30/4/15

EL LIGNUM CRUCIS DE ESTEPA

Los restos de la Cruz de Cristo fueron descubiertos por Santa Elena, madre del Emperador Constantino, en el año 326. Tras el hallazgo se produjo un proceso de dispersión de fragmentos del madero, entre las que se encontraban como destino las ciudades de Roma y Constantinopla. Durante su historia, en especial el medievo y el Renacimiento, llegaron a España restos de la Cruz dirigidos principalmente a autoridades eclesiásticas y laicas o bien traídos de Tierra Santa, como el Lignum Crucis del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, mayor fragmento conservado en la actualidad.

Del latín "Lignum", leño o madero y "Crucis" de la Cruz, es la astilla, resto, o agrupación de éstos, procedentes de la fragmentación de la Verdadera Cruz de nuestro Señor Jesucristo y que alojado en una teca y a su vez en un relicario, es refrendada su veracidad a través de un documento de certificación denominado "Authéntica". Le es dedicado el culto de Latría relativa, o sobre las cosas, grado inferior al de Latría Absoluta o dedicada a Dios, verdaderamente presente en el Sacramento de la Eucaristía. El Lignum Crucis es parte de la Cruz que estuvo en contacto físico y fue bañada con la sangre de nuestro Señor Jesucristo, a quien le reconocemos suprema perfección y dominio. Como símbolo de adoración y sumisión a Dios, se realiza el acto de genuflexión ante las reliquias de la Cruz en la liturgia del Viernes Santo así como en las ocasiones que estén expuestas para su veneración

Los restos de la Cruz de Cristo nos ofrecen con su presencia testimonio del origen y reminiscencia de no pocas Hermandades y Cofradías en nuestro país, que al ser de la Vera+Cruz, “la Verdadera Cruz”, son consideradas como las más antiguas entre todas las demás advocaciones.

Nuestro país ha tenido durante su historia un considerable número de estas reliquias, siendo una de las principales razones de tal motivo la presencia de las iglesias de la Vera Cruz que albergaban la reliquia en su interior. Destacan las reliquias de Santo Toribio de Liébana (Cantabria), el mayor resto de la Cruz existente, así como la de Caravaca de la Cruz en Murcia, ambos lugares considerados como verdaderos centros de peregrinación a los que les ha sido concedida la celebración de Año Jubilar.

En Estepa se conserva el Lignum Crucis bizantino del s. XII, donado por el Marqués de Armunia, D. Francisco Centurión, en 1640. La preciada reliquia está conservada en una cajita de plata dorada y repujada. En las puertecillas del reverso lleva la siguiente inscripción: “Esta Santa imagen hecha del Lignum Crucis imbio al serenisimo principe Enmanuel Filiberto un Arzobispo de Grecia en señal del aficion que le tenia y por haber sido de un Emperador de su nombre siendo virey de Sicilia y Generalisimo del Mar. Año 1622”. En el canto de la caja ostenta esta otra: “Santissime Nicolae tuum servum custodi Emanuelem Comnenum ex presentibus malis. Grecasio latine”. En el anverso, la misma inscripción anterior en caracteres griegos orlando el busto grabado en la tapa. Si, como parece, perteneció al emperador Manuel Comneno, habría que fechar su ejecución entre 1143 y 1180, fechas de su reinado. La cajita se guarda en un cofrecillo de terciopelo rojo con herrajes dorados, del siglo XVII. Mide 58 x 64 x 10 mm. El Lignum Crucis no recibe culto en la actualidad y se expone en el Museo de Arte Sacro de la Iglesia de Santa María.


Fuente:
-Web Lignum Crucis

Artículos relacionados:
-El relicario del lignum crucis: un legado bizantino en Estepa. Serrano García, M. Sánchez Moleno, E. VII Jornadas sobre Historia de Estepa. Ed. Iltmo. Ayto de Estepa. 2008

29/4/15

LA COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ DE ESTEPA



La Cofradía de la Vera Cruz, sola o juntamente con la de la Sangre de Cristo, es la cofradía más común en toda España, y más antigua como cofradía de Pasión o de Semana Santa que salió fuera de los templos en forma de procesión o estación de penitencia. Ciertamente la cofradía de la Santa Vera Cruz fue primero, siglo XII, de glorias; desde mediados del siglo XV la podemos incluir dentro de las de Pasión o que contemplan la muerte de Jesús en la Verdadera Cruz; y sólo a partir de los años 1520-1525 comienza a añadir a la contemplación de la Pasión de Jesús, una procesión en la noche del Jueves al Viernes Santo durante la cual los cofrades se autodisciplinaban.

El 7 de enero de 1.536 con una resolución del Papa Paulo III, transmitida de viva voz, vivae vocis oraculo, al Cardenal del título de Santa Cruz de Jerusalén, D. Francisco de Quiñones, el Papa concede importantes gracias e indulgencias a todos los cofrades de la Vera Cruz que asistieren con penitencia o luz en la procesión del Viernes Santo. A partir del escrito de este escrito de Roma a la cofradía de la Vera Cruz de Toledo, la cofradía de la Vera Cruz se difundió por toda España.

La Cofradía y Hermandad de la Vera Cruz de Estepa tenía su sede en la Ermita de la Vera Cruz, levantada en época de la Orden de Santiago, pero algunos historiadores piensan que ya existía en época musulmana una mezquita en esta zona. La antigua Ermita de la Vera Cruz estaba situada de forma transversal a la actual dando a la calle Vera Cruz y con el retablo mayor en la actual capilla de Paz y Caridad. Además, tenía sobre la puerta principal el escudo de la Orden de Santiago. Según se desprende de las actas de los visitadores santiaguistas, se trataba de un edificio con cubierta de madera de pino y realizado a base de ladrillo; en su capilla mayor, cerrada con reja de madera, había un altar sobre cinco gradas y encima un crucifijo de bulto redondo. Se conoce en la ermita un altar dedicado a María Magdalena, la devoción al Cautivo conocido como Señor de Señores y otro con hornacina para la imagen de Ntra. Señora con un niño Jesús. En la actual iglesia se conservan dos medallones que proceden del altar primitivo dedicados a Jesús Cautivo y a San Ildefonso. El Stmo. Cristo de la Vera Cruz de Estepa es una talla de la segunda mitad del siglo XVI relacionado con la obra de Roque Balduque o Jerónimo Hernández.


Stmo. Cristo de la Vera Cruz

No se conoce la fecha de la fundación de la cofradía de la Vera Cruz de la villa de Estepa. El primer libro de cabildos, cuentas e inventarios comienza el 2 de junio de 1566, momento en el que se comienza la construcción de la ermita de la Vera Cruz, posiblemente una reforma de la que existía. La cofradía se debió fundar entre 1536 y 1566, conociéndose datos de los oficiales de la cofradía desde 1563.

La cofradía recibía ingresos y bienes de las cuotas o entradas de sus hermanos, así como de la recolección de limosnas y bacín en dinero y especies, aceite, trigo, cebada y vino. Además la hermandad recibía la renta de casas, tierras y olivares que poseía. Los principales gastos de la hermandad se debían a los preparativos de las fiestas, cera, pagos al capellán y al santero, así como de los gastos del entierro de los cofrades y de los no cofrades, y de las misas encargadas a la cofradía por los cofrades y no cofrades.

Las celebraciones de la Cofradía y Hermandad de la Vera Cruz durante el año eran:
-Domingo de Ramos: se celebraba por la tarde un cabildo preparatorio de la procesión, en la que se predicaba un sermón.
-Jueves Santo: Procesión de la Cofradía de la Vera Cruz juntamente con la cofradía del Santo Cristo de los Azotes y Ntra. Sra. de los Remedios. En torno a la procesión se predicaba un sermón y tomaban parte los disciplinantes, el paso de Cristo cubierto de centeno, una trompeta y se iluminaba con un candil. Después de la procesión se procedía al lavatorio de los cofrades que se habían autodisciplinado.
-Pascua de Resurrección: Se celebraba una danza de gitanas que acompañaba a la imagen de Jesús Resucitado en procesión.
-Fiesta de la Invención de la Santa Cruz. Participaban danzantes y chirimías, misas con los mejores ornamentos y se adornaba la iglesia con colgaduras. 3 de mayo
-Participación en la fiesta del Corpus Christi.

La Cofradía contaba con las siguientes imágenes:
-Cristo grande en el altar mayor, con un sudario.
-Cristo en el altar de la Magdalena, con un sudario
-Cruz grande que saca el día de la Cruz, dorada con un tafetán carmesí que se pone sobre las andas.
-Nuestra Señora con el Niño Jesús, vestidos y joyas de la imagen.
-Imagen del Niño, vestidos del Niño
-Imagen de Jesús Resucitado, vestidos del Resucitado. Andas de procesión.

A finales del siglo XVI, la Cofradía de la Vera Cruz se encuentra en una situación difícil por lo que contacta con la Orden del Carmelo para la sesión de la ermita. En acta capitular del celebrado por el Concejo el 16 de mayo de 1597, se dio noticia por el doctor Zarzosa de “cómo los hermanos y cofradía de la Vera-Cruz de esta villa habían tratado y asentado con los frailes carmelitas de darles la iglesia que la dicha cofradía tiene en esta villa para poblarla de frailes de la dicha Orden, y que esto se ha tratado con S. Sª el marqués de Estepa don Juan Bautista Centurión y que S. Sª lo ha aprobado como obra tan santa y buena, y por el cabildo visto lo susodicho acordaron y dijeron que la dicha obra es muy santa y así que la aprobaban y aprobaron el asiento que los dichos cofrades han hecho con los dichos frailes, y que por lo que toca a este Concejo han por bien que lo susodicho pase adelante y tenga efecto”. En aquel momento la cofradía de la Vera-Cruz vivía un periodo de decadencia y, ante el deterioro de la Iglesia, decidieron ofrecerla a los frailes carmelitas con el consentimiento del marqués. A pesar de estos favorables acuerdos, la fundación no se efectuó.

Sin embargo, los tiempos cambiaron y la Cofradía tuvo su momento de pujanza en el siglo XVII, considerada una de las más antiguas e importantes de la villa. Esta posición le hizo rivalizar con otras cofradías y se tiene constancia de varios pleitos importantes de esta Hermandad durante su existencia. Estos pleitos estaban relacionados con la posición que debía ocupar la hermandad en los desfiles procesionales o en la tarde del Jueves Santo.:

-26 de febrero de 1639 – 15 de diciembre de 1643. Pleito entre las cofradías de Nuestra Señora de la Asunción y la Santa Vera Cruz por razón de su antigüedad y su lugar correspondiente en las procesiones y actos públicos.
El pleito se entabla entre ambas cofradías en febrero de 1639. El motivo es el puesto que han de ocupar sus estandartes e insignias en las procesiones generales y en especial en la procesión de la Bula de la Cruzada. La cofradía de Nuestra Señora de la Asunción presenta un escrito ante el vicario argumentando que la Vera Cruz quería quitarle su sitio en las procesiones. La cofradía de la Santa Vera Cruz argumenta que en más de treinta años, desde 1609, ocupa el lugar más cercano a la Cruz de la parroquia y que desde hace tres años la de Nuestra Señora de la Asunción había pretendido ocupar este lugar.
Para resolver el litigio el vicario propuso un doble cuestionario para que lo contestarán una y otra cofradía. El pleito se terminó con el fallo del Vicario a favor de la cofradía de Nuestra Señora de la Asunción, reconociéndola como la más antigua de Estepa. Como afirmaba uno de los testigos, existía una tradición muy antigua según la cual cuando la villa se ganó a los moros entre 1240 y 1243 por Fernando III, la primera imagen que se trajo a la iglesia mayor fue de Nuestra Señora de la Asunción. El estandarte de la cofradía de la Asunción había figurado siempre el último en todas las procesiones generales y en las particulares de una cofradía inmediato al del titular, y en el caso de la procesión de la recepción de la Santa Cruzada, los comisarios dejaron de traer su estandarte por lo que los hermanos de la Santa Vera Cruz le habrían ofrecido el suyo desde 1609, ocupando así el de la Vera Cruz el lugar del de la Santa Cruzada.

-9 de marzo de 1694 – 3 de abril de 1694. Expediente en torno a las procesiones de Semana Santa que se celebraban por la noche del Jueves Santo y Viernes Santo de madrugada: la Cofradía de la Santa Vera Cruz y la Cofradía de Jesús Nazareno.
Se habla de “que en la dicha villa el Jueves Santo a media noche sale una procesión de la ermita de la Santa Vera Cruz y por la madrugada el Viernes Santo sale otra procesión de la Parrochia de San Sebastián … se le notifique al prioste de la cofradía de la Santa Vera Cruz y hermano mayor de la hermandad del Santo Cristo y hermano mayor de la hermandad de Nuestra Señora de los Remedios que son las cofradías hermandades que salen en dicha procesión”. Las tres cofradías juntas: Vera Cruz, Santo Cristo atado a la columna y Nuestra Señora de los Remedios radicaban en la ermita de la Vera Cruz y hacían su estación conjuntamente en la noche del Jueves al Viernes Santo.
Don Lorenzo de Andújar Ferrer Centurión y Arostegui, vicario general y juez eclesiástico de la villa de Estepa, prohibió la salida de las cofradías en la noche del Jueves al Viernes Santo. Como ya hemos dicho, en esta noche salían dos procesiones: la de la Santa Vera Cruz y la del Nazareno. Se dice que “en una y otra se a reconocido que con la obscuridad de la noche y estar los hombres con monteras y las mujeres no conocerse se causan muchas culpas y pecados en graves ofensas de Dios Nuestro Señor”. En vista de ello, el Vicario mandó que la Cofradía de la Vera Cruz no salga en la noche del Jueves Santo y busque uno de los días de la Semana Santa en la que no coincida con otra cofradía. Así pedía que a las diez de la noche se cerraran las iglesias parroquiales, los conventos y las ermitas. La Cofradía de la Vera Cruz pidió mantener su hora de salida por las siguientes razones: antiguamente era la única que salía en la noche; sólo podían obtener las indulgencias concedidas a las hermandades de la Vera Cruz en esta jornada; consideraban la noche más propicia para la penitencia; y coincidirían con otras hermandades si cambiaban su día.
Por otro lado se le pedía al párroco de San Sebastián que en la mañana del Viernes Santo no abriera la iglesia hasta que “sea día claro ora en que han de estar las hermandades de Jesús Nazareno y los fieles al sermón y que salga la procesión”.

El final del siglo XVII y el principio del siglo XVIII, supuso el impulso de la expansión de la devoción rosariana en la villa, lo cual afectaría a la cofradía de la Vera Cruz. Se crearon cofradías con título del rosario en casi todas las iglesias estepeñas mediante las cuales ejercitar dicha práctica devocional; así, una de estas corporaciones rosarianas, la hermandad del rosario de Los Remedios, sita en esta ermita, se constituyó formalmente en 1701 con la preceptiva aprobación del vicario. En 1733, dicha corporación rosariana solicitó la agregación de la cofradía de la Vera Cruz que desde tiempo inmemorial existía en la ermita, aunque por entonces había decaído bastante. Esta hermandad del Rosario se encargó de costear a lo largo del siglo XVIII las cuantiosas obras de ampliación y reforma del templo, al que convirtieron en una joya del barroco, como aún hoy día puede verse. Como consecuencia de este proceso, el templo fue perdiendo paulatinamente la denominación de ermita de la Vera Cruz para pasar a llamarse Ermita de los Remedios. El retablo mayor se le dedica a Ntra. Sra de los Remedios mientras que el anterior titular de la ermita, el Stmo. Cristo de la Vera-Cruz, es trasladado al retablo a la derecha del altar mayor. Actualmente se encuentra en la escalera del camarín y en el retablo se encuentra la imagen de San Antonio Abad.

La cofradía de la Santa Cruz, inmemorial y según la tradición; la primera que se fundo en esta villa de Estepa, tan antigua como la iglesia en que esta fundada que igualmente se cree ser la segunda que hubo en ella, y primera que edificaron los católicos después que dedicaron la mezquita, hoy iglesia mayor con el título de la Asunción de Nuestra Señora. Comienzo de las ordenanzas de la cofradía de la Santa Veracruz y Rosario de los Remedios de 1797.



En la reedificación del templo se dejó patente la vinculación de la Hermandad de la Virgen de los Remedios con el Stmo. Cristo de la Vera-Cruz, y así puede verse tanto en el ático del retablo mayor como en el púlpito del templo el hallazgo de la Vera Cruz por Santa Elena y su hijo Constantino. También puede verse en el retablo que permaneció al Stmo. Cristo de la Vera-Cruz, rematado por un ángel que sostiene la Vera Cruz.


En la actualidad, la historia del Stmo. Cristo de la Vera Cruz ha quedado olvidada. Sin embargo, el pueblo estepeño sigue celebrando cada mayo su festividad, no sólo en la tradicional Santa Cruz sino también en los cultos a Ntra. Sra. de los Remedios. El hecho de que se celebre la octava en el mes de mayo se debe principalmente a esta antigua advocación de la hermandad ya que la onomástica de Ntra. Sra. de los Remedios se celebra el día 3 de mayo, día de la Santa Vera Cruz. Además, en su origen se celebraba el octavario a continuación de este día, celebrándose el primer o segundo domingo de mayo en vez del tercero como en la actualidad. También nos queda la calle "Veracruz", recuerdo de aquella Ermita y cofradía homónima.


Artículos del blog relacionados con la Santa Vera Cruz de Estepa:
-La invención de la Vera Cruz. Devociones de Estepa. 2015
-La devoción popular a la Santa Cruz. Devociones de Estepa. 2015
-Las devociones santiaguistas de Estepa. Devociones de Estepa. 2011
-Ermitas santiaguistas de Estepa. Devociones de Estepa. 2011
-El Lignum Crucis de Estepa. Devociones de Estepa. 2015
-Vera Cruz en el siglo XVII y XVIII. Devociones de Estepa. 2013
-Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios. Devociones de Estepa. 2016
-Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios. Devociones de Estepa. 2016
-Archicofradía Sacramental de Paz y Caridad. Devociones de Estepa. 2009

Obras consultadas:
-Las cofradías de Estepa a partir del siglo XVI. La cofradía de la Vera Cruz. José Sánchez Herrero. II Jornadas sobre Historia de Estepa. 1996
-La devoción popular a la Santa Vera Cruz. Francisco Espino de los Monteros Sánchez. Cádiz Cofrade. 2009
-La invención de la Santa Cruz. Lignum Crucis.
-Hermandad de la Santísima Vera Cruz de Sevilla

28/4/15

LA DEVOCIÓN POPULAR A LA SANTA CRUZ



El cambio teológico del cambio de milenio pone el pecado en el centro de la cuestión teológica y, por tanto, entendiendo la penitencia como un acto de obediencia y humillación frente a Dios por nuestros pecados. Más adelante otros predicadores dominicos como Santo Domingo de Guzmán, Santo Tomás de Aquino o Enrique Susón ahondan en la cuestión penitencial. A partir de aquí, no tardan de aparecer a finales del siglo XIII movimientos de disciplinantes, penitentes que hacen homenaje a la pasión de Cristo.

Pero es quizás San Francisco de Asís, quien recibe en su propio cuerpo los estigmas de la pasión de Cristo, el definitivo impulsor de la práctica penitencial, pero ahora unida a un segundo elemento: el culto a las reliquias de la Cruz. Recordemos que los frailes franciscanos por aquel entonces pasan a custodiar los Santos Lugares y, por tanto, empiezan a propagar la devoción a las reliquias de la Santa Vera Cruz, Lignum Crucis, Corona de Espinas, etc. En los primeros instantes se empiezan a fundar iglesias y centros asistenciales dedicados o advocados como de la Santa Vera Cruz. Dentro de este contexto, es como en un momento determinado se empezarían a asociar la práctica penitencial –los disciplinantes anteriormente mencionados- y el culto a la Cruz.


Con el final de la Edad Media y, debido a diversos factores, la devoción a la Santa Vera Cruz, introducida por los frailes franciscanos, desemboca en la aparición de las primeras cofradías penitenciales en la Península Ibérica: las hermandades de la Vera Cruz. Las primeras manifestaciones surgen en España ya a finales del siglo XV, especialmente en las ciudades del norte español, libres ya desde hacía tiempo de la ocupación musulmana. Poco a poco, la devoción a la Cruz y la Sangre de Cristo, provoca la rápida expansión de estas asociaciones piadosas por toda la geografía peninsular.

Las cofradías penitenciales, entendiendo como tales en una primera aproximación a las corporaciones de devotos que realizan algún tipo de penitencia dentro de los días de la Semana Santa, vienen a aparecer en la Península Ibérica en algún momento entre mediados y finales del siglo XV. Dentro de ellas, las primeras que aparecen de un modo totalmente autóctono son las hermandades de la Vera Cruz, dedicadas a la contemplación del crucificado y más concretamente de la Santa Vera Cruz. Tras el Concilio de Trento, quien en su última sesión potencia el culto a las representaciones de Cristo y de la Virgen, empiezan a surgir cofradías penitenciales en torno a otros momentos de la Pasión de Cristo que luego el espíritu barroco se encargó de engrandecer desde el punto de vista estético, esquema que sigue perdurando en su esencia hasta nuestros días.

Las cofradías penitenciales que daban culto en sus orígenes a la Santa Vera Cruz, conocidas también como cofradías de la Sangre en referencia a su práctica penitencial (a la sangre derramada por sus disciplinantes) surgen en la Península Ibérica a finales del siglo XV, expandiéndose por toda la geografía peninsular e incluso por la América hispana a lo largo del siglo XVI, ya que, a partir de 1600 la fundación de hermandades de la Vera Cruz decae con rapidez. Muchas de estas cofradías se fundan en los conventos de la Orden franciscana, siempre que existiera alguno en la localidad en cuestión.

El resto de cofradías tomaron como ejemplo a seguir en sus inicios las reglas y el modus vivendi de las hermandades cruceras, tal y como se puede ver por el estudio de las constituciones de distintas cofradías del siglo XVI. El análisis de estas reglas nos aclara la composición de los primeros cortejos de cofrades. Solía abrir el cortejo un sacerdote o fraile con la cruz alzada, siguiendo luego grupos de disciplinantes (los hermanos de sangre) los cuales solían ir rodeados de cofrades con velas (los hermanos de luz) que iban iluminando el transcurrir de la procesión. Solía cerrar el cortejo el pendón de la cofradía para, con el tiempo, ir añadiendo imágenes marianas de la dolorosa y de un crucificado, siempre en sencillas parihuelas portadas por pocos hermanos.
Stmo. Cristo de la Vera Cruz de Sevilla

En el caso de Andalucía, la primera hermandad documentada es la de Sevilla, fundada al parecer en torno a 1448. A partir de aquí, empiezan a surgir otras cofradías de esta advocación en toda la provincia y resto de Andalucía. Sin embargo, el auténtico despegue en la fundación de éstas cofradías se vivirá en el segundo tercio del siglo XVI, impulsado por una resolución de Paulo III el 7 de enero de 1536. Transmitida de viva voz, vivae vocis oraculo, al Cardenal del título de Santa Cruz de Jerusalén, D. Francisco de Quiñones, el Papa concede importantes gracias e indulgencias a todos los cofrades de la Vera Cruz que asistieren con penitencia o luz en la procesión del Viernes Santo. A partir del escrito de este escrito de Roma a la cofradía de la Vera Cruz de Toledo, la cofradía de la Vera Cruz se difundió por toda España. Además, por este motivo las hermandades de la Vera Cruz suelen hacer estación de penitencia el Viernes Santo.

Fuente consultada.
-La devoción a la Santa Vera Cruz. Francisco Espinosa de los Monteros Sánchez. Cádiz cofrade. 2009

27/4/15

LA INVENCIÓN DE LA VERA CRUZ



En la fecha del 3 de mayo la Iglesia conmemora la festividad del hallazgo de la Santa Cruz por Elena, esposa de un oficial romano llamado Constancio Cloro y que llegarían a ser progenitores del Emperador romano Constantino.

Este último derrotó a Marcus Aurelius Valerius Maxentius, hijo de Maximiano Hercúleo, emperador de Occidente entre los años 306-312 d.C. en la batalla del Pons Milvius de Roma, el 28 de octubre de 312 d.C. en la que el Crismón, una cruz con una leyenda que anunciaba “In Hoc Signo Vinces” (con este signo vencerás), se convirtió en el arma más poderosa en el combate.

Años después, Elena decidió peregrinar a Tierra Santa tras haber tenido una revelación celestial. Movida por un presentimiento llegó a Jerusalén, donde una antigua tradición que corría de boca en boca decía que no habiendo tenido los discípulos de Cristo ni el valor ni los medios para llevarse con ellos el leño de la Santa Cruz, ésta había sido enterrada. Desde el momento en que santa Elena conoció la leyenda sintió el impulso de encontrar ella misma la Santa Cruz. Se inició la labor de búsqueda. Recurrió a la oración, consultó a los cristianos, hizo venir a sabios judíos, y todos convinieron unánimemente en que la cruz se hallaba en el mismo lugar en que Jesucristo había sido crucificado.

Cuando Elena llegó a Jerusalén acababan de ser demolidos los templos paganos situados en el Gólgota, de modo que la Emperatriz pudo cumplir su sueño de arrodillarse en la tierra sobre la que Nuestro Salvador había sido levantado en la Cruz y de rezar en la roca del Santo Sepulcro. Sin embargo, allí mismo reparó en que no se había hallado todavía la más importante de las reliquias. San Ambrosio nos la describe con gran viveza, caminando entre las ruinas de los templos romanos acompañada de soldados y obreros. Y preguntándose: He aquí el lugar de la batalla: ¿pero dónde está el trofeo de la victoria? ¿Yo estoy en un trono y la cruz del Señor enterrada en el polvo? ¿Yo estoy rodeada de oro y el triunfo de Cristo entre las ruinas? (...). Veo que has hecho todo lo posible, diablo, para que fuese sepultada la espada que te ha reducido a la nada.

Las nuevas excavaciones que la Emperatriz mandó hacer a la legión romana tuvieron fruto cuando, al remover un terreno cercano al Gólgota, se encontraron tres cruces, y la tabla sobre la que se había escrito en hebreo, griego y latín: Jesús Nazareno Rey de los Judíos. Así se produjo la invención -el descubrimiento: inventio en latín significa venir hasta algo, encontrar- de la Santa Cruz del Señor, que había permanecido oculta durante tres siglos.

La alegría que tuvo al efectuar el hallazgo se empañó por la imposibilidad de distinguir cuál era la Cruz de Cristo. Ante la dificultad que se planteó recurrió a la sabiduría de san Macario, obispo de Jerusalén, quien propuso llevar las tres cruces a casa de una mujer enferma de gravedad. Todo el pueblo acompañó la prueba con oraciones, y el obispo hizo que la mujer tocase cada una de las cruces; las dos primeras no produjeron ningún efecto, pero cuando la enferma tocó la tercera quedó curada de su enfermedad. Todo esto hace que se considere a santa Elena una de las primeras arqueólogas reconocidas por la historia. A su paso por Tierra Santa se debe la construcción de las primitivas basílicas de la Natividad, en Belén, y de la Ascensión, en el Monte de los Olivos.

La Santa Emperatriz dejó la mayor parte de las reliquias en Jerusalén, pero llevó consigo a Roma tres fragmentos de la Vera Crux -de la cruz del Señor-, el título de la condena, uno de los clavos y algunas espinas de la corona que sus verdugos impusieron a Jesús. También hizo trasladar una gran cantidad de tierra del Gólgota y las gradas de piedra de la escalera que el Señor recorrió cuatro veces el día de su pasión, para comparecer ante Pilatos en el Pretorio.


Relicarios de la Basílica Sessoriana
Existen numerosos documentos de los siglos IV y V que describen cómo a partir de la visita de Santa Elena los cristianos veneraban las reliquias de la Pasión que habían quedado en Jesuralén. Así lo atestiguan Eusebio, Rufino, Teodoreto y San Cirilo de Jerusalén. Egeria, una mujer que peregrinó a los Santos Lugares en el siglo IV, habla de multitudes de fieles que ya por entonces acudían de todo el Oriente cristiano para tomar parte en las solemnidades en honor de la Cruz. Otro historiador, Sócrates el Escolástico, recogió a mediados del siglo V una piadosa tradición según la cual, durante la travesía marítima que realizó la emperatriz para volver a Roma desde Jerusalén, habría sobrevenido una fuerte tempestad. La nave se debatía entre las olas a punto de naufragar, hasta que Santa Elena -después de atarlo con una cuerda para echarlo por la borda- hizo que tocara las aguas el Santo Clavo que llevaba consigo, y el mar se calmó al instante. Ese Clavo, los tres fragmentos de la Cruz y el INRI fueron piadosamente custodiados por Santa Elena en su residencia imperial: el palacio Sessoriano. Al cabo de algunos años, posiblemente después de la muerte de su madre, Constantino quiso que se construyera allí una basílica que tomó el nombre del palacio, Basílica Sessoriana, aunque también era llamada Sancta Hierusalem.

Como cimiento simbólico de esta construcción se puso la tierra del Gólgota que la Emperatriz había traído desde Palestina, y los preciosos fragmentos de la Santa Cruz se ofrecían a la vista de los fieles en un relicario de oro adornado con gemas. De la primitiva basílica constantiniana sólo se conservan algunos restos pertenecientes a los muros exteriores. A esa edificación siguió otra del siglo XII, a su vez sustituida por el templo de estilo barroco tardío, terminado en 1744, que puede contemplarse actualmente. A pesar de estos cambios arquitectónicos y de otras vicisitudes históricas, como las invasiones padecidas por Roma, toda una colección de documentos atestigua que las reliquias que se veneran en esta basílica son las mismas que trajo Santa Elena desde Tierra Santa. Es del todo natural que este lugar se convirtiese enseguida en meta de la piedad del pueblo cristiano. Muy pronto se empezó a celebrar allí la liturgia del Viernes Santo. Hasta el siglo XIV, el Papa en persona, con los pies descalzos, encabezaba la procesión que iba desde la Basílica del Laterano hasta la Basílica de la Santa Cruz, para adorar el vexillum crucis, la bandera de la Cruz, el estandarte de la salvación.

Artículo de:
-Lignum Crucis

26/4/15

LAS CRUCES DE PIEDRA




Desde tiempos muy remotos existió en Estepa, su Comarca y provincias limítrofes, el fenómeno delictivo del bandolerismo. La pobreza y la rebeldía de las gentes ante ella, el elevado índice de incultura en la población, el resentimiento del más débil hacia el más poderoso, las desigualdades e injusticias sociales, el inconformismo y una serie de motivos de esta naturaleza, fueron la causa de que por nuestra zona de Estepa proliferaran los maleantes, estraperlistas, extorsionadores, secuestradores, ladrones, cuatreros, huidos de la justicia por crímenes cometidos etc. Todas estas gentes de azarosa y mala vida, para hacerse más fuertes, temidos y seguros, se unían en grupos de caballistas armados y bien pertrechados para delinquir, vivir en sus guaridas de las serranías y plantar cara a las fuerzas del orden que los perseguía. Dichos grupos eran conocidos con el nombre de “partidas”.

Bandoleros y contrabandistas cruzando
peligrosos y ocultos senderos en los
riscos de las sierras
Al frente de esta especie de patrullas iba siempre un jefe al que ellos obedecían llamándole capitán o comandante. Las “partías” estaban compuestos en mayor o menor número por individuos que se agregaban, y muchos de ellos evadidos de la acción de la justicia; por haber cometido algún crimen, razón por la cual se convertían en bandoleros muy buscados por estas tierras y otras, principalmente de Andalucía.

Ese bandidaje ejercido por unos sujetos de malos instintos y peor calaña, que casi siempre perpetraban sus crímenes sin piedad, y que a nada ni a nadie temían, dio lugar a la comisión de no pocos actos delictivos en los caminos de nuestra tierra y en los alrededores de la entonces villa de Estepa y otros pueblos: atracos a caminantes y carruajes de viajeros, secuestros, extorsión, asesinatos por robo, por viejas rencillas o ajustes de cuentas pendientes… en fin, que los caminos y sendas de los parajes cercanos a Estepa, se convirtieron en lugares poco seguros y muy peligrosos para transitar por ellos, aun con escolta.

Fueron muchas las personas que por causa de estos delitos, en dichas veredas y cruces de caminos perdieron la vida a manos de tales bandidos, que armados de pistolas (“perrillos”), grandes y aterradoras navajas (“facas”) que portaban en la faja, o temibles armas de fuego como los “trabucos”, cometían sus violentas acciones de atracos y terribles asesinatos.

Grabado del asalto de los bandoleros a una diligencia,
en los abruptos caminos de las serranías andaluzas
En muchas ocasiones, y si los familiares de las desgraciadas víctimas eran “pudientes”, encargaban a los canteros o picapedreros estepeños, el trabajo de labrar una tosca cruz hecha de piedra caliza, que era luego colocada en el lugar donde se había cometido la muerte violenta del miembro de esa familia.

De esa forma, o por esa causa, los caminos cercanos a Estepa se fueron poblando de dichas cruces de piedra de austera factura, que venían a perpetuar en la memoria de todos los que junto a ellas transitaban: vecinos, arrieros, pastores, caminantes y viajeros, el triste recuerdo del asesinato de una persona. Y para eso, señalando el lugar, allí estaba la “Cruz de piedra”, y aún siguen estando las pocas que ya existen, pues algunas de ellas, han sido destruidas por la bárbara acción de la mano de algún individuo, o quitadas del lugar donde un lejano día fueron colocadas para dar testimonio con su estática presencia, de la barbarie de algunos hombres, cometida contra otros a los que les fue arrebatada la vida.

-Cruz del paseo de Roya: situada en el que hace siglos era el camino de entrada a Estepa desde Sevilla y hoy el camino al manantial de Roya.



-Cruz de la calle Cruz de Piedra: situada en el carretera que iba a la Sierra y a Gilena.



-Cruz de la “Vereílla Marta”: situada en el camino bajo el actual cementerio que se dirige hacia la sierra de El Hacho. Tiene en ella la inscripción INRI y “Año de 1781”.





Fotografías y artículo publicado en el blog "Desde la Alcazaba" de D. Antonio Rodríguez Crujera:
-Una vieja tradición en Estepa, las Cruces de Piedra. 2012

25/4/15

LA TRADICIÓN DE LAS CRUCES EN LAS CALLES DE ESTEPA

El pueblo de Estepa y sus gentes han demostrado a lo largo de su historia un arraigado y firme compromiso con la creencia y el Culto a la fe cristiana. Uno de los signos externos y visibles de la religiosidad de esta ciudad y sus vecinos son las Cruces que están esparcidas por sus caminos, calles y paredes, plazas, conventos, parroquias, ermitas, iglesias y zaguanes. Lo están en forma de cuadros de cerámica, cruces de viejas estaciones de vía crucis, monumentos pétreos, crucifijos de hierro sobre pedestales, cruces labradas en forja, etc.

1. Cruces de las Estaciones del Vía Crucis: En 1780, con la licencia del vicario, se coloca un Vía crucis formado por sillares de piedra y con las estaciones en azulejo desde la salida del pueblo hasta la ermita de San Antonio Abad. El comienzo podía localizarse en las cercanías de la calle Humilladero o de la calle Melado. Los azulejos del Vía Crucis se han perdido, pero aún hoy en día se conservan algunos de los sillares en el Cerro de San Cristóbal.


2. Cruz en paredes: Labrada sobre la vieja pared del patio de San Francisco. Tiene grabado el número 8 y puede haber sido una estación de un antiguo via crucis desaparecido.


3. Cruz de cerámica, en la portada del Convento de Santa Clara, Cerro de San Cristóbal.


4. Cruces de forja: Las cruces presidían calles y plazas y tenían un significado simbólico como delimitar colaciones, conmemorar grandes desgracias o epidemias, recuerdo de un suceso histórico, sacralización de fuentes o abrevaderos, marcar el lugar de la iglesia y el cementerio parroquial o simplemente sacralizar la vía pública. En el área doméstica se utilizaba la Cruz en las puertas o ventanas para proteger el hogar. También se levantaban en caminos, puentes o a la salida de las poblaciones para orientar al caminante y encomendarse a la protección divina. Del acto de arrodillarse o humillarse ante la cruz deriva el vocablo “humilladero” con el que se designa el cruce en el que se levantan. En algunas ciudades algunas llegaban a tener una hermandad que les rendía culto y llegaron a ser el origen de corporaciones penitenciales.

-Iglesia del Convento de San Francisco. Cerro de San Cristóbal

-Cruz junto a Santa María sobre antigua Estación del Via-Crucis. Cerro de San Cristóbal

-Cruz sobre el pozo que hay junto al Convento de Santa Clara. Cerro de San Cristóbal.


-Casa Hermandad de El Calvario:



-Cruz en Plaza de los Remedios

-Cruz en calle Vera-Cruz.

-Cruz en Plaza Vieja

-Cruz en la Plaza del Matadero

-Cruz en el monumento a Santa Ángela de la Cruz

-Cruz en el arco de la calle Virgen de los Buenos Libros

-Cruz en Calle Puente-Cruz

-Cruz en Santa Ana

-Cruz y veleta en arco de la calle Flores, realizada en los años 60.

-Cruz en casa de la calle Mesones

-Cruz del cementerio viejo

-Cruz del cementerio actual


5. Cruz en las iglesias: Casi todas las iglesias y ermitas de Estepa tienen alguna Cruz en su exterior, bien en las torres o espadañas, o bien como remate de las cúpulas.


-Torre de Santa María:

-Espadaña de Santa Clara

-Torre de San Francisco

-Torre de la Victoria

-Torre de San Sebastián y cúpula



-Espadaña de la Iglesia de las Hermanas de la Cruz

-Espadaña de la Ermita de Santa Ana

-Espadaña y cúpulas de la Iglesia del Carmen




-Espadaña de la Iglesia de la Asunción

-Espadaña y cúpula de la Iglesia de los Remedios

-Espadaña de la Ermita de San Marcos

-Espadaña de la Iglesia de la Milagrosa

-Ermita de San José Obrero


6. Cruz pintada: Destaca la cruz roja junto a la iglesia de la Victoria que está relacionada con la leyenda de la Torralba.


7. Cruces de piedra: eran encargadas por los familiares de las víctimas de los atracos y asaltos que cometían los bandoleros para ser colocadas en el lugar donde se había cometido la muerte violenta del miembro de esa familia.

-Cruz del paseo de Roya

-Cruz en calle Cruz de Piedra


Fuente:
-Vieja tradición de las cruces, imágenes y simbología religiosa en edificios, calles y plazas del recinto urbano de Estepa. Antonio Rodríguez Crujera. Desde la Alcazaba. 2012

Convento Primitivo de Santa Clara de Jesús

CARTA DE EDICIÓN

El blog Devociones de Estepa nació en la cuaresma de 2009 y tuvo como motivo de inspiración la oportunidad de dar a conocer la Semana Santa de Estepa a través de los nuevos medios de comunicación. El objetivo principal era recopilar información de las Hermandades y Cofradías de Estepa así como mostrar nuestras tradiciones y costumbres. El blog se definió con carácter divulgativo, y por lo tanto, al carecer de carácter lucrativo, se ha rechazado sistemáticamente toda propuesta económica que hemos recibido. Sólo se ha permitido artículos relacionados con la información cofrade o que tuvieran carácter benéfico.

Para llevar a cabo este trabajo, se inició en el blog la recopilación de artículos que procedían principalmente de los boletines y libros de las Hermandades estepeñas, el
Ayuntamiento de Estepa en sus diversas publicaciones, blogs dedicados a la Historia y Semana Santa de Estepa y por último la información que se daba en las redes sociales. Para acompañar a estos artículos se escogían fotografías que se encontraban en los diferentes medios ya mencionados. Tanto los artículos como las fotografías publicados en estos medios no habían sido realizados para el blog.

Desde el blog se ha trabajado también por la investigación propia y de esta forma se han publicado artículos nuevos de información, a los que se le han dedicado un gran esfuerzo. Siguiendo la misma idea, se han realizados también fotografías propias que no se han firmado, pero que han aparecido tanto en el blog como en nuestra página de Cofrades. La idea del blog siempre ha sido compartir y dar a conocer, por lo que siempre se ha permitido la utilización de estas imágenes y de estos artículos. Sólo los que han llevado a cabo la aventura de crear un blog, pueden reconocer las numerosas horas, esfuerzo e ilusión que se le dedica a un proyecto de estas características, y es por ello por lo que conocemos de primera mano la importancia que para un creador de blog tienen los contenidos propios que ha realizado. Por eso, queremos disculparnos con aquellas personas que se hayan sentido ofendidas por la publicación de sus trabajos y retiraremos aquellos trabajos que no quieran que aparezcan en este blog. Sólo indicar que el blog no llega a asumir la autoría de estas fotografías y artículos, y que por lo tanto se expresa su autor o autores al final de cada artículo.

De igual manera, queremos mostrar nuestra gratitud a todas las personas que se han puesto en contacto con el blog para publicar sus artículos y fotografías. Sabemos la ilusión y confianza que han depositado en el blog y se lo agradecemos enormemente.

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-Visita cultural cofrade a Estepa (Blog Las Aguas)

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Nos gustaría saber:

-Datos de la restauración de Pérez Conde a la Virgen del Valle en 1991 y procedencia de la talla mariana cuando fue adquirida.

-¿Quién fue Jacinto Calsina, escultor de Mª Stma. de la Esperanza?

-¿Quién hizo a Mª Stma. de la Amargura, San Juan Evangelista y María Magdalena de la Hermandad del Calvario tras la Guerra Civil?

-Adquisición de Jesús Cautivo en los años 50 del siglo XX.

-Localización de los retablos de la desaparecida Ermita de la Concepción: retablo mayor del templo, retablo del lienzo de la Inmaculada Concepción y retablo de San Fausto.

-Virgen de las Angustias: José de Medina o Diego Márquez.

-Obras realizadas por Manuel Escamilla Cabezas (s. XX).

-Obras realizadas por Antonio Gavira Alba (s. XX)

-Historia del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Estepa

Nos gustaría encontrar:

-Fotografías de la visita de Nuestro Padre Jesús al Convento de Santa Clara en 1995.

-Fotografías de la salida extraordinaria de Mª Stma. de los Dolores de San Pedro en 2001.

-Fotografías de la salida extraordinaria de San Pedro Apóstol por los 50 años de la refundación de la Hermandad en 2003.

-Fotografías del traslado cuaresmal del Stmo. Cristo de las Penas a la Iglesia de la Asunción.

-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de las Angustias.

-Cartel conmemorativo del 50 aniversario de la Hermandad de los Estudiantes

-Cartel conmemorativo del 350 aniversario del Juramento a la Inmaculada Concepción de María (Hdad. San Pedro)

-Fotografías e información de la exposición "Las devociones populares en las colecciones privadas estepeñas"

-Fotografías de los retablos de la Iglesia de la Victoria que se encuentran en:

-Retablo Mayor (Iglesia de Santiago-Herrera)
-Retablo de San Francisco de Paula (Iglesia de la Encarnación-Casariche)
-Retablo de Ntra. Sra. de los Dolores (Iglesia de Santiago- Puente Genil)
-Retablo Virgen de las Angustias (Iglesia de Santiago – Puente Genil)
-Retablo de San Francisco de Sales (Iglesia de Santiago – Puente Genil)
-Retablo de Jesús Nazareno (Iglesia de Omnium Sanctorum – Sevilla)
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EQUIPO DE PRIOSTÍA

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“La Cultura debe considerarse como el bien común de cada pueblo, la expedición de su dignidad, libertad y creatividad, el testimonio de un camino histórico. En concreto, sólo desde dentro y a través de la cultura, la fe cristiana llega a hacerse histórica y creadora de historia.”

Juan Pablo II Exhortación Apostólica, “Christifidelis laici”

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