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24/7/25

PASTELERO RESTAURA LA VIRGEN DEL AMOR HERMOSO

En los días previos a la Velá de Santa Ana, ha vuelto a la ermita la imagen de Nuestra Madre del Amor Hermoso, obra del tercer tercio del siglo XVIII. La Virgen ha sido repuesta al culto después de una intervención de restauración a cargo del restaurador Jesús Salvador Pastelero. El resultado de la intervención ha sido muy satisfactorio recuperando la imagen sus colores originales.





Fuente y fotos:
-Hermandad de Santa Ana

27/7/18

SANTA ANA RESTAURA EL CAMARÍN


La Parroquia de Santa María y San Sebastián ha acometido la restauración y rehabilitación del camarín de la Ermita de Santa Ana desde el pasado mes de octubre de 2017 con el objetivo de recuperar el espacio original de dicho camarín y sus valores artísticos, además de subsanar el deficiente estado de conservación en el que se encontraba.

La intervención integral del camarín ha necesitado de diversos trabajos en los que han participado profesionales de la restauración y el arte, albañilería, yesería y carpintería. El proceso ha consistido en varias fases, con una primera para la eliminación de estructuras arquitectónicas de intervenciones posteriores. En esta primera fase se han intervenido en los parámetros corrigiendo las patologías detectadas, especialmente las zonas afectadas por filtraciones de humedad y se ha completado el pavimento original de barro con las piezas que faltaban, además de la colocación de un zócalo de piedra caliza marmórea de colores rojo y negro, y la apertura de las ventanas del camarín a ambos lados.

Una de las intervenciones de mayor laboriosidad ha sido la de las pinturas murales originales del siglo XVIII de la bóveda de aristas y la hornacina encontrada en el camarín perteneciente al primitivo altar de la ermita. Esto requirió de unas labores previas de investigación sobre dichas pinturas, las cuales han servido al equipo técnico para concretar los materiales y tratamientos más idóneos, así como para valorar el estado de conservación en que se encontraban las pinturas. En cuanto a la limpieza de la suciedad superficial, que oscurecía el color, se ha realizado con especial cuidado debido a las grandes exfoliaciones e importantes pérdidas de elementos decorativos ocasionados en estos materiales. Posteriormente se ha ido fijando la capa de pintura y consolidado el soporte de yeso y mortero, dada la presentación de grietas y zonas disgregadas por las filtraciones de humedad. La última fase consistió en la reintegración de cromática mínima para igualar estéticamente el conjunto y permitir la identificación de los elementos ornamentales. La hornacina se decorada con motivos vegetales en colores verdes y dorados, mientras que en la bóveda se sitúan cuatro ángeles centrales que sostienen cestas de flores junto a un florón dorado central. El resto de las pinturas originales de la bóveda corresponden a cenefas, lazos y diversas aves que portan ramas en sus picos.

La actuación del camarín ha seguido los criterios generales de intervención aceptados a nivel internacional por la disciplina de la restauración y conservación de Bienes Culturales.

En paralelo, la hermandad ha completado la intervención con el diseño de una nueva decoración del camarín, subdividido en tres tramos, inspirado en el estilo barroco de la pintura mural de la bóveda para los motivos ornamentales, recuperando así el esplendor que presentara años atrás. Además se ha instalado un nuevo sistema de iluminación mediante lámparas de led de baja intensidad, evitando el calor excesivo y logrando una mejor visión del conjunto artístico.

El programa iconográfico del camarín se desarrolla mediante escenas figurativas alusivas a la vida de San Joaquín y Santa Ana, la Virgen María y el Nacimiento de Jesús, realizadas en pinturas al óleo sobre tabla. Sobre la puerta de entrada al camarín en el muro izquierdo, el sacrificio animal de San Joaquín y su retiro en el desierto; en el muro frontero la familia de la Virgen María con San Joaquín y Santa Ana entre la anunciación del ángel a San Joaquín sobre su futura paternidad y el abrazo ante la puerta dorada con Santa Ana; en el muro derecho el nacimiento de la Virgen María, rodeado de la Anunciación y la Visitación; y sobre la embocadura del camarín el Nacimiento de Jesús rodeado de la adoración de los pastores y de los reyes magos. Así mismo, se decora con cartelas sostenidas por ángeles con imágenes representativas de distintos espacios del barrio de la Coracha, dotándolo de un contenido simbólico, como la plaza de la Ermita, el pilar de la Coracha o la plaza del Aire. En las cartelas se puede leer la alabanza conocida en el barrio de la Señora: "Santa Ana, rica y poderosa, madre de María y de San Joaquín esposa". Al igual que en la bóveda, las paredes del camarín se decoran con ramilletes y aves, cenefas y lazos, destacando alusiones a los tiempos actuales como un cohete, referencia a las fiestas y la velá de julio, o un mantecado, en referencia a la industria del pueblo; y a los tiempos pasados, como el escudo de la Orden de Santiago, en alusión a la fundación de la Ermita y la devoción a Santa Ana en tiempos de la Encomienda Santiaguista de Estepa.

Por último, uno de los estrenos que completa la estética del conjunto es la restauración y renovación de la peana sobre la que se asienta la imagen devocional de Santa Ana.

El resultado de los trabajos es el de un espacio en el que la arquitectura, ornamentación e iconografía están al servicio de engrandecer el culto y la devoción a la imagen de Santa Ana que ya le profesa el pueblo de Estepa y muy especialmente su barrio.

El jueves 26 de julio, festividad de Santa Ana y San Joaquín, se pudo visitar el camarín de Santa Ana, en horario de 10 de la mañana a 2 de la tarde, coincidiendo con el día de la Caridad y la recogida de alimentos en la ermita, para contemplar las obras de restauración que se han realizado en los últimos meses.




Fuente, texto y fotografías:
-El camarín de Santa Ana recupera todo su esplendor. Semana Santa de Estepa. Julio 2018.
-Antigua Hermandad de la Señora Santa Ana. Facebook. Julio 2018

22/7/16

MÉNSULA TARDO-GÓTICA DE SANTA ANA (S. XV-XVI)

Según la profesora Pilar Flores Guerrero la ostipense Ermita de Santa Ana, del popular barrio de la Coracha, se construyó en época santiaguista y tenía “el cuerpo cubierto con madera tosca de pino y caña junta, la capilla, en cambio, era abovedada”, el altar mayor estaba formado por tres gradas. También nos indica esta catedrática que “en la segunda mitad del siglo XVI los visitadores (santiaguistas) mandaron alargarla, y en 1576 se empezaron las obras para hacer realidad dicho mandato”. El presbiterio, la sacristía y el camarín se cubren con bóveda de arista, elemento arcaizante.
En unas recientes reparaciones en la sacristía de dicha ermita se ha recuperado y restaurado una interesante ménsula de estilo gótico-tardío (siglos XV-XVI) poniéndola en valor como testimonio de la primitiva ermita. Esta repisa pétrea debió ser uno de los elementos sustentantes de la antigua cubierta de madera de la nave.


Artículo publicado en el Blog Historia de Estepa:
-Ménsula tardo-gótica de Santa Ana (s. XV-XVI). Historia de Estepa. EA. Díaz Fernández. 2013

20/7/16

LA ERMITA DE SANTA ANA




La ermita de Santa Ana está situada en pleno centro del barrio de la Coracha, en un extremo del pueblo. El barrio de la Coracha toma su nombre de la puerta que daba entrada al recinto amurallado, la cual estaba forrada de cuero. El Padre Barco considera que este santuario se fundó en los tiempos en que Estepa estaba en el dominio santiaguista, cuando ya la villa comenzaba a extenderse sobre las faldas del cerro San Cristóbal, aunque en los testamentos otorgados a Estepa a mediados del s. XVI no se nombra la ermita de Santa Ana, por lo que su construcción pudo ser posterior. En 1595 se tiene constancia de la Hermandad de Santa Ana en su propia ermita.

Sin embargo, la tradición cuenta que en el mismo lugar en el que se encuentra la ermita y en épocas anteriores incluso a las edificaciones del barrio, hubo un pequeño oratorio dedicado a la imagen de San José, que por estar en un terreno montañoso se le denomina San José de la Montaña o San José del Monte. Si la tradición es cierta se explica con ella la forma y el nombre de unos de los altares que hoy se conserva en la ermita. En las última restauración que ha sufrido la ermita se podía observar unas pequeñas irregularidades en los lienzos laterales sobre la mitad de la ermita , hecho que llego a pensar la posibilidad de que el antiguo oratorio llegase hasta aquellas irregularidades, pero también cabía la posibilidad y las mas aceptada por historiadores y pequeños estudios que fuese de filtraciones y posibles cocidas de los muros a ubicarse en las cubiertas aguas a diferentes alturas de manera perpendicular a los muros exteriores. Posiblemente el oratorio primitivo dedicado a San José se convirtió a finales del siglo XVI en la ermita dedicada a Santa Ana.

La ermita fue reformada en el siglo XVIII. De construcción sencilla, consta de una sola nave, a la que hace varias décadas se le han abierto dos capillas, la de Ntra. Sra. de las Angustias y la de San José Obrero, ambas imágenes titulares de la Hdad de las Angustias; cubierta por bóveda de cañón rebajado con lunetos y arcos fajones. Los arcos fajones tiene una reproducción de los antiguos pujantes del s. XVII, muy característicos. El presbiterio se cubre con bóveda de arista, de igual modo que el antiguo camarín.


La locería de la ermita es de lozas de piedra de forma cuadrada, al igual que las gradas del altar mayor, realizadas por José de Villar en 1792. También consta en esta ermita tres pilas de agua bendita en piedra con forma de venera, una de ella más pequeña y situada en la escalera de acceso al coro y de diferente material a las otras. En la fachada se encuentra una portada de piedra caliza con una inscripción labrada que dice S.R.C.O JUANQ V N Cordon Año 1840 E.M.M.R. y sobre ella una espadaña de sillares de piedra construida en 1797, con diversas partidas que la Hdad de Santa Ana dedicó para la obra del campanario.

El retablo mayor atribuido al antequerano Antonio Palomo se fecha hacia 1780. En dicho altar se hallan las imágenes de San Joaquín y Santiago el Menor, obras vinculadas posiblemente con la producción escultórica del también antequerano Diego J. Márquez y Vega. El ático es de medio punto, destacando en su centro un relieve de una Dolorosa. En 1790 fue dorado por Salvador Romero. Junto al altar, dos ángeles lampadarios de mediados del siglo XVIII.

En la nave del Evangelio se sitúa, en primer lugar, un púlpito de forja de la segunda mitad del siglo XVII con su tornavoz dieciochesco de madera dorada; fue recompuesto en 1790 por Salvador Romero. A continuación aparece una capilla, abierta en el muro recientemente, con altar de mármol donde se encuentra el magnífico grupo de Nuestra Señora de las Angustias, procede del desaparecido Convento de Padres Mínimos de Nuestra Señora de la Victoria. Sigue un retablo con rocallas datado en 1864 cuya pintura mural representa a San José de la Montaña con el Niño.

En el lado de la Epístola se sitúa un retablo sin dorar del tercer tercio del siglo XVIII con la imagen de la Virgen del Amor Hermoso, y a ambos lados aparecen la mercedaria Santa Mariana de Jesús y Santo Tomás de Aquino. Al igual que en el muro del Evangelio aparece en este costado otra capilla de reciente apertura, dedicada a San José Obrero. El conjunto de lienzos que representan el Vía Crucis se fechan a mediados del siglo XVIII, así como el resto de lienzos sobre los altares y retablos.


A la Iglesia se accede a través de un cancel de madera, de planta rectangular, obra de José Cardoso, tallado con sencillos casetones. En el interior del cancel se encuentra la siguiente inscripción: “Se hizo este cancel siendo Hermano Mayor Juan José González Albertus, año 1803”.
A la sacristía se accede a través de una pequeña puerta situada en el lado izquierdo del retablo mayor. Esta cubierta por dos bóvedas de crucerías descansando en dos columnas. Tiene en la actualidad un pavimento cerámico parecido al que presentaba anteriormente de barro cocido sustituido en las últimas intervenciones. Sobre la sacristía y con las mismas dimensiones se levantó el antiguo camarín de la ermita, cerrado con bóveda de arista y decorado con pinturas al fresco, algunas de las cuales aún se conservan. En el siglo XIX se construye el actual camarín de Santa Ana, con base cuadrada y cúpula de media naranja sobre varios arcos. El camarín está decorada con finas pincelas al fresco y en la que se encuentra inscripciones de alabanza a la Señora Santa Ana y a la Virgen, e incluso una reseña que nos dice que fue restaurado en 1987.

Artículos en el blog sobre la Ermita de Santa Ana:
-Ermitas santiaguistas de Estepa. Devociones de Estepa. 2011
-Ménsula tardo-gótica de Santa Ana (s. XV-XVI). Historia de Estepa. EA. Díaz Fernández. 2013
-Los canteros de Estepa: Julián Villar. Devociones de Estepa. 2015
-Restauración de la Ermita de Santa Ana. Revista de Feria 2000. Iltmo. Ayto. de Estepa.
-Restauración del retablo de Santa Ana. Revista de Feria 2009. Iltmo. Ayto. de Estepa.
-Corazón blanquillo. G. Rodríguez. Revista de Feria 2004. Iltmo. Ayto. de Estepa.
-Santa Ana restaura el camarín. Devociones de Estepa. 2018

12/7/16

ANTIGUA HERMANDAD DE LA SEÑORA SANTA ANA

El día 10 de diciembre del año 2004, una llamada del Palacio Arzobispal de Sevilla, comunicaba que el proyecto de Hermandad presentado por la Agrupación Parroquial "Señora Santa Ana" de Estepa había sido aprobado por la Autoridad eclesiástica y que sólo faltaba que el Sr. Cardenal Amigo Vallejo firmara el Decreto con el cual se erigiría canónicamente a la "Antigua Hermandad de la Señora Santa Ana" de Estepa. Sería el 5 de enero del 2005 cuando una representación de la Hermandad se personará en el Palacio Arzobispal de Sevilla para recibir el Decreto firmado por manos del S.I.R. Sr Cardenal Arzobispo D. Carlos Amigo Vallejo.

El 16 de diciembre de 2004 fueron vistas y aprobadas las Santas Reglas que marcan el camino a seguir de la Hermandad, redactadas por D. José María Díaz Fernández. Se componen de 46 reglas en 8 capítulos, y en las mismas se especifica desde la denominación de la Hdad., finalidad, insignias, pasando por los derechos y deberes de los hermanos de la Hdad., cabildos de la Junta de Gobierno y cabildos generales de hermanos, hasta como la Hdad. debe actuar en materia de caridad y auxilio al prójimo, cultos y vida eclesiástica.

Unas de las metas alcanzadas por esta Hdad. ha sido que, gracias a la aportación de documentos que confirmaba la existencia de esta Hermandad en el s. XVI, haya podido constar el título de "Antigua Hermandad", por lo que la Hdad agradeció de forma pública la colaboración plena de los Hnos. Díaz Fernández, al párroco de San Sebastián por entonces D. Manuel Santos Ortega, a las hermandades de Estepa, al Ilmo. Ayuntamiento de Estepa y en especial a D. Eusebio Olmedo Fernández, primer promotor de este importantísimo proyecto religioso en Estepa.

Las diferentes referencias documentales del Archivo General del Arzobispado de Sevilla, Archivo de Protocolos Notariales (Estepa) y Archivo parroquial de San Sebastián (Estepa), constan y evidencian sin lugar a dudas la existencia de esta antigua Cofradía estepeña desde finales del siglo XVI. Sus más de cuatrocientos años de vida la hacen ser reconocida como unas de las hermandades más Antiguas de la ciudad de Estepa. La hermandad fue fundada en la ermita de Santa Ana, a la que probablemente contribuyó a edificar, en el siglo XVI.

En 1595 conocemos un proceso litigante entre la Vicaría de Estepa, como autoridad eclesiástica, y el Hermano Mayor de la Cofradía de Santa Ana. La cofradía estaba gobernada por un alcalde y otros oficiales y realizaba los cabildos de elecciones en la propia ermita.

En 1623 la Hermandad de Santa Ana contribuiría a los gastos de la festividad del Corpus Christi. En 1657 se alude la administración de Juan González Merinero como mayordomo de la Hermandad de Santa Ana. En 1696 Pedro de Reina, presbítero en la parroquia de San Sebastian, se reconoce como miembro de la Hdad. de Santa Ana. Un año mas tarde, en 1697 se sustituye el personal de la santería en la Ermita de Santa Ana, donde se redacta un inventarios de los enseres que custodiaba el santero en los que podemos destacar los siguientes: "seis estampas sin bastidor y un retablo de Ntra. Sra. de la Soledad sin marco".

En 1705 se realiza una memoria de las Cofradías y Hermandades de Estepa sujetas a que se registren por su Señoría el Vicario General donde se alude a la Hdad. y Cofradía de Señora Santa Ana. También se habla de la bacineta de las Ánimas de Señora Santa Ana, como corporación encargada de recoger limosnas para la celebración de misas y otros oficios religiosos por las almas de los difuntos de la cofradía.

Entre 1733 y 1734 se cita y habla de la Hermandad de Santa Ana en el libro de valores de las capellanías de la villa de Estepa. En 1736 se alude a las cuentas de la Cofradía de Santa Ana con Pedro Muñoz (del Toro) como mayordomo de la Hdad. En 1774 se redactan los autos sobre la fiesta de Santa Ana: “la fiesta solemne con vísperas, procesión y vigilia como de aniversario perpetuo, y que inviolablemente se observó aún en los años más estériles”, utilizándose dotaciones y limosnas que se dedicaban a la celebración de dicho culto. La Hermandad poseía en estos tiempos insignias de cetro, bastones y bandera.

En el archivo de Protocolos Notariales de Estepa hemos localizado las siguientes referencias documentales alusivas a la cofradía y ermita de Santa Ana: En 1774 la hermandad de Santa Ana realiza posiblemente un reconocimiento contra Joaquín de Ales. También este año la Ermita de Santa Ana establece un reconocimiento contra Cristóbal de Silva. Esta misma fecha la cofradía de Señora Santa Ana presenta escritura contra Antonio de Saavedra, petición de reconocimiento, al igual que las anteriores, tramitada por el mayordomo de dicha cofradía.

Entre 1630 y 1631 se alude a la cofradía de Santa Ana de Casariche. En 1793 se cita la Ermita de Santa Ana de Miragenil y a finales del s. XVII al convento y monjas descalzas de Santa Ana de Córdoba. De 1789 a 1810 data el libro de "quentas de la Hermandad de mi Señora Santa Ana" que dio de limosna D. Josef Díaz Peña en el año que fue Hermano Mayor, Estepa 11 de agosto de 1789, conservado en el Archivo Parroquial de San Sebastian de nuestra localidad de Estepa.

La inmemorial historia de esta señera y amada Hermandad debe su perpetuación en el tiempo al inconmensurable buen hacer de aquellos cofrades que tanto lucharon de manera encomiable por engrandecer la sempiterna historia de tan devota corporación.

La Hermandad da culto a un grupo escultórico del siglo XVIII, relacionado con la escuela escultórica antequerana, que no representa ninguna escena evangélica, sino una escena doméstica, en la que una madre enseña a leer a su hija: la Virgen niña de pie, muy atenta al libro que le presenta su madre. Es una imagen tierna y humana que nos acerca a la familia de Jesús. Las imágenes llevan corona y diadema de plata repujada.


La imagen fue restaurada por D. Pedro E. Manzano Beltrán desde octubre de 2004 a julio de 2005. El restaurador presentó un informe técnico sobre el estado de conservación de la imagen, en el cual hacía una propuesta de intervención que consistía en realizar unos estudios científicos analíticos para obtener conclusiones finales del resultado del estudio previo. En el caso de que estos fueran favorables, eliminar la última intervención y recuperar el mayor porcentaje posible de policromía original. En el caso de que no lo fueran mantener la policromía de la imagen, restaurando las zonas que se encontraba deterioradas. Finalmente hubo que optar por la propuesta de mantener la policromía existente.

La Hermandad de Santa Ana llegó a dar culto a una imagen de San Joaquín, de época reciente, que carecía de valor artístico, imagen de serie realiza en escayola, y que después de varias y muy pocas salidas procesionales la imagen se deterioró hasta el punto de desprendimiento de ornamentos y parte del cuerpo, poniéndose fuera del culto. La imagen presentaba un hombre de avanzada edad, con una canastilla en unas de sus manos en la que presentaba una serie de palomas, en la otra mano un bastón. Aun siendo una imagen de época reciente no se conserva o al menos no se consta de ninguna foto de aquella imagen. Aunque en la salida procesional de Santa Ana y en el resto de los cultos en general no presida ninguna imagen de San Joaquín, se conserva en la ermita una talla de mencionado Santo en unos de los lados del retablo mayor.


La Hermandad ha tenido a lo largo de su historia varias andas procesionales. Las últimas fueron restauradas por Sánchez en 1993.
Antiguas andas

Actuales andas
En el año 2000 la Hermandad de Santa Ana participa junto a la Hermandad de las Angustias en la restauración de la Ermita. En el año 1999 el Ayto de Estepa actuó en las paredes exteriores y reformó la casa-hermandad de las Angustias, pero otros lugares de la iglesia necesitaban también ser restaurados. En 2000 se efectuó el derribo y reconstrucción de la bóveda, se reformaron las paredes interiores, paredes del coro, camarín y sacristía y nueva construcción de las escaleras del camarín de Santa Ana.


La Hermandad cuenta con una Casa-Hermandad en la calle Cruz, destinada a las tareas de administración y a las reuniones o cabildos que los hermanos de la Junta de Gobierno precisen tener. El solar fue adquirido en 2008 y en 2010 se colocó la primera piedra de la Casa-Hermandad. El acto dio comienzo a las 13:30 horas con la preparación de la urna que se introduciría en la arqueta destinada a tal fin. En dicha urna se introdujo una copia de los planos, una medalla de la hdad., monedas de curso legal, copia de actas de la aprobación de compra de solar de la posterior construcción, composición de la Junta de Gobierno actual, cartel de la Vela de este año, cartel Centenario de Maria Stma. de los Dolores, almanaque parroquial, dedicado este año a la ermita de Santa Ana, boletines de la Hdad, y el acta de dicho acto. Una vez colocada la urna y el constructor fue el encargado de cerrar y sellar la arqueta. Dándose así comiendo de las obras de la casa de hermandad de manera oficial.


El 25 de julio de 2009, en el transcurso de la Eucaristía celebrada en la Plaza de Santa Ana, tuvo lugar de manos del alcalde D. Juan García Baena, la imposición de la Medalla de la ciudad, en su categoría de Oro, a la Señora Santa Ana, a petición de la Antigua Hermandad de la Señora Santa Ana, para hacer un reconocimiento público al barrio, ya que son muchas las personas que dan vida al mismo, manteniendo y fomentando las tradiciones heredadas de los mayores.

En 2009 se restauró el retablo mayor de la Ermita de Santa Ana y el retablo mural de San José de la Montaña a cargo de la empresa estepeña Artestudiosur, la cual se ha encargado del tratamiento integral de conservación y restauración de esta obra fechada a mediados del s. XVIII.


La Velá de Santa Ana se celebra en la Avenida de Andalucía en el lado del barrio de la Coracha, en la que se instalan las atracciones, casetas y terrazas de verano, manteniéndose los existentes bares y tabernas que existen durante todo el año. De la Vela de Santa Ana de Estepa podemos destacar, que es una feria de noche, debido a las altas temperaturas que presenta la localidad en el mes de julio.

De manera paralela a la celebración de los actos religioso y el culto a dicha Santa la Hermandad organiza una serie de eventos como pueden ser las cucañas, pirulos, torneo de fútbol, cintas, etc. Los cultos en honor a Santa Ana dan comienzo con la novena, dedicando un día a la Caridad y al besapié. El día 25 se celebra a las 12 de la noche los Gozos a la Señora Santa Ana desde la espadaña de la ermita. La procesión de la Santa se celebra el último día de la Velá, en la que la Santa procesiona en sus andas adornadas con flores y las tradicionales guirnaldas de jazmines que le preparan las mujeres del barrio. La procesión comienza a las 8'30 de la tarde y recorre la Plaza Poley, Rejoya, Plaza Aire, Virgen de las Angustias, Pozuelo, Rejoya, Cruz, Puente, Sor Ángela de la Cruz, Antonio Álvarez, José Luis Cabezas, Plaza de San Sebastián, Plaza de Ntro. Padre Jesús, Corrientes, Nueva, Cardenal Espinola, Veracruz, Plaza de los Remedios, Virgen de la Esperanza, Castillejos, Mesones, Plaza del Carmen, Santa Ana y entrada a su ermita en torno a las 12'30. Santa Ana recorre su calle y la plazuela de su ermita a la luz de las bengalas que encienden sus hermanos. La fiesta culmina con la entrada de la Santa imagen en la ermita y una función de fuegos artificiales. Y aunque la Velá termina, el encuentro particular con Santa Ana se produce cada martes por la tarde cuando se abren las puertas del templo.

Durante la Velá de Santa Ana de 2013, la Hermandad organizó una exposición de fotografías antiguas en la Casa-Hermandad de las Angustias, junto a la Ermita de Santa Ana.

El 24 de julio de 2015 se celebró un pregón conmemorativo del X Aniversario de la reorganización canónica de la hermandad a cargo de D. José María Díaz Fernández.

Entre el mes de octubre de 2017 y julio de 2018, la parroquia acomete la restauración y rehabilitación del camarín de la Ermita de Santa Ana con el objetivo de recuperar el espacio inicial de dicho camarín y sus valores artísticos.

La Hermandad tiene cuentas en las redes sociales, tanto en twitter @santanaestepa como en facebook. La Hermandad edita un boletín anual llamado "Pasión Santanera".

Cultos destacados de la Hermandad:
-25 de junio: Gozos desde el campanario de la ermita en honor de Santa Ana
-26 de junio: Onomástica de Santa Ana y San Joaquín. 
-Fin de semana cercano a la onomástica: Velá de Santa Ana
-Novena a Santa Ana y San Joaquín: Nueve días anterior a sus fiestas
-Sábado cercano a la onomástica: Función principal en la plaza de la ermita
-Domingo cercano a la onomástica: Salida procesional

Fechas destacadas en la Hermandad:
-Primera referencia a la Hdad. de Santa Ana. – 1595
-Refundación de la Hdad. de Santa Ana. – 2005
-Primera edición del boletín “Pasión Santanera”, de la Hdad. de Santa Ana. –2007
-Medalla del Iltmo. Ayto a la Hdad. de Santa Ana. – 2009
-Se inician las obras de la Casa Hermandad de Santa Ana. – 2010

Marchas dedicadas a Santa Ana:
-Madre de los Santaneros. Juan Antonio Carmona Páez, 2005
-Señora de la Coracha. José Joaquín Espinosa de los Monteros. 2010. En la última parte se introduce el canto popular “El Aire de la Coracha” que cantaba el antiguo coro de devotos de Santa Ana.
-“A Santa Ana” D. José Cabezas Machuca. 2015
-Gozos a la Señora Santa Ana. Interpretado cada 25 de julio a las 12 h de la noche desde la espadaña de la ermita
-Himno a la Señora Santa Ana de Estepa. Adaptación de los "Gozos" de Juan Antonio Carmona Páez. 2017

Canto popular: El aire de la Coracha
El aire de la coracha le pone la piel morena.
A Santa Ana se le pone la carita redondita
cuando vienen los alegres santaneros.
Y la coracha se revela entre flores y oraciones
gritando al cielo “Santa Ana en mi corazón”

Artículos en el blog sobre Santa Ana:
-La devoción a Santa Ana. Devociones de Estepa. 2016
-La iconografía de Santa Ana. Devociones de Estepa. 2016
-Fotografías antiguas: Santa Ana. Devociones de Estepa. 2016
-Exposición de fotografías antiguas de Santa Ana. Devociones de Estepa. 2013
-Casa-Hermandad Antigua Señora de Santa Ana. Devociones de Estepa. 2013
-La Velá de Santa Ana. Devociones de Estepa. 2016
-Jazmines para la abuela. Devociones de Estepa. 2009
-Juegos en la Velá de Santa Ana. Devociones de Estepa. 2009
-Cartel de Las Glorias de Estepa 2011. Devociones de Estepa. 2011
-Cartel "Velá de Santa Ana" de Estepa. Devociones de Estepa. 2018
-Boletín "Pasión Santanera". Devociones de Estepa. 2018
-Se suspende la Velá de Santa Ana. Devociones de Estepa. 2020
-Cartel de la Velá de Santa Ana 2021. Devociones de Estepa. 2021
-Pregón de la Velá de Santa Ana. Devociones de Estepa. 2021
-Estepa recuperó la Velá de Santa Ana. Devociones de Estepa. 2022
-Santa Ana recupera una estampa antigua. Devociones de Estepa. 2023

Artículos en el blog sobre la Ermita de Santa Ana:
-La Ermita de Santa Ana. Devociones de Estepa. 2016
-Ermitas santiaguistas de Estepa. Devociones de Estepa. 2011
-Ménsula tardo-gótica de Santa Ana (s. XV-XVI). Historia de Estepa. EA. Díaz Fernández. 2013
-Los canteros de Estepa: Julián Villar. Devociones de Estepa. 2015
-Restauración de la Ermita de Santa Ana. Revista de Feria 2000. Iltmo. Ayto. de Estepa.
-Restauración del retablo de Santa Ana. Revista de Feria 2009. Iltmo. Ayto. de Estepa.
-Corazón blanquillo. G. Rodríguez. Revista de Feria 2004. Iltmo. Ayto. de Estepa.
-Santa Ana restaura el camarín. Devociones de Estepa. 2018
-Nuevo azulejo conmemorativo en Santa Ana. Devociones de Estepa. 2023

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Cuentas oficiales de la Hermandad:
Twitter: @santanaestepa
Facebook.

Fotografías de la Hdad de Santa Ana:
-Hdad. de Santa Ana. El zoom de Gar, el Poeta
-Hdad. de Santa Ana. Estepa Cofrade
-Hdad. de Santa Ana. Mi Cámara Cofrade

Videos en Youtube sobre Santa Ana:
-Santa Ana 



Artículos y libros sobre la Hermandad de Santa Ana:
-La Ermita y Hermandad de Nuestra Señora Santa Ana de Estepa. Díaz Fernández, EA. II Jornadas de Historia sobre la Provincia de Sevilla. 2005

22/3/15

LOS CANTEROS DE ESTEPA: JULIÁN VILLAR

Era natural de Granada. En la Iglesia de los Remedios corre con la enchapadura (zócalo) de la nave y de la sacristía (1768-1769). En Sevilla trabaja junto con sus oficiales en el nuevo púlpito del Salvador y en las obras de la capilla mayor, a saber su enlosado y gradas y quizás el pedestal de piedras rojas y negras de dicho retablo. Entre 1779 y 1781 Villar realiza la solería de la Iglesia parroquial de San Sebastián (de Estepa) y seis aras nuevas, así como dieciséis losas de sepultura para dicha parroquia . En torno a 1781 ejecutó la pila bautismal de la parroquia de Marinaleda, puso la reja del comulgatorio de la estepeña Iglesia de los Remedios e hizo seis aras para Sevilla . En 1782 Villar realiza en el templo parroquial de San Sebastián la taza de la pila bautismal, la chapadura y portada de jaspe del altar mayor, las solerías del pórtico y de la segunda capilla nueva, cincuenta y cuatro losas de sepulturas y seis aras . Entre 1783 y 1784 Julián del Villar vuelve a actuar en dicha Iglesia parroquial ostipense colocando las solerías de dos capillas y la de la Iglesia parroquial de Pedrera . En 1786 Villar realiza la pila de agua bendita de jaspe encarnado para la Iglesia estepeña de San Sebastián actuando también en el templo parroquial de Lora de Estepa. Su actividad fue proseguida por otros miembros de la familia, José del Villar realiza en 1792 las gradas del presbiterio y la solería de la Ermita de Santa Ana de Estepa.
Púlpito de la Iglesia del Salvador, Sevilla

Ermita de Santa Ana, Estepa
Parroquia de San Sebastián, Estepa
Fuente:
-El Barroco en Estepa y el arte de la cantería: la portada del Carmen y su autor. Jesús Rivas Carmona. III Jornadas sobre Historia de Estepa. 1998

30/9/11

ERMITAS SANTIAGUISTAS DE ESTEPA


La mayoría de las ermitas estepeñas abiertas al culto tuvieron su origen en los tiempos en que la villa estuvo bajo el dominio de la Orden de Santiago. Las actas de los visitadores de dicha Orden, de finales del siglo XV y principios del XVI, mencionan en los arrabales de la villa las ermitas de San Cristóbal, de San Sebastián, de la Vera Cruz, de Santa Ana, de la Concepción y de Santiago; en el recinto amurallado o junto al mismo se encontraban también las ermitas pertenecientes a los dos hospitales de la villa: la de Santa María de la Asunción y la del Corpus Christi, también llamada del Cristo de la Sangre.

En general, el origen de estos santuarios se basa en mitos o leyendas, transmitidos documentalmente o por tradición oral hasta nuestros días y que pueden ir desde su construcción para conmemorar un acto milagroso o santificar un lugar concreto y real asociado a la vida de un Bienaventurado hasta ubicarlas en zonas con la existencia de aguas con poderes milagrosos o curativos o en espacios designados por la voluntad divina, lo que le otorga un marcado localismo.

Otra de las causas de la construcción de numerosas ermitas es el progresivo culto a los santos, en especial a partir del siglo XV, cuando el hombre sintió la necesidad de tener protectores contra los males que más directamente le aquejaban: peste, plagas, sequías, enfermedades que diezmaban a la población, etc. Estas amenazas determinaron a los vecinos a hacer votos colectivos a los santos en cuya intervención divina en la vida diaria se creía constante. Así, las advocaciones de estas ermitas no difieren mucho de las de otros territorios pertenecientes a las órdenes militares, como sucede con las dedicadas a San Cristóbal, a menudo situadas en un cerro próximo a la villa queriendo invocar el auxilio y protección de viajeros y caminantes, y también las dedicadas a San Sebastián, considerado protector por excelencia frente a la peste, o a San Juan situadas a menudo en barrios extramuros habitados la mayoría de las veces por comunidades judías y árabes hasta su expulsión.


Nota común a casi todas ellas es que en cada una había fundada una cofradía, generalmente de igual título que el templo; así por ejemplo, la cofradía de San Sebastián, la del Corpus Christi, la de Santa Ana, etc. Este tipo de cofradías, de carácter piadoso-benéfico, abundaron en su época, siendo su finalidad garantizar la salvación de sus miembros mediante la práctica de la caridad y hermandad. Sus funciones se limitaban al correcto cuidado de los bienes y cuentas de la institución, la atención a las reparaciones del santuario, celebración de la festividad del santo bajo cuya advocación se constituían y el mantenimiento de comidas y otros actos de la hermandad.

El estudio de las ermitas santiaguistas de los siglos XV y XVI situadas en los territorios santiaguistas parte de las características comunes de este tipo de edificios: reducido tamaño y austeridad. La decoración es un elemento prácticamente inexistente dominado una concepción funcional del espacio. El material empleado era el mampuesto. El ladrillo se encontraba en arcos, suelos, cubiertas, coros, pórticos, torres e incluso muros. La piedra se empleaba como refuerzo de esquinas y los interiores solían estar encalados. La práctica ausencia de contrafuertes en los muros estaba íntimamente unida a las cubiertas de los templos realizadas en materiales poco pesados (madera, ladrillo). Por último, su situación podía ser alejada de los núcleos urbanos, lo que explica la presencia constante de una persona encargada de su cuidado y conservación.

(Ermita de Santiago en Azuaga, Badajoz)

(Ermita de San Blas en Azuaga, Badajoz)

En los territorios bajo la jurisdicción de la Orden de Santiago, en todos los santuarios había una figura especial para el mantenimiento surgida como expresión máxima de la devoción y piedad popular, el santero. Era el encargado de la limpieza y el cuidado de las ermitas, especificándose así en los libros de visitas, que aluden a los santeros como figuras imprescindibles para impedir que las ermitas se encuentren sucias, maltratadas o ruinosas. Además mantenía el santuario abierto a los fieles y vigilaba sus bienes y ornamentos. Atendía en definitiva los quehaceres propios de un edificio religioso: tocar las campanas para llamar a los feligreses; encendían la lumbre para calentar el edificio para que el capellán oficiara la misa o encendía las lámparas en los altares mayores.

El santero por su trabajo recibe una retribución en metálico, no muy elevada, lo necesario para su manutención. A menudo disponía de una tierra próxima donde cultivar lo necesario para su sustento, entregada no siempre de forma gratuita. Finalmente, se les proporcionaba vivienda, que solía estar adosada o muy cercana al edificio. De pequeñas dimensiones, a veces extremadamente pobres, limitándose a pequeños cobertizos donde refugiarse de las inclemencias del tiempo o podía vivir en el interior de la ermita. Así, junto a la ermita de la Vera Cruz se edificó la casa del santero, que quedaba dentro de este recinto religioso y de un patio que la rodeaba, y lo mismo sucedía con la ermita de la Concepción: Tenía un patio grande con un pozo y un corral en que había una bodega debajo de tierra, y junto a ella la casa del ermitaño.

El cargo de santero podían desempeñarlo hombres, mujeres y muy frecuentemente matrimonios. Eran nombrados por los hermanos, si existía cofradía, y el mayordomo. La elección recaía sobre personas muy devotas, que optaban por ese medio de vida como forma de servir a Dios y vivir más intensamente la fe.

Las ermitas obtenían ingresos económicos de la agricultura y la ganadería. Así pues las ermitas aumentaban en la medida de lo posible sus tierras a lo largo del siglo XVI. A partir de unas tierras iniciales, la mayoría se adquirían a particulares, auspiciadas por el fortalecimiento económico, optando los mayordomos por invertir en bienes inmuebles y terrenos cultivados. Casi todas las ermitas contaban también con algunas cabezas de ganado y el arrendamiento de casas, bienes inmuebles cuya cotización asciende con el correr de los años, era otra fuente de ingresos de las ermitas.


Las limosnas y mandas de los testamentos son ingresos presentes en todas las partidas de las ermitas. Los fieles, guiados por el sentimiento cristiano de ayudar a la Iglesia en sus necesidades materiales, legan parte de sus bienes o conceden limosnas esperando obtener a cambio su intercesión ante la divinidad en el supremo momento de la muerte. Los feligreses contribuyen a sufragar los gastos de las ermitas. En ocasiones los donativos no son pecuniarios, sino en especie: viñas, tierras e incluso grano. Igualmente la celebración de oficios religiosos, en cumplimiento de lo establecido en los testamentos, reportó importantes ingresos a la hacienda de las ermitas.

Los beneficios obtenidos se ven mermados con los gastos emanados de atender las necesidades del santuario, el buen estado del edificio o los derivados del mantenimiento y conservación de puertas y campanas. A veces, los gastos son tan elevados que el alcance de la cuenta de los mayordomos resulta negativo. No sólo el cuidado arquitectónico de la ermita produjo importantes gastos, sino también la decoración, la talla de las imágenes, el alumbrado o los salarios de los trabajadores. Los clérigos cobraban por oficiar las ceremonias y recoger la limosna; y santeros, lavanderas, escribanos y alcaldes cobraban sueldos de las rentas de las ermitas. Por todo ello, el control económico de las ermitas fue una preocupación constante de los visitadores.

(Carta de confirmación otorgada por los visitadores de la Orden de Santiago al concejo de Moratalla)

Una fuente documental relevante son los libros confeccionados por los visitadores, designados temporalmente para inspeccionar de forma personal las villas, bienes y propiedades bajo la jurisdicción de la Orden de Santiago. La figura del visitador, por tanto, nace por la necesidad de controlar las posesiones diseminadas por extensos territorios. Su papel es velar por el buen funcionamiento de la Orden, pues constituyen el vínculo de unión entre sus órganos directivos y el resto de la institución. Cuando concluían la visita, debían presentar, en el Capítulo General, un libro en el que se examinase el estado material de las distintas propiedades (iglesias, hospitales, ermitas, casas, bastimentos, mesas maestrales…) y el espiritual de sus súbditos, analizando el comportamiento moral de sacerdotes, comendadores, santeros, etc.

La forma de realizar la visita era siempre la misma: descripción de los edificios; relación de ornamentos litúrgicos, ropas y joyas; inventario de las propiedades; revisión de los libros de cuentas, con la enumeración del cargo e ingresos de las ermitas, la data o el desembolso de los mayordomos, y el alcance o diferencia entre ambas cantidades; y, finalmente, la relación de los mandatos, alusivos tanto a los aspectos materiales de las iglesias como el estado espiritual de los feligreses, sacerdotes, santeros y mayordomos. También siempre con idéntica estructura: denuncia las transgresiones de la conducta moral de los fieles o el mal estado de los edificios, exposición de las medidas correctoras de los denunciados e imposición y fijación de penas en caso de incumplimiento.

Por tanto, de estos documentos se destacan tres aspectos fundamentales: artístico o descripción de los edificios y ornamentos; económico o inventario de bienes; y religiosos, en su doble vertiente de delación y condena de las desviaciones y constatación de los usos y preferencias devocionales.

Cuando la población comienza a sentarse en las faldas del cerro de la villa de Estepa, a pesar de la seguridad precaria que suponía vivir fuera de la muralla y la proximidad aún de la frontera con el territorio bajo control musulmán, comenzaron a consolidarse los distintos arrabales de la ciudad nueva, mientras la Villa intramuros se iba despoblando. Los arrabales estepeños tenían en común que se encontraban en una encrucijada de caminos, proximidad de agua (manantiales, pozos, etc.) y la existencia de un lugar de culto. La consolidación de los arrabales llegaría con la conquista de Archidona (1468) y de Granada (1492), alejándose definitivamente el peligro de la zona fronteriza de Estepa. La población comenzó a asentarse en el Arrabal de la calle Ancha, cerca de las murallas de la villa, donde surgieron las ermitas de San Sebastián, Concepción y del Cristo de la Sangre. Al oeste de la ciudad la población se asentó en torno a la ermita del Cristo de la Vera-Cruz, arrabal que contaba con un manantial y del que algunos historiadores afirman que en la época musulmana existía una población, baños e incluso una mezquita. Al este la ermita de Santa Ana y su manantial aglutinó a la población que se asentó a espaldas de las murallas. La otra ermita extramuros se situó en el cerro cercana al camino que dirigía a Gilena para recibir a los viajeros bajo la advocación de San Cristóbal. La villa intramuros contaba desde la conquista cristiana con ermitas dedicadas a los patronos de la villa, Santa María de la Asunción y Santiago Apóstol.

-Ermita y Hospital de la Asunción: Su fundación está vinculada al hospital de Santa María de la Asunción, situado intramuros de la villa, y se encontraba a cargo de la cofradía del mismo nombre. Hacia el año 1616 se edificaron ermita y hospital de nuevo en su actual emplazamiento, aunque la ermita tuvo que reedificarse en 1646 por encontrarse en estado ruinoso. El edificio del hospital disponía de un buen local para la asistencia de pobres enfermos que eran atendidos merced a los bienes propios de la cofradía que lo fundó.

(Iglesia y Hospital de la Asunción en calle Mesones, 1616)

-Ermita-Capilla de Santiago Apóstol: La iglesia se debió erigir en torno a 1390 con la advocación de Santiago Apóstol bajo el patrocinio y decorada con las armas del maestre santiaguista Lorenzo Suárez de Figueroa. Según se describe en las Actas debía ser más bien una capilla dedicada al apóstol en el interior del castillo de Estepa. Santiago Apóstol fue patrono de la Orden y de las Españas, recibió una especial veneración como consecuencia de influencia oficial y por su carácter bélico emanado de la leyenda apócrifa de su lucha contra los musulmanes.


-Ermita de San Cristóbal: San Cristóbal era protector de los transportistas y de los viajeros, de ahí que en toda ciudad se le construyera una ermita, iglesia o capilla para que los viajeros pudieran implorarle su protección antes de realizar su viaje o cuando paraban para descansar. La Ermita de San Cristóbal de Estepa estaba situada junto a una vereda que conducían hacia los pueblos cercanos de Gilena y Pedrera y situada extramuros.


-Ermita de la Vera Cruz: Según se desprende de las actas de los visitadores santiaguistas, se trataba de un edificio con cubierta de madera de pino y realizado a base de ladrillo; en su capilla mayor, cerrada con reja de madera, había un altar sobre cinco gradas y encima un crucifijo de bulto redondo; a la derecha de este altar, en un hueco a guisa de hornacina, estaba colocada la imagen de Nuestra Señora de los Remedios. A finales del siglo XVII, a impulso de la expansión de la devoción rosariana en la villa, se crearon cofradías con título del rosario en casi todas las iglesias estepeñas mediante las cuales ejercitar dicha práctica devocional; así, una de estas corporaciones rosarianas, la hermandad del rosario de Los Remedios, sita en esta ermita, se constituyó formalmente en 1701 con la preceptiva aprobación del vicario. En 1733, dicha corporación rosariana solicitó la agregación de la cofradía de la Vera Cruz que desde tiempo inmemorial existía en la ermita, aunque por entonces había decaído bastante. Esta hermandad del rosario se encargó de costear a lo largo del siglo XVIII las cuantiosas obras de ampliación y reforma del templo, al que convirtieron en una joya del barroco, como aún hoy día puede verse. Como consecuencia de este proceso, el templo fue perdiendo paulatinamente la denominación de ermita de la Vera Cruz para pasar a llamarse ermita de los Remedios.


-Ermita de la Concepción: Se edificó en la calle Ancha, cerca de la ermita y hospital de la Sangre. Por los informes de los visitadores de la Orden de Santiago sabemos que el edificio primitivo tenía una sola nave que se cubría de madera de pino y el exterior a dos aguas. En 1576 se modificó añadiéndole una capilla mayor abovedada y en el altar mayor, sobre tres gradas, una imagen de Nuestra Señora, metida dentro de la pared. En 1740, el VII Marqués de Estepa, don Juan Bautista Centurión, y su esposa, en cumplimiento de una penitencia que les fue impuesta, volvieron a edificar la iglesia. Numerosos monarcas medievales manifestaron su devoción por la Inmaculada Concepción de María, como Fernando III el Santo y Jaime I el Conquistador, y han portado su estandarte en sus campañas militares. Desde el siglo XIV existen en España referencias de cofradías creadas en honor a la Inmaculada. La más antigua, en Gerona, data de 1330. En el siglo XVI se revitalizará este fervor con un ingente número de cofradías constituidas bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción de María, hermandades consagradas a las labores caritativas y la asistencia social.


-Ermita de San Sebastián: La iglesia, de menor dimensión que el templo actual y de una sola nave, se asentaba sobre el terreno más rocoso y estable. El templo seguía la simbología cristiana con la cabecera hacia el oriente, “allá donde sale el sol”. En el año 1568 se acordó reconstruir la iglesia bajo los planos, traza y presupuestos que formó el italiano Vicente Boyol. El culto a San Sebastián es muy antiguo y es protector contra la peste y contra los enemigos de la fe.


-Ermita de Santa Ana: Esta ermita tenía el cuerpo del templo cubierto con madera tosca de pino y caña junta, mientras que la capilla mayor era abovedada. El altar mayor, sobre tres gradas, tenía una imagen de la santa titular. En la segunda mitad del siglo XVI los visitadores mandaron alargar el edificio y en 1576 se empezaron las obras para hacer realidad dicho mandato. En dicha ermita tenía su sede una cofradía dedicada a la santa, celebrándose unos solemnes cultos en honor de su titular. La ermita fue reformada a finales del siglo XVIII, con cargo fundamentalmente a los fondos de la hermandad. Se conserva la tradición de que en el mismo lugar en el que esta la ermita existía un pequeño oratorio dedicado a San José, que por estar en terreno montuoso se llamó San José del Monte. Esta tradición da nombre a uno de los altares de la actual ermita.

El culto a Santa Ana siempre ha tenido relación con la maternidad, la genealogía y el linaje matrilineal, así como la fecundidad y la propiciación de las cosechas. También existe una correlación entre la madre de la Virgen y el conocimiento como agente de transmisión cultural dentro de la familia, por ello se representa en muchas ocasiones la escena en la que Santa Ana enseña a leer a su hija, Cabe señalar también que el culto a Santa Ana se profesa en muchas ocasiones en relación con el dogma de la Inmaculada Concepción, por su papel implícito en el mismo. Los monarcas españoles dedicaron conventos, iglesias y capillas a la santa, como la iglesia que Alfonso X el Sabio construyó en su honor en Triana o el convento que mandó construir el rey Jaime I el Conquistador.


-Ermita de la Sangre y Hospital del Corpus Christi: La ermita se edificó cerca de la muralla de la villa, en el arrabal, junto a la torre que está a espaldas de la desaparecida ermita de la Concepción, camino de la Iglesia Mayor, en la llamada Cuesta de la Sangre. Dicha ermita era aneja a un hospital de pobres transeúntes titulado del Cuerpo de Dios regentado por una cofradía del mismo nombre. A mediados del siglo XVII la ermita y el hospital fueron trasladados, manteniendo la misma advocación, al emplazamiento que todavía hoy ocupa, a expensas de Juan Martín Formáriz. En el altar mayor se encontraba una pintura en lienzo, procedente de la antigua ermita, del Stmo. Cristo de la Sangre y otras pinturas de imágenes que adornaban este altar. En 1692 los fieles que iniciaron la devoción del rosario en esta ermita obtuvieron licencia del vicario general para poder efectuar procesiones por las calles de la villa y en 1702 se constituyeron formalmente como Hermandad del Rosario del Carmen. En la segunda mitad del siglo XVIII, la cofradía del Rosario inició las obras de reforma que le daría al edificio su aspecto actual. La imagen de la Virgen pasó a presidir el altar mayor desde su camarín y la pintura del Santo Cristo de la Sangre quedó en uno de los retablos laterales del templo. La iglesia comenzó a denominarse como ermita de Nuestra Señora del Carmen y en 1728 la hermandad del Rosario consiguió la agregación de las corporaciones santiaguistas que hasta entonces habían tenido su sede en la ermita: la hermandad del Santo Cristo de la Sangre y la cofradía del Corpus Christi. Durante las reformas del siglo XVIII, Diego Márquez realiza para el altar mayor de la iglesia la imagen del Stmo. Cristo de la Sangre que existe en la actualidad y el antiguo lienzo fue colocado en las escaleras de acceso al camarín.


Con el crecimiento de la población, laderas abajo del cerro de San Cristóbal, y el abandono del recinto amurallado, algunas ermitas cambiaron de ubicación, caso de las de La Asunción y de Corpus Christi, y otras desaparecieron, como la ermita de San Cristóbal, que dio origen a la fundación del convento franciscano en los primeros años del siglo XVII, aunque parece ser que el edificio fue conservado como sacristía y oratorio del nuevo convento. Otra ermita, la de San Sebastián, en cambio, se convirtió en parroquia en el siglo XV (1541) precisamente debido al crecimiento de la población en los arrabales.

Mediado el siglo XVIII, la fiebre constructiva y el gusto por las artes que se apoderó de los habitantes más conspicuos de la villa, hizo que las modestas construcciones que hasta entonces habían sido estas ermitas se convirtiesen en las suntuosas y artísticamente decoradas iglesias que aún hoy pueden verse. Algunas de ellas, además, cambiarán de nombre a raíz precisamente del surgimiento de nuevas devociones y el progresivo abandono de las antiguas, tales son los casos de la ermita del Santo Cristo de la Sangre, que pasó a llamarse de Ntra. Sra. del Carmen, y de la ermita de la Vera Cruz, que se llamó desde entonces de Ntra. Sra. de los Remedios.

Las autoridades eclesiásticas siempre mostraron interés por ejercer el control sobre estos edificios eclesiásticos y las prácticas piadosas que en ellos se llevaban a cabo. Así, por ejemplo, para el caso de la diócesis de Sevilla, a partir de la Reconquista, surge la figura del prior de las ermitas, encarnada en un miembro del cabildo metropolitano cuya misión era el control y vigilancia de la administración de las ermitas existentes en la Archidiócesis.

En los territorios pertenecientes a las órdenes militares, el control de las ermitas se llevaba a cabo mediante las visitas periódicas que realizaban los visitadores; para el caso del territorio de Estepa se conocen las visitas que realizaron a estos templos durante el tiempo que estuvo bajo su jurisdicción; con la desmembración del territorio estepeño de la Orden de Santiago y la creación de una jurisdicción eclesiástica exenta, el control de las ermitas fue llevado a cabo por la vicaría general, cabeza visible de dicha jurisdicción, sin excluir la posibilidad de que éstas fuesen visitadas por visitadores de los arzobispados limítrofes (Sevilla, Córdoba y Málaga) en casos excepcionales, como sucedió a comienzos del siglo XVIII (1709), en que tenemos constancia que la visita pastoral realizada al territorio de la vicaría estepeña por un delegado del arzobispo de Sevilla, don Juan Clemente Mahius y Príncipe, incluyó también todas las ermitas estepeñas con objeto de comprobar su estado.

Obras de consulta:
-La arquitectura religiosa en la Azuaga santiaguista (azuaga.es)
-La Ermita de San Antonio Abad de Estepa. Jorge A. Jordán Fernández. Editorial La Serranía. Ronda 2011.

26/11/10

MONDONGUEROS


Desde la lejanía Estepa es un bellísimo entramado de murallas, mojinetes, testeros y sobre todo los campanarios sobre los que el sol refleja el dorado crisol de sus atardeceres, haciéndose bronce imperturbable en los antiquísimos repiques de sus campanas. Al acercarnos a esta Villa por cualquiera de los puntos cardinales que dominan el impresionante desperezo de la campiña a los pies de nuestra ciudad, en cualquier encrucijada de caminos pervive y se dignifica con el paso del tiempo la soberbia silueta de la Iglesia Parroquial de San Sebastián, ya que siempre se nos aparece como una prolongación imperturbable de la vida de todos los estepeños que en algún momento de nuestra existencia, hemos sentido como nuestra alma se cosía para siempre a la pétrea potestad de su inigualable belleza.

La Parroquia de San Sebastián es mucho más que una comunidad de cristianos. Su templo es una demostración excelente del carácter social, cultual y antropológico de todos sus moradores, ya que desde el siglo XVI este parte del pueblo de Estepa se ha sentido como única en sus gozos y en sus incertidumbres, se ha desarrollado sabiéndose singular e inigualable y por eso aquí, en esta frontera de la fe, la vida de la Estepa mondonguera camina de la mano de su Parroquia por y para siempre. Este trozo del sentir estepeño siempre se ha caracterizado por se autárquico, por reclamar una libertad administrativa religiosa que dejara muy clara la impronta de una forma única de sentir a Dios, a la Virgen y a los hombre y mujeres de su tiempo; son los barrios nacidos al amparo de este templo como epígonos consustanciales de una forma sublime de vivir la vida, de disfrutar de sus fiestas y de sentirse como una comunidad propia y señera.

En torno a la parroquia de San Sebastián se esconde una forma de vida y un modo único de sentir y de vivir en Estepa y a Estepa, y es por eso que la Parroquia de San Sebastián impregna de un sentimiento excepcional y muy particular a todo el estepeño que recibe el bautismo de la vida en sus calles y en sus plazas.


Pero a nuestra Parroquia le ocurre algo inusual y maravilloso al tiempo, la cotidianeidad de todos los que asistimos a este tabernáculo de la vida nunca termina en el templo donde se cobijan las devociones y las emociones del alma de todo un pueblo; los muros de San Sebastián transitan de acera en acera de tal forma que Mesones, Los Vitos, Puente, San Juan, Perales, Hortelanos, Libertad y muchísimas más calles de la feligresía hacen a la vez de caminos de encuentro en nuestras vidas y de senderos para acercarnos a las Capillas donde aún en nuestra Parroquia se veneran verdaderos santuarios de lo místico, lo sagrado y lo espiritual. Encontraremos un altar en el Carmen, otro en Santana, también en Santa Ángela de la Cruz, en la Milagrosa e incluso en la desaparecida Iglesia de la Victoria, en la que su torre se erige como campanario de nuestro Barrio. Vayas adónde vayas en el Barrio Mondonguero todo se encuentra imbuido de un aire señorial pero a la vez humilde, de una predisposición a lo catatónico donde el sentido y el sentir se dejan llevar por el misterioso embrujo de sus sensaciones; todos somos un mismo Barrio unidos a nuestra Parroquia como sello de la devoción y la tradición cultural de una forma de vivir a Cristo y a los hombres y mujeres de Estepa, que se ha convertido con el paso de los siglos en ejemplo de sabiduría, y de buen vivir.

Por lo tanto, cuando entres por el pasaje de Santa Cristina y la recoleta sombra de un imponente muro y sus contrafuertes te devuelva a la portentosa sencillez de la puerta del Perdón de la Parroquia de San Sebastián, descubrirás que allí la vida palpita a un ritmo distinto; tal vez el tiempo recobre otros matices que nunca pudiste percibir y sabrás entonces que allí generaciones enteras de niños jugaron al aro y al escondite, sabrás que por aquel pórtico de pilastras dóricas llegaron las vidas y se fueron las almas de muchos estepeños, sabrás que aquel arco y aquel dintel fueron el altar más primoroso donde nuestros abuelos y abuelas veneraron al Señor de Estepa, comprenderás entonces por qué San Sebastián no es solo un templo ni una Parroquia… si te paras un momento cerrando los ojos, oirás el crepitar de sus silencios ancestrales y sabrás entonces que la Parroquia de San Sebastián, además de un templo lleno de hermosura y perfectas armonías arquitectónicas es una forma de vivir y de sentir en Estepa.


José María Díaz Fernández
Iglesia de San Sebastián: El renacer de un templo.

CARTA DE EDICIÓN

El blog Devociones de Estepa nació en la cuaresma de 2009 y tuvo como motivo de inspiración la oportunidad de dar a conocer la Semana Santa de Estepa a través de los nuevos medios de comunicación. El objetivo principal era recopilar información de las Hermandades y Cofradías de Estepa así como mostrar nuestras tradiciones y costumbres. El blog se definió con carácter divulgativo, y por lo tanto, al carecer de carácter lucrativo, se ha rechazado sistemáticamente toda propuesta económica que hemos recibido. Sólo se ha permitido artículos relacionados con la información cofrade o que tuvieran carácter benéfico.

Para llevar a cabo este trabajo, se inició en el blog la recopilación de artículos que procedían principalmente de los boletines y libros de las Hermandades estepeñas, el
Ayuntamiento de Estepa en sus diversas publicaciones, blogs dedicados a la Historia y Semana Santa de Estepa y por último la información que se daba en las redes sociales. Para acompañar a estos artículos se escogían fotografías que se encontraban en los diferentes medios ya mencionados. Tanto los artículos como las fotografías publicados en estos medios no habían sido realizados para el blog.

Desde el blog se ha trabajado también por la investigación propia y de esta forma se han publicado artículos nuevos de información, a los que se le han dedicado un gran esfuerzo. Siguiendo la misma idea, se han realizados también fotografías propias que no se han firmado, pero que han aparecido tanto en el blog como en nuestra página de Cofrades. La idea del blog siempre ha sido compartir y dar a conocer, por lo que siempre se ha permitido la utilización de estas imágenes y de estos artículos. Sólo los que han llevado a cabo la aventura de crear un blog, pueden reconocer las numerosas horas, esfuerzo e ilusión que se le dedica a un proyecto de estas características, y es por ello por lo que conocemos de primera mano la importancia que para un creador de blog tienen los contenidos propios que ha realizado. Por eso, queremos disculparnos con aquellas personas que se hayan sentido ofendidas por la publicación de sus trabajos y retiraremos aquellos trabajos que no quieran que aparezcan en este blog. Sólo indicar que el blog no llega a asumir la autoría de estas fotografías y artículos, y que por lo tanto se expresa su autor o autores al final de cada artículo.

De igual manera, queremos mostrar nuestra gratitud a todas las personas que se han puesto en contacto con el blog para publicar sus artículos y fotografías. Sabemos la ilusión y confianza que han depositado en el blog y se lo agradecemos enormemente.

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-Burguillos Viajero: Estepa (I) y (II). J. Velázquez. 2010

-La firma de Cervantes en Estepa. A. Mallado. ABCdeSevilla. 2014

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Nos gustaría saber:

-¿Quién hizo a Mª Stma. de la Amargura, San Juan Evangelista y María Magdalena de la Hermandad del Calvario tras la Guerra Civil?

-Localización de los lienzos de la desaparecida Ermita de la Concepción: lienzo de la Inmaculada Concepción y lienzo de San Fausto.

-¿Cuáles han sido las marchas elegidas por los pregoneros de la Semana Santa de Estepa?

-¿Quién ha dado el pregón de los Dolores de Nuestra Señora, el pregón de Ntra. Sra. de los Remedios y el pregón de Mª Stma. de las Angustias?

Nos gustaría encontrar:

-Fotografías de la visita de Nuestro Padre Jesús al Convento de Santa Clara en 1995.

-Fotografías de la salida extraordinaria de Mª Stma. de los Dolores de San Pedro en 2001.

-Fotografías de la salida extraordinaria de San Pedro Apóstol por los 50 años de la refundación de la Hermandad en 2003.

-Fotografías del traslado cuaresmal del Stmo. Cristo de las Penas a la Iglesia de la Asunción.

-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de las Angustias.

-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de los Estudiantes

-Cartel conmemorativo del 350 aniversario del Juramento a la Inmaculada Concepción de María (Hdad. San Pedro)

-Carteles de la Semana Santa de Estepa editados por el Consejo y por el Ayuntamiento

-Carteles de la Semana Santa de Estepa editados por la Caja San Fernando.

-Fotografías e información de la exposición "Las devociones populares en las colecciones privadas estepeñas"

-Fotografías de los retablos de la Iglesia de la Victoria que se encuentran en:

-Retablo Mayor (Iglesia de Santiago-Herrera)
-Retablo de San Francisco de Paula (Iglesia de la Encarnación-Casariche)
-Retablo de Ntra. Sra. de los Dolores (Iglesia de Santiago- Puente Genil)
-Retablo Virgen de las Angustias (Iglesia de Santiago – Puente Genil)
-Retablo de San Francisco de Sales (Iglesia de Santiago – Puente Genil)
-Retablo de Jesús Nazareno (Iglesia de Omnium Sanctorum – Sevilla)
-Retablo Ntra. Sra. de la Candelaria (Puebla de Cazalla)
-Retablo de Santa Lucía (Iglesia del Socorro – Badolatosa)
-Retablo de San Blas (Iglesia del Rosario – El Rubio)
-Púlpito de la Iglesia (Iglesia del Corpus Christi – Sevilla)

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Iglesia de los Remedios, de 11 de la mañana a 1 de la tarde.

Iglesias de La Asunción, El Carmen y Santa Ana, de 11 de la mañana a 1 de la tarde, y de 7 a 9 de la tarde.

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-Lunes a Viernes: 7:30 h a 15:00 h
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“La Cultura debe considerarse como el bien común de cada pueblo, la expedición de su dignidad, libertad y creatividad, el testimonio de un camino histórico. En concreto, sólo desde dentro y a través de la cultura, la fe cristiana llega a hacerse histórica y creadora de historia.”

Juan Pablo II Exhortación Apostólica, “Christifidelis laici”
"Chiflados de Dios: Así seguramente les llaman muchos que los ven, pensando que no tiene sentido tal esfuerzo. Pero son locos de amor por Dios, tanto de tocar el corazón de su pueblo, para llevarles a Dios." Papa Francisco, II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, Sevilla 2024

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