17/2/19

LA VIRGEN DE LOS REMEDIOS: NOTAS PARA SU AUTORÍA


La devoción a Ntra. Sra. de los Remedios tiene su origen en la Cofradía de la Santa Vera Cruz. No se conoce la fecha exacta de la fundación de la cofradía pero debió ser entre 1536 y 1566, año del que se conserva el primer libro de cuentas de la Hermandad, en el que ya aparecen partidas relacionadas en el culto a la Virgen de los Remedios. La primitiva hermandad hacía estación de penitencia la tarde-noche del Jueves Santo saliendo en procesión la talla del crucificado y Ntra. Sra. como Dolorosa vestida de negro, de riguroso luto. Posteriormente se añadió a la procesión una talla de la Flagelación de Cristo, la cual fue el origen de la Hermandad de Paz y Caridad. En torno a la procesión se predicaba un sermón y tomaban parte los disciplinantes. Después de la procesión se procedía al lavatorio de los cofrades que se habían autodisciplinado.

En el primer domingo de mayo, y en algunas ocasiones obvias el segundo, se celebraba la procesión de la Vera Cruz junto con la Virgen de los Remedios de gloria, acompañada del Niño Jesús, correspondiendo al día octavo del Octavario que comenzaba el domingo anterior a la procesión. Este octavario dio el nombre a la fiesta de la Octava. Como herencia de esta festividad, la Hermandad celebra la onomástica de la Virgen de los Remedios el 3 de mayo, aunque se llegó a celebrar el 8 de mayo, y una novena con anterioridad al tercer domingo de mayo.

La imagen de Ntra. Sra. de los Remedios, tanto de dolorosa como de gloria, aparece desde el comienzo de la cofradía de la Vera Cruz y llegó a salir en procesión tres veces durante el año, acompañando como dolorosa al Cristo de la Vera Cruz y al Cristo de la Columna el jueves santo y en su versión de gloria junto al Niño Jesús en la festividad de la Vera Cruz y en la Octava. Debido al auge de la devoción al Rosario en el siglo XVIII y a las corporaciones masculina y femenina que formaron su propia hermandad, el culto glorioso a la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios se impuso al carácter penitencial, quedando finalmente el Stmo. Cristo de la Vera Cruz al culto interno y casi olvido, y la Hermandad de Paz y Caridad como heredera del Jueves Santo. La imagen de la Virgen de los Remedios acompañó al Cristo de la Columna hasta casi el final del siglo XIX, cuando la hermandad adquiere su propia imagen de dolorosa.

La devota imagen de Ntra. Sra. de los Remedios es una talla de candelero para vestir que sostiene al Niño Jesús en su mano izquierda mientras en la derecha porta el cetro real. La fecha y autoría de su factura no ha quedado determinada hasta el momento, datándose en las décadas centrales del siglo XVI, aunque pudo ser adquirida en una fecha posterior. El dilema en la datación de la imagen está en considerar la actual imagen de Ntra. Sra. de los Remedios como aquella imagen del siglo XVI que perteneció a la Cofradía de la Vera Cruz y que ha sufrido numerosas restauraciones a lo largo de los siglos, o bien considerar que en algún momento histórico, como finales del siglo XVII o mediados del siglo XVIII, la hermandad decidió la sustitución de la talla de la Virgen. La hermandad en estos siglos vivió un periodo de auge debido al fervor en la devoción rosariana que supuso la renovación arquitectónica y decorativa de la iglesia. En cualquiera de las dos opciones, la imagen actual de la Virgen debe considerarse como una talla muy restaurada y retocada por diferentes autores durante los siglos XVII, XVIII y XIX, alejada por tanto de aquella del siglo XVI.

Las características estéticas de la imagen la sitúan en las décadas centrales del siglo XVI y, de hecho, la primera noticia sobre su existencia aparece en 1751 a partir del empleo de 4897 maravedís en la compra de un saínelo y una saya de tafetán amarillo con guarnición de terciopelo morado para su indumentaria. Esta información queda recogida en el primer libro de actas de la Cofradía de la Vera Cruz que data de 1536 a 1566. Es un periodo de notable ímpetu a la hora de completar el ajuar de la Virgen con la adquisición continuada de velos, jubones, mantos, sayas, camisas, corpiños y joyas variadas. La Virgen mantiene de esta época la frontalidad y las manos del tipo “peine” sin ningún tipo de curvatura.

A finales de siglo XVI, en concreto en 1599, se tiene el dato de que se adquiere la imagen de una Virgen en Granada, pero recientes investigaciones mantienen que no se trataría de la Virgen de los Remedios sino que podría tratarse de la Virgen del Rosario de Santa María.

A comienzos del siglo XVII se tienen noticias de las primeras intervenciones en la imagen debido a su deterioro. En 1608 se pagan 8 reales por refrescar el rostro de la Virgen y en 1616 se completa con el arreglo general llevado a cabo por el carpintero Alonso Vázquez, con toda seguridad a nivel de candelero o peana. En 1626 el pintor Luis de Venegas restaura el Niño Jesús y en 1651 el rostro de la Virgen por 44 reales. En el siglo XVIII, la Virgen se adapta a la moda estético-artística del periodo con la colocación de ojos de cristal en 1741 y se le vuelve a componer el rostro en 1750. El Niño Jesús es también restaurado en 1715. En el siglo XIX, es Miguel Márquez quien le retoca el rostro y las manos en 1820. La última restauración se debe a Guillermo Carrasquilla en el año 2000.

En cuanto a la imagen del Niño Jesús, no corresponde con aquel con el que la Virgen fue configurada en el siglo XVI. La Virgen portaba la imagen del Niño Jesús en su versión de gloria, por lo que el original pudo ser extraviado o cambiado en una de sus restauraciones. Se tiene constancia de la donación de un Niño Jesús a la Iglesia de los Remedios por una señora a mediados del siglo XVIII y se piensa que ese Niño pudo pasar a formar parte de la imagen de la Virgen. Algunos autores señalan la correspondencia de la imagen del Niño Jesús con aquellas obras que salieron de la mano de Andrés de Carvajal y Campos, quien a mediados del siglo XVIII se encontraba realizando importantes y destacados encargos para las hermandades asentadas en la iglesia.

Las múltiples actuaciones que ha habido sobre la imagen de Ntra. Sra. de los Remedios hace que la autoría de la imagen se replantee y se tenga en cuenta el grado de intervención que hubo en cada una de estas restauraciones. Aun permaneciendo características formales del siglo XVI como la frontalidad o la serenidad de la imagen, la actuación que pudo modificar en mayor grado su fisionomía pudo corresponder al antequerano Miguel Márquez (1767-1826) en 1820, por la similitud de la Virgen con sus obras. La redondez del rostro de la Virgen, sólo matizado por la nariz, es una de las características de la obra de los Márquez que está presente en la Virgen de los Remedios. Miguel Márquez adopta los preceptos del neoclasicismo, la contención, la serenidad gestual, la dulzura y el triunfo de la belleza formal.

Miguel Márquez fue un destacado restaurador y por sus manos pasaron en Antequera la Virgen del Socorro en 1792, la Quinta Angustia de la iglesia del Carmen en 1817, la Virgen de los Remedios antequerana en 1816, y la Virgen de los Remedios de Estepa. También se relaciona a los Márquez con la restauración de la estepeña Virgen de los Dolores Servita del siglo XVIII.

Ntra. Sra. de los Remedios esconde su autoría en las características formales que presenta del siglo XVI, un enigma difícil de resolver por las numerosas restauraciones que han acontecido sobre la talla en los siglos posteriores. Una devoción enorme en su barrio y en el pueblo, y varias hermandades que han defendido su carácter mariano con su imagen, hace que la autoría de la Virgen de los Remedios trascienda su importancia hacia ese trozo de cielo desde el que protege Estepa.

“¿Quién te hizo, Madre de Dios?"

13/2/19

MIGUEL MÁRQUEZ (1767-1826)


Hijo de Diego Márquez y Juana García Fernández, fue bautizado en la colegiata de San Sebastián, como Miguel José María de los Dolores. En 1802 se casó con Francisca de Sales Angulo y Bordás.

Miguel se formó en el taller paterno, continuando con el oficio familiar tras la muerte de su padre en 1791. Miguel continuó las fórmulas y tipos de su padre pero evolucionó hacia el neoclasicismo. De su producción destacan sus Dolorosas, como la Dolorosa de San Agustín de 1796, la Virgen de la Paz de 1815 o la Dolorosa Servita de 1817. La dolorosa de 1796 sigue el modelo paterno, mientras que las otras dos suponen una aportación plástica distinta.

El modelo de rostro femenino en la obra de Miguel Márquez no puede desligarse de la impronta de las creaciones de Diego Márquez y Vega, como la influencia de la Virgen de los Afligidos de la Colegiata de San Sebastián. La contención y el expresionismo patético van cediendo el testigo hacia la serenidad gestual, el dramatismo idealizado y el triunfo de la belleza formal que termina derivando hacia la dulzura y preciosismo de Miguel Márquez. Pudo tomar como modelo la Virgen de los Dolores del Convento de las Mínimas de Santa Eufemia, realizada en Sevilla en 1745, alejándose del modelo de su padre y de Pedro de Mena.

Se conocen también algunas obras documentadas que realizó para algunas órdenes religiosas, particularmente santos. Para el convento del Carmen realizó en 1799 el púlpito de la iglesia y la decoración del mismo a través de relieves de santos carmelitas, todos realizados por Miguel y dorados y policromados por el pintor Díaz. En 1804 realiza los ángeles lampadarios de la iglesia conventual de las Descalzas de Antequera. Para el convento de los Trinitarios realizó el San Juan Bautista de la Concepción en 1818 y la Glorificación de San Cayetano en 1819.

Miguel Márquez fue además un destacado restaurador y por sus manos pasaron la Virgen del Socorro en 1792, la Quinta Angustia de la iglesia del Carmen en 1817, la Virgen de los Remedios antequerana en 1816, y la Virgen de los Remedios de Estepa. Su hijo José de Carvajal (1801-1847) continuó con el taller familiar.

Listado de obras de Miguel Márquez:

-Virgen del Mayor Dolor en su Soledad, del convento de San Agustín, documentada en 1796. Antequera. Próxima a la Virgen de los Afligidos de la Colegiata de San Sebastián. La Virgen es una alternativa al patrón de Mena, influenciada por la figura de Fernando Ortiz: rompe la soledad y la intimidad del llanto para clamar al cielo por la muerte del Hijo, aumentando su valor teatral y dramático.



- Virgen de la Paz, 1815. Cofradía de Abajo. Iglesia de Santo Domingo, Antequera. (Documentada). Asume parámetros neoclásicos, como el cuello cilíndrico y grueso, pulcritud y corrección en las facciones.



-Virgen de los Dolores Servitas del Convento de Belén, 1817. Antequera.



-Cabeza mariana del grupo de la Quinta Angustia del Convento del Carmen, 1817. La talla completa data del siglo XVI y el Cristo no sufrió apenas cambios.



-Busto de Dolorosa ubicado en el ático del retablo de Santo Domingo. Iglesia de Santo Domingo, Antequera.


-Ángeles lampadarios, 1804. Iglesia de San José. Las Descalzas. Antequera. (Documentados)



-San Juan Bautista de la Concepción, 1818. Iglesia de la Santísima Trinidad, Antequera. (Documentado)



-Glorificación de San Cayetano, 1819. Iglesia de la Santísima Trinidad, Antequera. (Documentado)



-Púlpito y medallones de Santos Carmelitas, 1799. Iglesia del Carmen, Antequera.



-Virgen del Rosario. Iglesia de San Juan Bautista, Antequera. Atribución.


-Virgen de los Dolores. Sacristía de la Iglesia de San José, Las Descalzas. Antequera.



-Dolorosa del Convento de Santa Catalina, Antequera. Atribución.



-Corazón de Jesús, Iglesia de Jesús, Antequera.



-Magdalena Penitente, Iglesia de San Pedro, Antequera. Atribución.


-Virgen del Tránsito, Iglesia de los Remedios, Antequera. Atribución.

 

-Magdalena Penitente y “Santo” del Convento de Madres Agustinas, Cabra.



-Huida a Egipto. Parroquia del Reposo, Campillos. Atribuido



-Purísima, del Convento de la Purísima, 1789. Álora. Desaparecida.



-San Juan Nepomuceno, 1815. Iglesia de la Inmaculada, Benamejí.



-San Gregorio Magno, Iglesia de San Sebastián, Antequera. Relacionada con el taller de los Márquez.

-San Nicolás de Bari. Iglesia de San Sebastián, Antequera. Relacionada con el taller de los Márquez.

En Estepa, las obras de Miguel Márquez no son muy numerosas, relacionándose principalmente con la imagen de San Francisco de Asís de pequeño formato que se conserva en la Iglesia de las Hnas. De la Cruz y que pertenecía originalmente al convento de San Francisco. Recientemente se le atribuye también los ángeles lampadarios de la Iglesia de Santa María La Mayor. En cuanto a sus restauraciones, remodeló y policromó de nuevo a Ntra. Sra. de los Remedios. Sin embargo, la obra de Miguel Márquez podría ser más numerosas, dado que trabajó durante muchos años con su padre en el taller familiar y estas obras se le atribuyen a su padre, pudiendo haber salido de la mano de Miguel Márquez.

-Ángeles lampadarios. Iglesia de Santa María la Mayor, Estepa. Atribuido.


-San Francisco de Asís. Originalmente perteneciente al convento de San Francisco y actualmente en la Iglesia de las Hnas. De la Cruz, Estepa.




-Restauración de Ntra. Sra. de los Remedios.



Artículos y obras consultadas:

-La autarquía artística de una ciudad: historia de la escultura barroca antequerana. Exégesis de una escuela. Fernández Paradas, AR. Escultura barroca española. Nuevas lecturas desde los siglos de oro a la sociedad del conocimiento. Escultura barroca andaluza. Vol. II. ExLibric. 2016
-Dos imágenes barrocas de San Francisco en Estepa, obras de los escultores Luis Salvador Carmona y de Miguel Márquez. Recio Veganzones, A. El franciscanismo en Andalucía: conferencias del II Curso de Verano, San Francisco en la Historia y en el Arte Andaluz, 1998
-Las dolorosas del escultor antequerano Miguel Márquez García. Romero Benítez, J. Vía Crucis de Málaga, 1989.
-Una obra documentada del escultor Miguel Márquez: la Virgen de los Dolores de la Iglesia de Belén. Romero Benítez, J. El Sol de Antequera, 1984
-Ideal neoclásico y evocación barroca: el escultor Miguel Márquez García y la Virgen de la Paz. Sánchez López, JA. Ntra. Sra. de la Paz. X Aniversario de su coronación canónica. Antequera, 1988-1998. Antequera, 1998.
-Especial Imagineros: Miguel Márquez. Fotos Cofrades ATQ. Sarmiento, A. 1999-2018.

10/2/19

LA VIRGEN DEL VALLE, DE JOSÉ DE MEDINA

Estepa atesora una imagen de la Virgen Gloriosa, con la advocación de Virgen del Valle, realizada por José de Medina entre 1748 y 1752, que se conserva en la Iglesia de los Remedios y fue realizada para el retablo mayor de la desaparecida Ermita de San Antonio Abad.

La llegada de la Virgen a Estepa se debe a la necesidad que tuvieron los fundadores de la Ermita de San Antonio Abad de dedicar el templo a la Santísima Virgen para evitar así que la ermita y sus bienes fueran tomados por los seguidores de la Orden de San Antonio Abad, santo al cual le habían dedicado la ermita en su fundación de 1730. Por ello, mandan hacer una imagen de la Virgen a José de Medina quien había establecido su taller en Antequera. El escultor ya había realizado con anterioridad la imagen de San Antonio Abad para la misma ermita por encargo de don Miguel de Santalbáez. Otro de los fundadores, don Pablo de Traba, encarga en Sevilla a Benito de Hita y Castillo una imagen de San Pablo Ermitaño para colocarla en un altar frontero a San Antonio Abad. En 1752 se concluyen las obras en la ermita y se colocan las imágenes en sus altares llevándolas en procesión desde la Iglesia de la Asunción. En la ermita se llegó a celebrar misa diaria, con una misa rezada todos los domingos y días festivos. Los días grandes de la ermita eran el 17 de enero, día de San Antonio Abad, celebrándose una misa cantada; el 29 de septiembre, día de San Miguel, celebrándose una verbena; y el segundo domingo de noviembre, fiesta del Patrocinio de Nuestra Señora, dedicándole una misa cantada.

La ermita y su fundación prosperan en las siguientes décadas, ampliándose en 1766 e inaugurando un Via Crucis hasta la entrada del pueblo en 1780, pero comienzan pronto a arruinarse por perder todos sus bienes. Sobre el 1830 queda inhábil para el culto, trasladándose después de arruinarse el pórtico de entrada a la parroquia de Santa María, actualmente desaparecido. Las imágenes de San Antonio Abad y la Virgen del Valle fueron trasladadas a la Iglesia de los Remedios mientras que San Pablo Ermitaño fue llevado a la parroquia de Santa María. También se considera procedente de la ermita el retablo de la iglesia de Los Remedios en el que está la Virgen del Valle, datado en la segunda mitad del s. XVIII.

La fotografía más antigua que se conserva de la Virgen del Valle fue realizada en 1947 por el fotógrafo José María González-Nandín y Paúl en la Iglesia de los Remedios, ejemplar que se conserva en la fototeca de la Universidad de Sevilla. La imagen se clasifica poco después, en 1955, en el Catálogo Arqueológico y Artístico de la provincia de Sevilla, realizado por los profesores universitarios José Hernández Díaz (1906-1998), Antonio Sancho Corbacho (1909-1982) y Francisco Collantes de Terán Delorme (1899-1977), como un simulacro de la Inmaculada Concepción, aunque no posea esta iconografía.



Fue durante el Primer Congreso Andaluz sobre Patrimonio Histórico, celebrado en Estepa en 2009, cuando se analiza la talla de la Virgen del Valle con detalle y se concluye que no corresponde a una Inmaculada Concepción sino, más bien, a una talla de la Virgen con el Niño que los avatares vividos durante el siglo XIX y XX ha perdido los atributos que poseía y la identificativa imagen del Niño Jesús. D. José Luis Romero Torres compara la talla con la imagen de la Virgen con el Niño, con la advocación de Monteagudo, realizada por José de Medina en 1745-1747 para el retablo mayor del Convento de Madre de Dios de Antequera.

La imagen antequerana fue encargada por las monjas agustinas para sustituir las tallas que se perdieron en un incendio producido por unas velas durante la festividad de San Agustín en agosto de 1745. José de Medina se encontraba trabajando en las esculturas del retablo mayor de la iglesia conventual de Nuestra Señora del Carmen cuando recibe el encargo. La primitiva Virgen de Monteagudo era una escultura de pequeño formato que representaba a la Virgen de pie con el Niño en brazos, cuya imagen donó la infanta Isabel Clara Eugenia en 1608, y era una copia de la original que los españoles habían salvado de la destrucción protestante en Sherpenhauvel, traducido al latín como Monte Acutis, de donde deriva la castellanización de la advocación antequerana.

Virgen de Monteagudo

José de Medina concibió una versión barroca, de tamaño menor del natural: una majestuosa madre vestida con lujosos ropajes con el Niño en el brazo izquierdo y portando en la mano derecha el cetro de plata dorada. Aparece sobre un grupo de nubes con cabezas de querubines y un ángel que sostiene el vuelo del manto. Las nubes, a su vez, se posan sobre unos riscos. Destaca el bello rostro de la Señora, la cuidada policromía y la decoración estofada de tonos dorados combinados con elementos florales, sin estridencia cromática. Para el mismo convento recibe también el encargo de realizar una escultura de San Agustín.

Poco después, recibe el encargo desde Estepa para realizar la imagen gloriosa de la Virgen del Valle, para el cual sigue el modelo antequerano de la Virgen de Monteaguado, basado en un simulacro de la Virgen con el Niño. Ambas imágenes presentan muchas similitudes, aunque la versión estepeña queda incompleta y alterada por haber perdido los elementos que caracterizaban su iconografía como Virgen con el Niño. De ahí, que durante muchos años, haya sido considerada como una Inmaculada Concepción, con la luna a sus pies y sobre una nube con querubines. De nacarinas carnaciones y rictus melancólico, dirige el rostro hacia su mano izquierda, donde portaba al Niño, mientras que en su mano derecha, como su similar antequerana, portaba un cetro, hoy sustituido por un ramillete de flores.



Libros y artículos consultados:

-Actas del I Congreso Andaluz sobre Patrimonio Histórico. La escultura barroca andaluza en el siglo XVIII. Conmemoración del III Centenario del nacimiento del escultor Andrés de Carvajal y Campos (1709-2009). Ed. Ayto de Estepa. Cuadernos de Estepa nº04
-La obra escultórica de Andrés de Carvajal y la escultura antequerana. Romero Torres, JL. Cuadernos de Estepa 4, 2014.
-La Ermita de San Antonio Abad de Estepa. Jordán Fernández, JA. Ed. La Serranía. 2011
-Memorial Ostipense, Aguilar y Cano, A. 1886. Anel, Granada, 1975
-Ermita de San Antonio Abad. Devociones de Estepa. 2009
-José de Medina (1709-1783). Devociones de Estepa. 2011
-La obra de José de Medina. Devociones de Estepa. 2011
-III Aniversario del nacimiento de José de Medina. Devociones de Estepa. 2011
-La devoción a la Virgen del Valle en Estepa. Devociones de Estepa. 2016
-Especial imagineros-José de Medina. Sarmiento A. Fotos Cofrades ATQ
-Selecciones...José de Medina. La Hornacina. 2009

6/2/19

LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS: NOTAS PARA SU AUTORÍA


Tras la celebración de los dos primeros congresos andaluces sobre Patrimonio Histórico (2008, 2009) y las VIII Jornadas sobre Historia de Estepa (2010), analizamos aquí el debate iniciado sobre la atribución de la imagen de la Virgen de las Angustias a Diego Márquez y Vega (1724-1779), en lugar de la relación con José de Medina (1709-1783), a quien se le había atribuido hasta la celebración del primer congreso.

El profesor D. José Roda Peña fue quien relacionó en el primer congreso la imagen de la Virgen de las Angustias con la obra de Diego Márquez y Vega, y en el segundo congreso, que fue dedicado a esta imagen, se abrió el debate sobre la autoría por la relación personal entre Diego Márquez y José de Medina como escultores de la Escuela Antequerana. José de Medina, nacido en Alhaurín El Grande, trasladó su conocimiento de la escuela granadina a Antequera. Allí conoció a Diego Márquez, que se dejó influenciar por el clasicismo del maestro malagueño y participó junto a él en las grandes obras en las que se encontraban trabajando los retablistas antequeranos, llevando así sus obras más allá de las fronteras antequeranas.

Iglesia de la Victoria. Estepa
Convento de Padres Mínimos
La hipótesis de Diego Márquez se reforzaba por el hecho de que la Virgen de las Angustias fue realizada en su origen para un retablo de la Iglesia de la Victoria, perteneciente al Convento de los Padres Mínimos. La mayoría de las obras de esta iglesia fueron encargadas a Diego Márquez, quien realiza la imagen de Jesús Nazareno (Marinaleda), San Blas, el Beato Gaspar Bono o el Beato Nicolás de Longobardo. Sin embargo, hubo otros autores que trabajaron para esta iglesia como Luis Salvador Carmona, que realiza la imagen de San Francisco de Paula, o José Fabré, que realiza la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores (Marinaleda) en 1776. Dada la autoría múltiple de encargos a diferentes escultores del siglo XVIII por parte de los mínimos, en las VIII Jornadas sobre Historia de Estepa, D. Antonio Rodríguez Crujera apunta a la relación de la familia Lasarte con la Virgen de las Angustias ya que la imagen presidía la hornacina del retablo que la familia tenía en la iglesia y era donde se enterraban sus familiares, y además relaciona la devoción de la familia con la Virgen de las Angustias con otro retablo de la misma familia en el Convento de San Agustín de Osuna. Este dato histórico hace pensar que la familia Lasarte pudo encargar la imagen a un escultor de su confianza distinto al que realizara el resto de las imágenes.

De nuevo la imagen de la Virgen de las Angustias se relacionó con la obra de José de Medina, y desde el blog analizamos aquí la similitud de la Virgen de las Angustias con dos de las grandes obras maestras de José de Medina en Jaén: la Virgen de los Dolores y el Cristo de la Expiración.

En este artículo traemos la observación de dos tallas realizadas por Diego Márquez que representan lo que se considera como el misterio de la Piedad o la representación de la Virgen de las Angustias sosteniendo en sus brazos a Cristo después del descendimiento de la Cruz. La primera de ellas se encuentra en el tríptico del coro de la Iglesia del convento de San Francisco de Estepa y la segunda en la sacristía de la Iglesia de los Remedios de Antequera.

En el tríptico del convento de San Francisco se representa en su parte central una Piedad y en las puertas laterales la glorificación del patriarca San José, devoción vinculada a los franciscanos, y el Niño Jesús triunfante con la Cruz. El relieve de la Piedad junto con las rocallas del retablo se atribuyen al antequerano Diego Márquez y las pinturas de las puertas se vinculan con el sevillano Juan de Espinal. En la parte posterior del tríptico se lee: Se hizo i doró esta lámina, Año de 1765. El tríptico se ubica en la reja del coro del templo franciscano.

La Virgen ladea su cabeza hacia su izquierda sosteniendo la de su Hijo con la mano derecha mientras que con la izquierda sujeta un puñal en referencia a las palabras del anciano Simeón. El cuerpo de Cristo se desploma, rompiendo la linealidad, por la pierna izquierda de la Virgen mientras que el tronco y la cabeza, en dirección al espectador, se apoyan en su pierna derecha. Tanto la imagen de la Virgen, caracterizada por la redondez del rostro con rasgos expresivos de dolor, como la de Cristo, de anatomía marcada por los signos de la Pasión, se relaciona con otras imágenes de la etapa barroca de Diego Márquez como la Virgen del Mayor Dolor y el Calvario del Carmen estepeño o el Stmo. Cristo del Amor de San Sebastián de Estepa.


La imagen conocida como Las Angustias que se conserva en un tabernáculo de la sacristía de la Iglesia de los Remedios de Antequera se atribuye a la obra de Diego Márquez, y forma conjunto con un San Francisco de Asís arrodillado en su oración y mostrando las llagas de los estigmas de sus manos. La Virgen, en este caso, dirige su mirada hacia el cuerpo de su Hijo, al que sostiene sobre sus piernas pero sin mantener la linealidad, quebrándose otra vez en su torso pero sin dejar caer las piernas. El rostro de Cristo dirigiéndose de nuevo al espectador con la cabeza desplomada sobre la rodilla derecha de su Madre. Las líneas de esta imagen parecen más suaves que en la Piedad del tríptico estepeño, pero se mantiene las características que las relacionan a las obras mencionadas de Diego Márquez.


Si observamos la imagen de Ntra. Sra. de las Angustias de la hermandad radicada en la Ermita de Santa Ana, la estructura y configuración de la imagen se aleja de esta representación diseñada por Diego Márquez para las tallas del San Francisco estepeño y de Los Remedios antequerano. En la imagen estepeña la Virgen adelanta su pierna derecha y la eleva para sostener el cuerpo de su Hijo mientras lleva hacia atrás la pierna izquierda, lo que provoca una leve inclinación del cuerpo de Cristo hacia la pierna izquierda. La línea de la composición la acerca hacia un ideal más clásico, con trazos más rectos y simples alejados de la curva y la contra-curva.

El rostro de la Virgen muestra grandes ojos, casi ocultos por unos párpados caídos por el llanto. La nariz es recta y alargada, y boca menuda, entreabierta, dejando ver en su interior los dientes superiores. El óvalo del rostro no muestra la redondez de los rostros de Diego Márquez y queda rematado con un pronunciado mentón, con un profundo hoyuelo en su centro. El cuello es esbelto y de tipo tubular bajo una cabeza que no está inclinada.

El cuerpo de Cristo está aún más alejado de las anteriores obras mencionadas de Diego Márquez. La Virgen sostiene la cabeza de Cristo con la mano derecha y la eleva, evitando así que se desplome sobre su rodilla y que quede ladeada. La mirada de la Virgen se corresponde así con el rostro de Cristo. El cuerpo de Cristo dibuja una línea recta entre torso y pierna, doblándose las piernas por las rodillas en noventa grados y desplomándose el brazo izquierdo, completamente alineado con la pierna izquierda de la Virgen. La anatomía de Cristo está marcada pero no presenta tanto gusto por la sangre y por las marcas de la Pasión, quedando insinuadas de forma sencilla.


El análisis y la comparación de la Virgen de las Angustias con las imágenes de Diego Márquez y de José de Medina hacen que nos volvamos a inclinar en el debate hacia el taller del escultor de Alhaurín. Mientras tanto, la bella imagen de la Virgen de las Angustias de Estepa oculta en su historia conventual el secreto de su autoría.

Artículos relacionados:
-La autarquía artística de una ciudad: historia de la escultura barroca antequerana. Exégesis de una escuela. Fernández Paradas, AR. Escultura barroca española. Nuevas lecturas desde los siglos de oro a la sociedad del conocimiento. Escultura barroca andaluza. Vol. II. ExLibric. 2016
-Actas del I Congreso Andaluz sobre Patrimonio Histórico. La escultura barroca andaluza en el siglo XVIII. Conmemoración del III Centenario del nacimiento del escultor Andrés de Carvajal y Campos (1709-2009). Ed. Ayto de Estepa. Cuadernos de Estepa nº04
-Actas del II Congreso Andaluz sobre Patrimonio Histórico. Virgen de las Angustias. Escultura e iconografía. Ed. Ayto de Estepa. Diciembre 2011.
-Especial Imagineros: José de Medina. Fotos Cofrades ATQ. Sarmiento, A. 1999-2018.
-Especial Imagineros: Diego Márquez. Fotos Cofrades ATQ. Sarmiento, A. 1999-2018.
-El dilema de la Virgen de las Angustias: José de Medina o Diego Márquez. Devociones de Estepa. 2011
-Iglesia de la Victoria: retablo de Ntra. Sra. de las Angustias. Devociones de Estepa. 2011
-José de Medina. Devociones de Estepa. 2011
-La obra de José de Medina. Devociones de Estepa. 2011

3/2/19

LOS CRISTOS BARROCOS DE DIEGO MÁRQUEZ EN ESTEPA

Diego José Márquez y Vega nació en 1724 y fue bautizado tres años después en 1727. Contrajo matrimonio con doña Juana García y tuvo tres hijos varones. Vivió en la colación de la parroquia de San Pedro de Antequera y se dedicó al arte de la escultura. Pudo haberse formado en el taller de Francisco de Medina y conocía bien la obra de los escultores antequeranos que le precedieron, en especial José Hernández y Juan Bautista del Castillo. Los escultores del siglo XVIII buscaban sus modelos en las obras antiguas de la ciudad y Diego Márquez presenta en alguna de sus piezas un ideal de belleza muy similar al de Francisco Medina, por lo que se considera uno de los talleres en los que se pudo formar.

A los 31 años ya era un maestro consolidado en la ciudad, contando con obras en madera, barro y piedra. Regentó un taller propio que fue continuado por su hijo Miguel Márquez y por su nieto Joaquín Márquez Angulo. Antequera se convirtió en su centro de operaciones desde donde suministró obras a un gran número de poblaciones del centro de Andalucía. Se encuentran obras documentadas desde los años 50 del siglo XVIII hasta poco antes de su fallecimiento en 1791.

La obra de Diego Márquez destaca por la policromía de los estafados, de las carnaciones y de los paños, a lo cual sumamos su concepción del sentido y plasticidad de las estofas, el uso de la sangre y la aplicación de las veladuras, las dos variantes en el desarrollo de la sangre del antebrazo, la aplicación y disposición de los latigazos, el hematoma en el rostro, cabello y patillas, la barba, la disposición de los paños. Sus tonos oscilan entre los blancos y marfiles con tonos rosados que imprimen a su obra una impronta muy particular. Sus fondos presentan colores planos con una paleta amplia y, asimismo, gusta del uso abundante del color, sobre el que se asientan sus estofados. Son de calidad suprema, presentando personalidad propia, tanto en su evolución como en los motivos ornamentales que podemos encontrar, destacando el gusto por el oro y los brillos. En su evolución, las formas pasan a un lugar secundario destacando su habilidad a la hora de policromar una imagen.

Su producción evoluciona hacia 1769 del barroco-rococó a un estilo más clásico. El estilo de Diego Márquez se va depurando, abandonando la curva y contra-curva por líneas más rectas y simples. Esta evolución se aprecia especialmente en sus imágenes cristíferas y en sus Dolorosas. La tipología de la Virgen Dolorosa evoluciona de los modelos intimistas a los patéticos, como la Virgen del Mayor Dolor del Carmen estepeño a la Virgen de los Afligidos de San Sebastián antequerano. Sus Crucificados evolucionan hacia formas clásicas, frontales, serenos, contenidos y sin paños aireados. Por ello, los Crucificados de Diego Márquez se clasifican en dos categorías, los denominados “crucificados barrocos” y los “crucificados clásicos”. Cronológicamente nos estamos moviendo entre 1754, fecha en la que realiza el crucificado de las Descalzas, y 1791, fecha en la que fallece.

1. Crucificados Barrocos

Cristo de las Penas.  1652
Juan Bautista del Castillo.
El grupo de crucificados barrocos se sitúan en los años 50 y 60, ya que a finales de los sesenta cambia el estilo hacia formas más depuradas. Los caracteres formales son un arte seco y duro, tanto en el cuerpo como el rostro, anatomía bien marcada, especialmente evidente en la caja torácica, el torso y el abdomen. Diego Márquez toma el modelo de rostro de determinadas pinturas de Antequera. El punto de partida de los crucificados barrocos se encuentran en el Cristo de las Penas de la parroquia de San Pedro realizado por Juan Bautista del Castillo en 1652, así como en un lienzo de Crucificado situado en el testero interior de la fachada en la nave del Evangelio de esta parroquia, cuyas formas y paños nos establecen una vinculación directa con el grupo de crucificados de Márquez. Diego Márquez era vecino de la Parroquia de San Pedro de Antequera y conocía bien la producción de Juan Bautista del Castillo y de su hijo Antonio del Castillo, de quien toma como modelo el prototipo de cuerpo creado por éste. Los “crucificados barrocos” de Diego Márquez encuentran así su base formal en el arte antequerano del siglo XVII, y dentro de esta clasificación se puede mencionar:

-Expiración. 1754. Museo de las Descalzas de Antequera.



-Crucificado del ático del retablo del Niño Perdido. San Pedro. Antequera



-Amor. Iglesia de San Sebastián. Estepa


-Calvario con San Juan y la Virgen. Iglesia del Carmen. Estepa



-Crucificado. Colección particular. Antequera.

-Pollinita. 1769. Lucena


-Cristo de la Humildad y Paciencia. 1772. Iglesia de los Remedios. Estepa



2. Crucificados Clásicos

El conjunto de las esculturas que Diego Márquez talló a partir de los años 70 denotan un estilo más depurado del barroco, ya por sí contenido en Antequera, convirtiendo las curvas y contracurvas en líneas más amplias, menos sinuosas y más alargadas, que muestran un menor movimiento. Los crucificados de esta etapa parte de una propuesta pseudo-manierista que se toma su base en los escultores antequeranos del siglo XVI. Los crucificados de Diego Márquez son formalmente clásicos, frontales, serenos, contenidos y sin paños aireados ni envolventes gracias a todo lo cual permiten una lectura general del cuerpo.

El modelo de los “Crucificados Clásicos” de Diego Márquez es el Crucificado de la Paz de José Hernández del siglo XVI, que se encuentra actualmente en la Iglesia del Carmen de Antequera. Pero se puede citar también otras influencias clásicas en la obra de Diego Márquez como José de Medina, con quien trabajó en las principales empresas constructivas de la época, o Fernando Ortiz, de quien recibe influencia en los estofados y en las carnaciones. Ambos artistas eran académicos de la Real Academia de San Fernando, por lo que la interferencia de los preceptos academicistas puede constatarse como otra posible influencia en la obra de Diego Márquez, a pesar de que nunca llegó a pertenecer a la academia. Cinco años antes de su muerte en 1791, se restablece en la ciudad de Antequera la Academia o Escuela de Nobles Artes, al amparo de la Real Academia de San Fernando. En sus últimas obras documentadas de 1787 y 1790, como la Dolorosa de la Iglesia del Carmen de Estepa, se puede apreciar el clasicismo. Diego Márquez comprende que el arte va evolucionando hacia formas más depuradas que quieren expresar nuevos aires clásicos que se generalizan en el último tercio del siglo XVIII.

El clasicismo de Diego Márquez es más bien un pseudo-manierismo que se basa en el concepto clásico de la ciudad, mirando hacia el siglo XVI y tomando como modelo las obras de la escultura antequerana, como el Cristo de la Paz de José Hernández.

Cristo de la Paz.
José Hernández. Siglo XVI

El grupo de crucificados clásicos sobresale por la elegancia de sus formas, más delicada y estilizada. La serenidad es clave en la concepción formal y la anatomía es relativa al del Cristo de la Paz con hechuras que parten del modelo del siglo XVI. Los crucificados clásicos son:

-Cristo de la Salud. Sacristía. Iglesia de San Zoilo. Antequera

-Cristo de la Clemencia. Sacristía. Iglesia de Santa María de Jesús. Antequera

-Milagros. Colegiata de San Sebastián. Antequera



-Crucificado. Capilla del Cementerio Municipal de Antequera.

-Misericordia. Iglesia de San Pedro. Antequera



Estepa fue una de las localidades en la que la obra de Diego Márquez llegó en un primer momento de la mano de los retablistas de la familia Primo. Las hermandades y las parroquias acudieron al antequerano Diego Márquez para la decoración de sus retablos y para la realización de sus imágenes titulares. Dentro de la extensa obra de Diego Márquez en Estepa, los Crucificados y Cristos de Diego Márquez siguen el modelo del “Crucificado barroco” de su obra:

-Stmo. Cristo del Amor: El Crucificado preside el retablo de las Ánimas de la iglesia parroquial de San Sebastián desde mediados del siglo XVIII y que a su vez sustituía a un lienzo del siglo XVII en el que San Pedro como cabeza de la Iglesia recogía la sangre de Cristo crucificado.

Cristo aparece muerto, con la cabeza abatida y caída sobre su pecho con gran expresividad y manando sangre de sus heridas descarnadas y con numerosos hematomas en el cuerpo y rostro. Pende lacerado e inerte en un verdadero alarde de expresionismo pasionista. Tiene los costados tensos con los músculos bastante señalados, pero sin exageración. La cruz de Cristo crucificado era originalmente de madera oscura con los palos en forma rectangular. El Crucificado llevaba potencias y corona en plata y estaba rodeado de un grupo de figuras envueltas en llamas, según aludía su advocación original. La imagen fue tomada como titular de la Hermandad de Los Estudiantes fundada en 1957 con la advocación de Stmo. Cristo del Amor. La última restauración de la imagen fue realizada por Pedro E. Manzano Beltrán en 2001.



-Santo Cristo de la Sangre: A mediados del siglo XVIII se acomete la reforma de la nueva construcción de la Ermita del Santo Cristo de la Sangre tras su traslado de su antiguo templo en el siglo XVII desde la cara norte de la muralla. El escultor Diego Márquez será el encargado de sustituir al lienzo titular de la vieja ermita por un Calvario para el nuevo retablo mayor del templo que fue realizado por el ecijano Juan José González Cañero en 1743-1753. El lienzo original del siglo XVI representa a Cristo crucificado como fuente de vida redentora para las ánimas del purgatorio, con la Virgen y San Juan a los pies y a ambos lados dos ángeles recogiendo la sangre de Cristo a media altura. Diego Márquez recrea en madera el nuevo Santo Cristo de la Sangre, la Virgen María y San Juan Evangelista, fiel al antiguo lienzo, para ocupar una hornacina bajo el manifestador del nuevo retablo. El Santo Cristo de la Sangre fue titular de la cofradía hospitalaria homónima que quedó fusionada en el siglo XVIII con la Hermandad de Ntra. Sra. del Carmen. Las características formales del Crucificado son similares al Stmo. Cristo del Amor.



-Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia: En un documento de un cabildo de 1618 la cofradía del Dulce Nombre de Jesús hace facturar un descargo de 52 reales por la hechura de un cuadro del Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia a beneficio del pintor Luis de Venegas, venerándose desde entonces esta advocación en la hermandad. En 1772 la hermandad le encarga a Diego Márquez una talla en madera del Stmo. Cristo para la Iglesia Parroquial de Santa María, donde tenían su sede. Se representa a Cristo reflexionando en el momento posterior a la flagelación, sentado en actitud de meditación en el palacio de Pilatos y dolorido por las llagas que le ha producido el flagelo. Actualmente se encuentra en la Iglesia de Ntra. Sra. de los Remedios.



-Cristo de la Misericordia o “Cristo de la Tarama”: Esta imagen procesionó con diversas hermandades en la primera mitad del s. XX, integrándose en el cortejo de la Hermandad de Paz y Caridad, con referencias documentales en 1926-27, así como en la Hermandad del Dulce Nombre, conservándose fotografías junto a los titulares de la Hdad. en la plaza de la Victoria. Esta imagen de Cristo de la Columna se encuentra en la actualidad en la iglesia de Santiago de la localidad de Herrera y procesiona en la tarde del Jueves Santo con la advocación de Stmo. Cristo de la Misericordia, aunque también se conoce como “el Santo de la Tarama”. La imagen fue realizada por el antequerano Diego Márquez y pudo corresponder con el Cristo de la Columna que se veneraba en la Iglesia de la Asunción.

-Ntro. Padre Jesús Nazareno (La Victoria): La imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno fue realizada en el siglo XVIII y se le atribuye al taller antequerano de Diego José Márquez y Vega. La imagen mide 1.45 metros, y es de talla completa, con su paño de pureza, semitallado el antebrazo. El brazo y el hombro se encuentran articulados para que se pueda adoptar la postura de prendimiento o cargar la cruz. Presenta tallado con esmero el rostro, las cejas, la boca entreabierta, y la barba en dos mechones. También se encuentran muy cuidados los pies y las manos. Siempre ha llevado el pelo natural, no tiene pelo tallado, y lleva potencias y corona de espinas. Porta una cruz arbórea adquirida en el año 2003 y rematada con casquetes en oro estrenados en el 2004. La imagen procede de la iglesia del desaparecido Convento de la Victoria de Estepa y su llegada a Marinaleda ocurrió en torno a 1939 con la intermediación de Conchita Toro y la autorización para su traslado junto a una Dolorosa del mismo convento por parte del Arzobispado de Sevilla



-Jesucristo de la Santísima Trinidad (1784): Retablo de la segunda mitad del siglo XVIII situado en la Iglesia parroquial de San Sebastián. Diego Márquez se encargó de realizar las tallas para los retablos de la iglesia de San Sebastián como la Virgen del Rosario, el Crucificado de las Ánimas o la Santísima Trinidad.


Fuente y artículos consultados:
-La gramática corporal en los crucificados del escultor Diego Márquez y Vega. Aires clásicos en medio de la jungla barroca. Fernández Paradas, AR. Asociación para la investigación de la Historia del Arte y el Patrimonio Cultural “Hurtado Izquierdo”. Córdoba.
-La autarquía artística de una ciudad: historia de la escultura barroca antequerana. Exégesis de una escuela. Fernández Paradas, AR. Escultura barroca española. Nuevas lecturas desde los siglos de oro a la sociedad del conocimiento. Escultura barroca andaluza. Vol. II. ExLibric. 2016
-Especial Imagineros: Diego Márquez. Fotos Cofrades ATQ. Sarmiento, A. 1999-2018.
-La capilla de Ánimas de la Iglesia de San Sebastián. Jordán Fernández, J.A. Boletín Los Estudiantes. 2013
-Cristo del Amor y "de las Ánimas". Díaz Fernández, EA. Historia de Estepa
-El hijo pródigo de una paternidad deseada. Diego Márquez y Vega y el Crucificado de la Misericordia de la Parroquia de San Pedro de Antequera. Fernández Paradas, AR. Revista de Estudios Antequeranos, 2012.
-El conjunto escultórico de la “Pollinita” de Lucena, obra de Diego Márquez Vega y Luis Tibao, notas de historia, arte y literatura. García Luque, Manuel y Guerrero Cabrera, Manuel. Cuadernos de Estepa 4, 2014.

CARTA DE EDICIÓN

El blog Devociones de Estepa nació en la cuaresma de 2009 y tuvo como motivo de inspiración la oportunidad de dar a conocer la Semana Santa de Estepa a través de los nuevos medios de comunicación. El objetivo principal era recopilar información de las Hermandades y Cofradías de Estepa así como mostrar nuestras tradiciones y costumbres. El blog se definió con carácter divulgativo, y por lo tanto, al carecer de carácter lucrativo, se ha rechazado sistemáticamente toda propuesta económica que hemos recibido. Sólo se ha permitido artículos relacionados con la información cofrade o que tuvieran carácter benéfico.

Para llevar a cabo este trabajo, se inició en el blog la recopilación de artículos que procedían principalmente de los boletines y libros de las Hermandades estepeñas, el
Ayuntamiento de Estepa en sus diversas publicaciones, blogs dedicados a la Historia y Semana Santa de Estepa y por último la información que se daba en las redes sociales. Para acompañar a estos artículos se escogían fotografías que se encontraban en los diferentes medios ya mencionados. Tanto los artículos como las fotografías publicados en estos medios no habían sido realizados para el blog.

Desde el blog se ha trabajado también por la investigación propia y de esta forma se han publicado artículos nuevos de información, a los que se le han dedicado un gran esfuerzo. Siguiendo la misma idea, se han realizados también fotografías propias que no se han firmado, pero que han aparecido tanto en el blog como en nuestra página de Cofrades. La idea del blog siempre ha sido compartir y dar a conocer, por lo que siempre se ha permitido la utilización de estas imágenes y de estos artículos. Sólo los que han llevado a cabo la aventura de crear un blog, pueden reconocer las numerosas horas, esfuerzo e ilusión que se le dedica a un proyecto de estas características, y es por ello por lo que conocemos de primera mano la importancia que para un creador de blog tienen los contenidos propios que ha realizado. Por eso, queremos disculparnos con aquellas personas que se hayan sentido ofendidas por la publicación de sus trabajos y retiraremos aquellos trabajos que no quieran que aparezcan en este blog. Sólo indicar que el blog no llega a asumir la autoría de estas fotografías y artículos, y que por lo tanto se expresa su autor o autores al final de cada artículo.

De igual manera, queremos mostrar nuestra gratitud a todas las personas que se han puesto en contacto con el blog para publicar sus artículos y fotografías. Sabemos la ilusión y confianza que han depositado en el blog y se lo agradecemos enormemente.

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-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de los Estudiantes

-Cartel conmemorativo del 350 aniversario del Juramento a la Inmaculada Concepción de María (Hdad. San Pedro)

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