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5/2/26

DON LORENZO DE CÓRDOBA, MECENAS DE LA ASUNCIÓN


A mediados del siglo XVIII se llevaron a cabo las grandes transformaciones de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción que le dieron la fisonomía actual. 

En primer lugar, se construyó el camarín de la Virgen, edificado a expensas del caudal hereditario que para tal fin dejó dispuesto D. Salvador del Barco y Robles en diversas disposiciones testamentarias otorgadas entre 1708 y 1716, donde declaraba su heredera universal a “la imagen y ermita de Nuestra Señora de la Asunción de esta villa” y disponía que “para su mayor veneración desea el otorgante que se le haga camarín donde se coloque dicha santa imagen; desde luego declara que todo su caudal es su voluntad se aplique (…) para la obra de dicho camarín…”. Las obras de edificación del camarín se iniciaron en 1716. 

Durante el segundo tercio de este siglo, y especialmente con la estancia de los marqueses en su villa de Estepa hacia 1736, vivió la villa un periodo de máxima expresión artística marcada por la importancia del barroco y cuyas huellas todavía hoy pueden disfrutarse en su máximo esplendor. 

Uno de los participantes en esta eclosión barroca fue D. Lorenzo de Córdoba Centurión, quien contribuyó al adorno del camarín y de la Iglesia de la Asunción junto con otros devotos “que concurrieron con sus limosnas”. D. Lorenzo perteneció a una de las ramas secundarias de los centuriones estepeños, ya que fue nieto del célebre D. Juan de Córdoba Centurión, hijo natural del tercer marqués de Estepa D. Adán Centurión. A D. Juan de Córdoba atribuye Aguilar y Cano la colocación del escudo de armas de Estepa en la ermita de la Asunción en 1652, justo el año en el que se reabrió al culto el templo.

Conocemos que Dña. Mariana Suárez de Figueroa, madre de D. Lorenzo, dejó en su testamento otorgado en la villa de Estepa el 14 de mayo de 1749 una manda de 1.000 ducados de vellón “para el dorado del retablo de Nuestra Señora de la Asunción de esta villa”, constituyendo como depositario de tal cantidad a su hijo D. Lorenzo. Recordemos también que esta señora fue hermana de la Hermandad de San Pedro de Seglares. 

En la escritura de partición y convenio del caudal hereditario de Dª Mariana Suárez de Figueroa entre sus dos hijos y herederos, otorgada en la villa de Estepa el 2 de diciembre de 1754, se declara que no sólo se cumplió la manda de su madre relativa al dorado de la capilla mayor sino que estofó la Capilla Mayor, que tuvo de coste 18.000 reales de vellón, se realizó la baranda de hierro, la enchapadura de jaspe, la portada de piedra y el campanario, estofado y pinturas de toda la iglesia y otras cosas correspondientes al culto y veneración de Nuestra Señora de la Asunción por la cantidad de 100.000 reales de vellón, a cargo de D. Lorenzo. 

Así pues, D. Lorenzo de Córdoba y su madre, Dª Mariana Suárez de Figueroa, costearon la mayor parte de la transformación de la ermita en una joya del barroco andaluz. Para perpetua memoria de esta labor de mecenazgo, D. Lorenzo mandó insertar en las pechinas que sostienen la media naranja del presbiterio, debajo del escudo de sus parientes los marqueses, patrones de todas las iglesias del estado, unos escudetes con las mismas armas que su abuelo D. Juan de Córdoba había colocado casi cien años antes en esta misma iglesia. 

En 1998 la historiadora de arte Ana Mª Aranda Bernal daba a conocer en las III Jornadas sobre Historia de Estepa el contrato de encargo de ejecución de las pinturas de la nave de la iglesia de la Asunción firmado por D. Lorenzo de Córdoba y Manuel de Jódar y Romero en Estepa el 10 de febrero de 1754, con lo que se desvelaba así el nombre del autor de dichas pinturas. Manuel de Jódar pertenece al grupo de pintores que trabajaba en el reino de Sevilla a mediados del siglo XVIII y lo sitúan en la órbita de Domínguez Martínez y su taller. No se descarta que en la realización de las pinturas de la Asunción intervinieran sus tres hijos Salvador, Juan Ramón y Antonio para que pudieran entregarse en aquel año de 1754. El precio de las pinturas de la Asunción se estipuló en 15.000 reales de vellón pagaderos en tres plazos. 

De todas las pinturas que Manuel de Jódar realizó para la Iglesia de la Asunción, una de ellas presenta una peculiaridad en su composición. Se trata del lienzo de “Jesús ante los Doctores” que forma parte del conjunto sobre los Misterios Gozosos. En este lienzo se observa la figura de un hombre, en traje dieciochesco y por tanto totalmente anacrónico respecto del resto del cuadro, que vuelve la mirada al posible espectador. Nos encontramos ante un retrato del mecenas de la obra pictórica de la Iglesia, don Lorenzo de Córdoba Centurión.


Fuente:
-Cuadernos de la Estepa monumental: Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Ed. Ayuntamiento de Estepa, 2000
-La pintura en Estepa durante los siglos XVII y XVIII. Quiles García, F. Actas de las III Jornadas sobre Historia de Estepa. Ed. Ayto de Estepa, 1998
-El conjunto pictórico de la Asunción de Estepa, Aranda Bernal, A.Mª. Actas de las III Jornadas sobre Historia de Estepa. Ed. Ayto de Estepa, 1998
-Notas para la historia de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en el siglo XVIII. Jordán Fernández, J. A. Boletín San Pedro.
-Los Jódar Romero. Pintores, doradores y estofadores en la Estepa de la segunda mitad del siglo XVIII. Jordán Fernández, J. A. Miscelánea Ostipense, 2013

22/4/25

NUEVOS DATOS DEL CRISTO DE LA COLUMNA DE LA ASUNCIÓN


Tras el artículo publicado por D. Jorge Alberto Jordán Fernández en la Revista Pasión y Glorias de 2025, se ha conocido que el documento más antiguo que nombra al Cristo de la Misericordia es un libro manuscrito de capellanías pertenecientes a la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Estepa donde se menciona que la Hermandad de las Benditas Ánimas se encargaba de las misas celebradas, a las 11 de la mañana, en el altar de Cristo de la Misericordia de la ermita de Ntra. Sra. de la Asunción cada domingo y fiesta de precepto, aplicadas por las benditas ánimas de esta villa y demás de su intención. Estas misas se aplican por el testamento otorgado por Francisco Jiménez de la Guardia y su mujer Antonia Delgado ante Juan González Amorín en 1745. En la misma hoja se anota que se cumplieron en 1806, 1807 y 1808. En otro libro de memorias se recoge que se celebraba también misa los días del fallecimiento de los benefactores y se vino realizando al menos hasta mediado del siglo XIX.

En un inventario de 1834 y 1859 se comenta que en el lado del evangelio de la capilla mayor había un altar, con frontal de piedra jaspe y retablo “de madera pintado”, en cuya hornacina estaba la imagen “del Señor de la Columna”, con cabellera, potencias de plata y un velo de seda de cintas listado, y en la coronación, un cuadro de Ntra. Sra. del Carmen. La actual imagen no tiene cabellera natural, pero se sabe que en su origen había sido concebida para llevarlo. En el inventario de 1874 se vuelve a mencionar a “la imagen del Señor de la Misericordia”, amarrado a la columna, con potencias de plata”, en uno de los dos altares colaterales al mayor de la iglesia.


En el año 1877 se hicieron obras en la ermita de la Asunción consistentes en la apertura de un gran arco en el lado del evangelio de la capilla mayor para dar acceso a una capilla que se había construido en la que había sido la sala de juntas de la cofradía de la Asunción y que sería dedicada a San Luis Gonzaga, cuya asociación de jóvenes había costeado las obras. La imagen del santo se había realizado en el año 1873 en Sevilla por Fernández Colavida.

Durante el tiempo de las obras, la imagen del Cristo de la Misericordia fue sometida a un importante proceso de restauración por Francisco Reina Álvarez. El propio restaurador menciona que se le conoce como Señor de los Arrieros y que transformó la imagen en profundidad devastándola, especialmente la cara, pintándola y encarnándola de nuevo. Al mismo tiempo, pudo haberle tallado una cabellera en madera. El improvisado taller de restauración fue el camarín de la ermita, por lo que la ermita se cerraría al culto durante las obras.

En 1888 Aguilar y Cano lo vio en su altar que fue situado en la capilla presidida por la imagen de San Luis Gonzaga: “Frente al altar de Nuestra Señora de la Paz, se abre un arco (el que a la parte del Evangelio sostiene la cúpula) por el cual se penetra a otra pequeña capilla que sirve de paso a la sacristía y camarín. En este capilla hay dos altares, el de frente dedicado a San Luis Gonzaga, y el de la izquierda, el Cristo de la Columna”.

Posteriormente el Cristo pasaría al Oratorio de la Escuela de Cristo, situado junto a la ermita, donde Reina Álvarez menciona que contaba con gran veneración y las señoras le compraron una túnica de terciopelo morado a la que le pendían milagros de plata. Este cambio pudo deberse a la llegada en 1894 a la ermita de la imagen del capuchino fray Diego José de Cádiz, adquirida por la marquesa de Cerverales, situándose en el retablo de la Virgen de la Paz y la Virgen de la Paz en el retablo del Cristo de la Columna. Así se describe en el inventario de 1906: en el oratorio de la Escuela de Cristo se encontraba “el Señor amarrado a la columna, vuelgo de los Arrieros”, vestido con hábito de algodón morado, cordón de oro falso y potencias de lata, sobre un cajón cubierto de franela encarnada y mantelillo blanco”.

Retablo del Señor de la Misericordia

En 1909 la imagen del Cristo de la Columna se encuentra en la ermita de la Concepción según se describe en un inventario: “a los pies de la iglesia, cerca de la puerta, (estaba) el altar del Cristo de la Misericordia, tallado, cuatro candeleros de metal dorado, con todo lo necesario para celebrar a excepción del ara, que no está consagrada”, lo que indica que el altar era reciente. Por esta fecha, se cierra el oratorio de la Escuela de Cristo y se colocan sus objetos de culto en la ermita de la Asunción, pasando el Señor a la ermita de la Concepción. Durante este tiempo, el Cristo de la Columna participó en los desfiles procesionales de las hermandades del Dulce Nombre y Paz y Caridad.


El 17 de enero de 1928 se cierra de forma definitiva la ermita de la Concepción y en 1941 se autoriza su derribo, repartiéndose sus imágenes y retablos por diferentes templos.

La imagen del Cristo de la Columna fue depositada en 1945 en la parroquia de Santiago el Mayor de Herrera, la cual había perdido prácticamente todo su patrimonio en los sucesos revolucionarios de julio de 1936. La imagen estaba colocada sobre peana en el lado de la epístola del templo.


En 2021 José Manuel Moreno Arana y Jesús Porres Benavides atribuyeron la hechura de la imagen del Cristo de la Columna al escultor de origen genovés afincado en Sevilla, Juan Bautista Patrone (1749-ca. 1832), en lugar de la atribución que se ha mantenido en los últimos años al antequerano Diego Márquez y Vega (1724 – 1791). Moreno y Porres señalan que “Como nota peculiar, hay que apuntar que la cabeza (de la imagen) ha sido concebida para llevar pelo natural. Y en cuanto a la policromía, algo burda en las heridas, parece resultado de repintes posteriores”, lo que hace referencia a la restauración de Reina Álvarez.

Artículos consultados: 
-El Cristo de la Misericordia: una devoción perdida en Estepa. Jordán Fernández, J.A. Pasión y Glorias, 2025. 
-Juan Bautista Patrone: nuevas atribuciones. Moreno Arana, J. M, y Porres Benavides, J. Laboratorio de Arte, 2021. 
-Sagrada, Venerable e Ilustre Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia Amarrado a la Columna. Ruiz Pérez, A. Misterios de Sevilla, 2003. 
-La dispersión de los bienes muebles de la Iglesia de la Concepción de Estepa (1928-1938). Jordán Fernández, J.A. Actas de las XV Jornadas de historia y patrimonio sobre la provincia de Sevilla. La provincia de Sevilla en la dictadura de Primo de Rivera y el final del franquismo (1902-1975).
-"El Cristo de la Tarama". Devociones de Estepa, 2009

13/5/22

NUEVA ILUMINACIÓN DE LA IGLESIA DE LA ASUNCIÓN


La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se ha abierto de nuevo tras unos días en los que ha estado cerrada debido a las labores de mantenimiento y cambio de la nueva iluminación.

El arreglo ha consistido en el cambio de toda la iluminaria por luces de bajo consumo, así como nuevos puntos de luz en diferentes sitios, destacando la cúpula y el Altar Mayor, que ahora lucen en todo su esplendor, así como las magníficas pinturas, que ahora se aprecian con mucha más claridad.

Destaca también la nueva iluminación del camarín de la Santísima Virgen, dando más protagonismo a la propia imagen de nuestra Patrona, así como también a los Titulares de la Hermandad de San Pedro.

Agradecemos a la empresa que ha hecho posible que este cofre, joya del barroco estepeño, luzca esplendoroso, aún más si cabe.

Texto e información: 
-Hermandad de Ntra. Sra. de la Asunción

7/11/19

RECUPERACIÓN DE LOS ÁNGELES DE LA ASUNCIÓN


La Hermandad de Nuestra Señora de la Asunción ha recuperado, tras el triduo del “Terremoto” con anterioridad al 1 de noviembre, la posición de la Virgen sentada en su trono en el camarín. La novedad no ha sido la posición de la Virgen sino la utilización como trono del conocido “Sillón del Vicario”, perteneciente a la Iglesia de Santa María la Mayor de Estepa.

La Virgen ha aparecido además rodeada de la corte de ángeles que decoran el trono de su camarín y que, por tanto, se puede considerar una aceptada recuperación, aunque aún no en su totalidad, del antiguo diseño del trono. La Hermandad no había utilizado estos ángeles durante un largo período de tiempo quedando así incompleta la visión de la Patrona en su camarín. No obstante, se conserva una fotografía en blanco y negro que fue publicada en la Revista de Feria de 1985 donde se aprecia el trono de la Virgen con sus ángeles.


La restauración y recuperación de los ángeles se ha llevado a cabo por iniciativa de los hermanos Jesús Manuel y Miguel Ángel Borrego Llamas, quienes se pusieron en contacto con la hermandad para proponerle la recuperación de estas piezas, un conjunto formado por 18 ángeles según inventario, de los cuales cinco de ellos se encuentran en paradero desconocido. Dicha propuesta fue aceptada y encomendada a los artistas locales. Su distribución consta de: cuatro ángeles en los lados en posición sentados, de los que uno de ellos sostiene el bastón de mando y otro representa la Fe ciega; cuatro en las esquinas en posición de pie, uno de éstos desaparecido; ocho forman el ramillete de ángeles desnudos en la parte inferior, distribuidos de dos en dos en cada uno de los lados junto a los medallones, aunque la mitad no se hallan de momento; y por último, los dos ángeles que sostienen la media luna de la Virgen, que han sido colocados junto al medallón frontal de forma provisional. De las 13 piezas existentes, ocho ya han sido restauradas y colocadas en la peana (4 sentados, 2 de pie y 2 que sostienen la media luna), cuyo coste económico de dos lo ha afrontado la hermandad y las otras seis han sido sufragadas por una familia anónima. Los cinco restantes (1 de pie y 4 desnudos), se encuentran en proceso de rehabilitación en manos de los hermanos Borrego Llamas y ya se sabe que el coste del mismo será donado nuevamente de forma anónima.

A pesar de que no constan documentos fehacientes que prueben la hechura de estos ángeles, existen indicios que hacen pensar que fueron realizados en 1749 por el ecijano Juan José González Cañero, autor del retablo mayor del templo, dada la similitud de los ángeles de ambos conjuntos.

La Iglesia de la Asunción se puede considerar un pequeño museo pictórico dedicado a la vida ejemplar de la Virgen María. Los misterios del Rosario, los dogmas marianos, los símbolos de las letanías o los cantos dedicados a la Virgen decoran cada uno de los rincones de la Iglesia. Como un trozo de gloria, los ángeles recorren las paredes y las bóvedas de la iglesia sosteniendo representaciones de las letanías, guirnaldas de flores e instrumentos musicales. Estos ángeles no podían faltar en el camarín de la Virgen donde decoran la cúpula en escenas pictóricas que representan la gloria y en la que portan los emblemas marinos acompañados de algún instrumento, como el clarinete, el laúd o el violín. La recuperación de los ángeles del trono supone un mejor entendimiento del mensaje llevado a cabo en la remodelación pictórica y decorativa de la iglesia de mediados del siglo XVIII.



Fotografías de: J. Borrego y Estepa Noticias

Fuente y artículos relacionados:
-Los ángeles de la Asunción. Devociones de Estepa. 2016
-La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Devociones de Estepa. 2016
-Los ángeles de la Asunción vuelan a su hábitat natural. Semana Santa de Estepa. 2019

24/8/16

LOS CAMBIOS EN LA ASUNCIÓN EN EL SIGLO XX

A raíz del convulso siglo XX podemos anotar una serie de cambios que se han producido en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Estos cambios no han alterado el sentido por el cual templo fue construido a partir del 1646 y decorado con bellísimas pinturas y retablos a mediados del siglo XVIII: honrar a la Virgen María en su Asunción a los cielos. El estado actual de la iglesia descrito en la serie publicada de los “Cuadernos de la Estepa Monumental” se puede comparar y así encontrar diferencias con la descripción que hace Antonio Aguilar y Cano en su Memorial Ostipense a finales del siglo XIX, con las fotografías de la Universidad de Sevilla en los años 40 del siglo XX o en los sucesivos inventarios de la iglesia.

-Restauración de la iglesia: El principal cambio que podemos observar en las fotografías es el buen estado de las pinturas del templo que se debe a la restauración de las mismas. Las obras de restauración fueron iniciadas en 1961 y acometidas por el maestro de obras Antonio Llopart y Castells entre 1967 y 1979. La reapertura del templo aconteció el 15 de febrero de 1982, después de veinte años de cierre del templo. En esta restauración tenemos que lamentar la perdida del mural bajo el coro que representaba la entrega de las llaves de la villa de Estepa al rey San Fernando el 15 de agosto de 1240 y que constituye el comienzo de la devoción asuncionista en la villa y de su patronazgo. En el siglo XXI han continuado las obras en la iglesia, restaurándose en 2005 y 2006 la portada de la iglesia y concluyendo en 2009 las obras del proyecto de consolidación estructural de la cubierta de la nave principal.




-Óculos del presbiterio: En la construcción de la iglesia de 1646 se levanta el presbiterio bajo cúpula de media naranja sobre pechinas. A finales del sigo XVII o principios del XVIII se decora la cúpula con una original compartimentación en óvalos a base de yeserías. En estos óvalos se representan los Padres de la Iglesia, Santos Fundadores; los Santos Juanes Bautista y Evangelista, Santos Eremitas, Confesores y Doctores, Santas Vírgenes y Arcángeles varios. En las fotografías de la Universidad de Sevilla se puede observar que dos de estos óvalos eran ventanas que arrojaban luz al presbiterio y que posiblemente en la restauración de la iglesia del siglo XX fueron cegados. Los dos óculos se encontraban en el segundo anillo de óvalos que representaba a los Padres de la Iglesia y a fundadores de diferentes órdenes. Los óvalos que corresponden con los óculos son el de San Jerónimo y el del Santo acompañado por un ángel.



-Ángeles del presbiterio y de la nave: En las fotografías antiguas se observa que no sólo eran las pinturas las que decoraban el presbiterio y la nave de la iglesia. Tanto en las esquinas del presbiterio como en las cornisas de la nave había esculturas de ángel sobre las pilastras.


-Ángeles o figuras del trono del camarín: En una fotografía publicada en la Revista de Feria de 1985 se observa que el trono del camarín de Ntra. Sra. de la Asunción estaba también decorado con figuras angélicas. En la fotografía publicada la imagen lleva los ojos vendados, por lo que podría también tratarse de la representación de la Fe. Por lo tanto, el trono de la Patrona estepeña podría estar decorado con ángeles o con las virtudes. Llama también la atención de las fotografías antiguas las preciosas lámparas de araña que penden de la bóveda.


-Tornavoz del púlpito: El púlpito atendiendo a sus elementos clasicistas podríamos fecharlo a finales del siglo XVIII dentro de la estética neoclasicista, donde se juega con el cromatismo de las piedras: jaspe rojo, mármol negro y alabastro. Sobre el púlpito se ve en las fotografías un púlpito de estilo barroco que se puede relacionar con la escuela ecijana o antequerana, que trabajaron ambas en los retablos de la iglesia. Aunque si se relaciona con la fecha de realización del púlpito, correspondería más bien con la antequerana. Actualmente no se conserva en la iglesia este tornavoz ni se conoce su paradero.


-Alteración de la capilla del presbiterio: A finales del siglo XIX Aguilar y Cano describe la capilla que sirve de paso al camarín y sacristía con dos altares, el de frente dedicado a San Luis Gonzaga, y el de la izquierda al Cristo de la Columna, que estaba vinculado desde antiguo con la cofradía de la Asunción. En el siglo XX la capilla fue modificada al incorporar el retablo del Oratorio de la Escuela de Cristo, con tallas de la Inmaculada Concepción, San José con el Niño y San Felipe Neri, realizado por Andrés de Carvajal en 1766. Las imágenes y retablo fueron traídas desde la sala continua a la iglesia, a la que se accede por una puerta en la nave de la iglesia. Este retablo estuvo antes en la sala baja del hospital de la Asunción hasta 1811.
En la misma sala Aguilar y Cano describe una serie de cuadros que representan a los doce apóstoles. En las fotografías antiguas se ven estos cuadros colgados en la nave de la iglesia. Actualmente han vuelto aceptadamente a las paredes de la sala continua a la iglesia.
También se añadió a la capilla del presbiterio la imagen del beato Fray Diego José de Cádiz, que ocupó el retablo dedicado al Cristo de la Columna, cuya imagen fue perdida. Actualmente preside este retablo la imagen de Ntra. Sra. de la Merced.



-La Torre-Camarín: Los arquitectos que construyeron las iglesias de las hermandades rosarianas en Estepa (Asunción, Remedios, Carmen y Concepción) construyeron el camarín para la Virgen María adosado a la cabecera de la nave de la iglesia y reproduce con fidelidad la estructura de torre-camarín que se compone de tres niveles: cripta en el subsuelo, sacristía en el plano de la nave y el camarín, donde se venera la imagen titular y se encuentran los efectos ornamentales. La lectura iconográfica de esta torre-camarín es la de la salvación del alma pecadora por la intercesión de la Virgen María. La torre-camarín de la iglesia de la Asunción fue la primera que fue levantada, hacia 1716, y la que conserva integra el concepto de torre-camarín, ya que la de los Remedios y Carmen no posee cripta y la de la Concepción no se conserva. La torre-camarín de la Asunción es sencilla, de planta hexagonal, en la que se abren tres vanos de luz que corresponden con cada uno de los niveles de la torre. En el nivel inferior se encuentra la cripta, que es uno de los espacios más desconocidos de la iglesia, a la que se accede a través de una escalera de quince peldaños que gira en su bajada y se cubre con bóveda de medio cañón, dando a la izquierda con la cripta y al frente con un pequeño jardín. En la escalera cuelga una gran cruz de madera teñida en negro con mutilados restos de los instrumentos de la pasión y calavera a los pies. El exterior de la torre-camarín de la Iglesia carece de iluminación artística y se puede apreciar desde la calle Humilladero.


-Cambio en la hornacina de Ntra. Sra. de la Paz: Junto al retablo mayor en el lado de la epístola Aguilar y Cano menciona la hornacina donde se veneraba a Ntra. Sra. de la Paz. La presencia de esta devoción en la iglesia se relaciona con la antigua Esclavitud de la Paz que se fusionó con la cofradía del Dulce Nombre, aunque la talla que se conserva en la iglesia es una representación gloriosa y relacionada con la imaginería de Olot. Actualmente esta hornacina está ocupada por la talla del patrón de la villa, San Jerónimo, perteneciente a la iglesia de Santa María.


-Alteración de la imagen de San Antonio de Padua: En la capilla de los Dolores de la Hermandad de San Pedro se realizó en el siglo XVIII un retablo para albergar una imagen de San Antonio de Padua que se relaciona con el escultor vallisoletano Luis Salvador Carmona. Esta imagen se encuentra actualmente en mal estado de conservación debido a las numerosas alteraciones que ha sufrido a lo largo del siglo XX. La primera de ella es la errónea interpretación de la posición del Niño de Dios, como se puede apreciar en las fotografías antiguas. La posición de los brazos permitiría que el Niño Jesús estuviera tendido entre sus brazos, como en la mayoría de las obras de Luis Salvador Carmona, y explicaría así la dirección de la cabeza y la mirada del santo estepeño. Desafortunadamente, esta valiosa imagen del Niño Jesús fue sustraída de la capilla y cambiada por una imagen del Niño Jesús que no guarda relación con la talla de San Antonio. Posteriormente, la imagen fue dejada sin Niño Jesús. Para entender su representación, la imagen de San Antonio debería completarse con una copia de la imagen original del Niño Jesús que se aprecia en las fotografías y colocado en la correcta posición entre sus brazos.

-Cambio en el retablo cerámico de Ntra. Sra. de la Asunción: En las fotografías antiguas se observa el retablo cerámico que la villa de Estepa le dedicó a su Patrona a la izquierda de la portada de la iglesia y protegido por un tejado del que colgaban dos faroles. Actualmente se sitúa en la fachada de la sala continua a la iglesia y sin estar protegido por este tejado.




Artículos y libros consultados:
-Memorial Ostipense, Aguilar y Cano, A. 1886. Anel, Granada, 1975
-Cuadernos de la Estepa monumental: Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Ed. Ayuntamiento de Estepa, 2000
-Revista de Feria de 1985. Ed. Iltmo. Ayto de Estepa.
-Sobre la historia de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, y su última restauración (1962-1982). Rodríguez Crujera, A. Desde la Alcazaba. 2014
-Reapertura del templo de la Asunción. S. Aguilar. ABC. 1982
-Pintura "La Rendición de Estepa". Devociones de Estepa. 2009

20/8/16

SAN ANTONIO DE PADUA, RELACIONADO CON LUIS SALVADOR CARMONA

Hacia 1750 el vicario D. Manuel Bejarano y Fonseca acomete las mejoras en la capilla de San Pedro y funda en 1768 el Orden Tercero de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores. Los muros son decorados con un zócalo de mármol rojo y negro con incrustaciones de placados de jaspe. A la derecha se levanta un retablo del siglo XVIII relacionado con la obra del antequerano Francisco Primo mientras que la imaginería que lo decora se debe a Diego Márquez. En él se veneran las imágenes de San Pedro, Ntra. Sra. de los Dolores y el antiguo Cristo de las Penas (o de la Humildad) del siglo XVI.

Para la izquierda de la capilla se realizó un tabernáculo dedicado a San Antonio de Padua. El alta se levanta sobre una moldura mixtilínea en cuyo medallón aparecen las cinco llagas en alusión a la iconografía franciscana, orden a la que perteneció el santo lusitano. La hornacina trilobulada y rodeada de dos estípites con pilastras decoradas con guirnaldas vegetales y rocallas. Sobre la cornisa se representa en un medallón un pasaje de la vida del santo. Por las similitudes con el retablo frontero se considera una obra de los mismos ensambladores antequeranos de la segunda mitad del siglo XVIII.



Sin embargo, la talla de San Antonio de Padua no parece tener relación con la escuela antequerana ni con la obra de Diego Marquez como sí lo tiene el retablo de la derecha. Algunos expertos han considerado esta imagen como una pieza de escuela granadino fechándola hacia finales del siglo XVII, mientras que otros la relacionan con el taller de Luis Salvador Carmona datándola hacia mediados del siglo XVIII. Esta podría ser una de las imágenes que llegarían a Estepa a través de D. Juan Bautista Centurión y Ayala, VII Marqués de Estepa.

El religioso franciscano sostiene en su diestra una vara plateada de azucenas y en la opuesta al Niño Jesús, adelanta la pierna izquierda retrasando la contraria sobre la que se apoya. El santo es representado como un joven imberbe con el cabello tonsurado, ojos grandes y boca pequeña en expresión de ternura y entrega. El cordón anudado a la cintura forma pliegues paralelos en la parte superior mientras los inferiores son más distantes y con más movimiento, con especial detalle en el tratamiento del hábito del santo. Posee una diadema de plata de fines del siglo XVIII, que tiene el punzón del platero Gaitán, así como una vara de azucenas también de plata.

El estado de esta valiosa imagen es realmente preocupante con numerosas grietas y suciedad que ocultan su valor. Además la talla ha sufrido numerosos traslados debido al cierre de la iglesia en varias ocasiones. No posee la talla original del Niño Jesús que se perdió por obra de los amigos de lo ajeno durante las obras, pero que se puede contemplar en las fotografías que realizó la Universidad de Sevilla en los años 40 del siglo XX. Esta talla fue reemplazada por otra de reciente factura pero que no tenía relación con la original. Actualmente, la imagen de San Antonio sin el Niño Jesús está incompleta.

San Antonio es representado habitualmente como un hombre joven de atractiva apariencia, normalmente imberbe. Sus atributos más definitorios son un libro, alusivo a sus conocimientos bíblicos, y el Niño Jesús, que sostiene entre sus brazos. Otra representación posible evoca la aparición divina con que fue favorecido durante su estancia en Francia. En este caso el Niño Jesús se presenta a su lado, sentado o de pie sobre el libro. El santo estepeño presenta analogías con la Visión de San Antonio de Padua de la iglesia de San Agustín de Cádiz, que se atribuye también a Luis Salvador Carmona. También en Madrid hizo un San Antonio, de sólo cuatro cuartas de vara, para San Fermín de los Navarros y se le atribuye otro San Antonio de Padua en el Hospital de Mujeres de la calle Atocha. En el Compendio de la vida del artista, fechado en 1775, se menciona como suyo un “San Antonio arrodillado sobre un trono de nubes y serafines” en el madrileño Hospital de Pasión, actualmente en la iglesia de las Calatravas. Similar a este último es el San Antonio de Padua del convento de capuchinas de Navas del Rey, pero en este caso aparece barbado.

Visión de San Antonio de Padua. Cádiz
Niño de Dios. Cádiz

San Antonio de Padua. Navas del Rey

Muy significativos de la obra de Luis Salvador Carmona son los Niños Jesús. Al no poseer la talla estepeña el Niño Jesús no nos permite establecer una comparación, pero en la fotografía antigua antes mencionada aparece un Niño Jesús de rasgos similares a los realizados por Luis Salvador Carmona en sus obras de San Antonio de Padua o de San José con el Niño. Además, la interpretación del San Antonio estepeña sería errónea por la posición de los brazos, que permitiría la posición del Niño Jesús tendido entre sus brazos como en la mayoría de las obras de Luis Salvador Carmona y explicaría así la dirección de la cabeza y la mirada del santo estepeño. Con esta interpretación de San Antonio de Padua con el Niño Jesús la obra estepeña aumenta su relación con Luis Salvador Carmona por los rasgos comunes que hay en sus obras con el Niño: avance de una pierna sobre la otra, el tratamiento de los paños, la postura recostada de los Niños de Dios, el juego de miradas, el giro de la cabeza del Santo buscando el rostro del Redentor y el perfecto diálogo de ambos personajes dentro de la composición.


Webs y obras a consultar:
-Selecciones. V. Virgen de la Amargura y La Visión de San Antonio de Padua (Cádiz). L. Alonso de la Sierra y F. Espinosa de los Monteros. La Hornacina
-Identificada una obra de Luis Salvador Carmona en Puerto Real (Cádiz). L. Alonso de la Sierra y F. Espinosa de los Monteros. La Hornacina. 2006
-Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Estepa (Sevilla). D. García, S. Cabaco y J. Abades. La Hornacina
-Cuadernos de la Estepa monumental: Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Ed. Ayuntamiento de Estepa, 2000
-La obra del escultor Luis Salvador Carmona en Estepa. Díaz Fernández, Ezequiel A. Boletín de Arte. Universidad de Málaga. 2002
-La obra cacereña y sevillana de Luis Salvador Carmona. Díaz Fernández, Ezequiel A. Norba-Arte. 2004
-Analogía escultórica entre la obra leonesa y sevillana de Luis Salvador Carmona. Díaz Fernández, Ezequiel A. De arte: revista de historia del arte. 2004.
-Actas del IV Coloquio Nacional sobre la Cultura en Andalucía. El escultor Luis Salvador Carmona (1708-1767). Conmemoración del III Centenario de su nacimiento. (Cuadernos de Estepa nº02) Ed. Ayuntamiento de Estepa. 2013
-"Luis Salvador Carmona (1708-1767)". Ed. Ayuntamiento de Nava del Rey y la Diputación de Valladolid. 2009

18/8/16

EL CRISTO DE LA COLUMNA DE LA ASUNCIÓN

En 1674 se funda la Hermandad de las Lágrimas de San Pedro en la Ermita de Ntra. Sra. de la Asunción. La cofradía de la Asunción, que era la más antigua y prestigiosa de la villa, permitió la fundación a cambio de una serie de condiciones que le exige a la hermandad de San Pedro: la cofradía de la Asunción presidiría con su estandarte la procesión de San Pedro la tarde del Miércoles Santo y saldrían los cofrades con sus túnicas, sombreros y bastones en el lugar que los alcaldes habían determinado previamente, mientras que los hermanos iban con capirotes cubriendo sus rostros; los cofrades que los deseasen habían de ser admitidos como hermanos de San Pedro “aunque esté el número de la Hermandad cumplido”. Como contrapartida, la cofradía les cedía para la procesión una imagen de Nuestra Señora y otra del Santo Cristo de la Columna, cuyos arreglos y aderezos debían costear la hermandad aunque seguían siendo propiedad de la cofradía de la Asunción. Todos los gastos – sacar la procesión a la calle, la Parroquia, predicador, etc. – corrían a cargo de la Hermandad de San Pedro.

Por este documento de la fundación, conocemos que la cofradía de la Asunción poseía una talla dolorosa de la Virgen y una imagen del Santo Cristo de la Columna, que cedía a la Hermandad de San Pedro para la procesión. Esta talla de Cristo corresponde con la antigua imagen del Santísimo Cristo de las Penas, conocido en otros documentos como Cristo de la Humildad o Cristo de la Humildad y Paciencia, fechable a finales del siglo XVI. Cristo aparece sedente apoyando su brazo derecho sobre la pierna mientras su mano sostiene su rostro, está coronado de espinas y de su cuello pende una soga que se anuda en el pecho. Las consecuencias de la laceración y el escarnio están presentes en las mejillas, frente, rodillas y pies. A su izquierda una columna baja presenta los signos sanguinolentos de la flagelación. La fecha de datación del Cristo nos hace pensar que la cofradía de la Asunción tuvo esta imagen desde antiguo, al menos desde la construcción de la nueva ermita en 1616 si no es con anterioridad.

El interés de la Hermandad de San Pedro en procesionar con un Cristo de la Columna se debe principalmente al canon de representación del apóstol en el barroco. La iconografía penitencial del apóstol en sus lágrimas se suele acompañar de la figura del gallo, y algunas veces también se le representa enfrentado “a la figura doliente de Cristo flagelado”, como si de la recreación de una visión de Pedro se tratase. Esta última interpretación plástica adquirió una importancia relevante entre los devotos, especialmente en Andalucía. Como ejemplo de esta última representación se encuentra el lienzo “San Pedro ante Cristo atado a la columna” del Palacio Arzobispal de Sevilla pintado por Zurbarán cerca de 1650.


En 1695 la Hermandad de San Pedro consigue erigir una capilla con la donación importante de los terrenos por parte del devoto Juan Miguel Chincoa. La cofradía de la Asunción da licencia a la hermandad para que en la Iglesia “en un arco de ella que mira al poniente continuo al arco toral pudiera hacer a su costa una capilla para sus imágenes: Cristo de las Penas y San Pedro”. Se deduce de este párrafo que el Cristo de las Penas había pasado definitivamente a la Hermandad de San Pedro y que es la que se halla hoy día en la misma capilla. Así en el tiempo de veinte años, la imagen Santo Cristo de la Columna pasa de la cofradía de la Asunción a la hermandad de San Pedro.

En 1750 el Vicario D. Manuel Bejarano y Fonseca acondiciona la capilla y funda aquí en 1768 el Orden Tercero de Servitas de Nuestra Señora de los Dolores. En esta reforma se encarga un retablo para la capilla que se relaciona con la obra del antequerano Francisco Primo mientras que la imaginería correspondería a Diego Márquez. En el retablo se venerarían las imágenes de San Pedro, Ntra. Sra. de los Dolores y el antiguo Cristo de las Penas del siglo XVI, lo que indica que cincuenta años después este antiguo Cristo de la Columna sería considerado parte fundamental de la hermandad que lo integraría en su nuevo retablo.


Sin embargo, en esta misma época la hermandad de San Pedro se interesa por un Cristo que representaba también el momento posterior a la flagelación y que se encontraba en la Ermita del Carmen. Este interés se debe al estado en el que se encontraba el antiguo Cristo de la Columna que dificultaba la procesión. La imagen nueva del Santo Cristo de las Penas fue encargada por el presbítero D. Rodrigo de Melgar para un retablo realizado por el maestro astigitano Guerrero en 1744. El presbítero Melgar accede a la petición de la hermandad pero a condición de que sólo saliera del templo para la procesión de San Pedro. Así la hermandad conservaba la antigua imagen del Cristo de las Penas del s. XVI que perteneciera a la cofradía de la Asunción en su capilla y la nueva imagen del s. XVIII en su retablo de la iglesia del Carmen.

Santo Cristo de las Penas. Iglesia del Carmen

No obstante, parece que la vinculación de la cofradía de la Asunción con el Cristo de la Columna seguía presente en el siglo XVIII ya que en las obras y decoración de la ermita tuvieron presente dedicar unas de las capillas de la iglesia al Cristo de la Columna. La capilla que daba acceso a la sacristía y camarín de Ntra. Sra. de la Asunción estaba dedicada en su origen a una talla de Cristo a la que se le dedica un retablo hornacina en el siglo XVIII. Dicho retablo se compone de banco, hornacina y ático, cuatro ménsulas dividen en tres compartimentos el banco conservando una interesante policromía dieciochesca de influencia chinesca u oriental. El cuerpo de la hornacina trilobulada se encuentra flanqueado por sendos estípites enmarcados por sus correspondientes pilastras lobuladas, el interior de la hornacina se decora con estofados vegetales apareciendo en tres óvalos los instrumentos de la pasión y la paloma del Espiritu Santo. Sobre la cornisa destaca el ático adintelado compuesto por una interesante pintura de la Virgen del Carmen del s. XVIII y a ambos lados sendos óvalos de nuevo con los instrumentos de la pasión. El titular del retablo queda claramente representado por los instrumentos de la pasión, sería el nuevo Cristo de la Columna que la cofradía de la Asunción encarga en la reforma de la iglesia en la segunda mitad del s. XVIII.

A finales del siglo XIX, cuando Aguilar y Cano describe esta capilla de la iglesia de la Asunción comenta que “hay dos altares, el del frente dedicado a San Luis Gonzaga, y el de la izquierda al Cristo de la Columna”. La imagen del jesuita es del siglo XIX, por lo que fue incorporada a la capilla con posterioridad al Cristo de la Columna y ocupaba una hornacina en esta capilla. Durante el siglo XX desaparece la imagen del Cristo de la Columna y en el inventario de la restauración de la iglesia de la Asunción (1961-1982) se recoge que en la capilla había una hornacina con San Luis Gonzaga, un Crucificado de pasta de menor tamaño del siglo XVI y un retablo con ático del siglo XVIII dedicado al beato Fray Diego José de Cádiz, que es una talla de principios del siglo XIX. Por lo tanto, la talla del Cristo de la Columna desapareció o fue cedida a otra iglesia en los cambios del siglo XX tras los sucesos de la II República y la Guerra Civil, y a su vez, la talla del beato fue traída para ocupar el retablo.

En esta restauración de la iglesia del s. XX se decide modificar al completo la capilla y se incorpora el retablo del Oratorio de la Escuela de Cristo, con tallas de la Inmaculada Concepción, San José con el Niño y San Felipe Neri, realizado por Andrés de Carvajal en 1766. Este retablo se coloca al frente por lo que se quita la hornacina de San Luis Gonzaga y la talla del santo se mantiene en una esquina de la capilla. Se conoce que la hermandad del Dulce Nombre trajo una hornacina de la iglesia de la Asunción para entronizar a la Virgen de la Paz en 1985, que puede corresponder con la que fue dedicada a San Luis Gonzaga. Los nuevos inventarios sitúan en la capilla dos hornacinas neobarrocas con las imágenes en serie de Santa Rita de Cassia y San Antonio de Padua, un vía crucis del siglo XIII y diversos lienzos dieciochescos. Actualmente en el retablo dedicado al Cristo de la Columna se encuentra la imagen de Ntra. Sra. de la Merced que la Hdad de San Pedro acogió recientemente.


Después de analizar la vinculación de la Hermandad de San Pedro y de la cofradía de la Asunción con la imagen del Cristo de la Columna, procedemos a averiguar cuál podría ser este Cristo de la Columna que la cofradía de la Asunción encargó en el siglo XVIII para esta capilla junto a su retablo. La iconografía de Cristo de la Columna es muy apreciada en esta zona, en el sur de Córdoba y en la comarca de Antequera, habiendo sido repetida en numerosas ocasiones por los talleres locales de imaginería para los retablos de las iglesias y como titulares de las hermandades. La iconografía de Cristo de la Columna representa la flagelación de Cristo y el momento posterior a la flagelación, con la reflexión de Cristo ante el sufrimiento, esperando humilde y paciente, la recogida de sus vestiduras, la coronación de espinas y la burla de los romanos y verdugos. En todas estas representaciones aparece la figura de la columna junto al Señor.

En Estepa la flagelación se representa en la imagen del Santo Cristo Amarrado a la Columna que Andrés de Carvajal y Campos realizara para la Hermandad de Paz y Caridad; la reflexión de Cristo esperando humilde y paciente se representa en el antiguo Cristo de las Penas del siglo XVI de la capilla de San Pedro, el Stmo Cristo de la Humildad y Paciencia que realizara Diego Márquez y Vega en 1772 para la Hermandad del Dulce Nombre; y el conocido Cristo del Matadero que está en posesión de una familia estepeña. El nuevo Cristo de las Penas de la iglesia del Carmen correspondería con la coronación y burla al llevar la corona de espinas y la caña en su mano derecha. La escena de Cristo recogiendo sus vestiduras no se representó en Estepa, pero sí en localidades cercanas como Antequera en el Stmo. Cristo del Mayor Dolor. Todas estas tallas de Cristo de la Columna de Estepa fueron realizadas para un lugar concreto de las iglesias estepeñas y de las hermandades, de las que hoy en día se desconoce este Cristo de la Columna de la iglesia de la Asunción.

Sin embargo, en las fotografías antiguas de la Semana Santa de Estepa se puede apreciar el procesionar por las calles de Estepa de otro Cristo de la Columna diferente a los mencionados, que representaba la flagelación. Esta talla era conocida como “El Cristo de la Tarama” y procesionó con diversas hermandades en la primera mitad del s. XX. En los años 1926-27, según testimonio de D. Juan Durán Martínez, el cortejo de la Hermandad de Paz y Caridad estaba formada por la Santa Cruz, el “Cristo de la Tarama”, el Señor Cautivo, la Santa Cena, el Stmo. Cristo Amarrado a la Columna y la Virgen de la Esperanza. Por otro lado, se conservan imágenes de esta imagen procesionando con la Hermandad del Dulce Nombre. En ella aparecen las imágenes del Dulce Nombre de Jesús, el Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia y el “Cristo de la Tarama” en la Plaza de la Victoria. Esta imagen de Cristo de la Columna se encuentra en la actualidad en la iglesia de Santiago de la localidad de Herrera y procesiona en la tarde del Jueves Santo con la advocación de Stmo. Cristo de la Misericordia, aunque también se conoce como “el Santo de la Tarama”. Hay que recordar también que en los sucesos de 1936 arde la iglesia de Santiago de Herrera y en la siguiente década se traslada el retablo mayor de la iglesia estepeña de la Victoria a la localidad vecina, por lo que igual suerte pudo correr esta talla estepeña de Cristo de la Columna.


Existen diversas coincidencias que nos pueden llevar a pensar que este Cristo de la Columna, conocido como “Cristo de la Tarama”, pudo ser la imagen que estuviera en el retablo de la iglesia de la Asunción. En primer lugar, el hecho de que el retablo del siglo XVIII de la iglesia de la Asunción estuviera dedicado a un Cristo de la Columna, que estuvo aquí hasta principios del siglo XX y que se desconozca su paradero. Por el tamaño del retablo debería representar a Cristo de pie en el momento de la flagelación. En segundo lugar, el hecho de que exista una talla de Cristo de la Columna, conocido como “Cristo de la Tarama”, que aparece en las fotografías de las procesiones de principio del siglo XX pero que no se cita la iglesia a la que pertenecía y que no se recoge en los inventarios y descripciones de las demás iglesias. En tercer lugar, el hecho de que este Cristo desapareciera a mitad de siglo cuando es llevado a Herrera y en el retablo se colocara la imagen del beato Fray Diego José de Cádiz. Y en cuarto lugar y más importante, la datación de la imagen, que pertenece al siglo XVIII y fue realizada por el antequerano Diego Márquez y Vega, que en ese momento se encuentra realizando varias obras para la Iglesia de la Asunción, entre ellas las imágenes que decorarían el retablo de la capilla de San Pedro.

Aunque estos datos parecen relacionar la talla del “Cristo de la Tarama” con el Cristo de la Columna de la capilla de la iglesia de la Asunción, sólo constituye una hipótesis que merecería un análisis más profundo de los expertos de la historia y el arte estepeño

Fuente:
-Memorial Ostipense, Aguilar y Cano, A. 1886. Anel, Granada, 1975
-Guía Artística de Sevilla y su provincia, Diputación Provincial, Sevilla, 1981
-Catálogo Arqueológico de Sevilla y su provincia, Tomo IV, Sevilla, 1954
-Cuadernos de la Estepa monumental: Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Ed. Ayuntamiento de Estepa, 2000
-La pintura en Estepa durante los siglos XVII y XVIII. Quiles García, F. Actas de las III Jornadas sobre Historia de Estepa. Ed. Ayto de Estepa, 1998
-Notas para la historia de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en el siglo XVIII. Jorge Alberto Jordán Fernández. Boletín San Pedro.
-La Hermandad de San Pedro en la Semana Santa del Barroco. José Javier Mateos Llamas. Lº Aniversario de la reorganización de la Hermandad de San Pedro, Estepa. 2003
-Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Estepa (Sevilla). D. García. S. Cabaco y J. Abades. La Hornacina

CARTA DE EDICIÓN

El blog Devociones de Estepa nació en la cuaresma de 2009 y tuvo como motivo de inspiración la oportunidad de dar a conocer la Semana Santa de Estepa a través de los nuevos medios de comunicación. El objetivo principal era recopilar información de las Hermandades y Cofradías de Estepa así como mostrar nuestras tradiciones y costumbres. El blog se definió con carácter divulgativo, y por lo tanto, al carecer de carácter lucrativo, se ha rechazado sistemáticamente toda propuesta económica que hemos recibido. Sólo se ha permitido artículos relacionados con la información cofrade o que tuvieran carácter benéfico.

Para llevar a cabo este trabajo, se inició en el blog la recopilación de artículos que procedían principalmente de los boletines y libros de las Hermandades estepeñas, el
Ayuntamiento de Estepa en sus diversas publicaciones, blogs dedicados a la Historia y Semana Santa de Estepa y por último la información que se daba en las redes sociales. Para acompañar a estos artículos se escogían fotografías que se encontraban en los diferentes medios ya mencionados. Tanto los artículos como las fotografías publicados en estos medios no habían sido realizados para el blog.

Desde el blog se ha trabajado también por la investigación propia y de esta forma se han publicado artículos nuevos de información, a los que se le han dedicado un gran esfuerzo. Siguiendo la misma idea, se han realizados también fotografías propias que no se han firmado, pero que han aparecido tanto en el blog como en nuestra página de Cofrades. La idea del blog siempre ha sido compartir y dar a conocer, por lo que siempre se ha permitido la utilización de estas imágenes y de estos artículos. Sólo los que han llevado a cabo la aventura de crear un blog, pueden reconocer las numerosas horas, esfuerzo e ilusión que se le dedica a un proyecto de estas características, y es por ello por lo que conocemos de primera mano la importancia que para un creador de blog tienen los contenidos propios que ha realizado. Por eso, queremos disculparnos con aquellas personas que se hayan sentido ofendidas por la publicación de sus trabajos y retiraremos aquellos trabajos que no quieran que aparezcan en este blog. Sólo indicar que el blog no llega a asumir la autoría de estas fotografías y artículos, y que por lo tanto se expresa su autor o autores al final de cada artículo.

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