pudo ser posterior. En 1595 se tiene constancia de la Hermandad de Santa Ana en su propia ermita.
Sin embargo, la tradición cuenta que en el mismo lugar en el que se encuentra la ermita y en épocas anteriores incluso a las edificaciones del barrio, hubo un pequeño oratorio dedicado a la imagen de San José, que por estar en un terreno montañoso se le denomina San José de la Montaña o San José del Monte. Si la tradición es cierta se explica con ella la forma y el nombre de unos de los altares que hoy se conserva en la ermita. En las última restauración que ha sufrido la ermita se podía observar unas pequeñas irregularidades en los lienzos laterales sobre la mitad de la ermita , hecho que llego a pensar la posibilidad de que el antiguo oratorio llegase hasta aquellas irregularidades, pero también cabía la posibilidad y las mas aceptada por historiadores y pequeños estudios que fuese de filtraciones y posibles cocidas de los muros a ubicarse en las cubiertas aguas a diferentes alturas de manera perpendicular a los muros exteriores. Posiblemente el oratorio primitivo dedicado a San José se convirtió a finales del siglo XVI en la ermita dedicada a Santa Ana.
La ermita fue reformada en el siglo XVIII. De construcción sencilla, consta de una sola nave, a la que hace varias décadas se le han abierto dos capillas, la de Ntra. Sra. de las Angustias y la de San José Obrero, ambas imágenes titulares de la Hdad de las Angustias; cubierta por bóveda de cañón rebajado con lunetos y arcos fajones. Los arcos fajones tiene una reproducción de los antiguos pujantes del s. XVII, muy característicos. El presbiterio se cubre con bóveda de arista, de igual modo que el antiguo camarín.
La locería de la ermita es de lozas de piedra de forma cuadrada, al igual que las gradas del altar mayor, realizadas por José de Villar en 1792. También consta en esta ermita tres pilas de agua bendita en piedra con forma de venera, una de ella más pequeña y situada en la escalera de acceso al coro y de diferente material a las otras. En la fachada se encuentra una portada de piedra caliza con una inscripción labrada que dice S.R.C.O JUANQ V N Cordon Año 1840 E.M.M.R. y sobre ella una espadaña de sillares de piedra construida en 1797, con diversas partidas que la Hdad de Santa Ana dedicó para la obra del campanario.
El retablo mayor atribuido al antequerano Antonio Palomo se fecha hacia 1780. En dicho altar se hallan las imágenes de San Joaquín y Santiago el Menor, obras vinculadas posiblemente con la producción escultórica del también antequerano Diego J. Márquez y Vega. El ático es de medio punto, destacando en su centro un relieve de una Dolorosa. En 1790 fue dorado por Salvador Romero. Junto al altar, dos ángeles lampadarios de mediados del siglo XVIII.
En la nave del Evangelio se sitúa, en primer lugar, un púlpito de forja de la segunda mitad del siglo XVII con su tornavoz dieciochesco de madera dorada; fue recompuesto en 1790 por Salvador Romero. A continuación aparece una capilla, abierta en el muro recientemente, con altar de mármol donde se encuentra el magnífico grupo de Nuestra Señora de las Angustias, procede del desaparecido Convento de Padres Mínimos de Nuestra Señora de la Victoria. Sigue un retablo con rocallas datado en 1864 cuya pintura mural representa a San José de la Montaña con el Niño.
En el lado de la Epístola se sitúa un retablo sin dorar del tercer tercio del siglo XVIII con la imagen de la Virgen del Amor Hermoso, y a ambos lados aparecen la mercedaria Santa Mariana de Jesús y Santo Tomás de Aquino. Al igual que en el muro del Evangelio aparece en este costado otra capilla de reciente apertura, dedicada a San José Obrero. El conjunto de lienzos que representan el Vía Crucis se fechan a mediados del siglo XVIII, así como el resto de lienzos sobre los altares y retablos.
A la Iglesia se accede a través de un cancel de madera, de planta rectangular, obra de José Cardoso, tallado con sencillos casetones. En el interior del cancel se encuentra la siguiente inscripción: “Se hizo este cancel siendo Hermano Mayor Juan José González Albertus, año 1803”.
A la sacristía se accede a través de una pequeña puerta situada en el lado izquierdo del retablo mayor. Esta cubierta por dos bóvedas de crucerías descansando en dos columnas. Tiene en la actualidad un pavimento cerámico parecido al que presentaba anteriormente de barro cocido sustituido en las últimas intervenciones. Sobre la sacristía y con las mismas dimensiones se levantó el antiguo camarín de la ermita, cerrado con bóveda de arista y decorado con pinturas al fresco, algunas de las cuales aún se conservan. En el siglo XIX se construye el actual camarín de Santa Ana, con base cuadrada y cúpula de media naranja sobre varios arcos. El camarín está decorada con finas pincelas al fresco y en la que se encuentra inscripciones de alabanza a la Señora Santa Ana y a la Virgen, e incluso una reseña que nos dice que fue restaurado en 1987.
Detrás del retablo mayor que realizara Cañero y Francisco Primo para la Iglesia de Ntra. Sra. de los Remedios, se encuentra uno de los tesoros arquitectónicos barrocos más relevantes de la provincia, considerado una joya del barroco andaluz. Se trata del camarín que alberga la venerada imagen de Ntra. Sra. de los Remedios.
Desde la perspectiva de la iglesia no se aprecia la grandiosidad del camarín al quedar visible sólo un hueco enmarcado por la talla del retablo. Pero, en realidad, tras el retablo el espacio se expande y se ensancha tanto en sentido vertical como horizontal. Las dos puertas del retablo dan acceso a una serie de habitaciones que conforma una especie de torre, a la que el historiador americano George Kebler denominó camarín-torre. En verdad, desde el exterior la parte trasera de estas construcciones se asemeja a una torre y en su interior se divide en varias estancias en torno al lugar que ocupa la Virgen de los Remedios.
La primera estancia es la sacristía de la iglesia, a la que se accede por las puertas laterales del retablo ubicadas en el banco del mismo. La planta es octogonal y decorada con un retablo de rocallas y estípites de madera dorada de tres cuerpos. Preside un crucificado del siglo XVIII atribuido a Diego Márquez, mientras que en las laterales se incrustan sendos espejos. Sobre los estípites se ubican siete ángeles portadores de ropajes y enseres propios de la liturgia. Debajo se han colocado unas cajoneras realizadas en madera policromada y estofada de estilo rococó, cubiertas de una tapa de mármol de agua. El conjunto se cubre por una bóveda de ocho paños, decorada con símbolos mariológicos y letanías del Rosario.
En el lado izquierdo de la sacristía está la puerta por la que se accede a la estancia donde está la escalera de subida al camarín, en la que destaca la baranda de forja decorada con figuras estilizadas de aves. El zócalo y el suelo combinan los tonos rojizos, blanco, negro y gris, con una decoración geométrica y estrellada en las mesetas. La subida al camarín debió estar decorada con la colección de exvotos con los que los fieles agradecían los milagros a la Señora. Está decorada con diversos lienzos y tallas, destacando un crucificado de la Vera Cruz del siglo XVI, antiguo titular del templo y de la hermandad.
Desde la escalera se accede al camarín que es el lugar en donde los artistas que lo construyeron utilizaron todo su buen hacer artístico para decorar la estancia y rodear a la Santísima Virgen. Se trata de una habitación suspendida en alto, sobre la sacristía, cuya magnificencia convierte a todo el resto de la torre y a la nave del templo en un vestíbulo a este recinto privilegiado y recóndito.
La planta del camarín es octogonal pero en cada una de sus caras se curva hacia el interior a modo de exedra. Sus caras están decoradas a modo de retablo continuo que rodea a la Virgen de los Remedios, en donde se usó el arte en un gran despliegue de ornamentación: paredes, suelos, bóvedas decoradas con yesos, maderas, pinturas al fresco y sobre lienzo, esculturas exenta y de altorrelieve, mármoles, espejos, relicarios, telas, etc.
El camarín se componen de zócalo, dos cuerpos (el segundo de mayores dimensiones que el primero), entablamento y una cornisa sobre la que apea la bóveda de media naranja. El zócalo es de losas negras, blancas y rojas de mármol, con formas romboidales y cuadradas. La solería, del mismo color y losas romboidales y cuadradas, pone en práctica un juego de volúmenes espaciales que consigue crear un efecto óptico envolvente y muy llamativo. Cada lado del camarín ostenta grandes estípites de rica ornamentación, entre los que se sitúan esculturas de arcángeles y santos, además de relieves con escenas de la vida de Jesús y María. En el primer cuerpo cinco medallones compuestos por marcos mixtilíneos decorados con rocalla representan en altorrelieve los Misterios Gozosos de la Virgen (Anunciación, Visitación, Natividad, Circuncisión y el Niño perdido y hallado en el Templo) y a cada uno de los lados de los medallones se representan los emblemas marianos pintados al fresco. El segundo cuerpo está formado por siete hornacinas donde se han dispuesto las esculturas del Arcángel San Gabriel, San Antonio de Padua, San Joaquín, San José, Santa Ana, San Rafael y San Miguel, y sobre estas esculturas hay otros cinco medallones sobre los Misterios Gloriosos (Resurrección, Ascensión, Pentecostés, Asunción de la Virgen y su Coronación). Esta sala requerían una iluminación apropiada, por lo que se abrieron varias ventanas y óculos de vidrieras, que permite la entrada de luz dirigida con cierto efecto de luz, aunque se descubrió la intención de abrir más, actualmente ocultas bajo los relieves. En la cornisa de la bóveda se intercala una serie de inscripciones en alabanza a la Virgen que dicen: "AVE MARIS STELLA DEI MATER ALMA AT QVE SEMPER VIRGO FELIX CAELI PORTA SUMES ILLVD AVE GABRIELIS ORE FUNDA NOS IN PACE MVTANS EVA NOMEM". Este espacio se cubre con cúpula de media naranja de ocho plementos, decorada con pinturas alusivas a los Padres de la Iglesia y los Evangelistas, rodeados de motivos florales, querubines y símbolos marianos. Destaca también el gran vano hacia la iglesia, ejecutado en jaspe rosado con incrustaciones de mármoles blancos y negros de formas estrelladas y polilobuladas. En la embocadura encontramos unas pinturas de estilo "chinesco" que no guardan relación con el resto de la decoración, y que serían anteriores a la construcción de este.
La Virgen de los Remedios preside el camarín sobre un trono de madera adornado con motivos barrocos y espejos, destacando la espléndida corte angelical formada por doce ángeles ricamente policromados y estofados.
Las obras para la construcción del camarín comenzaron en 1754 bajo la dirección del arquitecto Cristóbal García, pero consta que desde 1758 y hasta 1790, año en el que se concluye definitivamente el camarín, es Nicolás Bautista de Morales el maestro encargado de dicha obra. Tanto los trabajos de yesería como las tallas fueron realizadas hacia 1777 por el escultor antequerano Diego Márquez, el dorado y el estofado corrió a cargo de Salvador de Jódar Romero y las obras de carpintería las llevó a cabo Antonio Cornejo hacia 1760. El trono de madera fue realizado por Jerónimo Muñoz en 1770. El pavimento y el zócalo es obra de los maestros canteros Juan Antonio Blanco y Andrés de Zabala, realizado entre 1781 y 1782.
Una de las características de las torre-camarín es que no sólo se construyen hacia arriba sino que a su vez se prolongan hacia abajo donde suele albergar habitaciones auxiliares o se hunde en el subsuelo para conformar una cripta. De esta forma, la torre-camarín quedaría divida en tres estancias principales: cripta, sacristía y camarín. Sin embargo, a día de hoy no se ha encontrado ninguna prueba de que pueda existir una cripta bajo la sacristía de la iglesia como correspondería a este tipo de construcciones.
El camarín de Ntra. Sra. de los Remedios posee además en todas sus estancias un mensaje de salvación hacia el alma pecadora que las recorrerá para alcanzar la perfección espiritual por intercesión de la Santísima Virgen.
Webs y obras consultadas:
-Memorial Ostipense, Aguilar y Cano, A. 1886. Anel, Granada, 1975
-Guía Artística de Sevilla y su provincia, Diputación Provincial, Sevilla, 1981
-Catálogo Arqueológico de Sevilla y su provincia, Tomo IV, Sevilla, 1954
-Cuadernos de la Estepa monumental: Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios. Ed. Ayuntamiento de Estepa, 2000
-Camarines estepeños: origen y función. Gómez Piñol, E. Actas de las IV Jornadas sobre Historia de Estepa. Ed. Ayto de Estepa, 2000
-Los orígenes de la Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios: Historia de una devoción popular. Remedios González Gamito. V Jornadas sobre Historia de Estepa. 2002
-El camarín de la Virgen de los Remedios de Estepa: fuentes, modelos e iconografía de una exaltación mariana. Fernández Paradas, AR y Sánchez Guzmán, R. Identidades y redes culturales: V Congreso Internacional Barroco Iberoamericano. 2021
-La restauración del Camarín de Nuestra Señora de los Remedios. Martínez de Abellanosa Moreno, C., Salvador Pastelero, J. y Borrego Llamas, JM. Revista Pasión y Glorias, 2025.
El blog Devociones de Estepa nació en la cuaresma de 2009 y tuvo como motivo de inspiración la oportunidad de dar a conocer la Semana Santa de Estepa a través de los nuevos medios de comunicación. El objetivo principal era recopilar información de las Hermandades y Cofradías de Estepa así como mostrar nuestras tradiciones y costumbres. El blog se definió con carácter divulgativo, y por lo tanto, al carecer de carácter lucrativo, se ha rechazado sistemáticamente toda propuesta económica que hemos recibido. Sólo se ha permitido artículos relacionados con la información cofrade o que tuvieran carácter benéfico.
Para llevar a cabo este trabajo, se inició en el blog la recopilación de artículos que procedían principalmente de los boletines y libros de las Hermandades estepeñas, el Ayuntamiento de Estepa en sus diversas publicaciones, blogs dedicados a la Historia y Semana Santa de Estepa y por último la información que se daba en las redes sociales. Para acompañar a estos artículos se escogían fotografías que se encontraban en los diferentes medios ya mencionados. Tanto los artículos como las fotografías publicados en estos medios no habían sido realizados para el blog.
Desde el blog se ha trabajado también por la investigación propia y de esta forma se han publicado artículos nuevos de información, a los que se le han dedicado un gran esfuerzo. Siguiendo la misma idea, se han realizados también fotografías propias que no se han firmado, pero que han aparecido tanto en el blog como en nuestra página de Cofrades. La idea del blog siempre ha sido compartir y dar a conocer, por lo que siempre se ha permitido la utilización de estas imágenes y de estos artículos. Sólo los que han llevado a cabo la aventura de crear un blog, pueden reconocer las numerosas horas, esfuerzo e ilusión que se le dedica a un proyecto de estas características, y es por ello por lo que conocemos de primera mano la importancia que para un creador de blog tienen los contenidos propios que ha realizado. Por eso, queremos disculparnos con aquellas personas que se hayan sentido ofendidas por la publicación de sus trabajos y retiraremos aquellos trabajos que no quieran que aparezcan en este blog. Sólo indicar que el blog no llega a asumir la autoría de estas fotografías y artículos, y que por lo tanto se expresa su autor o autores al final de cada artículo.
De igual manera, queremos mostrar nuestra gratitud a todas las personas que se han puesto en contacto con el blog para publicar sus artículos y fotografías. Sabemos la ilusión y confianza que han depositado en el blog y se lo agradecemos enormemente.
-¿Quién hizo a Mª Stma. de la Amargura, San Juan Evangelista y María Magdalena de la Hermandad del Calvario tras la Guerra Civil?
-Localización de los lienzos de la desaparecida Ermita de la Concepción: lienzo de la Inmaculada Concepción y lienzo de San Fausto.
-¿Cuáles han sido las marchas elegidas por los pregoneros de la Semana Santa de Estepa?
-¿Quién ha dado el pregón de los Dolores de Nuestra Señora, el pregón de Ntra. Sra. de los Remedios y el pregón de Mª Stma. de las Angustias?
Nos gustaría encontrar:
-Fotografías de la visita de Nuestro Padre Jesús al Convento de Santa Clara en 1995.
-Fotografías de la salida extraordinaria de Mª Stma. de los Dolores de San Pedro en 2001.
-Fotografías de la salida extraordinaria de San Pedro Apóstol por los 50 años de la refundación de la Hermandad en 2003.
-Fotografías del traslado cuaresmal del Stmo. Cristo de las Penas a la Iglesia de la Asunción.
-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de las Angustias.
-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de los Estudiantes
-Cartel conmemorativo del 350 aniversario del Juramento a la Inmaculada Concepción de María (Hdad. San Pedro)
-Carteles de la Semana Santa de Estepa editados por el Consejo y por el Ayuntamiento
-Carteles de la Semana Santa de Estepa editados por la Caja San Fernando.
-Fotografías e información de la exposición "Las devociones populares en las colecciones privadas estepeñas"
-Fotografías de los retablos de la Iglesia de la Victoria que se encuentran en:
-Retablo Mayor (Iglesia de Santiago-Herrera) -Retablo de San Francisco de Paula (Iglesia de la Encarnación-Casariche) -Retablo de Ntra. Sra. de los Dolores (Iglesia de Santiago- Puente Genil) -Retablo Virgen de las Angustias (Iglesia de Santiago – Puente Genil) -Retablo de San Francisco de Sales (Iglesia de Santiago – Puente Genil) -Retablo de Jesús Nazareno (Iglesia de Omnium Sanctorum – Sevilla) -Retablo Ntra. Sra. de la Candelaria (Puebla de Cazalla) -Retablo de Santa Lucía (Iglesia del Socorro – Badolatosa) -Retablo de San Blas (Iglesia del Rosario – El Rubio) -Púlpito de la Iglesia (Iglesia del Corpus Christi – Sevilla)
HORARIO DE VISITAS
Iglesia de San Sebastián, de 11 de la mañana a 1 de la tarde.
Iglesia de los Remedios, de 11 de la mañana a 1 de la tarde.
Iglesias de La Asunción, El Carmen y Santa Ana, de 11 de la mañana a 1 de la tarde, y de 7 a 9 de la tarde.
HORARIO DE MISAS
INFORMACIÓN TURÍSTICA
Torre Ochavada-Cerro de San Cristóbal:
-Lunes a Viernes: 9:30 h a 14:00 h; 16:00 a 18:30 h
-Festivos y fines de semana: 10:00 h a 14:30 h y de 16:30 h a 18:30 h.
Proyecto de Cáritas Estepa:
-Horario de apertura de las iglesias a los fieles
CAPILLA MUSICAL
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“La Cultura debe considerarse como el bien común de cada pueblo, la expedición de su dignidad, libertad y creatividad, el testimonio de un camino histórico. En concreto, sólo desde dentro y a través de la cultura, la fe cristiana llega a hacerse histórica y creadora de historia.”
Juan Pablo II Exhortación Apostólica, “Christifidelis laici”
"Chiflados de Dios: Así seguramente les llaman muchos que los ven, pensando que no tiene sentido tal esfuerzo. Pero son locos de amor por Dios, tanto de tocar el corazón de su pueblo, para llevarles a Dios."
Papa Francisco,
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