Presentaban distintas patologías desde el ennegrecimiento por el paso del tiempo, barnices oxidados, repolicromías, falta de volúmenes y distintos repintes que enmascaraba la obra original. Los trabajos de restauración, aparte de devolver la lectura original a las piezas, ponen en valor la calidad y la armonía de los rostros infantiles que realizase el escultor valenciano para Estepa a principios del s. XX que con tan primorosa talla supo plasmar en madera.
Fotos: Arte Juan Fernández