Se trata de un terno bordado en oro y plata que se puede datar en la segunda mitad del siglo XVIII, hacia 1756. Destaca la riqueza del manto en cuanto a la ejecución de las puntadas y la impresionante retorcha o galón perimetral que sirve como guardilla en todo su perímetro. La muestra armada para su ejecución es magistral, al igual que el preparador interno con las hilaturas de algodón. Este manto, realizado a realce o medio realce, está bordado directamente sobre su soporte original, lo cual lo hace aún más valioso e importante. La obra, por su fisonomía y composición estructural, ornamentación, color y medidas, se enmarca dentro de la tipología de piezas realizadas en la Orden Servita.
La pieza presentaba un deterioro máximo: el tejido soporte estaba perdido en muchas zonas de su campo central, dejando visible el lienzo moreno, alma y pie amigo de la obra, pues es lo que realmente sostiene el peso de la misma. Los bordados presentaban hilaturas sueltas en un elevado porcentaje, pérdida de hilatura metálica e igualmente de fornituras.
Para su restauración se decidió actuar mediante una intervención de uso y no museística, corriente muy actual y respaldada por técnicos textiles y el IAPH. La pieza está realizada para una función; mientras sea recuperable para ese fin, esa debe ser la opción primordial. Si la pieza y su porcentaje de originalidad es mínimo, lo correcto es realizar una restauración conservacionista y réplica, pero éste no ha sido el caso. Para la restauración del manto se ha realizado el siguiente proceso:
1. Plantilla digitalizada a tamaño natural.
2. Estudio fotográfico íntegro y parcial.
3. Limpieza de bordados y restauración de los mismos: algunos mediante nuevas fijaciones de hilaturas sueltas y otros mediante reposición con hilo de características y grosor similares.
4. Traslado a un nuevo soporte de terciopelo y consolidación de perfilados primitivos, incluyendo la reposición de los perdidos por deterioro.
5. Limpieza química manual, microaspiración y humidificación para renovar las fibras internas de seda.
La otra parte del terno, su saya, de características similares, se encontraba en estado aceptable. En una intervención anterior, en los años 80 del pasado siglo, esta pieza perdió su originalidad al pasar a un lame sintético de baja calidad, añadiéndose decoraciones que no correspondían al diseño original. La estructura decorativa se descompuso y los bordados fueron perfilados de forma grosera, dotando a la saya de una imagen de menor valor. El proceso de restauración de la saya ha sido similar al de manto.
Tras un proceso largo y minucioso de restauración y reposición de la hilatura perdida, que se ha prolongado durante dieciocho meses, este emblemático terno de María Santísima de Los Dolores fue presentado en un acto en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Estepa, sede canónica de la hermandad, el viernes 11 de septiembre, a las 21.00 horas.
Fuente:
-Manto de Nuestra Señora María Santísima de los Dolores de la Hermandad de San Pedro. Jesús Rosado Borja. Boletín San Pedro, 2026



