Las labores han sido realizadas por profesionales especializados en restauración de patrimonio artístico, quienes emplean técnicas cuidadosas y respetuosas con los materiales originales. Gracias a este proceso, se ha pretendido no solo mejorar el aspecto estético de los retablos, sino también asegurar su estabilidad estructural a largo plazo.
El antequerano Francisco Primo realiza estos retablos en 1762 y 1763, tallados en madera y dorados en oro fino. Son obras de planta rectilínea y estructuradas en banco, cuerpo, tres calles y ático. El cuerpo lo articulan cuatro prominentes estípites de tipo antequerano, abriéndose en la calle central un vano. Sobre estos vanos aparecen dos relieves de ángeles policromados y estofados que portan la Santa Faz y la Santa Cruz, cobijados en arcos sostenidos por pinjantes. En las calles laterales se hallan San Blas y San Juan Nepomuceno en el primer retablo y santos jesuitas en el segundo. El prominente ático lo preside un relieve calado del sol, enmarcado por dos estípites, al que se antepone un volado ángel lamparero. Los retablos fueron realizados para antiguas imágenes pasionarias de la iglesia, el Señor de la Columna o el Señor de los Señores a la izquierda y el Stmo. Cristo de la Vera Cruz, antiguo titular de la ermita, a la derecha. Hoy lo preside la Inmaculada Concepción a la izquierda y San Antonio Abad a la derecha.
Estos trabajos han sido sufragados tanto por la propia parroquia como por la Archicofradía de Paz y Caridad, lo que pone de manifiesto el compromiso de la comunidad con la conservación de su patrimonio religioso y cultural. Esta actuación supone, sin duda, una importante contribución a la puesta en valor de uno de los elementos más significativos del templo.
Fuente:
Archicofradía de Paz y Caridad
Parroquia de San Sebastián y Santa María
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